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Qué tanto es Tantitito

Una colonia de artístas

Armando Ramirez

La colonia Villa de Cortés tiene su entrada en el jardín al lado de la estación del metro, se llama Plaza Victoria, rodeada por microbuses, tiene una fuente, con un monumento dedicado al compositor Ignacio Fernández Esperón “Tata Nacho”; compuso clásicos como Borrachita. Escribió un tema que utilizó Chespirito para sus personajes del Chavo del ocho, hay una escena donde el profesor Jirafales y don Ramón enseñan guitarra al Chavo y a Quico y cantan, “Quiero ver, otra vez, tus ojitos de noche serena”. Ese tema es de Tata Nacho.

La columna de la fuente dedicada a Tata Nacho es una buena muestra del más puro art decó, lástima que no tenga agua.

La colonia Villa de Cortés, fue fraccionada a mediados del siglo XX, primero llegaron a vivir trabajadores de los tranvías, cuyas calles tienen nombres de poetas y novelistas, como Leopoldo Lugones, Luis G. Urbina o José Revueltas. La colonia tiene un bonito jardín llamado Iztacihuatl, pero la gente le llama de las Bombas, al fondo hay un mural y una casa de Cultura. En la calle Javier Sorondo, en el número 261 vivió Lilia Prado, la musa de Luis Buñuel en películas como “Subida al Cielo” y “La ilusión viaja en tranvía”. En esta película José Revueltas participó en el guión. Y el escritor aquí tiene una calle con su nombre.

Por aquí anduvieron artistas, me dice el propietario del café “Son, son del café”, como Rafael Inclán, será porque la colonia al estar cerca de los estudios Churubusco, artistas como Lilia Prado compraron su casa aquí.

El café está en la esquina de Javier Sorondo y el parque, ahí tienen el combo del Gallo para desayunar, es café capuchino, croissant y jugo de naranja, nos dice el propietario Abel Martínez que surgió porque un puertorriqueño llegaba y saludaba con un “hola, Gallo” y gallo para allá y pedía un capuchino, un croissant y un jugo de naranja, así se creó el combo del Gallo, cosas de la Villa de Cortés, digo que tanto es tantito.

La Condesa

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

La tercera condesa de Miravalle, cuentan, era un mujer de armas tomar con una riqueza descomunal, allá en el siglo XIX, dueña de grandes extensiones de tierra en Michoacán y otras partes del territorio nacional como también las tuvo en la Ciudad de México, para que le midan el tamaño de su riqueza, tenía una hacienda, la de Miravalle, en esta ciudad, iba de lo que son los límites de la actual colonia Roma, más exacto el pueblo de la Romita, porque no existía la Roma y llegaba hasta los límites con Tacubaya, en donde se encuentra la embajada de Rusia, esa casona formaba parte de la hacienda.

Además esta señora era de alcurnia, descendiente de los condes de Miravalle que el rey de España a sus ancestros les otorgara ese título nobiliario. ¿Y saben por qué? Resulta que esta familia desciende de la hija de Moctezuma y al casarse con un español la llevaron a vivir a España, allá el rey al saber que era hija del emperador Moctezuma decide reconocer su linaje y les otorga el título de condesa de Miravalle.

Ese uno de los orígenes de la riqueza de la tercera condesa de Miravalle, los descendientes ahora viven en España. La hacienda desapareció y en su lugar se construyó el hipódromo y el toreo de la Condesa, pero a finales del siglo XIX también desaparecen el hipódromo y el toreo y fraccionan los terrenos y dan origen a la Condesa, que en realidad son tres colonias: la Hipódromo Condesa, la Condesa y la Hipódromo.

Por ejemplo la calle de Amsterdam es el trazo ovalado de lo que era la pista de carreras del hipódromo y el parque México formaba parte del hipódromo, hoy es la colonia Hipódromo Condesa.

Las colonias fueron diseñadas como la mayoría no lo fueron, con un diseño urbanístico, avenida amplias, arboladas, como la de Nuevo León, poblada de fresnos o glorietas como la de Popocatépetl, se llamó primero plaza de don Quijote, ahí se filmaron escenas de la película Santa con Lupita Tovar y la dirección de Antonio Moreno, en el centro hay un fuente, llaman de la Bomba, tiene parecido con una bomba de agua, es una cúpula de estilo art déco con un agujero en el centro, se dice que en la época del cenit por ahí entran los rayos del sol. Fue una colonia de judíos y ahora de españoles y de intelectuales, digo, échele un ojito, que tanto es tantito.

