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Martes 18 Septiembre del 2018
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Piense

Partidocracia

Rafael Loret de MOLA

Algunos quisieran ir para atrás acaso con el propósito imposible de revertir la victoria contundente de Andrés Manuel; otros, sin embargo, también quieren volver al pasado integrados a las filas del futuro presidente –a quien está anclando un partido que le apoyó fuera de ideologías, el mugrero llamado PES-, exaltando el monopartidismo –esto es sólo valen MORENA y sus calculadores aliados como el PT-, porque no pueden concebir ni la mayor equivocación por parte del líder real y único del partido que será mayoritario, en sendas Cámaras, a partir del primer día de septiembre. Faltan sólo unos días.

Estoy convencido de que el miserable PRI actual, con liderazgos hondamente contaminados y pueriles, no puede sobrevivir sin una reforma hasta los cimientos, espejando, precisamente, a la horda de bandidos y sus títeres apropiados de su estructura. No es sólo cambiar de siglas sino modificar la rutina de la corrupción y tal resulta imposible porque ha sido ésta la ruta inexorable de los millonarios-políticos cuyas complicidades nacen del núcleo fuerte del narcotráfico y permanecen asidos al mismo con un cinismo inequívoco.

De cualquier manera, quiérase o no, el priismo derrotado logró acumular nueve millones doscientos ochenta mil sufragantes en el filo del abismo. Es curioso son casi l mismo número de votos que obtuvo, mediante un fraude escandaloso, carlos salinas en 1988; entonces se le acreditaron nueve millones 687 mil si bien, como todos sabemos, la intervención del miserable Manuel Bartlett, entonces secretario de Gobernación en funciones de presidente del Consejo Nacional Electoral, fue fundamental para asegurar con ello apenas una mayoría de 50.7 por ciento.

Tiempo después me diría el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, el mayor damnificado político de aquellos comicios, que lo peor fue el hecho de no contabilizar a 45 mil casillas a lo largo del país –que marcaban, ampliamente, la diferencia-, cerrando los escrutinios groseramente hasta el punto de incendiar el Palacio de San Lázaro con tal de llevarse a la hoguera las evidencias… como ya había solicitado el cómplice de Bartlett, Diego Fernández de Cevallos, el panista más devastador de la era porque, según dijo, era demasiado costoso mantener el almacén repleto de boletas.

Pese a todo, no podemos menospreciar a los partidos políticos si queremos andar en democracia. Ya el pueblo sabe lo que puede lograr cuando se decanta a favor del cambio, más ahora que nunca, cuando el porcentaje alcanzado por el vencedor, 58.17, marca una mayoría indiscutible y no una parodia como la de 1988. Este es el gran desafío de Andrés Manuel en la hora en la que debe determinarse cómo combatir a la dañina partidocracia –incluyendo a MORENA que puede gobernar sola, sin alianzas como aquel burdo “pacto de México” con cauce hacia la ruptura de la izquierda-, sin acabar con el único modelo conocido para llevar adelante a la democracia: el régimen de partidos.

MORENA puede lograrlo si, en el Legislativo –de allí mi temor ante la escasa preparación de algunas decenas de futuros parlamentarios-, se aleja del presidencialismo sin significar con ello una ruptura con quien los llevó a sus curules y escaños. Simplemente, la sana autonomía de la que nos habla la Carta Magna es aplicable.

Vicios

Rafael Loret de MOLA

Las distorsiones son permanentes, dolorosas. Y se repiten como muestra de la resistencia operativa de caciques y mandamases. No hay voluntad política de cambio sino afanes protagónicos encaminados a la conquista del poder o la conservación del mismo a costa de una sociedad inducida y, por ende, manipulable.

Uno de los ejemplos mayores de la permanencia de los vicios la tenemos en la trayectoria política y diplomática de algunos personajes protegidos por el establishment. Uno de ellos, Eduardo Ibarrola Nicolín, designado en 2007 embajador en Guatemala tras haber ocupado cargos relevantes en la Secretaría de Relaciones Anteriores y la jefatura de la Cancillería en Washington por designación del régimen foxista, acuñó el “síndrome Ibarrola” gracias al cual se empantanaban las extradiciones de personajes de renombre –incluso mafiosos y fugitivos–,hasta que se encontraba una salida ideal: retornarlos acusados por delitos menores y sin posibilidad, de acuerdo a los tratados internacionales, de ser sometidos a otros juicios por sus faltas graves.

Así, por ejemplo, el ex regente Óscar Espinosa Villarreal, uno de las figuras claves del periodo zedillista, fue extraditado para no pisar, ya en México, la prisión luego de haber sido detenido y confinado en Nicaragua acusado por malversar 420 millones de pesos. Pese a ello, al asegurarse su retorno en México, fue absuelto de todos los cargos en su contra a pesar de múltiples auditorías que le hundían. Como este caso hubo otros –por ejemplo el de Ángel Isidoro Rodríguez “El Divino”, liberado también de las acusaciones en su contra apenas llegó a territorio nacional–, fraguados por el intocable “diplomático” Ibarrola.

Tal es, sin duda, una de las pruebas mayores de la continuidad –o el continuismo– que pervive en el sistema político mexicano: la reválida, digamos “institucional”, de quienes han hecho las tareas sucias.

Hechos y mentiras

Rafael Loret de MOLA

Un juzgado federal ordenó reabrir el caso de la matanza de San Pedro Limón, Tlatlaya –en la que tanto hemos insistido–, en el peñista Estado de México en donde se repudian a los entenados y parientes del mandatario federal, sobre todo a Alfredo del Mazo Maza. Y sólo con esta actitud se pone en predicamento las actuaciones judiciales sobre la matanza de veintidós personas, la mayor parte civiles a quienes se pretendió situar como narcotraficantes, y se descubre el hilo fino de las masacres similares: la búsqueda de botines multimillonarios –en el caso mencionado fueron 80 millones de dólares, en efectivo, escondidos en una “casa de seguridad”–, y tomados por las tropas que los llevaron a la oficina principal de la Sedena.

Sólo en un día, los militares tomaron el control de la desquiciada Colima, donde residen los zares de las mentafetaminas, uno de los más potentes estimulantes que afectan el sistema neurológico, a la sombra de dos familias ex presidenciales: los de la madrid y los zedillo, con raíces por allí sobre todo los primeros. Todo ello, además, con la complacencia de los cómplices infiltrados dentro de la estructura gubernamental; además, se produjeron asesinatos en Guanajuato y Chihuahua –sendas entidades gobernadas por el PAN–, balaceras y narcobloqueos en distintas partes del país, sobre todo en Morelos y Tamaulipas, con saldo de varios muertos, amén de descubrirse diez cadáveres en Guerrero y registrarse más asesinatos en Veracruz o Yuneslandia, en donde el caos se extiende, sin disminuir un ápice desde la captura de Javier Duarte de Ochoa; el finiquito del rufián Yunes Linares serpa escandaloso igualmente.

Frente a estos hechos, en la misma jornada, el señor peña, listo a presentar su último informe dentro de poco más de una semana, en ausencia como es ya su costumbre, inventándose formatos y desplantes que sólo son lugares comunes, anunció una “cifra histórica” en cuanto a las inversiones extranjeras: 52 por ciento más de cuanto se captó en el sexenio anterior cuando la cloaca del entreguismo ya estaba abierta. Esto es: la administración actual NO HA TENIDO LÍMITES PARA VENDER AL PAÍS A PEDAZOS.

Algo similar ocurrió durante el mandato del odiado carlos salinas de Gortari, quien presumió de haber alcanzado, por primera vez en la historia reciente, un superávit en cuanto a los ingresos y egresos anuales, gracias a la venta de paraestatales útiles y con entradas seguras, como Telmex. A la larga aquello resultó una fatalidad porque disminuyó notoriamente la captación de recursos aunque se instituyera el conocido “terrorismo fiscal”.

Podría sintetizarse que la prioridad de peña, de cara a su muy próxima letanía de autoelogios es vendernos que hay confianza entre los extranjeros aunque se siga asesinando a los mexicanos y se reprima, cada día, a los periodistas valientes y libres, no a los malditos mercenarios de la letra impresa quienes, tantas veces, esconden la mano detrás de las bambalinas de sus empresas corroídas.

Las mentiras siguen; los asesinatos y los rencores también. Esto no puede terminar bien de manera alguna… ni con la esperanza puesta en el nuevo régimen.

Posguerra comicial

Rafael Loret de MOLA

EN ESTE MOMENTO, NACEN MUCHOS MÁS POBRES EN MÉXICO, EL 43.6% DE LA POBLACIÓN VIVE ESTÁNDARES DE MISERIA

Según cifras oficiales hay 53 millones 400 mil compatriotas lacerados, por la desigualdad social, la corrupción que favorece a la nueva aristocracia y la amición sin freno de sujetos, que han medrado con las minas, como prestanombres incluso de las empresas canadienses usureras, las comunicaciones y las multinacionales de alimentos y bebidas, que mantienen a la sociedad en estado de indefensión frente al gobierno y sus cómplices.

Fíjense en una de las turbiedades mayores: en las listas de Forbes no figura, entre los más adinerados del país y del mundo, ninguno de los nefastos ex presidentes de la República. Son pobres, de espíritu y ateos en cuanto a la moral que usan a Dios, iniciando con el Papa, cuando les conviene políticamente.

Espero la reacción de la CNDH sobre el aserto infeliz de Conán, El Bárbaro de Nuevo León. La tolerancia a este exabrupto grosero es generar, una violencia inaudita. ¿Cuántos regiomontanos se quedarán mochos ahora que vuelva Conan? ¿Y cuántos más serán víctimas de linchadores que apliquen, pero se, la fórmula del bárbaro? Por eso, no puede dejarse pasar tal inmundicia salpicada de un sadismo in extremis y de una deformación mental que lo convierte en algo así como un psicópata capaz de convertirse, en un santiamén, en un cuatrero con todo y su sombrero y sus botas adquiridas con peculios del PRI?

Lo mismo va para los aspirantes que acusaron con vehemencia y papelitos que no se podían ver ni leer. De no corroborar sus señalamientos, deben ser acusados por pervertir al colectivo con un rosario de mentiras.

Pero no; en México, alegan las viejitas de vecindad, jamás pasa nada. Ni que Andrés pierda los debates y, en lugar de bajar, suba en las encuestas. Su ventaja es irreversible y los tigres están despiertos.

