Web Analytics Made Easy - StatCounter
Director general: Miguel Cantón Zetina | @MiguelCanton1
Somos parte de:
Martes 20 Noviembre del 2018
nubes dispersas 19°

Piense

Mentirosos

VILLAHERMOSA, TABASCO.-02JULIO2006.- Roberto Madrazo, candidato presidencial de la Alianza por México, emite su voto en la casilla 029 de su ciudad natal.

RAFAEL LORET DE MOLA

Coincidí con Roberto Madrazo Pintado, hijo del célebre tabasqueño que modernizó a Tabasco, Don Carlos Madrazo Becerra, en el Centro Universitario México. Allí pude medirlo por la forma en que, manipulado y traicionando, vendió al grupo que, junto con otros compañeros había formado yo, para exigir una representación de los alumnos dentro del consejo de la preparatoria. Era 1968, claro.

Madrazo, haciendo mancuerna con Mario Palma Rojo –su incondicional y esbirro entonces–, socavó a quienes luchábamos por tener voz en una escuela de hermanos maristas con mentalidad bastante cerrada –lo que no es óbice para recordar a algunos con enorme respeto y cariño–, y se colocó al frente de otro grupúsculo, sometido a la dirección del plantel, para tirar y frenar a nuestra propuesta vigorosa que marchaba, por cierto, al ritmo de los tiempos. Ganó así las palmadas de los mentores y el repudio de los estudiantes en unos días de fragua, protesta y violencia por las calles de la ciudad de México y las capitales de casi todas las entidades del país. Así le conocí y, desde entonces, supe que nadie podía confiar en él.

No es extraño que Madrazo Pintado haya esperado doce años para fustigar a díaz ordaz –a quien sirvió su progenitor–, y a echeverría, a quien se le señala por la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco pero poco se habla de la del Jueves de Corpus de 1971 cuando los “halcones”, financiados por él, golpearon, reprimieron, ejecutaron y remataron a los heridos juveniles en los hospitales. No quisieron dejar ni una célula digna y rebelde para que, bajo el liderazgo de la sangre nueva, erigiera un país distinto a que nos heredaron los graduados de Oxford y Harvard, niños bien con pretensiones de grandeza y un profundo desprecio por los mexicanos a quienes han visto, desde siempre, como sus sirvientes.

Ahora, Madrazo levanta su apagada voz para ahondar en sus cicatrices: siempre consideró a díaz ordaz, el responsable del terrible avionazo que causó la muerte de sus madres sobre el Cerro del Obispo en Monterrey. Pero, además, declara que, aunque no fue asunto suyo, en las actas de escrutinio que reunió en 2006, como candidato presidencial del PRI, siempre se mantuvo arriba Andrés Manuel López Obrador. Pero no dijo nada, prefirió el silencio y causar escándalos en algunos maratones en el exterior donde acortó caminos para ser eliminado. Siempre tramposo y bocón.

Lo mismo hizo Alfonso Durazo Montaño, designado para ocupar la Secretaría de Seguridad Pública en la nueva administración lópezobradorista, quien tardó diez años en dar su acotada versión sobre el magnicidio de Lomas Taurinas, en donde cayeron Luis Donaldo Colosio y el proyecto que defendía para sanear lo podrido de los regímenes de miguel de la madrid y carlos salinas. Y ahora, después de ser secretario de Colosio y otro tanto con vicente fox en Los Pinos, se perfila para el gabinete de Andrés. ¡Chuza!

Las hipótesis tardías suelen estar contaminadas por cobardía o por intereses del momento, muchas veces ajenos a los sucesos que describen. Por eso, señor presidente electo, es necesario, como prioridad, una revisión seria de la historia para acabar con mitos, leyendas y refugios de reaccionarios.

Ni raza ni hispanidad

RAFAEL LORET DE MOLA

 

Mal día para celebrar cualquier nexo con España, a la que tanto cariño le tenía hasta observar cuán equivocado estaba en mi percepción sobre el quijotismo y la fuerza de espíritu en los hispanos de hoy tan cerrados y obtusos, en medio de la batahola llamada Catalunya –en catalán así se escribe y es mi deseo nombrarla en su idioma natural-, y la absurda posición de una monarquía que no parece autocrática salvo cuando el gobierno parlamentario así lo exige.

España está rota desde su columna vertebral hasta las células neuronales; lo está desde los brutales años del franquismo cuando millones estaban aterrorizados ante la grotesca figura de un “caudillo” chaparrito, más cercano a lo chaplinesco que a los grandes personajes de la historia, que mandó durante 36 años y prolongó la agonía de los republicanos quienes, todavía hoy, no ocultan su tremendo rencor y buscan cadáveres en las laderas y en los viejos límites territoriales de cada pueblo ensangrentado. Y el trauma no se superó ni con la muerte de Franco porque fue él quien legó, por capricho y sin ninguna resistencia, una nueva monarquía de Borbones, afrancesados y tremendamente ostentosos como sus egos encendidos por las cortes aduladoras… igual que en México bajo el rufianesco comportamiento de la elite del poder.

En estas condiciones nuestro “día de la Raza”, cuando las antorchas brillan y los tamborileos ensordecen en algunos sitios específicos –para algunos la efeméride debía desaparecer por la mantenida esclavitud, pocas veces disfrazada, de las etnias, salvo en aquellas donde se han convertido en folklor para el turismo, regalando, o casi, sus excelentes productos manuales. ¡Y todavía los amorales los regatean… lo que jamás harían en un almacén de lujo como “el palacio de los palacios” de Alberto Baillères, en donde no hay descuento ni se solicita por estatus!

En Madrid, ya no en toda la península convulsionada con los aires de escisión en el País Vasco, la autonomía que persigue también su soberanía, se da el nombre de “día de la hispanidad” a la conmemoración de hoy. De ser por recuerdo de la colonia y la mal llamada “conquista” que no fue sino una invasión contra las bases indígenas asentadas en el territorio que hoy es México, la esdrújula sin par, entonces las festividades tendrían que ser sangrientas sobre una inmensa piedra de los sacrificios. Quizá como la sorda violencia contra los catalanes, el primero de octubre, hace apenas once días, por parte de la Guardia Civil y la Policía Nacional de España que rompieron lo que quedaba de corazón ibérico a los catalanes. Luego vinieron otras afrentas.

No debiera haber celebración, por tanto, ni en México, donde el término raza parece ser una indigna diferencia entre los criollos, los mestizos y los indígenas; ni en España en donde no fueron capaces de evolucionar, tras la muerte cómoda del dictador en su cama, bien apapachado hasta por el brazo de Santa Teresa guardado al lado del lecho, y mantuvieron la figura absurda de la monarquía parlamentaria con una bifurcación insana que produjo los brotes de rebeldía que hoy huelen a una fragmentación inevitable de una nación sin himno, con pobres identidades y una fractura entre conservadores y liberales que el tiempo no podrá curar.

Mitofsky

Rafael Loret de MOLA

Una décima falta para redondear el 53 por ciento de ventaja de Andrés Manuel López Obrador en los comicios históricos del domingo; fue contundente y con más de 27 millones de sufragios a su favor, además de haber ganado todas las entidades del país, salvo la panista Guanajuato –donde los liberales han mordido el polvo desde la incursión del reaccionario fox y camarilla-, doce Congresos estatales y la mayoría de curules y escaños además de, cuando menos, cinco gubernaturas incluida la Ciudad de México.

Pero, pese a la victoria de la democracia millones de mexicanos se quedaron con el sabor agridulce a causa de los remedos del pasado: la violencia artera, la violación de las boletas en decenas de casillas, la falta de éstas en las casillas llamadas “especiales” –donde, curiosamente, siempre les falla el cálculo a los consejeros del INE-, y la alteración viciosa de las actas de escrutinio en Puebla, el sitio ensangrentado por los soldados franceses y defendido a muerte por los de Juárez y Zaragoza, foco rojo para una democracia que nació en las conciencias de millones, como nunca antes, y que no debiera tolerar la mancha oscura de la deslealtad, la aristocracia burda y el cacicazgo al estilo del porfirismo. Todo esto debe quedar atrás.

Las faldas de Moreno Valle, quien postuló a su mujer mediando un turbio acuerdo con Ricardo Anaya para que dejara de competir con él a cambio de mangonear a una entidad federativa, es una ofensa no sólo para los poblanos sino para todo México. La peor barbaridad de esta parodia es el reconocimiento de Mitofsky de haberse equivocado… cuando sus “factores” sirvieron para adelantar las victorias de López Obrador y de la mayor parte de los electos gobernadores antes de los pronunciamientos oficiales.

Si Mitofsky se equivocó en Puebla, a posteriori, es de dudar que acertara en todo lo demás a sabiendas que, por ejemplo, Meade y Anaya se basaron en sus encuestas, con tinte modernista, considerando hasta diez puntos de ventaja para los triunfadores; cuando selló la votación de la entidad, también el PREP, en ese momento, apuntalaba la victoria de Morena y su candidato, Miguel Barbosa, a quien las señoritas de sociedad poblanas se asustan porque “es muy feo”. Tal es la argumentación de la corte morenista superior, en esencia, a las de Versalles y El Escorial.

Los Yunes quedaron atrapados. Vencieron sus odiados rivales, no sólo el candidato presidencial vencedor sino también el futuro mandatario del Estado, Cuitláhuac García –y en Morelos va Cuauhtémoc (Blanco) como si se tratara de un simbolismo sobre la etapa de la vindicación de los pueblos originarios-, y tendrán, desde hoy, las manos atadas. Más les vale a los Miguel Ángel costeños admitir los hechos porque, la verdad, sería terrible para ellos intentar un fraude a la vista del personaje al que más insultaron y desafiaron siendo hoy ya el futuro presidente electo de los mexicanos –esto es hasta que se cumpla el formulismo el 6 de septiembre-. Conociendo a Andrés Manuel estamos seguros de que el rencor, contra sus llamados a la reconciliación, es lo último que lo abandona.

Y también en Yucatán cayó el viejo cacicazgo encabezado por la ladrona Ivonne Ortega. Esperemos que el nuevo mandatario se atreva a abrirle proceso a esta y su títere Rolando Zapata Bello, el actual gobernador. Es un reto para todos: vamos a ver quién es el primero en poner tras las rejas a sus predecesores corruptos. Por el momento, Cuauhtémoc, el de Morelos, ya abrió el procedimiento contra Graco Ramírez, pero esperemos el goooool definitivo.

Gobierno inútil

Rafael Loret de MOLA

Está claro que el gobierno, ahora mismo –no hablamos del próximo–, no le sirve a la sociedad, en su conjunto, sino sólo a sus grandes socios, precisamente aquellos que suelen acrecentar sus fortunas en tiempos de crisis severas, sean naturales o financieras. Todavía no pasa lo peor en cuanto a los meteoros anunciados que siempre enlutan a cientos de familias y destruyen la endeble infraestructura armada por un gobierno siempre deseoso de mojarse los pies en las rías desbordadas o en los caseríos devastados por los sismos para simular su hipocresía molecular sobre la “justicia social”.