No se hagan rosca…

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

Ya saben, al que le salió el niño en la rosca, se quiere hacer rosca con los tamales el Día de la Candelaria. Lo gacho es que no todos saben por qué es esto de la tradición de partir la rosca, y no es albur sino hechos históricos de la tradición popular, la neta de la manteca.

Les cuento, en la vieja Roma se celebraban una fiestas llamadas Saturnales, en honor del dios Saturno, durante el solsticio de invierno, cuando el día es más largos que la noche, hacían un pan con higos, dátiles y miel al cual le metía una haba y repartían el pan entre la gente, y quien se sacaba el haba era un rey de reyes por un día.

Es en Francia donde se preserva en el siglo XVI esto de partir la rosca, en ese país se llama torta o tarta de reyes y al primer miserable que apareciera le daban una rebanada, la siguiente era para el que llegara sin avisar y la tercera para los ausentes, es decir, los que habían ido a la guerra. Ahora los franceses a la hora de cortar la rosca le tapan los ojos a un niño, hacen que corte una rebanada y la gente le pregunta: ¿para quién es? Entonces el niño dice el nombre e intentar entregar a la persona que dijo, sí acierta en premio será el rey de la casa por un día.

Y la tradición pasó a España ahí le llaman roscón de reyes, llevaba dentro un figurita y una haba, al rebanarla, al que le toque la figurita, es el rey de la fiesta, y si se saca el haba tendrá que pagar el roscón, de ahí el insulto que usan los españoles para señalar a uno de Tan pendécuaro, le dicen: “tontolaba” tonto del haba.

En México se le llama rosca de reyes y debería de parecer una corona de rey, la tradición la trajeron los evangelizadores, aquí se hace en forma ovalada con frutos secos y ahora con rellenos de nata o de crema pastelera, etcétera. Del significado, se dice que la forma de la rosca representa el amor infinito a Dios y el niño oculto en la rosca es porque Herodes, según la Biblia, mandó matar a todos los niños que nacieran en esos días, de ahí el día de los santos inocentes. Y bueno, como al mexicano le gusta la pachanga, pues mejor pretexto para seguir la fiesta que este, el bendito que se saca el niño pagará la tamaliza, pero hasta el día de la Candelaria, 2 de febrero, o sea otra pachanguita, post el puente Guadalupe Reyes, digo que tanto es tantito.

16 de septiembre e Independencia

Armando Ramirez

La calle 16 de septiembre celebra el inicio de la lucha por la Independencia y la de Independencia, la consumación. Septiembre es el mes de la patria y conviene recordar las calles que celebran la Independencia, las que ganan son las de Miguel Hidalgo, no hay centro histórico de cualquier ciudad de la República que se respete que no tenga su calle Hidalgo y ni que decir de Independencia o 16 de septiembre.

Y como el Centro Histórico chilango se respeta, tiene su calle Hidalgo, está en las orillas del Centro Histórico, allá por la Alameda Central y a espaldas del Palacio de las Bellas Artes, prolonga la calle de Tacuba, que cruzando el Eje Central se llama avenida Hidalgo. La calle 16 de septiembre está en el mero corazón comercial, donde se encuentra el Gran Hotel de la CDMX, que fue concebido en tiempos de Porfirio Díaz como el último grito del progreso afrancesado.

Se dice que Carmelita, segunda esposa de Porfirio se pasaba las tardes en el Centro Mercantil buscando qué garrita le quedaba, no era como alguna célebre profesora o propietaria de caserón en las Lomas, Carmelita vivía en el Castillo de Chapultepec con su viejo hasta que se los llevó el Ypiranga a Francia.

Ahí comienza la calle 16 de septiembre, llena de comercios, es más, ahora hay tiendas de japoneses, no de chinos, ¡japoneses! Digo si son japoneses debe estar bien hecho, aunque sean bisutería.

16 de septiembre termina en el Eje Central pero la calle sigue y se llama Independencia, ahora tiene un montón de edificios nuevos, los hoteles que estaban antes se cayeron en los sismos de 1985 y hay un barrio chino de peluches y un teatro Metropolitan que da espectáculos de tutti frutti, por cierto, échese una vueltecita por este barrio, en Independencia y Marroquí hay un lugarcito japonés, más o menos barato, para un día de quincena, tienen un menú de verdadera comida japonesa, digo, que tanto es tantito.