Granizadas

ARCHIVO
Rafael Loret de MOLA

Se va, se va mayo. Tres días más y estaremos en junio, en el preámbulo de las expectantes elecciones; pero, de verdad, ¿están tan interesados los mexicanos en ellas que dejarán la mesa de las botanas y cervezas futboleras, en pleno Mundial, para formarse frente a sus casillas y esperar, si hay la afluencia deseada, una hora o más para emitir su voto, la mayor parte sin convencimiento real sobre las opciones a elegir? Me parece una quimera, más si el espíritu está roto por una posible retirada del “tri” desde la primera fase.

El nerviosismo impera por lo que pueda suceder en Rusia y no ante los comicios federales y estatales en ocho entidades además de la Ciudad de México. Ya se sabe que, en su desesperación, el PRI quiere quedarse con Yucatán acusando al aspirante del PAN, Mauricio Vila, por supuestos desvíos presupuestales. Lo mismo que ha intentado en la ONU, con la voz cantante de Claudita Ruiz Massieu –vergüenza de una estirpe con pecados capitales–, para señalar a Ricardo Anaya como presunto lavandero de dinero sin explicar las desviaciones gigantescas de la “estafa maestra”, urdida por Rosario Robles y con muchas toneladas de billetes de por medio: más de tres mil 400 millones de pesos, aunque luego se sumó otro “desvío” por 12 mil millones, no los 54 o 58 millones de pesos, que generaron una utilidad de veinte millones, por la venta de una nave industrial.

Eso sí: debería exigirse a Ricardo Anaya, si tanto confía en ganar –lo que no es así–, que se retirara de sus inversiones privadas cuya generación de recursos es inmensa. Nadie puede servir a dos señores, según reza el texto del Biblia que él debe conocer al dedillo acostumbrado, como está, a llevar libros a sus debates y leerlos ante el gran jurado ya no moderadores, que irá creciendo hasta llegar a Mérida en donde habrá quinientos invitados en el auditorio del Mundo Maya, en donde tuve la fortuna de estar hace unos meses a lado del gran Armando Manzanero y del mejor letrista y escritor José Antonio Ceballos Rivas, mi hermano, sin vinculación alguna con el abyecto Diego… para evitar suspicacias desde ahora.

Mérida es plaza panista que está en manos del cacicazgo por obra y gracia del desinterés y una secuela de fraudes electorales que, durante la era cerverista prolongada por la nefasta ladrona Ivonne Ortega, se hicieron pan de todos los procesos. Pretender que el PRI salve la honra con la gubernatura de Yucatán es pretender despertar al Mayab dormido, a los miles de campesinos y gente de bien indispuesta por los abusos inmensos de quienes han dirigido, hacia el abismo, sus destinos, El ¡ya basta!, llegó al fin a una península pacífica pero en donde la dignidad pesa, y mucho, todavía. Llegó, pues, a hora del repudio al sistema, al PRI y al títere impuesto por la modelo de pijamas, Ivonne, de nombre Mauricio Sahuí, un pobre diablo.

Un mes se va más pronto que el paso de las golondrinas –las hay “yucatecas”–, en el adiós inevitable de un partido que pretendió apropiarse de los lemas de la Revolución y los traicionó todos, uno a uno. No se puede seguir fingiendo.

Competencia

Rafael Loret de MOLA

Las potencias del norte fijaron condiciones mientras el gobierno mexicano, compraba las migajas con un alto costo.

Me extrañó la postura de los líderes de la izquierda, del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, respecto a que debieron ampliarse los veneros del Tratado para no quedar en desigualdad ante EU y Canadá.

No hubo un analista financiero capaz de recordar que, hacia el sur, una decena de naciones en desarrollo podrían formar un núcleo para contrarrestar los bloques hegemónicos, como la Unión Europea y países de Asia, encabezadas por China, y evitar la catástrofe de la sumisión o la guerra sucia al estilo de la fría que protagonizan Rusia y USA.

Desde 1986, el presidente de Argentina, Raúl Alfonsín, propuso la creación de un “club de deudores” para frenar al agio internacional y la posibilidad de estructurar una suerte de Mercomún Latinoamericano que, de haberse dado, sería uno de los referentes de peso en los mercados universales a futuro. El presidente electo, AMLO, no tendría un camino espinoso hacia su calvario sexenal.

Bartlett, ahora falderillo del nuevo régimen, colocó los obstáculos para despejar los nubarrones del futuro, en 1986, y no tiene ni siquiera pudor para reconocerlo… cuando ni siquiera puede entrar a EU sin riesgo de ser aprehendido. ¿Es útil un director de la CFE sin paso hacia el mayor escenario para hidrocarburos y electricidad en el mundo? Ya no veamos al pasado sino al futuro y tal, sencillamente, es insostenible.

Rectifique, señor presidente electo. Demuestre ser un demócrata que se aleja de quienes son infiltrados de la peor mafia de todos los tiempos.

Descalificaciones

Rafael Loret de MOLA

Es obvio, al medir las descalificaciones cruzadas de tantos y tantos militantes de una u otra causa, que nos mienten, con descaro, cuando menos las tres cuartas partes de los propagandistas, que la contienda presidencial está cocida y no hay marcha atrás. Y la cuarta parte restante no dice toda la verdad. De allí que la opinión pública sea casi virgen en materia de manipulación. Una y otra vez se aceleran las hormonas políticas cuando estamos cerca de los comicios y después de ellos también, entre otras cosas porque conociendo las reglas del juego dudamos de participar en el mismo al considerar los fraudes experimentados casi siempre.

Las elecciones del próximo domingo 1 de julio fueron minadas desde el principio, cuando el INE dio muestras claras de sumisión al poder público con un consejero presidente, quien se dijo acosado por el espionaje y dio así pautas para los institutos y/o consejos estatales. Luego cerró el grifo del dinero para los independientes –a quienes autorizó, hace dos años, para gastar lo mismo que los demás candidatos y luego reviró– , o intervino para autorizar candidaturas absurdas, como la de un payaso en Guadalajara en 2015 –acaso un experimento para que Televisa lance a Brozo como candidato presidencial en 2024 o antes–, lo que costó ocho millones de pesos adicionales para imprimir nuevas boletas… ¡a una semana de los comicios de 2016! Y ahora no quisieron hacer lo propio con tal de dejar a Margarita, la de las estrellas azules –no pastillas, aclaro–, fuera de su casilla en cada papeletea electoral.

Si bien este columnista no cree en las encuestas, por lo descrito y mucho más, también ha propuesto que cese el libertinaje con el que se formulan de cara a los intereses de los contratantes y sin ponerse a deducir sobre las posibles consecuencias; más bien prefieren hacerse de oídos sordos cuando, en realidad, se está jugando con la estabilidad nacional siguiendo el derrotero de las propias ambiciones y caprichos. (No se olvide, en este sentido, que el presidente del Grupo Reforma, Alejandro Junco de la Vega, optó por trasladar a su familia, de Monterrey a Texas, por considerar que estaba en el punto de mira de las bandas de secuestradores y envió una carta descalificando, de hecho, la labor de las autoridades encargadas de la seguridad pública, desde la punta de la pirámide, esto es el titular del Ejecutivo federal. Tal es revelador de su ánimo, claramente revanchista, y de su postura perentoria a favor de una izquierda cuya amalgama puede durar poco más de un suspiro).

La situación, por tanto se tensa. Las consecuencias poselectorales pueden crecer en la medida de la incapacidad del INE y, sobre todo, del arribista Lorenzo Córdova Vianello, el árbitro vituperado por los mexicanos de bien y apoyado por el señor peña y señalado para regulas los comicios de 2018. Tal es el verdadero desafío.

La peor miseria

Rafael Loret de MOLA

Debiera ser el eje natural de la riqueza, la que no es de papel ni está guardada en las bóvedas de Kort Knox, inaccesibles hasta para el presidente de México pese a tener allí 4 mmdd en lingotes de oro desde que lo decidió el precario mandatario felipe calderón en el apogeo de un poder basado en los homos de Baco. Nos fue hundiendo en la medida en que su alcoholismo se acrecentaba y ahora pretende una autoridad moral que perdió a cambio de procurar dejarse ver en un PAN al que traicionó junto a su Margarita estrellada.

Cuando AMLO era jefe de GDF, insistió, que la proveeduría mayor de narcos estaba en la pobreza asfixiante, los barrios de la CDMX y las colonias miserables, marginadas y contaminadas de la frontera. Mientras, el gran poder, que tiene confluencia hacia la Casa Blanca, insiste en que los mexicanos sigamos matándonos, silenciando periodistas y persiguiendo a líderes sociales y políticos, pero sin alterar el mercado de consumo de drogas en EU. Y nos siguen señalando, como narcotraficantes, criminales, secuestradores y mal vivientes, alimentando la xenofobia y propiciando actos de violencia incalificables hacia nuestros paisanos.

Es obligado que el presidente electo ponga las cosas en su sitio sin que arenguemos a la confrontación con el vecino del norte y con el desviado jefe de la casona de la Avenida Pensilvania. Urge, una intermediación firme de la ONU y de las comisiones internacionales de derechos humanos antes de la asunción de AMLO en diciembre. Este conflicto no debe heredarlo el nuevo régimen porque, entonces, sabrá a negociación podrida.

La peor de las miserias, hoy y siempre, es la de las conciencias.

Mirada perdida

Rafael Loret de MOLA

Va la transición y todos miramos hacia el deseado futuro con todo y el cambio estructural prometido si bien, hasta el momento, no hay buenas cuentas al respecto. Algunos aducen que debe darse tiempo al futuro presidente para reordenar las cosas antes de su asunción, el primero de diciembre próximo, si bien “sus” legisladores comenzarán a actuar dentro de tres semanas al inaugurarse la nueva Legislatura. La número LXIV de la historia y con la que vuelve la mayoría absoluta, ahora a favor de Morena y sus aliados que recogieron migajas muy importantes con más de media centena de curules en la Cámara Baja.

A poco más de un mes de las elecciones, Andrés Manuel no da visos de querer apartarse de algunos de los peores defectos de sus predecesores, entre ellos el no recapitular cuando la opinión pública, en su mayoría, repele alguna de sus decisiones. Menos mal que su decidido programa social sigue en marcha y no parece contemplarse ninguna desviación por más presiones que reciba de la casta empresarial experta en las negociaciones soterradas. Pero, desde luego, no podrá gobernar solo y, por ello, decidió adelantar la presentación de su gabinete, también el ampliado, con el propósito fundamental de contar con el aval público y general… sin ser consecuente con las reaccione de la mayoría en varias de las designaciones. No rectifica, como tampoco lo hacían tercamente sus predecesores, pese al espíritu democrático que alega tener.

