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Qué tanto es Tantitito

Para tragones buen lugar para comer

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Es un lugar donde hay de todo, mariscos, comida corrida, carnes asadas, carnitas, buen café y hasta unas gorditas

EL MERCADO Lázaro Cárdenas es para tragones. Y no es para menos, hay de todo, mariscos, comida corrida, carnes asadas, carnitas, buen café y unas gor­ditas que son de muy señor mío, el mercado está en la esquina de avenida Coyoacán y Romero de Terreros, en la colonia Del Valle. En la contra esquina del merca­do hay un edificio muy bonito de departamentos, es como de los años 40, con detalles de art decó, en los bajos tiene una antigua car­nicería, una tienda y otros locales comerciales.

La esquina parece sacada de una películas de hace décadas, la Ciudad de México del medio si­glo, cuando la Del Valle se pobla­ba y el tranvía llegaba por estos rumbos, colonia de clase muy me­dia, donde los trabajadores de la oficinas buscan los lugares sabro­sos del mercado es bonito, es bue­no, sabroso y de precios medios.

Fue inaugurado en el año de 1956, como muchos de los merca­dos públicos antiguos, Martínez de la Torre, la Lagunilla, la Merced, etc. Ahora se ve que al mercado le dieron su manita de gato, crea­ron con la pintura juegos geomé­tricos, muy artísticos, las fondas están muy bien arreglada.

En el interior del mercado hay grandes puestos de fruta y ver­dura, acomodados de una mane­ra estética y lo que todo mundo nos platica es de una cafetería que está en el interior, se llama Passmar, tienen buen café y otras bebidas relacionadas con la cul­tura del café, postres hechos a base de café y venden sanwiches y cuernitos o desayunos.

Las gorditas que venden afuera del mercado son de maíz azul con chicharrón y una salsa muy sabrosa, nada más por es­tas gorditas, tragones, vale la pena visitar este mercado, se llama Lázaro Cárdenas, pero la gente le llama como su barrio: Del Valle Norte.

A un lado del mercado hay una reparadora de zapatos, gran­de, donde a la gente que le es­tán reparando sus zapatos, están sentaditos, quietecitos con sus pies encalcetinados, el hombre que atiende es muy alburero pe­ro unas gotas de humor siempre son bienvenidas.

Comimos en una de las fon­das, las meseras guapas y aten­tas, sirven con alegría, en verdad esto se agradece, pedí una mi­lanesa, viene con 3 enchiladas, arroz abundante, nos dicen que las flautas de barbacoa son ex­quisitas. Un buen fin de semana gourmet es este mercado, hay para todos los gustos, digo, que tanto es tantito…

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