Ahora mismo se frotan las manos con los vaivenes incesantes de la moneda gracias a los cuales especulan, siempre con información ilegal proporcionada por sus cómplices de la Secretaría de Hacienda, y aumentan sus haberes para luego devolver los favores a los miserables ex presidentes quienes les permitieron todo. El caso más patético es el del célebre “doctor zeta”, ernesto zedillo, convertido en consejero con enorme caudal en cada una de las trasnacionales beneficiadas durante su sexenio. Ha sido, sin duda, con excepción de peña, el mayor vendedor de cuanto formaba parte del patrimonio nacional y fue él quien ideó, además, la grotesca reforma energética con la visión puesta en la privatización mientras los corderitos camarales aprobaban sin chistar por obra de las diligencias de Manlio Fabio Beltrones Rivera, en sus épocas de mayor poder.

Le sigue felipe calderón, desvergonzado, quien tiene intereses profundos con la española Iberdrola, en el rubro eléctrico, y parece cazador de ofertas del gobierno para ofrecérselas a los inversionistas multinacionales. ¿Quién es más traidor?

Sólo los busca-chambas y los paracaidistas que irrumpen sobre las nóminas piensan lo contrario y aprovechan la dualidad competitiva entre la dirigencia del PRI y los operadores de la residencia oficial de Los Pinos, próximos a quedarse en la calle Parque Lira, para granjearse pleitesías y mantener intacta la sagrada sentencia de que vivir fuera del presupuesto es el mayor error concebible. Quizá por ello cuantos ganamos la subsistencia por nuestra cuenta somos quienes percibimos las tremendas desigualdades que se acentúan con la pérdida del poder adquisitivo y la consiguiente devaluación del infeliz peso que ya va en camino de perder otros tres ceros, como en los tiempos del infeliz salinato luego de la ambigüedad que duró tres años, desde 1993 a 1996, ya bajo el régimen del simulador zedillo.

Algunos sudamericanos se mofan de eso. En Colombia, por ejemplo, el dólar se sitúa a más de tres mil pesos lo que nos hizo descuadrarnos ante la urgencia de multiplicar y dividir al ritmo de las cajas registradoras. Cuando comentamos que nos costaba trabajo el ejercicio, una de las despachadoras del Museo Botero –en donde los volúmenes comenzaron a cobrar vida a partir de sus visiones taurinas, seguramente psicópatas para los imbéciles–, nos replicó:

–Pero ustedes se engañaron solos; le quitaron ceros a su moneda. Tres me parece. Así que ahora, ¿en cuánto está el peso mexicano?

–Alcanzando los diecinueve pesos –respondimos–.

–Allí lo tienen; en realidad son diecinueve mil pesos por dólar, casi seis tantos a lo que estamos nosotros… no sé para que les sirve el disfraz.

Vasallos

Rafael Loret de MOLA

Puede parecer ingenua la interrogante pero es necesaria plantearla. ¿Para quién trabaja el gobierno? Por una parte durante su discurso inicial al asumir la Primera Magistratura, enrique peña nieto puso en trance a los poderes fácticos, cuyas cabezas visibles estaban frente a él, a través de sus célebres “decisiones presidenciales”; de todas ellas sólo cumplió, en ocho meses de ejercicio, la de mantener firme el timón de la reforma educativa –todavía discutida–, mientras se aprehendía a la nefasta Elba Esther Gordillo a quien no le ha salido un solo defensor ni siquiera de las filas que tanto decía controlar. Los demás, cada día, están más cómodos pese a las ofertas “sociales”, como la fallida “Cruzada contra el Hambre”, que pretendían ser ecuánimes y estabilizadoras. No fue así.

La tal “cruzada” inició en las entidades con mayores conflictos de violencia, las “tierras de nadie” muchas de las cuales resultan inaccesibles hasta para tropas y marines en este mar soterrado, la nueva Atlántida, que es México en donde los segundos tienen jurisdicción hasta en la ciudad de México so pretexto de que deben dragar los lagos de Chapultepec. Resulta ridículo, aunque sea broma lo anterior, este centralismo absurdo que contrae a los marineritos de asfalto mientras nuestras costas son descuidados al grado de que ¡hasta despareció la Isla Bermeja, en el Golfo, para posibilitar que la Unión Americana ampliara sus mares territoriales! ¿Y de esto quien responde? ¿El secretario de Agricultura o el de Reforma Agraria? ¡Por favor!

Ahora resulta que el dirigente del Consejo Coordinador Empresarial –en alguna etapa nacionalista y reacio a las fusiones y prestanombres–, ha iniciado una campaña de presión para evitar que los ricos paguen sus impuestos correspondientes, porcentual y equitativamente, de acuerdo a sus ganancias. Considera que así –el pretexto de siempre– se reducirán los espacios para la inversión y la creación de nuevos empleos, sobre todo ahora que comienzan a sentirse los efectos de la crisis europea –por efecto de la de nuestra derruida “puerta de entrada”, España, cuyos corporativos le hincan el diente a nuestra economía sin el menor pudor–, y la desocupación va en aumento entre los mexicanos acaso con el ánimo de que se traslade aquí el desastre de allende el mar en donde perviven seis millones y medio de desempleados entre los hispanos.

Lo anterior nos pone en jaque y es bastante más que una advertencia. Abaratado al máximo nuestro mercado por efecto de la pésima publicidad que deriva de los enfrentamientos entre mafias –mientras se concentran en varias entidades fallidas las fuerzas públicas–, en el norte se disparan los duros ajustes de cuentas entre cárteles asesinos al tiempo que sólo en apariencia se descabeza a los zetas quienes ya tenían listo el reemplazo del “40” por el “42”, evitando el “41” estigmatizado como zona gay desde los tiempos del porfiriato y por efecto del yerno del dictador, Ignacio de la Torre y Mier, aprehendido en flagrancia en un festín de homosexuales –reprimidos entonces– consignándose a cuarenta de ellos y restando uno, precisamente el familiar directo de la “familia real” del oaxaqueño intocable. Si hoy se hiciera una redada semejante –ilegal, por supuesto– algunos se llevarían un susto de altos vuelos. Porque, sin duda, “la cofradía de la mano caída” –en la que se obliga a ciertos políticos a rendir cuentas fálicas como parte del rito de iniciación–, sigue operando cada vez con mayor descaro.

El acabose

Rafael Loret de MOLA

Más de cinco años de ejercicio del señor peña nieto quien, en el finiquito de su mandato y tras dilapidar su capital político, enfrenta el rechazo del 85 o 90 por ciento de los mexicanos con el más bajo nivel de aceptación de los sexenios predecesores; esto es, digamos arrancando en la primera gestión sometida a esta medición. Cuando calderón se fue –a volar por el mundo y en primera clase como demuestra reciente gráfica contradiciendo la demagógica anterior en la que se observaba en la “económica” como una aportación proselitista a favor de su querida “Cocoíta”, cuando aspiraba al gobierno michoacano por segunda vez–, creímos que habíamos tocado fondo… pero la caída desde la peña de Atlacomulco ha resultado bastante más pronunciada.

lograra el objetivo de disminuir las “exportaciones” de drogas al gran mercado del norte en un solo gramo-, una farsa montada con la perversidad propia de los guardianes de las barras y estrellas, peña nieto ha acrecentado el conflicto hasta dimensiones imposibles de prever hace apenas tres años: cuando menos, la tercera parte de las entidades del país viven bajo el caos, tres de ellas son ingobernables en sentido institucional –Michoacán, Tamaulipas y Guerrero–, y veintidós en total deben pagar una suerte de alcabalas a los grupos criminales filtrando nuestros impuestos. Es decir, en buena medida, la mayor parte de los mexicanos sostiene a los cárteles y los provee de fondos amén de cuanto éstos obtienen de los ayuntamientos tomados, de facto, por las mismas bandas. ¡Y se culpa de ello a los infelices policías municipales!

Considerando lo anterior, cuanto sucede en Tamaulipas, acaso mantenido en segundo plano por la efervescencia de las masacres en Guerrero, Michoacán y otras entidades, es de tal nivel de aberración que supera cualquier inclinación por la ficción. Allí, un hermano traiciona la memoria de otro, cae rendido por cobardía ante los capos y los cárteles, deja el territorio de su entidad en manos de los mismos y negocia con el gobierno federal una estrategia para aparentar que los operativos permanecen dándose el lujo de exhibir que las matanzas recientes así lo demuestran. Todo ello hasta aceptar una alternancia a favor de un delincuente juvenil, Francisco García Cabeza de Vaca. Falacias criminales bajo el sello más acreditado de la impunidad.

Clero político

Rafael Loret de MOLA

En apoyo al postulante del PAN, “el ayatollah” Francisco Barrio Terrazas, decretó la suspensión de los cultos en su diócesis, la de Ciudad Juárez, como protesta a lo que calificó como “fraude electoral” y con la anuencia y respaldo de otros altos prelados de la región.

El hecho suscitó reacciones inverosímiles. La madre del priista Fernando Baeza Meléndez, se presentó ante Talamás, con un grupo de mujeres “entronas”, y le dijo: -He sido toda mi vida católica y voté por el PRI. ¿Este es un pecado porque le ganó al PAN? Y tengo derecho a que pueda asistir a Misa porque lo político es ajeno a Cristo, Nuestro Salvador.

Talamás, sorprendido, no tuvo respuestas adecuadas, tomó asiento en un sillón de su casa, y habló sin parar de aquel suceso que, le enorgullecía: -De no haber sido por Monseñor Prigione, esto se hubiera fraguado; pero él fue con el chisme a Roma y el Papa Juan Pablo II me ordenó que no siguiera adelante.

Debí respetar, por la obediencia a la que nos obliga el Derecho Canónico, y cumplir con las indicaciones de la Santa Sede. Llegó al gobierno del Estado el señor Baeza Meléndez.

Al término de su mandato, en 1992, debió entregarle el poder estatal a Francisco Barrio, quien, al finalizar su periodo, en 1998, debió cederlo a Patricio Martínez García, priista y después senador, quien dejó su huella en las escalinatas del Palacio chihuahuense, a un lado donde se levanta el “Altar a la Patria”, donde cayera fusilado el cura de Dolores, el inmenso Miguel Hidalgo y Costilla.

A unos metros, una placa señalaba el lugar en donde Patricio había sufrido un atentado de bala, por parte de una señora perturbada, Victoria Loya: sólo disparó una vez…pero sobre la cabeza. Fue un milagro que se salvara. Y luego llegaría al Ejecutivo, en 2004, José Reyes Baeza Terrazas, sobrino del primer Baeza. Círculo cerrado.

¿Quién fue?

Rafael Loret de MOLA

Pasaron cincuenta años y me temo que los perdimos. Hoy, al despertar –lo que es siempre una suerte de milagro de la naturaleza–, sentí que ya tenía más años en la piel que los admitidos por mi conciencia y mi sangre. La mente es joven cuando no se han desechado los sueños ni se dilatan las esperanzas.

Un amigo decía, con su singular proclividad a los apotegmas “sociales”: “si después de los sesenta, al levantarte, no te duele nada… lo siento, estás muerto”. Eso me pasa hoy: las heridas siguen abiertas pero mi voz no se apaga, se eleva, reclamando todavía justicia para quienes, por ser estudiantes, con edades entre dieciocho y veinte años, valientes y enérgicos, envalentonados por la juventud que observa a la muerte distante, fueron vilmente masacrados por los asesinos, francotiradores y elementos del ejército cuya imagen se deterioró para siempre aquella terrible noche de la Plaza de las Tres Culturas.