Tres casos. Primero, el de Esteban Moctezuma Barragán –y no Pablo quien es todavía delegado de Morena en Azcapotzalco, donde lo ha hecho muy bien–, servidor de ernesto zedillo, con quien fue secretario de Gobernación por unos meses acabando desfallecido y marginado, y más recientemente al servicio de la Fundación Azteca, invento de Ricardo Salinas Pliego, uno de los más ricos del país, acaparador de plata, pagador de remesas con dobles comisiones y dueño, casi absoluto, de TV Azteca, el banco del mismo nombre y la televisión con denominación idéntica. ¿A qué hora se convirtió en mecenas del servicio social para merecer ser designad, nada menos, secretario de Educación?

El segundo es Alfonso Durazo Montaño, listo a desempeñar funciones de secretario de Seguridad Pública –con menos carga para Gobernación tras la torpe actuación del peñismo miserable–, y quien fue el secretario de la máxima confianza de Luis Donaldo Colosio y luego se desempeñaría como vocero de zedillo hasta pasar a las filas de vicente fox, como secretario particular, y aterrizar como falderillo de Andrés. ¿Es confiable un elemento con semejante currículo? Los genes están revueltos pero, por cierto, los de zedillo se imponen por diversos motivos como en el caso de Moctezuma.

Finalmente, claro, situamos al rapaz y asesino Manuel Bartlett del que hay poco que agregar salvo su condición cercana a zedillo tras su ruptura, aparente, con carlos salinas. Lean bien, amables lectores, y encuentren las claves precisas.

Andrés, como Cuauhtémoc, no está sentado en un lecho de rosas.

Mesa servida

FOTO: CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

A unos cuantos días del segundo debate, el próximo domingo 20 de mayo en la Universidad Autónoma de Tijuana, se evidencia que los discursos no varían ni el lenguaje corporal de los aspirantes a distintos cargos de elección popular que actúan sus respectivos papeles y, en casa, desfogan euforias y frustraciones de acuerdo a cómo responsan los futuros sufragantes y señalen sus encuestas –las del primer libro, esto es las reales que no dan a conocer–, en medio de un creciente enfado de la sociedad.

No podemos soslayar la infamia con la cual se pretende convertir este escenario en hoguera cuando la ciudadanía todavía no se pronuncia en las urnas y da validez a la voluntad de un colectivo herido que ya no cree en monsergas pero, por desgracia, se siente atraído por el flautero de Hamelín, esto es el ídolo político de cada quien, para seguirlo como ratas ante la melodía cadenciosa y dormilona. Más que meditar en el futuro y las consecuencias de sus sufragios, estiman imperativo, nada más, creer a pie juntillas en su ícono –sea Andrés, los más, o Anaya, los mucho menos–, con basamentos en encuestas obviamente manipuladas para halagar a quienes las contratan y pagan. Ya verán ustedes cómo se justificarán, con pretextos mil, después del primero de julio. Estamos a mes y medio de distancia; el tiempo voló desde nuestras manos.

¿Hemos aprendido algo? Poco, si nos atenemos a las supuestas lecciones de los candidatos. Reiteramos, eso sí, que el sistema y sus vertientes han actuado en contra de la sociedad, en su conjunto, tratando de desvirtuar pronunciamientos y defendiendo al estado de cosas en contra de la conciencia del colectivo que impulsa hacia un cambio drástico en donde no sea tan sencillo corromperse y gozar de la infausta impunidad que remata la línea de la inmoralidad, pública y privada, también con la guía inverosímil de un empresariado falaz que NUNCA debió meterse en la contienda con la única intención de proteger SUS intereses y no los de la nación. A menos, claro, que se considere que Slim, Larrea y Baillères, junto a quienes les escoltan en eso de las fortunas inmensas, sean México, y los demás sólo las cenizas de sus valiosos habanos.

En el próximo debate, como sabemos, los candidatos a la Presidencia podrán centrarse en uno de los más grandes antimexicanos de la historia, Donald Trump. Los temas a tratar derivarán del comercio exterior, la seguridad fronteriza y los derechos de los migrantes. Poco espacio para los dislates entre unos y otros; amplio para enfocar el drama de México en las condiciones precarias que mantenemos, con TLCAN o no, ante el insolente vecino del norte. Un cuadro que, en principio, podría beneficiar o acabar de hundir a Meade, quien ya fue canciller, y permitirá probar el nivel para aspirar a ser estadistas de Andrés y Anaya. Me cuesta trabajo visualizar una reunión de López Obrador con Trump en la oficina oval. Es como una ficción terrífica.

Más allá de esto, lo cierto es que sobrevuela nuestras cabezas el espectro de un posible atentado –recuerden 1994–, ante la tremenda polarización de los aspirantes, la participación extrema de los grupos de presión y acaso la desesperación de quienes, desde la cúpula, parecen haber perdido los controles.

Por desgracia, la mesa está servida; pero nadie se ha sentado en ella… aún.

Ladrones políticos

Rafael Loret de MOLA

Mi capacidad de asombro se agiganta, una vez más, en este México kafkiano en el cual los ladrones exigen “su” dinero y los “capos” aseguran que irán contra ellos y los secuestradores en ausencia de gobierno, es decir del régimen deplorable de peña nieto a quien, de ninguna manera, podremos “perdonar” los mexicanos si ello implica la vergüenza de sostener la impunidad para burla de los mexicanos y de cuantos fueron manipulados y afrentados durante el largo sexenio de la infamia; el de la barbarie fue el de calderón y el de la parálisis el de fox.

Nos hizo estragos la derecha, a la que pertenece también el “niño guapo” del Estado de México convertido hoy en rastrojo como el cantante a quien llaman “el sol” también beneficiario de la cadena de la impunidad reflejada en sus correlaciones con los peores y más ricos de este país, digamos Jaime Camil Garza, ejemplo clarísimo de la mafia del poder público y sus cómplices. No entiendo cómo al divulgarse tales hechos, confirmados todos, puedan sostenerse los imperios del mal y las bases sobre las que camina la aristocracia mexicana, desde siempre, con la corrupción magnificada en aviones de gran autonomía o flotillas de ellos al servicio de los intocables hijos del establishment.

No es posible entender cómo la Procuraduría General de la República actúa ferozmente contra los autodefensas y cuantos alzan las voces, bajo mil pretextos inventados, y deja hacer y deshacer a personajes que luego se vuelven referentes al narrar las vidas de los cantantes privilegiados por sus relaciones non santas y sus vergonzosas alianzas con los peores “capos” bajo el pretexto de realizar series televisivas o películas que nunca se estrenan pero justifican los andares de la farándula por los campos minados del México en donde se ajusticia a los inocentes y se protege a la canalla.

Los expedientes están allí; las evidencias también. Pero la televisión de paga, como Netflix, suele convertir en héroes legendarios a los criminales, digamos como en el caso de Pablo Escobar “El Patrón del Mal”, y apuesta por las primeras damas que huyen de sus consortes y luego son convertidas en reinas de la zaga. Señalamientos a medias con gran parecido entre la ficción y la realidad en medio del asombro de quienes viven con los ojos vendados y se espantan, pero creyéndolas exageradas, ante una rendija acusatoria.

En México, la forma del entretenimiento consiste en exhibir nuestros propios dramas y estar pendientes de cada capítulo de horror que no es sino un pálido reflejo de la esfera de la realidad, de esa que nos atrapa sin remedio y nos hace rehenes de una clase política cuya fuerza, hasta ahora, no ha sido vencida aunque se anuncian medidas para evitar la voracidad enferma de los mal llamados servidores públicos.

Sí, porque también sentí náuseas al observar la manifestación de los futuros legisladores del PRI y el PAN con una manta que decía: “López No Nos Quites Nuestro Dinero”. Imbéciles. ¿No saben que ese capital proviene del erario público, esto es del pueblo que aporta sus tributos, y debe por tanto ser administrado cabalmente y no derrochado en bienestares para los zánganos que, hasta ahora, se pastorean por los recintos legislativos y judiciales?

Tinieblas

Rafael Loret de MOLA

Pregunté a uno de mis informantes más certeros, antes de las elecciones federales, si consideraba posible que algún candidato pudiera arribar a los cargos por los que se postula sin acuerdo, o cuando menos tolerancia, de los grandes capos del narcotráfico. El hombre, cercano a las fuentes de la CIA sobre todo, pero también a la avanzada rusa que sí existe aunque pretendan ocultarlo los medios medrosos, fue contundente:

–En las circunstancias actuales eso es imposible. Tienen control en casi todo el país y en las ciudades “frías” –esto es en donde se aparenta una paz convenida–, pueden surgir pugnas en cualquier momento.

En Mérida, por ejemplo –sólo fría en este tema porque el calorón es cotidiano salvo cuando llegan los “nortes” y los huracanes–, se acostumbraron muy pronto a la idea de que las familias de los capos fincaran allí y, por ello, se vivía una tranquilidad muy distinta al terror que se sufre en el norte del litoral del Golfo, desde Tamaulipas hasta Campeche.

Las pruebas son mayúsculas. Si en Veracruz, amedrentados por el tsunami AMLO, los Yunes se fueron al demonio no sin antes intentar cuanto pudieron para instalar su aristocracia dinástica, en Yucatán igualmente presionaron los “capos” para evitar la hecatombe de los viejos cacicazgos derivados del cerverismo con la ladrona Ivonne Ortega en sitio preferencial, luego de entregar cajas vacía de cartón –supuestamente con un millón de adhesiones–, a cambio de una precandidatura a la presidencia bastante ridícula y a cambio de manejar la sucesión yucateca; y casi lo consiguen de no ser por el espíritu democrático de los yucatecos. Mordieron el polvo pero aún no es posible medir las consecuencias.

De hecho, desde la última fase de la campaña hasta la fecha, Mérida, que abiertamente se proponía como una ciudad de paz, ha sufrido los primeros embates de la violencia con un ritmo de asesinatos y asaltos insólitos en esta región, esto es como si se tratara de una advertencia para sumar a las filas de la delincuencia organizada –no faltan voces en el sentido de que ya lo está–, al gobernador electo, el panista Mauricio Vila quien, al fin, logró imponerse a los lloriqueos de su adversario Mauricio Sahuí –literalmente, a lágrima pura–, y de sus asesores como Alejandro Medina quien lloró sin recato al anunciar la derrota de “su” líder; fue un penoso episodio que degradó al priismo yucateco o a lo que queda del mismo.

