Cachita está alborotá’

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Raquel Bigorra

A mí me dices de celebrar el mes patrio y te se preparar un menú mexicano espectacular. El ponche me queda de lujo. La decoración ni se diga, tengo desde moños, sombreros, banderas, bigotes, y hasta silbatos para ambientar.

Me pides que te haga la celebración del Día de la Patrona de Cuba y me metes en aprietos. 24 años llevo en esta bendita tierra y para nada reniego de mis raíces caribeñas, al contrario, pero ponerle un altar a la Virgen de la Caridad del Cobre no me siento tan trucha.

Mire usted, si el mundo está loco, que fue Ariel Miramontes, Albertano, el que me motivó a armar la celebración y hasta me mandó una foto de cómo ponerle miel, frutas amarillas, flores, un pastelito, y otros detalles para que estuviera contenta Oshun, en su día.

El 8 de septiembre era la celebración, así que nos vinimos del teatro a la casa, directo a la rumba. Benito Castro le trajo unas flores amarillas divinas, Dianita Motta también. Ariel se lució con unas plumas de pavorreal impresionantes.

Elizabeth Álvarez entró radiante por la puerta, vestida de amarillo como la Virgen y hasta con una corona. Se acercó al altar y le prendió una vela de limoncello que perfumó toda la casa. Jorge Salinas, nos miraba con cara de asombro. Mi marido tuvo que explicarle que así bailamos la rumba los cubanos. Yo le prendí la vela y le canté las mañanitas a la Virgen al son de un “güagüancó”. Esto se puso riquísimo. Sacamos menú cubano de moros y cristianos, carne de puerco, plátanos fritos y camote en puré. Los músicos llenaron de sabor la casa y terminé corriendo a todos a las 3 de la mañana. Yo ya no podía. Después de dos funciones ya los pies no me respondían. Tengo que confesarles que tuve que bailar descalza y conmigo varias paisanas que venían en tacones, pero la rumba es la rumba.

¡A gozar que el mundo se va a acabar! En este mes patrio se me juntaron las fiestas, pues el otro fin me estoy preparando para dar El grito. Después del teatro nos vamos a echarnos nuestros tequilas. En esta fiesta fue puro mojito para homenajear a la Virgen. Y es que así es mi vida camino con las dos culturas de la mano. La mexicana y la cubana. Sincretismo total. Y ya que le hice la fiesta a Cachita y está alborotá’ con el bailongo que le preparamos a todos ustedes que me leen, les deseo Aché (que quiere decir suerte en la religión Yoruba, donde la Virgen del Cobre también se le llama Oshun). Nos leemos próximo viernes en El manual de la buena esposa.