Recuerdo cuando miro el centenar de fotografías publicadas por el semanario Por Qué! –cuando todavía era libre su editor y no mancebo burgués de los caciques yucatecos–, la brutalidad represora, sin sentido ni base, de un gobierno angustiado por los tiempos a diez días del inicio de los Juegos Olímpicos, el espejo negro de Tezcatlipoca que díaz ordaz exaltó por encima de cualquier posibilidad de diálogo aunque, falsamente, extendiera la mano para tranquilizar las aguas; mintió, en su momento, como mintió echeverría en el suyo con la fragua del “destape” en cierne cruzando acusaciones y rutas con el tamaulipeco Emilio Martínez Manatou, a quien creyeron culpable por las maniobras de su adversario y futuro presidente.

Lo terrible, lo que agobia el alma y el pensamiento, es cuanto devino después, sobre todo luego del “remate” siniestro de la represión, el 10 de junio de 1971 ya con echeverría en Palacio Nacional: las alas de los sueños por un porvenir mejor, de jóvenes líderes revolucionarios, fueron cortadas de tajo y con ellas dejaron de volar varias generaciones posteriores, cohibidas ante la dimensión del drama o cobijadas por el productivo conformismo del reacomodo “maduro” dentro del establishment. Y son varios los dirigentes del Consejo Nacional de Huelga, histórico, quienes se han vestido con el disfraz de diputados o senadores, sin cambiar nada ni aportar algo.

El luto mayor es por quienes pudieron ser hoy los guías de un México distinto que no fue. Esos muchachos valerosos, mancillados por el ejército amoral bajo órdenes de cernícalos armados hasta los dientes, podrían hoy marcar las diferencias con los oportunistas, arribistas y pobres incondicionales de tal o cual icono. Incluso alguno habría llegado a la Presidencia para honrar la banda tricolor y no hacerla trizas como la dejará el inapelablemente repulsivo peña nieto. Sólo sus hijos –y hacen bien por los valores que ello entraña– lo defienden.

A cincuenta años del clamor y del dolor, guardo luto por la sangre nueva que no pudo germinar bajo la lluvia de metralla y la brutalidad del presidencialismo asfixiante que no debe volver a pisotearnos. Agarremos vuelo que los sueños siguen.

El peor mal

Rafael Loret de MOLA

El problema reventó por todo las entidades del país. Sencillamente, el sector salud se anquilosó, reducido su presupuesto al límite y abandonadas no pocas de las instalaciones “modernas” inauguradas con bombo y platillo por los demagogos que nos gobiernan de manera alevosa y sin el menor sentido social. De hecho, ni siquiera se tocan el corazón cuando dejan morir a decenas de niños, como sucedió en Comitán hace una década, si con ello subrayan su animadversión al sucesor.

Respecto a lo anterior, así actuó, y tengo todos los elementos para afirmarlo en mis manos, el sátrapa Pablo Salazar Mendiguchía, quien ahora, bajo los pantalones de Andrés, es pretenso aspirante a formar el equipo del futuro, sin siquiera dar la cara a sus coterráneos saqueados mil veces, y fomenta las sectas antinacionalistas. Estos sujetos, arraigados al presupuesto con frenesí insultante, aunque el icono de la izquierda los exalta por ser políticos “profesionales”, piensan sólo en ellos y no se perturban ni con el dolor más profundo.

Otro caso es el de la ladrona yucateca Ivonne Ortega Pacheco, sobrina del cacique que debe estarse quemando en Xibalbá, el inframundo de los mayas, quien abandonó a su suerte, por pura vendetta partidista, los hospitales de Mérida, Ticul y Tekax, construidos por su antecesor, el panista Patricio Patrón Laviada –quien tuvo otros pecados pero no el de hacer política con la sangre y la muerte–, hasta dejarlos en estado inservible; hace poco más de dos años, el propio Patrón Laviada realizó una marcha, solo –los panistas ni siquiera quisieron darse por enterados–, desde la capital yucateca hacia el sur de la entidad, de varios cientos de kilómetros, para protestar por la infamia.

Hace unos días, conversé con un joven brillante, Carlos Manzo, quien labora en el sector salud de Michoacán, o mejor dicho en la selva de Silvano Aureoles Conejo –¡no lo vayan a cazar!–, y me reveló el brutal abandono de quienes apostaron por el “seguro popular” inventado por felipe calderón: los asegurados saturaron los hospitales civiles particulares, por ejemplo el de Guadalajara, al que se le deben miles de millones de pesos, y éstos ya no admiten a los enfermos salvo si se paga parte de la deuda lo que ya no es posible por falta de fondos.

Lo peor viene de otra revelación que llegó a este columnista: buena parte de las participaciones federales, en materia de infraestructura y, sobre todo, de salud pública –sea a través del IMSS, del ISSSTE o del Seguro Popular–, pasan por la aduana de los grandes sicarios del narcotráfico, quienes disponen de buena parte de las mismas, y a veces de la totalidad, untando las manos de las autoridades con la ambición maldita que golpea a los enfermos y a los marginados.

Esta es la peor historia del México contemporáneo; más grave aún que la crecida de la violencia o la pretensión de asegurar el continuismo. Una vez más elevo mi voz: ¡MUERA EL MAL GOBIERNO!

Temores

Rafael Loret de MOLA

Entre muchos mexicanos, pensemos que no la mayoría para no sentirnos tan mal, existe un atávico temor a remover al presidente o a que su relevo resulte “peor a la enfermedad”. Los priistas todavía en el poder, por ejemplo, aducen que sería tanto como reventar al país destinándolo a un fin incierto como inseguro en medio del caos social y económico; otros repiten la sentencia, atribuida a Franklin D. Roosevelt, acerca de que el jinete no debe bajarse a mitad de la jornada; pero ello es posible cuando se tienen firmes las riendas y no se ha sufrido un colapso durante la carrera.

El ya finiquito final del presidente apenas reflejará, con perdones incluidos, el drama del año reciente –de septiembre a septiembre-, con el sello de los genocidios, la caída de la economía y la mayor corrupción de nuestra historia reciente. Nada hay que pueda justificar la burla de los cambios en el gabinete de personajes poco activos con otros de dudoso comportamiento o los trueques de funciones cual si se tratase de una de esas tómbolas colegiales con las madres de los escolapios rifando cuanto se les ocurre por causas poco claras.

Desde luego, la clase política hace lo imposible por evitar que la ciudadanía no pensante tome conciencia de cuanto sucede cerca de México o en el mismo continente mirando hacia el sur e incluso a las potencias del norte: las acciones judiciales contra los mandatarios depredadores son, siempre, plataformas para nuevos despegues gracias a la limpieza que entrañan de los espacios contaminados y a la fortaleza institucional para cambiar de liderazgo sin prejuicio para el gobierno; al contrario: insisto en las bondades de los efectos.

Por ejemplo, en 1974, la estrepitosa caída de Richard M. Nixon, tras el escándalo de espionaje conocido como “Watergate” –el nombre del edificio en donde despachaban los demócratas rivales-, aunque lo que le asfixió fue la evasión tributaria y las grabaciones insolentes que él creyó exclusivas para uso del propio mandatario, no devino siquiera en una crisis que hubiese posibilitado el avance de la potencia soviética, en esos tiempos, aun cuando no se explicará ésta cómo podría perder el poder un mandatario tan poderoso por un incidente digamos tan de poca monta comparándolo con las atrocidades de otros a lo largo y ancho del planeta. Pero no pasó nada: llegó Gerald Ford, sin haber sido electo siquiera como vicepresidente, a la oficina oval, colocó sus piernas sobre el escritorio de la misma y siguió con el juego previsto.

Casos similares se han dado en Brasil, Argentina, Perú, Venezuela, Chile, Colombia, ahora Brasil y otras naciones sudamericanas sin que los procesos contra presidentes o ex mandatarios, escandalosos eso sí, asfixien el tejido político de sus naciones. Al contrario, en no pocos casos han determinado el fin de las dictaduras disfrazadas sin agobio de las instituciones ni persecuciones posteriores. En cada caso, la opinión general, dentro y fuera de cada país, ha sido por demás favorable y las consecuencias también sin catástrofes ni terremotos sociales.

La cárcel debe esperar a peña nieto.

México sin chantajes

Rafael Loret de MOLA

Con la apabullante mayoría de Morena, la LXIV Legislatura –sesenta y cuatro–, comienza a trabajar sin despegarse todavía del mayor de los vicios de nuestro sistema: la sumisa actitud de los diputados y senadores que componen las fracciones vencedoras respecto a la voluntad presidencial que se traslada al Legislativo, sin detenerse en el principio de la autonomía entre los poderes que forman la Unión y el gobierno, como parte del sello, o del “estilo personal de gobernar”, como enfatizó el maestro Daniel Cosío Villegas hace más de medio siglo, de cada mandatario.

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de este país y con la mayor escala de popularidad de la que haya gozado un mandatario –muy superior a la de fox en 2000 cuyo declive, además, fue casi inmediato–, no ha podido liberarse de las heredadas “tradiciones” autócratas de otros tiempos y, por ello, manifiesta su interés en legislar, a su gusto, aprovechando los largos tres meses –un poquito menos ya–, que lo separan de su asunción presidencial en el RECINTO que disponga el propio Congreso de la Unión. Lo deseable sería llevar adelante la ceremonia en San Lázaro y no en el zócalo, con los consiguientes riegos de logística, como propone Javier Hidalgo, uno de los neomorenistas demagogos.

Andrés Manuel López Obrador quien alcanzó el 53.4 por ciento de los sufragios oficialmente contabilizados –acaso fueron más conociendo las triquiñuelas casi invisibles de los oficiantes de la manipulación–, ha descendido cinco puntos en las preferencias públicas, situándose en 48 por ciento de aprobación según estudios publicados por el grupo Aristegui, no debe desdeñar el hecho de que el aval popular irá desvaneciéndose en la medida como ignore el clamor general contra algunos engendros –ya son varios-, atraídos por él y cuyos nombres enardecen porque están ligados, sin lugar a dudas, al viejo régimen.

Sólo falta que llame a sus filas a carlos salinas de gortari, gran bailarín al ritmo de ¡Tiburón, Tiburón! –no entiendo cómo quienes lo descubren lo dejan pasar atemorizados–, y apunte hacia el “derecho” a las segundas oportunidades. Ya ocurrió así en Perú con Alan García y quienes fueron sus gobernados, tras la reelección del personaje, rompieron sus vestiduras avergonzados por el desastre; ahora tienen un rey… pero en el toreo.

Es hora de que el Congreso actúe sin líneas presidencialistas, ni amagos de chantajes de una minoría rota y desprestigiada que no tiene siquiera cara ni fuerza para servir de contrapeso, arraigada a sus vicios y dirigencias obtusas, amorales y bajo escrutinio público. Y este es el riesgo mayor: la ausencia de una fracción, medianamente prestigiada, lista a batallar con las imposiciones presidenciales –lo que no quiere decir una obcecada negación a cuanto pueda resultar favorable–, cuando éstas se produzcan y caminen sobre la senda luminosa encendida por los incondicionales. Tal sería la mayor afrenta para la incipiente democracia.