Los reacomodos apenas comienzan… mientras los acuerdos soterrados avanzan.

Hombre bueno…

Rafael Loret de MOLA

La vida de un periodista, por ejemplo la del colega asesinado Javier Valdez Cárdenas en Sinaloa, vale una pistola con cachas blancas; hace años, al principal matón del cacique de la Huasteca, Gonzalo N. Santos, le apodaban “Mano Negra” –su nombre era Agustín Ojeda quien se hacía pasar como capitán-, por un ritual singular: se colocaba un guante oscuro a la hora de ejecutar a quien su patrón le decía arrojando el cadáver de la víctima “nunca a menos de cincuenta metros de la carretera”.

Santos fue quien integró el némesis de la moral política:

“La moral es un árbol que da moras”.

Y después su especial letanía:

“Mujer coqueta tira a puta;

Caballo manso tira a penco;

Hombre bueno tira a pendejo;

En política, la moral vale para pura madre”.

Su epitafio resumió su pensamiento: “primero muerto que cansado”. Lo mismo ahora con los caciquitos que quieren imponer a su hijo como sucesor en el gobierno de Veracruz, Yunes Linares, o a sus servidores, en el caso de Yucatán con la negociadora y modelo de pijama Ivonne Ortega Pacheco, conocida en Mérida como “la asesina” por haber dejado sin instrumentales los hospitales de Ticul y Tekax, entre otros, causando las muertes de decenas de yucatecos. Lo de siempre: no quiso darle importancia a las obras de los gobiernos panistas y, sencillamente, las abandonó. Maldita partidocracia.

Así y todo, quieren darle a semejantes sujetos, el hijo de Yunes y el putativo de Ivonne, el favor de una elección amañada –lo mismo en Veracruz y Yucatán; también en Puebla con la esposa del nefasto Rafael Moreno Valle, el ex gobernador bala, Martha Erika Alonso Hidalgo-, para combinarla con la presidencial en el entendido, en cada una de estas entidades, de que están listas sus autoridades a convertirlas en modernos laboratorios para la conversión fantasmal de sufragios a espadas de la voluntad colectiva.

Así se hizo en 2006 y ello dio lugar a la usurpación de calderón y la asunción de sus falderillos, amén de la nefasta presencia del catalán Antonio Solá –el del “peigro para México”-, quien ahora quiere colocarse con Andrés para seguirse enriqueciendo a expensas de los dineros para el proselitismo. Es una verdadera industria de vividores.

Y esta es nuestra supuesta democracia. Pero, entiéndase, la sociedad está más madura y mejor comunicada por las redes sociales pese a los riesgos que entraña el manejo irresponsable de las mismas. Lo cierto es que, por cuanto he apuntado y escuchado, la sociedad no soportaría una parodia como la del 2012 –bonos y despensas-, ni un atraco en despoblado como en 2006. Y esto puede marcar la diferencia más allá de fanatismos e idolatrías.

Apunte personal: tengo la impronta de que no votaré por quién ganará las elecciones; pero defenderé su victoria hasta con la vida misma.

El finiquito

Rafael Loret de MOLA

¡Llegamos! Algunos hechos trizas, otros hastiados –una estrategia oficial más para inhibir al voto-, y unos más dispuestos a defender la voluntad –soberanía– popular a cualquier costo porque si no es ahora, ¿cuándo podremos redimirnos? Los llamados a la insurrección revolotean por todos lados mientras quienes creemos en una revolución pacifista insistimos en que se respete el rumbo de los comicios y no se caiga en el terrible error de pretender otro fraude a base de algoritmos y demás recursos cibernéticos porque tal, no lo duden, pondría al país en el infierno mismo.

Los soberbios priístas alegan que quienes decimos estas cosas pretendemos manipular al colectivo suponiendo que sólo si pierde el PRI –desde el pobre tercer lugar de la contienda– puede haber democracia y no la habrá jamás si los números, no los votos, favorecen al no militante del partido en el gobierno quien no se afilia acaso por el mínimo de vergüenza que le queda. Debería responder a este embrollo siquiera en la última jornada, la de hoy, para tratar de aglutinar aunque sea a los priístas desbalagados. No lo hará porque sabe, muy bien, que le sería imposible gobernar con una nación mayoritariamente en contra y dispuesta a descabezarlo con o sin guillotina de por medio.

Pese a ello, y aunque parezca increíble, el señor peña insiste en creer –de acuerdo a versiones de personas cercanas a él– en la hipotética victoria de José Antonio Meade aun cuando ya sabe que éste no tiene el beneplácito de las dos potencias con injerencia en México, la del norte y la del Mundial de fútbol. El señor peña, literalmente, es odiado por los líderes de sendos países en pugna permanente por la hegemonía mundial que, por cierto, va ganando Rusia en cuanto su capacidad para hackear las “elecciones” de Estados Unidos para imponer al enajenado Trump al frente de la Casa Blanca.

Cimientos podridos

Rafael Loret de MOLA

No faltan quienes se felicitan porque la transición política, es decir la del poder Ejecutivo –la nueva Legislatura, la número LXIV, sesenta y cuatro para quienes tengan dificultad para leer los números romanos, entrará en funciones dentro de catorce días, el primero de septiembre–, transcurre de “manera ejemplar”, sin rebotes ni obstáculos, si bien la parodia de Elba Esther fue un acto de agresión política por los jueces venales que quisieron congraciarse con el mandatario en cierne, Andrés Manuel López Obrador, a quien sólo le la falta portar la banda tricolor para terminar con los signos protocolarios.

En la realidad el relevo ya se dio. El señor peña nieto parece un mendigo de impunidades mientras Andrés dispone y ejecuta, como su decisión de que los primeros encuentros con su predecesor se den en Palacio Nacional y no en Los Pinos donde peña despachaba… en pasado, sí, porque ahora la residencia oficial parece un cascarón indigno de la primera dama de la alcurnia farandulera, Angélica Rivera Hurtado, “La Gaviota” –sobrina de miguel de la madrid hurtado para quienes aún lo ignoran–, aunque ya la aristocracia mexicana parece rendirse ante la nueva realidad. ¿Nacerá otra?

Pese a los buenos deseos no puede haber tersura en una transición tan extrema como la que atestiguamos. Y acaso por ello viene una flagrante contradicción del presidente electo: por una parte aduce que habrá perdón sin olvido y, por la otra, subraya una sentencia repetida durante gran parte de su campaña: “por encima de la ley, nadie”. ¿Y Bartlett, por ejemplo, rey de la impunidad? ¿O la “novia de Chucky”, ahora en libertad plena aunque la GR señale que no había sustentos para dejarla sin cargos? ¿Y los tantos priistas y panistas predadores –las entidades más violentas son las gobernadas por el PAN: Tamaulipas, Chihuahua, Veracruz, Puebla, Guanajuato, como un referente a la realidad–, que creen haber “negociado” su blindaje hacia el futuro?

Andrés tampoco puede ponerse “encima de la ley”, con lo cual defraudaría a los 30 millones de mexicanos que lo eligieron y a los 24 millones que tomaron otro rumbo porque no confiaron en él, y exonerar a los grandes pillos de la clase política, sin moral alguna, empezando, precisamente, con los dos últimos mandatarios, calderón y peña, éste último el peor de los últimos cien años acaso desde 1913. Ni perdón ni olvido ni amnistía. Esta es la demanda mayoritaria que el futuro mandatario –quien obedece– debe acatar sin remilgos, sin pretextos –como los usados para justiciar algún nombramiento repelido por la casi totalidad del colectivo-, y sin dilaciones. Tome en cuenta que está en el piso más alto de su popularidad… pero este índice puede bajar dramáticamente si la sociedad se percibe engañada.

Son varios los funcionarios, y no pocos los gobernadores y ex mandatarios, quienes están en capilla. El presidente electo debe preocuparse ya de contar con un fiscal general, avalado por el Congreso a propuesta suya, para iniciar la senda de la justicia mandando el diablo el lugar común sobre la “cacería de brujas”.

Recuerde: NO se puede construir el edificio del nuevo México sobre los cimientos de los predadores del viejo.

Abrazos de oso

Rafael Loret de MOLA

Los candidatos que suspiran por consolidar el segundo lugar entre los presidenciables –no hay manera de librarnos de alguno de los “cuatro” con El Bronco relinchando sobre una mula de seis–, buscan ser abrazados por los gobernadores de sus respetivos partidos, varios de ellos en el umbral de ceder ante el empuje de otros partidos como en Veracruz, Puebla, Yucatán y, desde luego, la Ciudad de México. Necesitan ternura para consolarse, diríamos, y no fuelle para intentar un salto… hacia el abismo.

Mortifica observar a Ricardo Anaya, precisamente en Puebla cuna de uno de sus pequeños monstruitos, pedir que lo arropen siete gobernadores con la ausencia notable de Miguel Ángel Yunes, el papanatas que quiere dejar a su hijo en el trono de Yuneslandia, Francisco García Cabeza “de buey”, de Tamaulipas, la tierra sin ley legada por el priista descastado, Egidio Torre Cantú, quien deambula con la impunidad como mala mujer corroída en sus entrañas, y del supuesto anfitrión, Tony Gali Fayad, uno de los títeres viles de Rafael Moreno Valle quien presiona, a todo lo que da, para imponer a su esposa, Erika Alonso Hidalgo, en la gubernatura. Puras vergüenzas.

Anaya, entonces, no sólo confronta la guerra sucia desde fuera, por obra y gracia de un sistema al que le incomoda aunque algunos lo señalen como afín al mismo –es el único de los aspirantes que ha manifestado su convicción para iniciar un proceso contra peña mientras sus adversarios le dan vueltas semánticas al asunto que tanto interesa a los mexicanos–, sino igualmente las de adentro como efecto natural de sus compromisos soterrados con el fin de sacar del ring presidencial a sus correligionarios, Moreno y la señora enajenada de calderón a quien ya no quiero mencionar.

Con respecto a Meade busca apapachos por doquier, incluso en los empresarios más adinerados –y miserables moralmente–, para cubrir las sillas de sus mítines desairados; hace unos días, Baillères le dio una manita y de no ser por los acarreados habría tenido que discursar como en un ensayo: a teatro vacío.

