Ruggeri, un clásico

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Ciudad de México.– El radio de transistores, ese mismo que aún puedes escuchar en el auto, el estéreo de casa, o hasta en los tan de moda teléfonos móviles, es el medio para palpar una historia que pareciera increíble, porque se supone que el futbol tendría que contar puros capítulos de ganadores, perdedores, hazañas o glorias.

Y es que a propósito de la Superfinal de la Copa Libertadores de América en el Estadio Santiago Bernabéu, de Madrid, España, duelo en el que se verán las caras los dos equipos más importantes de Argentina: River Plate y Boca Juniors, Óscar Ruggeri salió a la palestra.

El exdefensa central pampero, Campeón del Mundo con la albiceleste en México 86, puede presumirse como el único futbolista que se calzó la xeneize, la millonaria y también la del Real Madrid, dueño de la sede donde se definirá al rey del continente, porque en la nación de origen era imposible.

Ruggeri, durante una charla con la cadena SER, habló de la rivalidad que existe entre los dos mediáticos del balompié argentino, pues vivió en carne propia el comportamiento hostil y hasta delincuencial que manejan las llamadas barras.

Y es que después de estar en la disciplina boquense durante seis años, al Cabezón le tocó pensar en su futuro y cambiar de aires, siendo la opción más viable la del oponente de siempre.

“Jugué en River y Boca. Cuando pasé de Boca a River quemaron mi casa (el portón) con mis padres dentro. Cuando pasó eso me fui a ver al jefe de los Barra Brava de Boca, me encaré con él porque él lo controlaba todo, y le dije que era lo último que iba a soportar.

“Los Barra Brava te piden cosas cuando eres jugador y tienes miedo porque te amenazan con hacerle algo a tu familia. Los tenían fichados, pero nunca les hacían nada”, agregó el ahora técnico y analista televisivo, exponiendo que la impunidad para estos grupos no es exclusiva de alguna nación u otra, pues incluso mencionó que “algunas veces nos iban a amenazar a las concentraciones armados”.

LO DEPORTIVO

Del plano meramente deportivo, pero combinando un tanto el aspecto sentimental, aunque no lo dice tan abiertamente, las pistas apuntan a que prefiere el triunfo milloneta, “pues en la otra institución me trataron muy mal”.