Queremos un México sin chantajes ni retornos hacia el pasado, como el que representa Elba Esther. Y siempre creímos que Andrés, el presidente electo, estaría en la misma línea. ¿Lo está?

Lunas de miel

Rafael Loret de MOLA

El pasado martes 3 de julio, dos días después de una victoria aplastante y sólo sorprendente para los soberbios tuertos del sistema político mexicano –esos mismos que quieren reconstruir su miserable partido con la sobrina de salinas al frente-, Andrés Manuel, triunfante, pretendió cerrar el círculo –antes que fuera vicioso- con una visita al títere de cuanto él llamó “la mafia del poder”, enrique peña nieto. Se les observó cordiales y corteses lo que supuso una evidencia sobre la posibilidad de una transición, pacífica y ordenada, de la titularidad del Ejecutivo federal.

A partir de entonces hubo de esperarse a los conteos distritales –iniciados al día siguiente- para corroborar la aplastante victoria del tabasqueño, nada menos que con 53.9 de los sufragios emitidos aunque jugara de acuerdo a las viejas reglas; con toda la fuerza institucional, al servicio de la Presidencia y su abanderado sin militancia, el PRI quedó reducido a cenizas con una mínima representación en las Cámaras, algo así como el equivalente a las curules que se le obsequiaban al Partido del Trabajo hace una docena de años, y sin mayor fuerza como oposición. Para muchos, este golpe es definitivo; otros sueñan con la refundación… de las manos de la sobrina de salinas, Claudita Ruiz Massieu -¡ya superó al padre!-, y, sí, Rubén Moreira Valdés con la asesoría de Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa. Pura sangre nueva.

La “luna de miel”, entre el saliente y el entrante, terminó en cuanto el INE, con sus esbirros al servicio del presidencialismo que los enriqueció hasta más allá de la desvergüenza, multó con 195 millones de pesos a MORENA con relación al fideicomiso creado por ésta para auxiliar a los damnificados de septiembre de 1917. Andrés ofreció aportar el 20 por ciento de sus prerrogativas; y enseguida los dirigentes del PRI y el PAN, farsantes abrumadores, salieron a decir que ellos donarían el cien por ciento de sus recursos de campaña. No olvidemos el episodio completo porque los defraudadores fueron quienes mintieron y no aquellos que movieron sus disponibilidades; para los otros partidos, repelidos en las urnas, no hubo la menor mención por sus mentiras recurrentes.

De allí el retraso indebido en la entrega de la constancia de mayoría por la elección presidencial –máxime que el TRIFE alega que sólo se dieron siete impugnaciones cuando antes eran cientos, cuatro de ellas promovidas por el PES, supuesta aliada de Andrés, para tratar de salvar su registro-, y los obstáculos para la asistencia de López Obrador a la Cumbre de Puerto Vallarta, Jalisco.

A cambio de ello, comenzó otra “luna de miel”, nada menos que con el repudiado Trump –a quien no quiere la mayor parte de los mexicanos y más aún lo abomina-, hablando que tanto él como el propio Andrés habían colocado al establishment sin cargas partidistas. ¿En esta acepción entra el muro de la ignominia, que según Donald, el pato, debemos pagar los mexicanos? ¿Y las políticas migratorias que llegaron al extremo abominable de los campos de concentración nazi en donde se separaba a los hijos de las madres?

El futuro mandatario debe cuidar no sólo las formas –comprensible en una etapa de transición-, sino el fondo en el que las afrentas del huésped perentorio de la Casa Blanca lanza y sigue lanzando contra los mexicanos. Nadie votó por perdonarlo sino por recuperar la dignidad perdida.

Terrorismo de estado

Foto: CUARTOSCURO
Rafael Loret de MOLA

Treinta y tres años transcurridos desde los sismos devastadores de 1985 y el primer aniversario de los de 2017, hace apenas doce meses, con un hilo conductor entre los dramas: la negligencia ominosa de las fuerzas gubernamentales, con reacciones tardías primero y con negligencia criminal después respecto a los miles de damnificados, en la Ciudad de México, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Puebla, Tlaxcala, Morelos y hasta Tabasco. Pegaron duro y resistimos; lo mismo hubiese sucedido sin gobierno, digamos con la anarquía como guía porque, hasta la fecha, quedan huellas de lo ocurrido hace más de tres décadas y los oficiosos rastreadores de horrores siguen buscando los fondos destinados a quienes lo perdieron todo, en miles de casos hasta las vidas.

Recordamos pero seguimos viviendo en un presente ominoso. Desde 2011 comenzaron a “descubrirse” las fosas clandestinas en San Fernando, Tamaulipas, después de un año de la masacre, en ese mismo lugar, que costó la vida de setenta y dos migrantes sin mayores explicaciones oficiales salvo el consabido “llegaremos al fondo” que ni remotamente se toca. Por supuesto, quienes se avocaron a resolver supuestamente los crímenes de lesa humanidad nunca se toparon con los infectos agujeros donde se depositaron los cadáveres. Sólo que les fallaron los cálculos: se encontraron restos de 193 personas en 47 fosas. El negocio de la muerte –de emigrantes desesperados y sin derechos–, se les salió de las manos.

Tamaulipas sigue siendo un narco-estado –muy a pesar de lo que diga el descastado Egidio Torre Cantú quien no fue capaz, siquiera, de poner la menor voluntad para tratar de resolver el misterio prevaleciente sobre el asesinato de su hermano que le permitió al primero escalar el poder sin obstáculos–. Y hoy ni quien le finque responsabilidades en una evidente alianza entre Francisco García Cabeza de Vaca, el panista tránsfuga con antecedentes penales en los Estados Unidos, concretamente en Laredo, donde fue fichado por robarse automóviles hace tres décadas.

Y seguimos con otras entidades igualmente dominadas por los grandes capos: Guerrero, Michoacán –desde donde el insolente Fausto Vallejo Figueroa lanzó querellas por daño moral que le rebotaron por falsario y pretenso ofensor de la libre expresión–, Veracruz –bajo el padrinazgo de los últimos tres gobernadores, pero sobre todo el más reciente–, Morelos y Oaxaca, entre otras. ¿No es éste un verdadero terrorismo de Estado auspiciado para esconder complicidades mayores y dar cauces a gobiernos preñados por los grandes capos?

No es casualidad que se demuestre que algunos mandatarios, como el saliente de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez, hayan ocultado, sin ninguna justificación, la ubicación de varias fosas para evitar, según dice, nuevos escándalos que pudieran estallarles a los mandatarios provenientes del PAN, curiosamente, en la línea azul de la geografía patria que va tiñéndose del rojo de la sangre derramada. Salvo Guerrero, las entidades más afectadas han estado o están gobernadas por Acción Nacional. Ojo con esto. ¿Tal fue el precio para asegurarse victorias electorales con un PRI devastado por el peñismo o la continuidad panista en el poder?

El asunto es por demás delicado. Pero es necesario comenzar a abrir las carpetas.

La historia no pasa

Rafael Loret de MOLA

Apenas se designó a Luis Donaldo Colosio candidato del PRI a la Presidencia en noviembre de 1993, el ex mandatario luis echeverría, desde su heredad de San Jerónimo y ante un apretado grupo de contertulios variopintos –un empresario, un político y un escritor entre otros–, se permitió una reflexión sobre el pasado y el futuro del país:

–La verdadera dimensión de un político –expresó sin requiebros en la voz–, la otorga el ejercicio del poder. Sólo entonces podemos medirlo.

Él mismo confesaba, aunque no fuese esa su intención, las limitantes que debió asimilar durante el largo preámbulo a la nominación esperada. Más todavía cuando quien le señaló pasó a la historia como uno de los personajes más autoritarios de la segunda mitad del siglo XX: gustavo díaz ordaz. Es fama que éste no dejaba ni respirar a sus colaboradores en su presencia y a algunos los trataba francamente mal, desdeñoso y mordaz. Quizá por eso Echeverría agregó sobre el perfil del nuevo abanderado del entonces partido invencible:

–Se parece a mí. Ha sido muy discreto como secretario de Estado. Ya tendrá tiempo para hablar.

¡Y lo decía quien se había caracterizado por su irrefrenable locuacidad! El horizonte, dada esta condición, no resultaba nada halagüeño y no teníamos, al alcance cuando menos, refugio alguno.

De acuerdo al modelo presidencialista, estructurado por la Carta Magna para legitimar y aglutinar la representación del Estado y el ejercicio del gobierno en una sola voluntad, son escasas las salidas de la sociedad ante los excesos de quien desempeña la titularidad del Ejecutivo. No hay recursos jurídicos válidos, aunque técnicamente existan, ante la constancia de impunidad que delinea el cauce del sistema político mexicano. De esta forma, las querellas contra los mandatarios, lo mismo ayer y hoy, no dejan de ser pasajes anecdóticos anclados en la ironía popular. Hay mofa, no justicia aun cuando la descalificación colectiva sentencie a los predadores.

Pongamos ejemplos. Al propio echeverría, señalado como genocida por su intervención en la matanza de Tlatelolco, se le procesó sin alcanzar castigo por razones de edad y consideraciones políticas que determinaron el uso electoral del caso –en vísperas de los comicios de 2006– para luego zanjarlo sin el menor rubor. Esto es: se aprovechó el escándalo para escarnecer a los herederos del priísmo presidencialista y después se bajaron las cortinas con el propósito de no interrumpir la continuidad sustentada con el aval de los viejos aliados del establishment perfectamente reacomodados después de la primera alternancia.

También josé lópez portillo fue denunciado, por peculado, bajo el alegato de haber hecho uso incorrecto de los empréstitos signados bajo su mandato puesto que no había constancia alguna de haber sido destinados a “causas de utilidad pública” como reza el ordenamiento superior. El maestro Ignacio Burgoa Orihuela, cuya presencia se añora, instrumentó la querella, armada sin el menor resquicio visceral y con apego a derecho del que fue él uno de sus mayores especialistas, sin que se le diera continuidad a la misma. El presidencialismo, sencillamente, obró para desdeñar el asunto y archivarlo sin la menor intención de proceder legalmente. Primero la consigna; después la ley y quienes están destinados, supuestamente, a aplicarla.

Incongruencias

CIUDAD DE MÉXICO, 22ABRIL2018.- Margarita Zavala, Ricardo Anaya, José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador y Jaime Rodríguez previo al inicio del debate presidencial en el Palacio de Minería. FOTO: CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Van y vienen los candidatos en la antesala de su segundo debate, el martes 22 en la Universidad Autónoma de Baja California –centrado en la política exterior, las fronteras y los migrantes–, y ni uno solo de ellos se anima a responder las cuestiones centrales que la ciudadanía exige: la violencia de Estado, los nexos con el narcotráfico, la excesiva apertura a las multinacionales explotadoras y la creciente miseria de la mayor parte de los mexicanos como consecuencia de la corrupción, la pésima administración y las canonjías a los empresarios-cómplices, como Claudio X. González y otros más que suelen meterse a la bolsa a los presidentes en ejercicio sin importar filiaciones ni, mucho menos, ideologías.