Las encuestas no ceden, por su parte. Las que sabemos en manos de las dirigencias partidistas, alegan a favor de situar a su candidato lo más cerca del puntero pero su afán queda roto al menor ejercicio que se haga sin intermediarios. En mi caso, he efectuado cuatro y, en todos, la abrumadora mayoría –del 95 por ciento cuando menos–, se inclina por Andrés; las encuestas más sólidas, con mejor tecnología, le ofrecen un porcentaje mínimo entre el 43 y el 48 por ciento, lo que obligaría a sus contrincantes a sacarle un punto y medio cada día, una hazaña jamás vista en los anales de la democracia moderna en ningún país de la tierra. (Y no me salgan con que la elección de Trump fue una sorpresa cuando en esta página la anunciamos desde cuatro meses antes al día de los comicios).

Pervive, claro, el espíritu del fraude entre los escépticos –incluso priistas que insisten en la posibilidad de una “legalona”, es decir un cochinero, para insistir en que Meade se inpondrá a la mala–, y a últimas fechas se teme por una anulación de las elecciones si la violencia se generaliza y es imposible realizar la jornada prevista para dentro de veintiséis días. Lo cierto es que los mexicanos están mejor informados y, espero, no se dejarán conducir al abismo del conformismo y la manipulación.

Los escuchas del Himno insisten en la oración patria: un soldado en cada hijo te dio.  

Redoble de campanas

Rafael Loret de MOLA

Esta campaña ha exhibido la pobreza de la partidocracia, sin ideologías pero cargadas las instituciones de una lacerante sed negociadora, chantajista, dependiente del presidente de la República aunque éste carezca de autoridad moral y liderazgo para salir airoso de las múltiples acusaciones, denuncias y demandas en su contra. Pareciera que la clase política vive en un mundo distante en donde los sufrimientos se sirven en bandejas con caviar y champaña.

Estos días serán recordados, sin duda, como el fin del priismo. La refundación, por la que abogó desde 1994, nada menos, Luis Donaldo Colosio, se hace indispensable para aglutinar a quienes se han quedado al aire, menospreciados como militantes, arrinconados como seres humanos y sin banderas sociales a las que defender como lo hicieron los creadores del PNR callista o del PRM de Lázaro Cárdenas, a quien tanto reverencia Andrés acaso sin conocer la historia de éste y sus grandes errores como, por ejemplo, haber incorporado a su gabinete al temible tabasqueño, Tomás Garrido Canabal, “enemigo personal de Dios” como se presentaba, creador de las “camisas rojas” capaces de acribillar a los feligreses desarmados en Coyoacán para deshonra del ateísmo de Estado que luego confluyó al necesario laicismo al amparo de la separación entre el Estado y la Iglesia siguiendo a las Leyes de Reforma.

¡Qué vergüenza infinita deben haber sentido los viejos priistas, unos cuantos de ellos decentes, al corroborar cómo se reemplazó al iraní Enrique Ochoa Reza –acaso el peor, por torpe y tonto, de cuantos dirigentes nacionales ha tenido el Revolucionario Institucional–, con René Juárez Cisneros, el ex gobernador de Guerrero quien jamás pudo sacudirse, y esto preocupa, el calificativo de usurpador al haberse impuesto, muy a la mala, al perredista Félix Salgado Macedonio, ahora candidato al Senado por Morena en plena eclosión de divisiones

La señal es clara: el fraude como única salida posible para resucitar al muerto, el PRI, y tratar de hacerlo revolotear por las casillas del desorden, aquellas en las que Morena no logrará tener representación –como en el Estado de México el año pasado donde se dejaron de cubrir tres de cada diez mesas electorales en las que perdió en todas–, para hacer que voten hasta los difuntos o, como en el Bajío, los que están en la pizca en los ranchos de sur estadounidense y dejaron sus credenciales a sus mujeres para la subasta anual acostumbrada. Ni un solo paso adelante, todos hacia atrás como los cangrejos.

Por tanto, las campanas doblan por ti, José Antonio Meade, sobre todo por tu incapacidad para explicar por qué, si no eres priista, que te mueve a permanecer supuestamente ajeno al partido oficial pero sometido a sus líneas. Es una condición sin excusa posible, penosa, cuya carga no sólo la llevarás tú sin tus descendientes, cualquiera que se apellide Meade, a lo largo de un país que no podrá perdonarte y que exige, como primer referente de cambio, la cabeza del presidente en funciones para saber que, ahora sí, los derroteros serán otros y no los de la fútil entrega al establishment con perdones adelantados que sólo encienden las hogueras… y las alarmas.

¡Listo, fuego!

Rafael Loret de MOLA

Dentro de dos días, el domingo 1 de julio, en todo el país habrá de votarse con una boleta cubierta de la pátina de enjambres antiguos, acuerdos soterrados, concesiones predispuestas por los operadores de Los Pinos y el polvo del establishment que anula el sentido de la democracia con tal de favorecer a un pequeño grupo de privilegiados, entre ellos los empresarios cómplices, con órganos electorales viciados y ausentes de ética al estar entregados a los gobiernos estatales y, sobre todo, al federal que sigue asustando a los timoratos.

Cómo votar, me preguntan innumerables lectores, cuando las opciones no convencen del todo, entre el puntero que acapara el rencor nacional contra un gobierno podrido y el neo militante del PRI, y se desconocen los entuertos de cada candidato y de los dirigentes ávidos de escalar nuevos estatus a cambio de extender mentiras, reclutar a pillastres, esto es un panismo infectado hasta la médula, ni del PRD convertido en esquirol, y creer que cada instituto ostenta, perse, la representación de “todo” México descalificando a los demás, aunque toleren a los abstencionistas curiosamente.

Abstenerse, es una posibilidad también con alto contenido político si es reacción contra la pobre oferta política y la evidente manipulación de un sistema corroído en el cual las falsedades son obvias. La semana última atestiguamos lo peor, en una debacle de la moral colectiva y de la ausencia de información veraz y sólida. Los mexicanos estamos atrapados en el mismo agujero desde hace ya varios lustros y no hay quien se atreva a extraerlos para que puedan, sólo entonces, ejercer su libertad de pensamiento. He hablado de aplicar #cerocobardía a la hora de proceder ante las urnas. Lo hago ahora, de nuevo, insistiendo que estamos en juego todos, no sólo los convocados a sufragar el próximo domingo.

Barruntos

Rafael Loret de MOLA

Insisto: cuanta pena me causan quienes ceden su propia racionalidad para mantener su incondicionalidad a favor del futuro presidente de México. Es como bajar un escalón en la escala zootécnica como lo hacen los llamados “animalistas” quienes radicalizan la idea del respeto al ciclo de la vida excluyendo a los seres humanos del mismo. No les molesta que una fiera ataque a un ciervo; pero sí que existan carreras de caballos, corridas de toros, peleas de gallos, etcétera, sin conocer orígenes y tradiciones, incluso la cultura de los pueblos.

Pese a ellos es necesario puntualizar algunas cuestiones que se le están escapando de las manos al mandatario en cierne y cuya discusión se da hacia los lados, es decir condenado a los peñistas con razón pero sin darse cuenta del inmenso poder que ya atesora Andrés, decisivo diríamos, con el apoyo de la comunidad internacional tan interesada en convivir con él, tratarlo, medirlo, para alianzas futuras y con el actual titular del Ejecutivo en condición de pretérito aun cuando ostente todavía la banda tricolor.

Hagamos un repaso breve:

1.- Las negociaciones en pro de mantener el Tratado de Libre Comercio se atoraron, una vez más, cuando entró al rescate el equipo de transición, encabezado por Jesús Seade, que desplazó, de hecho, al de peña nieto incapaz, hasta hoy, de avanzar en la defensa de los intereses comerciales de nuestro país y pegados a la pared ante los vozarrones del “anaranjado” señor Trump a quien trata Andrés con esmerado cuidado desde antes de las elecciones del pasado primero de julio.

2.- La consigna aparente es estructurar un convenio bilateral, dejando fuera a Canadá –cuyas inversiones en México crecen basadas en la explotación inhumana de los mineros–, para que los Estados Unidos puedan expandirse sobre las empresas de la nación de la hoja de maple. Una batalla de papeles que, por supuesto, es algo mejor a una invasión artera si bien ésta tiene visos de la civilidad por medio de las complicidades de gran altura, imbatibles.

3.- Canadá posee el mayor número de minas en México –de oro en Guerrero, por donde desaparecieron los 43–, gracias a que le han dejado el paso los tres personajes ligados a esta industria y cuyas fortunas, no por casualidad, son las mayores del país: Carlos Slim, el criminal Germán Larrea Mota-Velasco y Alberto Baillères González. Entre los tres podrían resolver el grave problema de la deuda externa mexicana, la herencia del peñismo que rebasa ya, y por 427 mil millones, los DIEZ BILLONES DE PESOS.

4.- Preocupa que Andrés se empeñe en recortar gastos para tratar de financiar su altruismo mediante proyectos sociales, obviamente urgentes, y olvide el manejo de la macroeconomía, en donde se mueven los grandes capitales y las multinacionales en plan de expansión, que parecen seguir los pasos, poco claros, del norteño Alfonso Romo Garza, otro de los grandes infiltrados del gabinete entrante, dispuesto a ser el mejor servidor de los intereses foráneos.

De esto y más nos debería ilustrar el presidente futuro antes de tomar las riendas de un país en bancarrota.

Nuevo congreso

Archivo / cuartoscuro.com
Rafael Loret de MOLA

El cuarto de guerra de Andrés, cada vez más efusivo en víspera de la última quincena de campaña, a partir del tercero debate, en Mérida el próximo martes 12, celebra que los medios internacionales den por hecho no sólo la inminente victoria de Andrés –para gran dolor de los empresarios que han abierto la brecha entre multimillonarios y depauperados–, sino incluso una aplastante representación de Morena en sendas Cámaras del Congreso de la Unión, amén de seis gubernaturas y toda una aureola política que consolidará un gobierno repleto –y ésta es la parte negativa–, de personajes siniestros provenientes de lo peor del PRI y del PAN.

De ocurrir lo anterior, tal y como lo diagnostican los expertos –no encuestadores sino analistas que han hecho labores de campo, distrito por distrito–, el partido creado por Andrés, de manera unilateral y sin fisuras democráticas –todo ha sido personalismo puro y esto no es sano para el desarrollo de un gobierno “por y para el pueblo”–, tendrá una representatividad mayoritaria en la Cámara de Diputados, entre 250 y 298 militantes, además de un 34 por ciento de los senadores de la próxima Legislatura, esto es entre 46 y 54 representantes de un total de 128; la Cámara Alta sería el talón de Aquiles de la nueva primera fuerza del país a partir del 1 de septiembre y acaso el único real contrapeso, en cuanto a las instituciones políticas, de un gobierno mucho más blindado que el de las alternancias anteriores.

Recuérdese el “freno al cambio” del que se quejó el señor fox cuando ni las “muchas faldas” de su consorte pudieron frenar el aislamiento notable del presidente ante un Legislativo que mandó a volar cada iniciativa –bastante incongruentes, por cierto– que surgió de la casona de Los Pinos convertido en búnker de las ideas retrógradas, del antijuarismo y de la exaltación de los viejos tiranos, el cuerpo “sacro” de Mont-Parnasee, en París, y Max, el barbado enajenado de Miramar.

Por lo pronto, el tercer y último debate está muy cerca si bien los temas, a simple vista, no parecen dar pie a divagaciones aunque, en la desesperación de Anaya y Meade, las habrá. A tratar: crecimiento económico, educación –ciencia y tecnología–, y desarrollo sustentable con todo y el cambio climático, único que podría derribar a Andrés si surge un volcán en el INE. Pareciera que todo debería transcurrir sobre rieles pero no será así considerando que, ahora sí, es la última oportunidad para provocar a Andrés y hacerle caer en un traspié que sería histórico, inesperado.

Pero si, por distrito, las apuestas son efecto del “efecto AMLO”, como le llaman en los diarios del exterior, no existe duda alguna que el líder de la contienda tendrá especial cuidado en cuidar su cartera –le aconsejamos que no la lleve y la deje depositada en las manos de su talentosa mujer, Beatriz Gutiérrez Müller–, y no rendirse ante la argumentación de quienes tienen lengua larga para juzgarlo y cola inmensa para ocultar sus propios pecados. ¿Nadie va a mencionar los miles de millones –entre 12 y dieciocho mil de acuerdo a dos versiones contrapuestas–, desviados por Sedesol a través de la pecaminosa Rosario Robles Berlanga y la complicidad del propio Meade?

Por eso, como rezan las matemáticas, el orden de los factores no altera el producto; la corrupción, sí.

Mitofsky

Rafael Loret de MOLA

Una décima falta para redondear el 53 por ciento de ventaja de Andrés Manuel López Obrador en los comicios históricos del domingo; fue contundente y con más de 27 millones de sufragios a su favor, además de haber ganado todas las entidades del país, salvo la panista Guanajuato –donde los liberales han mordido el polvo desde la incursión del reaccionario fox y camarilla-, doce Congresos estatales y la mayoría de curules y escaños además de, cuando menos, cinco gubernaturas incluida la Ciudad de México.

Pero, pese a la victoria de la democracia millones de mexicanos se quedaron con el sabor agridulce a causa de los remedos del pasado: la violencia artera, la violación de las boletas en decenas de casillas, la falta de éstas en las casillas llamadas “especiales” –donde, curiosamente, siempre les falla el cálculo a los consejeros del INE-, y la alteración viciosa de las actas de escrutinio en Puebla, el sitio ensangrentado por los soldados franceses y defendido a muerte por los de Juárez y Zaragoza, foco rojo para una democracia que nació en las conciencias de millones, como nunca antes, y que no debiera tolerar la mancha oscura de la deslealtad, la aristocracia burda y el cacicazgo al estilo del porfirismo. Todo esto debe quedar atrás.

Las faldas de Moreno Valle, quien postuló a su mujer mediando un turbio acuerdo con Ricardo Anaya para que dejara de competir con él a cambio de mangonear a una entidad federativa, es una ofensa no sólo para los poblanos sino para todo México. La peor barbaridad de esta parodia es el reconocimiento de Mitofsky de haberse equivocado… cuando sus “factores” sirvieron para adelantar las victorias de López Obrador y de la mayor parte de los electos gobernadores antes de los pronunciamientos oficiales.

Si Mitofsky se equivocó en Puebla, a posteriori, es de dudar que acertara en todo lo demás a sabiendas que, por ejemplo, Meade y Anaya se basaron en sus encuestas, con tinte modernista, considerando hasta diez puntos de ventaja para los triunfadores; cuando selló la votación de la entidad, también el PREP, en ese momento, apuntalaba la victoria de Morena y su candidato, Miguel Barbosa, a quien las señoritas de sociedad poblanas se asustan porque “es muy feo”. Tal es la argumentación de la corte morenista superior, en esencia, a las de Versalles y El Escorial.

Los Yunes quedaron atrapados. Vencieron sus odiados rivales, no sólo el candidato presidencial vencedor sino también el futuro mandatario del Estado, Cuitláhuac García –y en Morelos va Cuauhtémoc (Blanco) como si se tratara de un simbolismo sobre la etapa de la vindicación de los pueblos originarios-, y tendrán, desde hoy, las manos atadas. Más les vale a los Miguel Ángel costeños admitir los hechos porque, la verdad, sería terrible para ellos intentar un fraude a la vista del personaje al que más insultaron y desafiaron siendo hoy ya el futuro presidente electo de los mexicanos –esto es hasta que se cumpla el formulismo el 6 de septiembre-. Conociendo a Andrés Manuel estamos seguros de que el rencor, contra sus llamados a la reconciliación, es lo último que lo abandona.

Y también en Yucatán cayó el viejo cacicazgo encabezado por la ladrona Ivonne Ortega. Esperemos que el nuevo mandatario se atreva a abrirle proceso a esta y su títere Rolando Zapata Bello, el actual gobernador. Es un reto para todos: vamos a ver quién es el primero en poner tras las rejas a sus predecesores corruptos. Por el momento, Cuauhtémoc, el de Morelos, ya abrió el procedimiento contra Graco Ramírez, pero esperemos el goooool definitivo.

El juego podrido

Rafael Loret de MOLA

En México, los cauces no son muy diferentes. Las encuestas, como anunciamos, comienzan a acortar distancias entre el puntero y quien suponen segundo lugar en la contienda presidencial, tal y como lo hicieron en 2006 cuando Calderón, el tantas veces mentiroso y además usurpador, apareció un día colocado en empate técnico con Andrés, aspirante entonces del PRD –ahora aliado con el PAN en la mayor contradicción política de nuestra historia-, sin que se hubiese producido más milagro que el de alterar cifras y asfixiar, con el aval del traidor Vicente Fox –execrable sujeto–, toda posibilidad de alternancia. Un mundo infectado que fue herencia para Enrique Peña quien lo asimiló y lo hizo crecer hacia el inframundo de la democracia.

La historia se repite. Las encuestas se igualan y hasta le conceden margen al repulsivo “mansito” de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, especialista en arrodillarse en privado y exaltarse en público o bajo los reflectores, con tal de darse una importancia de la que obviamente carece. Y mientras, que su estado camine solo o como pueda, con muletas y artificios… aunque se trate de una de las entidades de mayor peso económico y político del país.

Si con trampas y chantajes fueron incluidos, como únicos independientes luego de sacudirse a quienes acaso tenían como báculo una mayor autoridad moral, tanto la Margarita de las estrellas y El Bronco de los despistados, ¿qué es dable esperar para el fin de la contienda? Parece más fácil otorgarle una victoria al norteño y su caballo que reconocer la de Andrés cuando llegue el momento de los escrutinios y aparezcan palomas blancas en vez de votos y sufragios en blanco por obra de la teletransportación, desde el INE hacia cada casilla comprometedora.

Y le llamamos democracia.

Indemnizaciones

Rafael Loret de MOLA

El Estado de Israel, siempre bajo la discusión del radicalismo acendrado –existen temas que convergen hacia un maniqueísmo bastante grotesco–, se fundó tras los horrores del Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial. Quienes combaten al sionismo universal insisten en negar las múltiples evidencias del horror, las cámaras de gases y las imágenes de esqueléticos rehenes que dejaron sus vidas en los campos de concentración nazi, acaso el más abominable de los racismos que la humanidad ha concebido.

El caso es que, desde el descubrimiento de barracas y fosas con cadáveres amontonados, huesos sobre huesos, la comunidad internacional, a través de la recién fundada entonces Naciones Unidas, determinó que Alemania, devastada también, pagara una alta indemnización por cada uno de los judíos asesinados a mansalva, quemados y afrentados, además de que los nazis sometieron a sus mujeres a la prostitución más vil, para que con ello, poco a poco, pudieran conformar su patria luego de cientos de años de ser nómadas con escasos derechos en los pueblos donde anclaban.

¿A qué viene esto? Sencillamente como efecto de las tantas misiones extranjeras que se han acercado al futuro presidente de México, con bastante más que buenas intenciones y sonrisas para la foto, además de misivas “casi” románticas entre el huésped perentorio de la Casa Blanca –quien le llama Juanito Trump por el supuesto parecido con él lo que es, en sí, una enorme majadería–, y el propio Andrés a quien, a cuatro meses de distancia de su toma de posesión, vigila más su salud e igualmente traza una ruta menos áspera para la transición inevitable con los priistas pisando sus propias colas y los panistas debatiendo liderazgos entre quienes han estado ocultos en los últimos años.

Van y vienen estadounidenses, canadienses, españoles, sobre todo, y no sé cuantos más que se pelean por una audiencia con López Obrador; incluso, en el despertar latinoamericano, no sé cuántas frustraciones se han dado en la última centuria y los años que llevamos del tercer milenio, los mandatarios de Centro y Sudamérica parecieran buscar, en quien portará la banda presidencial en nuestro país a partir del 1 de diciembre –y por cinco años y diez meses, esto es hasta el 30 de septiembre de 2024–, a un líder moral para formar un bloque que pudiera ser paralelo a las hegemonías reinantes. Y puede lograrse como pudo estructurarse desde 1986 cuando la cobardía de miguel de la madrid lo impidió.

La cuestión es aguda pero históricamente válida. México debería exigir una indemnización al Reino de España por cada nativo acribillado durante la invasión de Cortés y hasta el fin de la Colonia infecta; también por las afrentas bélicas de los Estados Unidos y la continua explotación de nuestros recursos, esclavizando a los obreros, por parte, sobre todo, de Inglaterra y su protectorado Canadá que siguen inclinando la cerviz ante Isabel II.