Pero también hay otras interrogantes tabúes. José Antonio Meade, quien cada vez se observa más incómodo en su papel de seguro perdedor, no se atreve a explicar cómo el abanderado del PRI a la Presidencia tiene severas reservas para afiliarse al partido que representa y, peor aún, ni siquiera aprovecha su condición de “no militante” para deslindarse de la figura de peña nieto a quien observa como “un hombre honrado” en medio de las burlas de la mayor parte del electorado. Ni milita ni se deslinda, en una ambigua situación que plantea, per se, su inminente fracaso.

Por su parte, Ricardo Anaya Cortés, sigue en su empeño de defender lo indefendible como son los casos de los Yunes en Yuneslandia y de la consorte Martha Erika Alonso de Moreno Valle en Puebla, a quien ha alzado las manos de manera reiterada sin reconocer el grave error derivado de sus simpatía por una cáfila de maleantes y por una dama que sólo aspira a ser un florero más del ex gobernador de la “ley bala”, autoritario y millonario con una familia priista tocándole los talones… y otras cosas.

Tampoco Andrés, el favorito para ganar las elecciones si no se atraviesa la sombra negra del fraude lo que sería una catástrofe social y política estruendosa, se atreve a deslindarse de los muchos ex priistas que le acompañan, desde el miserable Manuel Bartlett hasta sus recientes adquisiciones como “Napito” Gómez Urrutia, Esteban Moctezuma Barragán –cuyos hermanos son morenistas y uno de ellos incluso delegado de Azcapotzalco–, Alfonso Durazo y el propio Marcelo Ebrard; además están los ex panistas Alfonso Romo, Germán Martínez, Manuel Espino –estos dos ex presidentes del PAN nacional–, Gabriela Cuevas… y la rebelde Tatiana Clouthier quien desde el asesinato –no accidente– de su padre, el gran Maquío, no cesó de culpar a la dirigencia de Acción Nacional por su complacencia; así me lo dijo desde sus días de estudiante en el grupo “Gente Nueva” del Tec de Monterrey.

El gobierno no puede ejercer por una persona, a menos de que se postule una dictadura feroz al estilo de las peores –citemos a Franco, Pinochet y Perón para no hablar de Cuba y Venezuela–, sino por un conjunto homogéneo de personajes que tiendan hacia una misma perspectiva de acciones. Y es por ello tan preocupante la arribazón de algunos elementos descalificados a la opción posiblemente ganadora.

No queremos la autocracia como salida; ni las medias verdades como la zigzagueante postura frente a la obra del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

Las risas de Peña

(AP Photo/Juan Karita)
Rafael Loret de MOLA

No son frutos del nerviosismo ni de una patología ante las masas al sentirse centro de las miradas; las risas de Peña denotan la ansiedad por los últimos días de poder, acaso la nostalgia que vive en soledad en Los Pinos o con el artificio de las compañías de catálogo –los de las televisoras son muy extensos–, o posiblemente el disimulo ante los catastróficos resultados de su administración.

Hace unos días, con motivo del 75 aniversario de la Secretaría de Salud –parece ser que todas las dependencias tendrán cumpleaños festivos en ausencia de acciones–, el señor Peña estuvo bastante jocoso y risueño; se carcajeaba de todo cuanto le decía el inútil titular del ramo, José Narro Robles, exrector de la UNAM para vergüenza de los universitarios, y aquel festín risueño dio lugar a la superficial sentencia: “En materia sanitaria tuvimos un sexenio de cien”. Acaso se refería a una graduación por miles porque, de otra manera, si cien es el total sólo sería confluencia de un cinismo enorme, una de las guindas del fin de la administración más deplorable en materia de justicia social, de economía, de política, de todo. ¿Alguien se anima a realizar la escultura de Peña para los jardines de Los Pinos? ¡Qué oprobio!

En nuestro país, por si lo ignora el aún titular del Ejecutivo, una de las mayores desigualdades se da, precisamente, en el sector salud. No sólo me refiero al desabasto extremo de medicinas sino a la escasa atención a los derechohabientes del Seguro Social, el ISSSTE o el Seguro Popular que se quedó en pañales mientras se abandonaba a decenas de hospitales sin que siquiera se procediera contra los mandatarios que dejaron morir decenas de niños, por ejemplo en Comitán, Chiapas, cuna de la alevosa Elba Esther Gordillo, en donde Pablo Salazar, ahora escudero de Andrés, no rescató a varias decenas de criaturas abandonadas, enfermas, en un sanatorio inconcluso. O en Veracruz en donde se dispuso agua como tratamiento contra el cáncer hasta que los infantes, decenas de ellos, murieron.

¿No habrá justicia para las víctimas? ¿Ni procesos para los responsables? Habrá quienes piensen que tales no deben figurar en el “100” de efectividad dictado por peña y sus adalides ignorantes y negligentes, ni alterarlo para seguir mintiendo hasta que el nuevo régimen, a partir de diciembre, lo tolere. ¿O los vamos a perdonar también, Andrés, aunque no olvidemos? Esto no sería razonable ni democrático.

Ya son demasiados los señalamientos contra Peña y su gobierno; el del sector salud, me consta, es apabullante por las historias de terror que me han llegado desde ellos. Sin medicinas, ni camas, ni médicos dispuestos a llegar a lugares “lejanos” –de sus domicilios se entiende–, ni incentivos ni la mínima atención. Agua para el cáncer, podría resumir la sentencia. Y el presidente saliente se carcajea y habla de un 100 por ciento de efectividad. ¿Dónde ha estado el miserable todos estos años? No es posible perdonarlo.

Denuncias

Especial
Rafael Loret de MOLA

@loretdemola

Por ejemplo, Meade lanzó la acusación sobre el lavado de dinero que encubre Anaya y le colocó a éste, con una catarata de propaganda en redes sociales y en medios abiertos, con el lugar común de los criminales dispuestos a vender sus almas con tal de asegurarse una vida placentera.

Anaya, expresó su indignación por esta acusación basada en la compraventa de una nave industrial por 54 mdp. Dicen que no importa el monto sino la acción; y es verdad salvo si la operación respectiva no fuera un negocio entre particulares.

Lo peor, fue el intento de Anaya por ensuciar a Andrés con la falta de licitación, a favor del Grupo Rioboo. El hecho se dio desde 2002 y, ¡sorpresa!, se dio a conocer 10 años después en el preámbulo de las elecciones en las que López Obrador va tan arriba que un derrumbe a estas alturas sería visto como arte de un fraude inmenso.

Y, en el aire están los señalamientos contra el oficialista Meade, cuya tensión se observa en su vitíligo que ha dejado de tratarse al grado que perdió lo que había ganado en sus terapias en Cuba. Y como no tiene acceso al Hospital Militar, donde peña se ha sometido a quimioterapias de elite, la enfermedad lo pintó solo lo que le resta seguridad al mostrarse y receptividad en sus oyentes; no se trata de discriminación sino, de actos reflejos de las conductas reacias a ver con normalidad los padecimientos ajenos. Parte de nuestros defectos mayores, como la desigualdad social.

En fin, aunque Andrés grita que no es corrupto, el hecho es cada quien recibió sus bolsas de basura y están ahora repletas. Pero si de democracia hablamos es evidente quién ganará los comicios ¡y pobres de aquellos que busquen defraudarnos! Ya no. Sitiaremos al INE si es necesario, tanto los que hayan votado por Andrés como todos aquellos que no desean preservar un sistema corrupto.

 

 

Guante blanco

Rafael Loret de MOLA

Le devuelvo el guante. Allá en los campamentos de 2006, Porfirio Muñoz Ledo se atrevió a calificarme como el único “revolucionario” de mi familia con soslayo de mi padre y de mi hijo. Lo que son las cosas. En ese diálogo el único aristócrata era Porfirio cuyo nombre revela a sus ancestros: Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, patronímicos de la vieja corte de don Porfirio, el otro, quien murió en París tras ser obligado por la toma de Ciudad de Juárez por parte de las tropas de Madero –Villa y Orozco–, a dejar el poder… y sus restos allí permanecen a la sombra en el cementerio de Mont-Parnasse.

Pues bien, don Porfirito lleva muy bien el mote que le impusimos: “el Churchill mexicano”, tanto por su cultura bélica como por mudar de partido cada que se lo propone. Fue miembro del PRI, hasta llegar a la Presidencia del mismo, entre 1954 a 1987, esto es treinta y tres años con múltiples cargos públicos, entre ellos la secretaría del Trabajo con echeverría y la de Educación con lópez portillo; fundó al Partido de la Revolución Democrática, del que fue también presidente, de 1989 a 1999; ese año se afilió al PARM para competir por la Presidencia de la República y en 2006 aterrizó en el Partido del Trabajo para lograr una senaduría; y, finalmente, en busca de su acomodo entre los diputados, a sus 85 años pasó a MORENA, este mismo año, y se convirtió en el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara Baja.

No hay que olvidar que el de apellido aristócrata formó parte de la Comisión para la Reforma del Estado, encabezándola, y pudo ser admitido como panista si hubiese avanzado el proyecto; por desgracia, fue grande su frustración al observar que lo realizado por él y sus copartícipes quedó en uno de los habituales cuentos de “cazadores” tan asiduos en el ranchero de las hebillas y botas con sus siglas, en plenitud de reflejos ególatras.

Por cierto, Muñoz Ledo compitió por la gubernatura de Guanajuato en 1991 cuando el fenómeno fox arrasó con la designación, avalada ya por el Congreso estatal, del priista Ramón Aguirre Velázquez, uno de los grandes consentidos de miguel de la madrid, rey de la cofradía de la mano caída. Cuatro años más tarde, tras un “breve” interinato de Carlos Medina Plascencia, vicente alcanzó la gubernatura ansiada como plataforma para llegar a la Primera Magistratura y traicionar después su condición de demócrata convirtiéndose en uno de los signos más abyectos de la derecha.

Quizá por tanto batallas en su larga carrera de político talentoso –lo es, sin duda–, a veces regula y se sitúa en la línea del protocolo institucional. Por ejemplo, al negarse a aceptar una solicitud de moción de orden para llamar la atención del rapaz peña en cuanto a dirigir un mensaje la nación con el sello del VI Informe, sin presencia del Congreso y sin haber invitado al presidente electo. Una aberración, jurídica y política, por donde quiera que se vea. No importa que el evento se hubiese convertido en costumbre por la repulsa violenta de la oposición aun cuando el PRI se mantenía como la primera fuerza en sendas Cámaras. Ahora, ni pensarlo. Es ilegal, no tiene fondo ni forma y, además, excede las funciones del Ejecutivo quien tiene el deber de limitarse a ejercer las funciones específicamente señaladas en la Carta Magna “y las leyes que de ella emanan”.

Al impostor de Palacio le quedan ya 81 días ensuciando la silla presidencial.

Ninguna manta

Rafael Loret de MOLA

Ni una sola manta de protesta salió al aire para protestar por la aprehensión de Elba Esther Gordillo Morales, la novia de Chucky, y ganadora del concurso de la mujer más aterradora de la historia –su contrincante mayor, Cayetana, la Duquesa de Alba hace varios años descansa en su mausoleo sevillano–, mientras la rebeldía contra el gobierno de peña subía de tono por cuanto a la célebre “reforma educativa” que tenía, como fondo, recuperar el tejido magisterial para controlarlo política y electoralmente como lo había realizado la poderosa señora desde hace varios lustros. Los fraudes comiciales siempre estuvieron unidos al nombre del perverso personaje.

Ella, al parecer, se sintió la imagen misma de la patria –como una especie de sarcasmo a la bella tlaxcalteca que empuña nuestra bandera en los libros de texto–, tratándose de hacerse la única cirugía que el dinero no puede pagar: la del alma. Pero, dominada por el ego al fin, resumió que su liberación significaba el derrumbe de la reforma educativa como si ésta hubiese sido la razón de su castigo y no los millonarios abusos contra su gremio, los latrocinios sin fin, la malversación de fondos hasta donde puede entender la memoria pública y la nada airosa y perturbadora acusación sobre “lavado de dinero” considerando que en México NADIE puede hacerse de fortunas gigantescas –se calcula la suya en más de 300 millones de pesos–, sin el aval de los grandes narcos quienes dominan el panorama y ponen y quitan a quienes les cuidan las espaldas desde la estructura gubernamental; parece –es– una historia de terror que salpica el rostro de nuestros hijos cuya ingenuidad no sirve para contrarrestar la manipulación oficial.

La histeria fácil de la mujer perversa suele aparecer cuando se siente con capacidad y fuerza para contratacar y hacerlo con el mayor ruido posible. De esta premisa surgió la idea de demandar por “daño moral” al periodista que la puso en la picota y obligó, con pruebas contundentes, a perseguirla y encarcelarla cuando el régimen de peña aún no mostraba sus propios síntomas malditos que estallaron, como un tumor incurable, a los largo del terrible 2014: Tlatlaya, Ayotzinapa, Tanhuato; todo ello a contrapelo de los intereses nacionales y a favor de las grandes compañías en expansión desde Estados Unidos, Canadá y España.

Si peña hace las maletas para su próximo viaje al inframundo, sea Actlán, de los mexicas, o Xibalbá, de los mayas, la susodicha maestra no debería estar fuera de las rejas provocando, azuzando y guerreando, con sus millones en la mano, contra quienes la exhibimos. Felicito a Carlos Loret de Mola Álvarez por ser la punta de la lanza que estamos todos –los periodistas decentes y dignos–, dispuestos a lanzarle al maltrecho cuerpo de la pretensa “maestra”, la peor de todas y la más fiel imagen del sistema, acaso no de peñismo –que es peor–, pero sí de las estructuras que nos asfixian y no queremos seguir sobrellevando.

La sola conducta de Elba, sobre su caballo castrado, demuestra que está lejos de México la justicia, la libertad, la democracia y el estado de Derecho. ¡Mil veces maldita!

Hacia la incertidumbre

Rafael Loret de MOLA

En la ruta hacia la incertidumbre, se evidencia la pérdida sustantiva de toda condición ética. Se procede con absoluta impunidad y la justicia juega un rol marginal ante las consignas superiores y los distintos chantajes soterrados de las dirigencias partidistas. Por ejemplo, a Andrés, el presidente electo que quiere devorarse noviembre, le costó el Estado de México para pagar así su perfil de “no revoltoso” a cambio de dejar esparcidos más de un millón 800 mil sufragios carcomidos por la devoradora del sistema.

Y también en Coahuila el balance entre los intereses cupulares –no copulares, por favor–, fueron determinantes en 2017. Cuando menos tres veces fueron señalados los excesos financieros del priista Miguel Ángel Riquelme para ser llevados y devueltos del INE al Tribunal Federal de Delitos Electorales en donde daban vuelco a las documentadas facturas de campaña pero, eso sí, sin tocar jamás otro punto medular para anulas las elecciones: la intervención ofensiva del todavía gobernador cuyo apellido ya es sinónimo de vileza en el país entero, Rubén Moreira Valdez, hermano de Humberto el enajenado que se cree impoluto tantas veces señalado por su propensión a ocultar fortunas mientras sus colaboradores –lo son todavía– son perseguidos o purgan condenas ya.

Mientras, en esos días de medir fuerzas, Ricardo Anaya Cortés salió bien del trance en el que lo envolvió un periódico y no el Ministerio Público, cada vez más insubstancial. Feliz, hasta ocurrente y con el semblante optimista, el ex dirigente panista refirió su hazaña de haber ganado, en juicio, la querella contra un periódico que detalló la manera como acrecentó el patrimonio familiar con la expectativa de vivir en los Estados Unidos al terminar con sus juegos políticos. Tiene mucha vida por delante el niño maravilla y, curiosamente, luego de haber sido exonerado de las acusaciones mediáticas logró tener el papelito para pasar por encima de El Universal, por ahora, porque el diario en cuestión asegura que apelará ante el juez.

Naturalmente, Anaya, muy cuidadoso de sus haberes y de cuanto dispone en su pequeño refugio hogareño de Atlanta, Georgia –tenemos la dirección exacta pero no la damos para no poner en el blanco a su esposa e hijos–, pretende realizar el sueño de buena parte de los mexicanos ricos que sólo abogan por su país sacado la mano a miles de kilómetros de su territorio, o cientos cuando menos. Al mismo tiempo, claro, optó por el silencio en cuanto a la controversia contra el tribunal electoral y el fraude cometido contra el panista Guillermo Anaya Llamas, dos veces candidato a la gubernatura de los Moreira, y vilmente apuñalado por fuera y por dentro.

Podríamos seguir la secuela con el caso Puebla en donde los votantes no parecen interesados en resolver la mancha electoral que cayó sobre ellos en julio pasado pese al efecto López Obrador. Más bien están cansados, demasiado, como si de verdad hubieran luchado contra regímenes tan retardatarios como el de Bartlett, Mario Marín Torres o Rafael Moreno Valle y su hijastro político Tony Gali, además de su obtusa mujer que le cubre las espaldas más abajo del cinturón.

Con esta ética, muy al estilo del señor peña, caminamos hacia el finiquito… dentro de 30 días, sólo un mes. Y, por supuesto, la democracia, tan alejada y tan lenta, no podrá alcanzarnos en la ruta hacia la barranca de la ignominia. Sin ética el futuro se tuerce, como los árboles que se doblan desde su nacimiento, y la perspectiva se nos aparece oscura, tenebrosa… y, sobre todo, violenta.

Guía para millonarios

Rafael Loret de MOLA

El argumento central para ser millonario, en la versión de la muy afamada actriz Angélica Rivera Hurtado, sobrina de un ex presidente y esposa del actual mandatario gracias al enlace entre una divorciada y un viudo que no mantiene a uno de sus hijos fuera de matrimonio, es que ella “ha trabajado toda su vida”; además la calidad de sus actuaciones –la mejor fue la del martes 18 de noviembre de 2014, efeméride del sacrificio de los hermanos Serdán en Puebla–, le permitió ir aumentando sus condiciones y tasas profesionales hasta convertirse en la estrella más brillante del firmamento farandulero. Hasta que se fastidió y decidió divorciarse.

Tengo curiosidad por preguntarle a otras brillantes y hermosas artistas de la pantalla chica –digamos Adela Noriega, quien tuvo un hijo con carlos salinas, Bárbara Mori, o más atrás, Verónica Castro, quien fue cuñada de Angélica, o Lucía Méndez, quien perdió la competencia con Marta Sahagún en la caza de la zorra, perdón del señor fox–, quienes cubrieron muchas horas de videos con efectos multinacionales, si tuvieron tratos parecidos con una empresa bastante ahorrativa al grado de que, como me contó un corresponsal de guerra en Madrid hace años, ni chalecos antibalas brinda a sus informadores en las zonas de alto riesgo. Nunca entenderé este tipo de miserias ni la escala de valores de los millonarios.

Unas horas antes del espectáculo presidencial, con La Gaviota como gran protagonista, hace cuatro años, fueron asesinados dos sacerdotes en la sierra de Guerrero, allí en donde no entra el ejército por “prudencia” considerando que intervenir en ello sería violar la soberanía estatal y la autonomía municipal, valores bastante caducos en la praxis lo que demuestra el hecho de que el gobierno federal envía a sus genízaros a cualquier región sin medir acuerdo alguno con las autoridades estatales, como si actuar o no en momentos de alto riesgo fuera una decisión discrecional de los comandantes de las zonas 27 y 35 de la caliente entidad.

Los sacerdotes John Senyondo y el de San Miguel Totolapan, Ascensión Acuña Osorio, fueron acribillados por una de las células más radicales de “Guerreros Unidos”, el nuevo cártel que mantiene bajo sus órdenes no sólo a las policías estatales y municipales, sino igualmente a los comandantes de zona a quienes mantiene muy quietecitos con el reparto de una buena parte del botín. No es necesario ser muy conocedor de la geopolítica nacional para llegar a conclusiones como ésta. Esto es: más allá de la “desaparición” de cuarenta y tres jóvenes normalistas –algunos oficialistas justifican cuanto pudo pasarles por el hecho de ser rebeldes, secuestrar camiones y dar pie a “actos vandálicos”, consecuencia precisamente de la burda negligencia oficial, sin el menor sentido del equilibrio–, los sicarios acusados continúan actuando a sus anchas en las narices mismas del comandante Juan Manuel Rico Gámez y de los mil doscientos efectivos castrenses enviados a esa región desde finales de 2012, esto es al arribo de peña nieto a la Presidencia.

Novenarios

MÉXICO, D.F. 20NOVIEMBRE2006.- Andrés Manuel López Obrador tomó protesta como presidente legítimo de México en el zócalo. Rosario Ibarra de Piedra y Claudia Sheinbaum. FOTO: IVÁN STEPHENS/CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Para muchos todavía será una larga espera bajo el peso de la incertidumbre; otros, en cambio, hacen hasta novenarios rendidos ante la esperanza que alumbra a partir del ya muy próximo 1 de diciembre. Por un rincón, se invoca al diablo para ver si el camino se tuerce hacia el inframundo; más allá, el pueblo sonríe, porque ahora sí, le llegó la hora final a los infames y habrá de iniciarse una nueva era en donde la corrupción sea extirpada porque así lo dijo el presidente electo. Nunca, eso sí, había sido tanta la expectación.

Un mes y nueve días más. Menos de cuarenta como los que destinó Jesús, de acuerdo con la Biblia, a su retiro en el desierto donde repelió las tentaciones de Satanás encarnado en México por la clase política siniestra, capaz de convertir a un santo en un mero recaudador de botines arrancados a la comunidad nacional, despojada hasta de su soberanía, en plena rapiña contra el país y su futuro. La privatización del agua es el fin, al parecer, de la opereta peñista, asfixiante e indecorosa. Y, sin embargo, pese a tantas matanzas y tantos peculados por él solapados y hasta alentados, lo soportamos ya casi seis años.