No habrá igualdad si tales cimientos no se limpian de tanta sangre derramada y tanto saqueo que nos llena la cara de vergüenza e indignación.

El carretero

Rafael Loret de MOLA

Hace varios lustros, en mi lejana juventud inquieta –¡cómo la añoro, sobre todo ahora en que es tan necesaria la lucha!–, leí una novela de Selma Lagerlöf que ella tituló El Carretero de la Muerte; en ella, quien fallecía en el último segundo de cada año tomaba la condición de transporte para cargar con todos los muertos durante los siguientes 365 días. No había manera de evitarlo, ni con las fortunas inmensas ni con la generosa entrega de los pobres; mucho menos si el costal de cada quien rebosaba de crímenes, pecados y traumas insuperables que hubieran desviado su condición humana para convertir las almas en llamarada feroz que conducía al infierno.

Las lecciones de Selma, sueca de origen y universal por sus letras –fue la primera mujer en obtener el Premio Nobel en 1909–, tienen vigencia en cada acto de nuestras vidas aunque no sepamos que nuestras debilidades ya han sido retratadas por los genios desde hace muchos años. La dama nórdica, por ejemplo, murió en 1940 cuando la segunda guerra mundial se extendía, sin remedio, por Europa antes de que los Estados Unidos decidieran participar en ella –lo que ocurrió después del ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941–, con el “carretero” rebasado por los millones de combatientes que jamás volvieron a sus hogares y dejaron el hondo vacío en sus familias, aniquiladas también por el horror de los enloquecidos líderes humanos, iguales o peores a los de hoy.

Ese apocalíptico escenario, sin duda, lo observamos hoy a punta de los cañones de la demagogia y cuando el futuro político de México parece estar definido con Andrés como abanderado y un inmenso número de mexicanos –mayoritario–, indefensos ante lo inevitable, como aquellos observadores de las catástrofes quienes sólo pueden medir sus efectos pero no saben cómo evitarlos. ¡Sobran las películas para atestiguar, a la manera occidental claro, los dramas de la universalidad avasallada! Pero no podemos negar los hechos aunque algunos se empeñen en situar la muerte de Hitler en Sudamérica o negar el Holocausto o suprimir al franquismo de la conciencia de los españoles cuya rebatiña actual, tras la trama que despedazó al Partido Popular, pone en jaque a Mariano Rajoy y a la Iberia brava ante un inminente jaque.

Lo mismo, en México, en donde buena parte de quienes votarán dentro de un mes exacto, el 1 de julio, son sólo indecisos cansados de las mismas parrafadas de promesas imposibles de cumplir y de la oleada de alianzas soterradas para preservar, aunque parezca que la balanza se inclina hacia otro lado, al sistema político mexicano, todavía inamovible.

Por ello, claro, el otrora iracundo López Obrador habla de una alianza para el progreso –un proyecto que inventó Kennedy, en 1961, con la anuencia de Adolfo López Mateos quien luego logró la devolución de “El Chamizal” a nuestro país allá por Ciudad Juárez–, para atemperar su postura ante Trump –a diferencia de sus adversarios–, negocia con los empresarios, inspira el desánimo entre los panistas y ya no habla de perseguir a peña, en lo único que coincide con Meade, mientras Anaya suaviza este tema para no ser el único en mantenerlo.

Activista

Rafael Loret de MOLA

Liu Xiaobo tiene 62 años y nadie dudaba que era un hombre excepcional. Intelectual, sabio y activista reclamó para China un “Estado libre, democrático y constitucional”, en medio de una oleada de protestas en contra de la represión y la autocracia, los males que siempre generan violencia como demuestra la historia universal. Tarde o temprano, los pueblos se cansan, se rebelan y someten a quienes fueron, o creyeron ser, los dueños de la vida colectiva imponiendo reglas tendientes sólo a salvaguardar los intereses de la clase gobernante. Los dictadores pasan, las naciones prevalecen, con alguna excepción.

La Unión Soviética, por ejemplo, pagó con dureza la aplicación de un nuevo modelo político, la perestroika, que abría no sólo las puertas a occidente sino tendía a una modernidad que terminó con la disolución y el surgimiento de una decena de países alrededor de la Rusia actual dirigida, además, por quien es considerado uno de los líderes mundiales con mayor poder e influencia. Esto es, perdida la Unión, los rusos lograron sostener el mono-liderazgo con Vladimir Putin a la cabeza y como amenaza creciente contra los vaivenes del mayor poder de América y Europa, los Estados Unidos, también cargados de vaivenes entre una familia de color, respetada pese a sus crímenes de guerra, y otra de empresarios anaranjados, de piel blanca, totalmente fuera de proporciones y ajeno a la realidad.

De estos polos extremos surgen los gobiernos sin sensibilidad ni autoridad moral, como el chino, capaz de detener por “subversivo” a un sabio luchador y mandarlo a las mazmorras. Ante la brutalidad del caso, como muy pocas veces, la comunidad internacional –formada por organizaciones dispersas–, reaccionó y gestionó para Liu Xiaobo el Premio Nobel de la Paz 2010 que le fue concedido bajo el escozor de la terrible policía china, contra la pared ante la visión del mundo; bajo presión universal, las autoridades, en 2017, determinaron su excarcelación porque el héroe –me permito llamarlo así–, tenía cáncer en el hígado en fase avanzada. Murió en julio del año pasado, apenas unos días después de su liberación.

De poco sirvió la exaltación y el interés mundiales. El gobierno que atesora una de las culturas ancestrales, se cerró tanto como la Gran Muralla y no permitió que la presión universal se impusiera a la soberbia de sus gobernantes, entre ellos Xi Jinping, quien pretende dar una imagen equilibrada pero no tolera a los enemigos de su régimen central, lo mismo que en Venezuela… o México. Por ello, claro, el Nobel de la Paz 2010 es tan importante para la visión global en un mundo agobiado por la pérdida sustantiva de valores y los desequilibrios fomentados por el fanatismo, los odios de la xenofobia y la discriminación racial abierta.

No se trata de pretender una hegemonía universal –como la que quiere imponer el anaranjado Trump–, sino de ser congruentes con las reglas que hacen posible la convivencia humana: la paz, el respeto entre la diversidad de géneros, la libertad de movimientos y la de expresión sobre todo, la tolerancia hacia los distintos y las religiones de diversa índole y, sobre todo, un acusado rigor para salvar al medio ambiente y al mundo que es nuestra caso. No vendría mal un decálogo para la grandeza de nuestra gran patria, el globo terráqueo más allá de los jardines floridos de la Casa Blanca.

La nueva banda

Rafael Loret de MOLA

Alfonso Romo Garza, destinado a ser jefe de la oficina de la Presidencia bajo la batuta de Andrés Manuel López Obrador, futuro presidente de México, no sólo ocupará una posición casi maldita sino, además, es el encargado de mantener a los empresarios del país, incluyendo los de su vernácula Monterrey, bajo la línea oficial sin perturbaciones ni temores acerca de los nuevos lineamientos propuestos y los que están por llegar. Desde luego, Andrés deberá cambiar su eslogan, cuando apenas recorre el primer quinto de la era de la transición, por el de “primero, los empresarios”.

Desde luego, la peor de las campañas difamatorias es la cual tiene como destino presentar al mandatario en cierne como un falsario o, peor aún, un dios que opera a voluntad y sólo ayuda a quien quiere, no a cuantos hacen filas enormes, diariamente, frente a su casona de la colonia Roma exigiendo la resolución inmediata hasta de sus problemas domésticos y la ausencia de auxilio de la policía por cualquier motivo, muchas veces absurdo, mientras dejan veladoras a lo largo de la calle como si se tratara de una muestra de devoción al Santísimo o un mal augurio si seguimos el precedente británico tras la muerte de Lady Di. De todas maneras es de bastante mal gusto.

Por lo pronto las prioridades, como ya hemos señalado, han sido otras: una mejor, tersa relación con el presidente estadounidense más antimexicano de la historia, y una conversión masiva de empresarios gracias a las dotes del gran misionero Romo, quien pasó de ser uno de los mejores aliados de fox a convertirse en indispensable interlocutor de Andrés, con una habilidad excepcional cabe decir. Y surgen por aquí y por allá proyectos que no tienen explicación expedita.

Por ejemplo, al hablar del proyecto para el Istmo de Tehuantepec, ni mencionó cual sería la conclusión y viabilidad de mismo al tiempo que recibía al secretario de Estado de USA, Michel Pompeo, en una reunión casi amistosa y rodeada de calor y buenas intenciones acaso ara separarse de las asperezas anteriores –algunas muy justificadas, debe aclararse-, que nos pusieron en el límite de la ruptura y si ésta no se dio fue más por el miedo de peña que por la defensa de la soberanía nacional.

Sobre el Istmo, muchos de los simpatizantes incondicionales del futuro mandatario –quienes no pueden creer en algún error logístico de Andrés-, insistieron en que se trataba de un plan terrestre, esto es por vías férreas destinadas a soportar cargas gigantescas del Pacífico, desde Salinas Cruz, Oaxaca, hasta el Golfo de México y el Atlántico, esto es hasta Coatzacoalcos, Veracruz. Pero resulta que, como le explicó Ricardo Anaya Cortés, las rieles ya están instaladas y el tren funciona desde los tiempos del nefasto Pepe Murat, el padre de Alejandrito actual gobernador de Oaxaca por la vía fraudulenta y, por ende, sin legitimidad alguna.

El caso es que el proyecto de marras, en el aire, puede incluir un canal marítimo, como el de Panamá, para quedar más cerca de los puertos estadounidenses. Y de ser así culminaría, al fin, el Tratado McLane-Ocampo, una estrategia del Benemérito para arrancar de México a los rastrojos del ejército francés y ganar la segunda independencia de México. Por cierto, para el juarismo de Andrés debe agregarse que nunca se firmó aquel documento porque el Congreso de USA estaba debidamente informado de las intenciones reales de Juárez que fueron respetadas para no hollar nuestro suelo. El mayor de los mexicanos jamás entregó o sometió a la gran nación que construyó.