Dentro de un sexenio exacto, Andrés Manuel habrá cesado en sus funciones –el 30 de septiembre de 2024–, si la fuerza y la salud le acompañan, y entonces no habrá viraje alguno que le permita retomar la ruta de la historia. Por ello, claro, nadie espera que, de verdad, deje pasar la oportunidad de cortar de raíz los cimientos podridos del pasado para construir el andamiaje de la nueva República, como él dice, o el de la cuarta transformación de una patria que es más vulnerable, depauperada y ausente de moral en la cúpula del poder, el del peñismo como remate de la derecha, como nunca lo había estado. Redimir lo bueno, en tales términos, es desafío para titanes.

Durante cuatro meses, Andrés no ha soltado la cola al tigre ni se ha permitido respiro. Si la suelta, la bestia engendrada en la inmundicia de la corrupción le encajará sus garras; y si para, para tomar aire en el último tramo de la carrera agotadora, dejará a sus seguidores “con el Jesús en la boca”, esto es entre la desesperanza y el rencor profundo. De allí el imperativo de que el próximo jefe de Estado, quien lo será durante cinco años y diez meses, cuide al máximo su salud y su seguridad. Los malvados ya saben que va sin escoltas; los perros del mal están tan listos como los miembros de una ayudantía silente y de cuestionable capacidad de maniobra.

Treinta y nueve días para asegurar y asegurarse contra las tentaciones de Lucifer, para que entre a sus respectivos aros. Romo ya lo paseó por Chiapas desde donde arrancará el Tren Maya –un proyecto loable y necesario–, que no debe caer en las garras del tigre de la ambición ni dormitar en las cuevas de los cómplices.

México es muy grande; pro NO soportaría una decepción más y mucho menos del tamaño de la gracia concedida a Andrés.

Catástrofes

Rafael Loret de MOLA

Presumiéndose que los constantes simulacros nos hacen más fuertes potencialmente. Pero, ¿es así?

Ni quien se ocupe de fincar responsabilidades. ¿Hubo seguimientos judiciales, contra los constructores ladrones que escatimaron en materiales sólidos en los edificios colapsados en el centro y otras colonias de la ciudad? ¿Al arquitecto que diseñó el conjunto habitacional de Tlatelolco, Mario Pani Darqui, donde cayeron 12 edificios y 4 más debieron reducir su altura, o al entonces presidente miguel de la Madrid, cuya tardía reacción permitió que la asfixia se llevara a quienes quedaron sepultados bajo escombros? Medroso, esperó hasta conocer las dimensiones de la mayor tragedia urbana de nuestra historia, con él, en su habitación de Los Pinos. La impunidad a favor de estos sujetos es la más indignante de cuantas se recuerden.

Sostengo, que es irresponsable, atávico, ilógico, dotar de materiales similares con los que construyeron sus casuchas los infelices damnificados; tarde o temprano volverán a pasar por la amargura de perderlo todo, incluso a sus familias, bajo el riesgo de rehabilitar sus existencias en las zonas derruidas, una y otra y otra vez. Por ejemplo, hablando de los huracanes, ¿cuánto se habría ahorrado si en lugar de levantar postes de luz y teléfonos en los mismos sitios, se excavara para protegerlos? ¿Por qué no hacer un esfuerzo para evitar que los mismos cauces de los ríos se lleven las vidas humanas como si se tratara de rastrojos inservibles?

Y de los socavones y la permanencia del corrupto asesino Gerardo Ruiz Esparza en la SCT, mejor ni hablamos; cuando menos, despreciémosle cuando lo veamos. Ya llegará su hora, esperemos, en el ya cercano diciembre.

La encuesta del odio

EPN

RAFAEL LORET DE MOLA

La encuesta es seria y contunde. De acuerdo a una encuesta dirigida por Berumen y Grupo Cantón, el 81.1 de los mexicanos reprueba a la administración de peña nieto, lo que no es novedad –nuestros sondeos, desde la Fundación que presido, nos dan un factor un poco más elevado lo que ya es decir–, salvo si consideramos un factor digno de tomarse en cuenta: quienes no avalan la gestión del mandatario, entre ellos millones que fueron sus votantes deslumbrados por su perfil personal –dicen que es “guapo”–, que no político, insisten en una circunstancia muy grave: el personaje NO ha tenido el control del país, con la inseguridad y la corrupción llevados de las manos.

La cuestión es, entonces, quien ha dirigido a la nación –el término mandar no puede aplicarse cuando la soberanía popular, de acuerdo a la norma superior, recala en el pueblo aunque éste no la use ni tenga métodos accesibles para imponerla a los malos gobernantes, sea el federal o los estatales con cúspides de inmoralidad jamás alcanzadas–, si las bandas de narcotraficantes infiltradas en la estructura gubernamental a través de secretarios de Estado, diputados y senadores, amén de no pocos gobernadores –alguna excepción habrá y cuando la encuentre también la difundiré–, que vendieron sus respectivas almas al demonio engendrado por los viciosos y sus capos.

De hecho lo dije en Tamaulipas, concretamente en Matamoros –la urbe por ahora semitranquila, según me dijeron mis colegas de allá, a comparación de Reynosa, en donde también estuve, Río Bravo y Nuevo Laredo–, y alguno de los oyentes salieron como si les hubiera dado salpullido: no creo que en esta entidad, como en otras, digamos Sinaloa y Michoacán, vistas ya como narco-estados que carcomen la conciencia nacional, puedan alcanzarse puestos públicos, desde las gubernaturas hasta los últimos regidores, sin la anuencia de los capos en funciones, aquellos que mantienen los controles en ausencia de autoridades con capacidad de réplica. De no existir los tratos del mal, como ha ocurrido, firmarían sus sentencias de muerte. Y esto lo sabe, el primero, el impopular señor peña ya sin legitimidad política ante el rechazo de ocho de diez mexicanos. Faltan menos de dos meses.

Lo que es excepcional es ese porcentaje que aún le avala y considera que el golpeteo de los medios es el origen de los males engendrados durante su sexenio: esto es, las matanzas en Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán y otras poblaciones en donde se han disimulado los alcances, además de la “desaparición” de los normalistas de Ayotzinapa y la corrupción ingente que ha dado lugar a escándalos tan sonorosas como el de la pajera blanca de la “gaviota”, las propiedades que casi donaron las constructoras, HIGA en primer lugar, a rufianes como el “aprendiz” Luis Videgaray o el oficioso hidalguense, Miguel Ángel Osorio Chong, quien debería poner su tienda como los trabajadores chinos que ya inundan las tierras de fox allá por San Francisco del Rincón, en el Guanajuato profundo. ¡Al demonio con todos ellos! ¡Cárcel!

Hechos y mentiras

Rafael Loret de MOLA

Un juzgado federal ordenó reabrir el caso de la matanza de San Pedro Limón, Tlatlaya –en la que tanto hemos insistido–, en el peñista Estado de México en donde se repudian a los entenados y parientes del mandatario federal, sobre todo a Alfredo del Mazo Maza. Y sólo con esta actitud se pone en predicamento las actuaciones judiciales sobre la matanza de veintidós personas, la mayor parte civiles a quienes se pretendió situar como narcotraficantes, y se descubre el hilo fino de las masacres similares: la búsqueda de botines multimillonarios –en el caso mencionado fueron 80 millones de dólares, en efectivo, escondidos en una “casa de seguridad”–, y tomados por las tropas que los llevaron a la oficina principal de la Sedena.

Sólo en un día, los militares tomaron el control de la desquiciada Colima, donde residen los zares de las mentafetaminas, uno de los más potentes estimulantes que afectan el sistema neurológico, a la sombra de dos familias ex presidenciales: los de la madrid y los zedillo, con raíces por allí sobre todo los primeros. Todo ello, además, con la complacencia de los cómplices infiltrados dentro de la estructura gubernamental; además, se produjeron asesinatos en Guanajuato y Chihuahua –sendas entidades gobernadas por el PAN–, balaceras y narcobloqueos en distintas partes del país, sobre todo en Morelos y Tamaulipas, con saldo de varios muertos, amén de descubrirse diez cadáveres en Guerrero y registrarse más asesinatos en Veracruz o Yuneslandia, en donde el caos se extiende, sin disminuir un ápice desde la captura de Javier Duarte de Ochoa; el finiquito del rufián Yunes Linares serpa escandaloso igualmente.

Frente a estos hechos, en la misma jornada, el señor peña, listo a presentar su último informe dentro de poco más de una semana, en ausencia como es ya su costumbre, inventándose formatos y desplantes que sólo son lugares comunes, anunció una “cifra histórica” en cuanto a las inversiones extranjeras: 52 por ciento más de cuanto se captó en el sexenio anterior cuando la cloaca del entreguismo ya estaba abierta. Esto es: la administración actual NO HA TENIDO LÍMITES PARA VENDER AL PAÍS A PEDAZOS.

Algo similar ocurrió durante el mandato del odiado carlos salinas de Gortari, quien presumió de haber alcanzado, por primera vez en la historia reciente, un superávit en cuanto a los ingresos y egresos anuales, gracias a la venta de paraestatales útiles y con entradas seguras, como Telmex. A la larga aquello resultó una fatalidad porque disminuyó notoriamente la captación de recursos aunque se instituyera el conocido “terrorismo fiscal”.

Podría sintetizarse que la prioridad de peña, de cara a su muy próxima letanía de autoelogios es vendernos que hay confianza entre los extranjeros aunque se siga asesinando a los mexicanos y se reprima, cada día, a los periodistas valientes y libres, no a los malditos mercenarios de la letra impresa quienes, tantas veces, esconden la mano detrás de las bambalinas de sus empresas corroídas.

Las mentiras siguen; los asesinatos y los rencores también. Esto no puede terminar bien de manera alguna… ni con la esperanza puesta en el nuevo régimen.

Términos rabones

FOTO: TERCERO DÍAZ /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Suelen, en nuestro México querido, confundirse todos los términos. Durante mi último viaje –el último, de verdad– a España nadie pudo explicarme por qué al sismo le llaman seísmo, ícono se transforma en icono –sin acento– y a los cacahuates les conocen como cacahuetes. Ahora mismo caigo en la cuenta que el corrector automático no subraya ninguna de las tres acepciones anteriores, es decir sendas se dan por válidas de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. En la misma línea, en territorio otrora azteca, olmeca, maya y de tantas etnias oaxaqueñas y chiapanecas, suele cambiarse hasta el sentido de las denominaciones para convertirlas en lo contrario de lo postulado: como si correr significara permanecer parado.

En política la cosa es todavía más grave. Solemos poner a la par, cuál si fuesen sinónimos, a la patria, el Estado y la Nación cuando son cuestiones muy diferentes y no hojas del mismo árbol. Patria es un concepto nacionalista, Estado el territorio soberano y nación, claro, la identidad física y social entre los oriundos de una misma tierra. Pudieran encontrarse parecidos pero no son similares uno del otro y no pueden utilizarse como si de lo mismo se tratara, a menos, claro, que los jilgueros demagogos pretendan manipular a la colectividad con argumentos falaces y evidentemente mentirosos.