El miedo

Rafael Loret de MOLA

“Se puede gobernar de todas maneras, menos con miedo”, clamó el gobernador de Yucatán, en febrero de 1970, tomándole el pulso a los empresarios cerveceros, muy fuertes en la región y a los tratantes de blancas –y morenas– asentados en el sur de la entonces “ciudad blanca”; una semana después ordenó cerrar la llamada “zona roja”, foco de lupanares a donde la policía ni siquiera entraba. Y, entonces, los ricachones amorales entendieron e iniciaron una campaña feroz de desprestigio que acabó rodando por los suelos como ocurre, tarde o temprano, con todas las miserias del espíritu.

Quienes no comprendieron la lección son aquellos que, desde el echeverriato, buscan la complicidad como modus operandis al estilo del “negro” Carlos Sansores Pérez, de Campeche, padre de Layla, la ahora fogosa legisladora y defensora de Morena como antes lo fue de otros partidos: no es extraño buscar destacar con altisonancias, a veces justificadas, en el entramado político cuyas formalidades han ido cediendo para convertir a las asambleas federales y locales en verdaderos palenques en donde NO sobran las apuestas venales ni los soterrados acuerdos en pro de las alianzas turbias.

En la perspectiva actual se tiene miedo a gobernar y esto se nota, no sólo por la declinación física del mandatario empeñado en hundirse más cada día, sino en la incapacidad aparente de los funcionarios para sofocar los fuegos que ellos mismos prenden y también a lo largo del pantano de la sucesión como Meade en calidad de náufrago; de ésta no se levanta. Digamos que en los estados muy próximos a renovar gubernaturas, donde las encuestas dan formalmente empates técnicos para no definir la contienda antes de tiempo a favor de las oposiciones, la insolencia priísta puede poner en jaque al país entero. Y esto ya lo meditan los agoreros de la desventura situados en el confort de Los Pinos.

Bien se sabe que, en el panorama actual, los fraudes en gestación, conllevan el tremendo riesgo de diversos estallidos multiformes, desde las marchas violentas hasta bloqueos de rúas y centros de poder como cuando en Michoacán o San Luis Potosí nunca dejaron entrar a los mandatarios usurpadores hasta que la justicia cedió ante la fuerza de la unidad y de la soberanía popular. En este punto, 1991, fue cuando inició la caída del PRI que se consumaría nueve años después si bien el retorno, en 2012, fue para recular sobre el tremendo error de confluir hacia una derecha convenenciera, gritona e incapaz de gobernar. Me pregunto si la izquierda será igual en caso de una victoria general en 2018 o si permanecerá pastueña –como en 2012–, de producirse un nuevo golpe de Estado falsamente electoral. Está en la picota.

Y es a eso a lo que tienen miedo los habitantes del Versalles mexicano, Los Pinos, amurallado y rodeado de militares como si se tratara de un narco-Estado –¿lo es?–, en la pequeña línea que separa a la evolución política de la autocracia formal. Continuaremos.

El caos…

Rafael Loret de MOLA

¿Cuál es el fondo de los intereses actuales del gobierno de Washington sobre nuestro país? ¿Reducir a cenizas la imagen presidencial para justificar una rectoría desde el Capitolio? ¿Provocar el caos social –indocumentados de por medio– para así tener el boleto de acceso a México considerado “estado fallido”? A estas coyunturas nos está llevando, sin remedio, el mandato de enrique peña nieto y sus enfermedades correosas: la política que lo ciega ante la realidad lacerante, y la física que le carcome por dentro sin valorarse del todo hasta donde es trágica su situación.

Por allí leí, en tono irónico, mencionar el estado de salud de Andrés Manuel López Obrador quien sufrió un infarto el 4 de diciembre de 2013 que lo mantuvo fuera de circulación en los días claves de la aprobación repulsiva de la reforma energética peñista. De esto, claro, él no tuvo la culpa pero sí elevó la sospecha sobre la secuela de enfermedades –cánceres e infartos– que suelen azotar a los líderes latinoamericanos que se convierten en incómodos para el gran gigante universal.

Desde el nosocomio –Médica Sur, nada barato, por lo que se le cuestionó porque quizá algunos esbirros adversarios pretendían su muerte en casa, sin atención de excelencia como merece un dirigente de su nivel aunque sea contrario al peñismo y a la derecha–, cometió, sin embargo, un error: enviar a su hijo a sustituirlo en las tareas de liderazgo lo cual fue rechazado aun guardando las formas para no alterar al enfermo. Y todo esto, el mal físico y el nepotismo al que tanto se opone cuando se trata de otros, dejó a su Morena en estado de indefensión ante el acoso de los serviles avaladores de la siniestra reforma. Poco a poco, la convocatoria se redujo y sólo hasta meses después, con Andrés de nuevo en la calle, volvió a su antigua solidez aun cuando pasara enormes dificultades para cumplir los requisitos –asambleas y militantes-, impuestos por el Instituto Nacional Electoral –INE, antes IFE, por el cambio brillante de sigla seguramente para determinar una parodia similar a las modificaciones priístas desde el PNR–, para el registro de partidos. Con todos los obstáculos, logró convertir a su “regeneración nacional” en un organismo dispuesto a la participación cívica.

Amanecer

Rafael Loret de MOLA

Sino del optimismo que divulgaron sus discursos y de la fe de un pueblo ¡Qué paquete tienes presidente lópez obrador! ¡Ser digno de una gran nación y no fallarle! La voz de la crítica te seguirá como contrapeso. Acéptala con la humildad con la que abrazaste a todos. Por méxico y su futuro, no des tregua al corrupto y sacúdete de la maraña de personajes turbios. Comparto la emoción de millones de mexicanos; y la preocupación de quienes dudan.

No es que todo vaya a cambiar de la noche a la mañana; es que, entre millones de sufragantes, surgió la fe de un pueblo en el futuro, sabedor que logramos derrumbar la ignominia del sistema putrefacto, corroído hasta los huesos. Sólo una noticia nos asfixia: Puebla, colocada en el maniqueísmo entre el bien, y el mal. Los números suben y bajan en la ciudad de los ángeles y esperemos que, lleguen al Tribunal Electoral para decapitar al cacicazgo perverso de los Moreno Valle. No se merecen los poblanos un fraude entre un mar de optimismo.

México ganó una oportunidad. Y la vamos a aprovechar. Ningún retroceso, ninguna ambigüedad, no más felonías ni corruptelas familiares, ni entregas lacerantes al extranjero. Sí, Andrés será el mandatario más presionado de todos los tiempos… y acaso el de mayor poder en décadas. Por eso debe cumplir y hacer, construir y no parar, sacudir y jamás ceder. Démosle nuestra confianza. Tiende derecho a ella luego de años de lucha y perseverancia. ¡A ganarse el sueldo con sudor y entrega, Andrés! ¡Y a no fallarle a millones que votamos por ti! Sí, ahora puedo decirlo sin torcer la imparcialidad con la cual me conduje. Y estoy seguro de que, aunque pesan algunas ambigüedades, será su deber superarlas si, de verdad, como dijo emocionado la noche de la victoria, quiere pasar a la historia como un buen presidente. Que así sea.

¡Maestros!

MÉXICO, D.F., 06AGOSTO2012.- 324 mil estudiantes iniciaron actividades en los planteles de nivel bachillerato, licenciatura y posgrado de la Universidad Nacional Autónoma de México. FOTO: SAÚL LÓPEZ / CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Recuerdo que, hace algo así como una década, los ex alumnos del Instituto México con los viejos maestros supervivientes de nuestra generación, nos enteramos que uno de ellos atesoraba los mejores trabajos sobre el mártir Madero y su sacrificio. Entre ellos, destacó el realizado por el escolapio Porfirio Muñoz Ledo que, de hecho, había basado su escrito en la obra de Alfonso Taracena, impresionando con ello al mentor quien le auguró un futuro promisorio… como fue el caso al convertirse, como él presumía, en el “Churchill mexicano” por aquello de haber pasado por casi todos los partidos políticos registrados.

Pese a sus atributos culturales –era difícil ganarle una discusión por la catarata de datos y citas atesoradas en su cerebro educado–, no pudo sentarse en la célebre silla del águila –alguna vez este referente sirvió para un libro de un altísimo autor nacional y mi editor, Rogelio Carvajal, me halagó al decirme que con ello me había rendido un homenaje por referirse a la clase política en términos semejantes a los míos–; eso sí, fue candidato a gobernador por Guanajuato en la sucia elección de 1991 en la cual vicente fox fue víctima de un fraude escandaloso solucionado con la defenestración pública del priista Ramón Aguirre Velázquez, víctima de la venganza camuflada de carlos salinas, el señor de las tinieblas.

Pero hoy es día de hablar de nuestros maestros. ¿Cuántos de nosotros los recuerdan, no sólo por sus nombres sino por la entrega mostrada a sus “rehenes” escolares? ¿Acaso, cada año, les mandamos aunque sea un kilo de aguacates, de esos muy caros, para reemplazar a la manzana del cuento? ¿O dejamos correr la fecha y los años hasta cuando se nos ocurre preguntar si todavía vive? En este último caso estamos la mayor parte de quienes pasamos por las aulas –y no de refilón como algunos candidatos a la Primera Magistratura–, y pudimos conducir nuestro destino sin caer en la media de la miseria, a veces en el filo pero siempre con capacidad para no sucumbir, mucho menos cuando las herencias son cuantiosas –no fue mi caso–, y les permiten especular de lo lindo hasta forjar fortunas importantes bien blindadas hasta para tres o cuatro generaciones más, muchas de ellas estarán acaso rebosantes de “ninis”, cuya prepotencia irá a la par con su profunda mediocridad intelectual. Ya lo sentimos desde ahora.

Quien recuerda a sus profesores –en mi librero personal están todas las “memorias” editadas de la primaria, secundaria y preparatoria y, de vez en cuando, las repaso–, es porque tiene buenos cimientos y firmes ideales; cuantos los ignoran y descalifican, sobre todo cuando luchan por sus derechos y en pro de mejorar la educación, no son dignos siquiera de los títulos universitarios que ostentan y presumen, con rabiosa impertinencia: “esos maestritos son puros muertos de hambre”.

Y puede que no sean ricos ni aspiren a figurar en las malolientes relatorías de Forbes, pero permanecen en nosotros porque sus existencias modestas –nunca “muertos de hambre”, ególatras ladrones–, son signo de honestidad y de pasión por el trabajo más apasionante que existe: la formación del futuro de México.

Gracias, por ello, a quienes me encaminaron y cuyos nombres no se han quedado en las esquelas; los llevo dentro de mi espíritu batallador.

Basta! para que te enredes

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