Igualmente suelen aparejarse la presidencia de la República y la banda tricolor a la altura de los símbolos patrios: el himno, la bandera, la campana de Dolores. Y no es así, desde luego, salvo el camuflaje oblicuo que llegó a la mayor de las cursilerías cuando calderón –minúscula– besó el escudo nacional sobre una banda que ya no le pertenecía, abusando de la distensión que él no tuvo por la vergüenza de unos comicios contaminados. No faltaron quienes me insistieron en escribir peña nieto también obviando las mayúsculas. No lo había hecho con fox ni con el actual mandatario por una sencilla razón: al primero, le reconozco por haber llevado adelante una cruzada contra el PRI corruptor y hondamente viciado aunque luego no cumpliera sus promesas medulares sobre el cambio; al segundo, lo aceptaba en principio –pese al dispendio oneroso que no fue exclusivo de sus operadores sino de todos los de los diversos partidos; yo le llamaría justicia–, porque, primero, ganó los comicios con una ventaja, ésta sí, irreversible y, segundo, considerando que bastó un fin de semana para lograr lo en apariencia una proeza que levantó el optimismo y luego se convirtió en pesadilla: el Pacto por México con el consenso de los tres poderes de la Unión y los representantes de los tres partidos con mayor representatividad. Fue extraño, eso sí, segregar a los minoritarios, que también cuentan, y al líder con mayor capacidad de convocatoria callejera, Andrés Manuel López Obrador, quien hubiera su convocatoria si deja la mano presidencial tendida. Luego, el pacto murió por inanición.

Segundas vueltas

Rafael Loret de MOLA

No me importa que haya sido el PAN; de hecho, la iniciativa tiene el sello del calderonismo cuando fue rechazada por la partidocracia imbuida en el Legislativo junto a la mayor parte de los puntos sustantivos de una pretendida reforma electoral que acaso no convenía al priísmo en cauce de recuperar la Presidencia. Las segundas vueltas electorales han sido el espejo más reluciente de cuantos reflejan el estatus y las verdaderas intenciones de una clase política putrefacta; también el PAN, porque su cálculo es acertado: puede lucirse a sabiendas de que sus adversarios harán lo imposible por detener la propuesta.

La farsa camina pero no por eso debe dejarse a un lado el debate. Veamos lo que aseveran las dirigencias partidistas, en comunión con el presidencialismo asfixiante todavía a pesar de su evidente desprestigio:

1.- Para el PRI y sus corifeos la medida tiene dos aspectos negativos: dicen que no existe tiempo para elaborarlas –cuando entre los comicios presidenciales y la asunción del mandatario existe un insólito espacio de cinco meses y fracción–, ni dinero para costearlas. Eso sí, gastan una barbaridad en la cooptación de votantes quienes acceden a sufragar por el PRI, creyendo que los observan a cada segundo, a cambio de enseres domésticos o limosnas con las que se compran las conciencias.

2.- Para el PRD, y Morena también, el riesgo de las segundas vueltas electorales lo definió, hace años, el próspero Martí Batres con todo y sus tapetes caseros para tapar huecos del suelo: “si vamos a esta instancia la derecha suma y nos rebasa”. Una aseveración muy “democrática” que exhibe no sólo la corta visión de quienes integran a la izquierda sino su convencimiento de que, en cualquier caso, son más quienes los detestan. Por ello, claro, es mejor instalarse en la comodidad del treinta por ciento, suficiente para ganar aunque con ello se da cauce a las trampas como en el Estado de México. Pobre filosofía. Además, nunca calcularon que Andrés rebasara la mitad más uno entre los electores como definen la mayor parte de las encuestas.

3.- El PAN, por su parte, sabe de sobra que las hipótesis anteriores no prosperarán, a menos de que ocurra un movimiento popular sensible, pero la idea les sirve para pintarse de demócratas dada la facilidad con la que son capaces sus líderes de formar alianzas hasta con el mismo diablo si con ello pueden avanzar. ¡Persígnense las beatas de pueblo en forma de puritanas (os) que dicen amar a su país pero viven en Atlanta!

En fin, si de algo vale la voz de un ciudadano común, doy mi voto a favor de las segundas vueltas por una sencilla razón: es la única manera de recuperar el principio democrático fundamental, la voz de las mayorías, al forzar a elegir a quien reúna, cuando menos, la mitad más uno de los sufragios emitidos… aunque no se cuente a los abstencionistas. Con algo debemos empezar.

Marineros de asfalto

Rafael Loret de MOLA

Insistimos en la inutilidad de mantener la dependencia alejada de las costas mexicanas; alegábamos que en la capital los marineros de asfalto sólo podrían aspirar a dragar y mantener en condiciones a los dos lagos de Chapultepec. Desde el sexenio calderonista, la Marina realiza cateos, operativos y detenciones en zonas urbanas en donde no hay agua, ni para bañarse y alquilanse “pipas”, para intentar subsanar necesidades básicas; además, fue notoria su intervención en zonas como galería del “Palacio de Hierro”, del protegido Alberto Baillères, en donde, se encontraba comprando ropa de lujo Xóchitl Gálvez.

Viene a cuento lo anterior ante la acción de los marinos, en la CDMX, para desmantelar al “cártel de Tláhuac” abatiendo a “El Ojos”, distribuidor de droga en C.U. Murieron 8 de las bandas y, tal fue una declaración de guerra contra otras, la de Tepito, la más fuerte, con la ciudadanía como rehén.

Pero, ¿por qué la Marina realiza estas funciones fuera de su jurisdicción? ¿Es parte del acuerdo para asegurar la infiltración de la misma por parte de los marines estadounidenses? Resulta que Obama y calderón transaron la posibilidad de que esta fuerza armada, entrara a México “pacíficamente” para coadyuvar esfuerzos con la llamada “guerra de calderón”, y mantener los equilibrios en el mercado de consumo de drogas mayor del mundo, administrado, por las agencias de inteligencia estadounidenses. Los precedentes son funestos y explican la insolencia de felipe, al apoyar las descocadas presunciones de Margarita, para alcanzar la Presidencia de la República. ¿Vamos cayendo en cuenta? La invasión simulada, las ovaciones en el Capitolio, las buenas maneras de Barack y la traición de calderón están en el mismo coctel.

¿Van a debatir?

Rafael Loret de MOLA

El tercer debate entre aspirantes presidenciales –son tres más uno–, cubrirá la totalidad de los 360 asientos que conforman el gran auditorio del Mundo Maya en Mérida, la de Yucatán, en donde tuve la fortuna de disertar hace unos meses al lado de dos talentos oriundos de esta tierra mágica: Armando Manzanero y el doctor José Antonio Ceballos, mi hermano, impregnado de romanticismo hasta a través de los bisturís lo que es, francamente, difícil de creer.

Además, los protagonistas no sólo responderán a los moderadores –esperemos que les hayan leído la cartilla para evitar convertirse en centros de atención cuando no lo son, como ocurrió el 20 de mayo–, sino al público escogido y también a los internautas. Todo ello en una hora y 43 minutos de acuerdo a las estimaciones de los organizadores del INE. Como vamos será mayor el tiempo de los interrogadores que el de los postulantes, favoreciendo con ello la simpleza de los mismos –acotados–, y desparramando sospechas hasta para cuestiones menos trascendentes sobre el destino de un país enjaulado en una democracia de pacotilla.

El primer tema a abordarse será el crecimiento económico, la pobreza y la desigualdad. Un espacio claramente favorable a Andrés, de Mprena y acompañantes, por el dominio que le otorga el haber visitado casi hasta el último confín del país y adentrarse en la profundidad de sus males; ello no quiere decir que tales enfermedades sociales endémicas serán resueltos sólo con derrama de capitales aunque los candidatos ya se acostumbraron a mantenerse en una especie de subasta –Meade asegura que doblará las pensiones con tal de acarrearse simpatías–, en medio de los escándalos por prevaricación, triangulaciones, desviaciones y, lo peor de todo, lavado de dinero. Denuncias que no podrán agotarse el 1 de julio sino ampliarse hasta sus consecuencias finales.

El segundo tema es el de la educación con sus agregados en ciencia y tecnología. Aquí el joven Anaya lleva la delantera porque pertenece a una generación en la que el futuro se mide por la cibernética, muy ajena a Andrés y no tan extraña para Meade, y la capacidad creativa. La gran reforma educativa debe poner énfasis, no en cuestiones laborales, como hasta ahora, sino en el hecho de que deben reordenarse las capacidades a partir de los nuevos instrumentos de la ciencia y la tecnología, precisamente.

Y para cerrar el menú se hablará de desarrollo sustentable y cambio climático, asuntos en los que Meade es más ducho considerando su capacidad para entender los tsunamis políticos al grado de ser candidato, no militante, de partido en el poder, una cuestión agria, sin duda, que será epitafio para el priísmo. Para la región peninsular. El asunto es de mayor importancia por la recurrencia de los huracanes y las advertencias constantes que son frutos del irresponsable tratamiento de las potencias –sí, sobre todo Estados Unidos–, al ámbito con tal de apostar por una industrialización voraz sin el menor dejo de humanismo.

Cerrada la cuenta, es de esperar que los aspirantes tomen sus posturas y debatan, en serio, antes de caer en el juego de las acusaciones mutuas, de las descalificaciones, sustentadas o no, cuando restan quince días de campaña y tres más para la jornada decisiva… que parece decidida sin importar quién se apunte como el pasajero del cabús en donde se ubican los debates con rumbo hacia Los Pinos.

Caminos mortales

Rafael Loret de MOLA

Hace algunos años, cuando menos una década completa, percibimos e informamos que la distensión hacia los tráileres cargados con droga, a su paso por las autopistas de los Estados Unidos, sólo podía tener una explicación: el visto bueno de los aduaneros y los agentes de la Border Patrol estadounidense. En efecto, a partir de este punto, fue descubriéndose que la estabilidad del mercado estadounidense de estupefacientes deriva en buena medida de la capacidad de las agencias de inteligencia para mantener los equilibrios y simular la persecución de los cárteles mexicanos, con los que se entienden, sembrando cadáveres como rastrojos inútiles.

Al gobierno le molestó enormemente que se hablara de nuestro país como un enorme cementerio de fosas clandestinas en voz de algunos mandatarios centro y sudamericanos acaso molestos por la intromisión de los cárteles en sus propios países, digamos en Colombia en donde la paz pende de un hilo pese a los esfuerzos mayúsculos para detener a los narcotraficantes de Cali y Medellín sobre todo –la historia de Pablo Escobar ya se convirtió en leyenda telenovelera–, y ahora se percatan que son los capos mexicanos quienes mantienen el comercio envilecido. ¿Qué se puede esperar en el futuro?

Pero más brutal aún es la ausencia de capacidad de nuestros gobernantes para hablar claro en la Casa Blanca y exigir, con pleno uso de la soberanía nacional, que se proceda en la Unión Americana con la misma rudeza con la cual se persigue y mata a los agentes del mal y sicarios en territorio mexicano. ¿Para eso es para lo que les permiten a los policías de extranjero portar y usar armas sobre territorio nacional? Me temo que sí.

Ahora, la denuncia ha crecido sobre la propensión de aduaneros y agentes fronterizos a corromperse no sólo por dinero sino igualmente por su inclinación por las ofertas sexuales de primera línea. Las deformaciones sobre las costumbres estadounidenses, mil veces difundidas por la televisión, crecen sin remedio; pero la basura la siguen arrojando sobre México.