El Mercado L. Rodríguez

Armando Ramirez

Se edificó durante la Presidencia de Abelardo L. Rodríguez siendo jefe del Departamento del DF Aarón Sáenz, era la efervescencia del espíritu revolucionario. En la novela brillaban Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán; en la pintura Diego Rivera, José Clemente Orozco, Siqueiros, y en la Música Carlos Chávez y Silvestre Revueltas, era la época del renacimiento cultural mexicano.

El Mercado es muy grande y se construyo sobre lo que fue la huerta del colegio de San Pedro y San Pablo, y el cementerio, por eso entre los locatarios se dice que al caer la tarde espantan.

El Mercado es concebido con todos los servicios para la población, incluso un restaurant para los invidentes, pues la escuela de éstos está muy cerca, con el tiempo se volvió un mercado de flores y ahora es una plaza comercial, esta en la calle de Colombia y callejón de Girón.

La nave de verduras, legumbres, frutas, carnes, pescado, pollerías y cremería es enorme, su sección que da a la calle del Carmen es famosa por venta de petacas y maletas a excelentes precios, también tiene una biblioteca y un gran valor artístico y cultural pues los que pintan sus muros, en la entrada y patio principal son alumnos de Diego Rivera como Antonio Pujol o Pedro Rendón. Además llegan en esa época artistas de otros países como las hermanas Greenwood, Marión y Grace, quienes pintan murales sobre la minera o la lucha campesina en el cubo de la entrada o el gran escultor Isamu Noguchi, de origen japonés pero ciudadano americano, pinta una obra de arte contra el fascismo, que encuentra en el primer piso de la entrada de Rodríguez Puebla, es donde dan servicio a los jóvenes contra las adicciones. Cuando ande por el Centro échele un ojito, que tanto es tantito.

¿En la BJ, es el Año de Hidalgo?

FOTO: LUIS CARBAYO /CUARTOSCURO.COM
Armando Ramirez

Llama la atención que en el año que la picaresca de la política administrativa sexenal ha llamado, “el año de Hidalgo… Los de la Benito Juárez se hayan acordado, que durante años estuvieron los tianguistas en las calles de los alrededores del mercado de la Portales, dicen que pidieron los locatarios del mercado que desalojaran a los vendedores callejeros, el hecho fantástico es que hicieron caso de bolón pin pón, será el efecto del Año de Hidalgo, chin chin el que deje algo… o ahora se despiden con buenas acciones.

A que a fin de año, los tianguistas regresan a las calles de la Portales, claro, mediante un arreglo, que de seguro lo había.

En el mercado lo ven a uno y los locatarios se quejan que en el espacio del primer piso del mercado, donde estaba un Cendi o la guardería, ya no está, la explicación es que la quitaron, corrían riesgos los niños, cerca están los tanques de gas.

Eso sí, le dieron chance a una restaurante que ocupa todo el espacio del Cendi. Y los locatarios me muestran el artículo 4 de la Gaceta Oficial del DF donde enumeran las áreas de los mercados públicos que no se pueden concesionar y mucho menos vender a un particular y me llevaron a ese espacios y hay un bonito restaurante en funciones, los locatarios me dicen que la gente de la BJ la vendió, otros dicen que la concesionaron. El hecho es que los funcionarios de la BJ cerraron el Cendi y ahora hay un restaurante donde tal vez las vidas de los comensales corren peligro. Quíhubole, ¿será la fiebre del Año de Hidalgo.

A los locatarios no les dejaron poner un Centro Cultural, imagino que no es un buen negocio para el mercado público y un restaurante sí, y no le sigo lo que me contaron de la Alberca Olímpica, han de decir es el Año de Hidalgo, total que tanto es tantito.

Un santo alcahuetón

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

En el día de San Valentín los que andan hasta las manitas sudadas se ven arrastrados en la fiebre de comprar para quedar bien con su pollo, pero la neta para qué comprar amor, mejor regale sus sentimientos netos, una cartita escrita con su puño y letra, póngase poeta para que su amada sepa lo que es amar en tierra de apache. Y usted señorita, qué le parece si con sus propias manitas hace un pastelito en lugar de hacer gastar a su galán, cuando hay amor valen más los sentimientos que los regalos.

Esto viene a cuento porque los enamorados ni saben quién fue San Valentín, no fue por supuesto un flechador de corazones, ni cupido, fue un alcahuete para los jóvenes enamorados. En tiempo del imperio romano, no era bien visto que los jóvenes se casaran, se imaginan, se casaban y ¿quién iría a la guerra? Porque ni modo de dejar a la mujer encargada, bien dicen, amor de lejos es amor de Tan Pendécuaro, ni qué felices los cuatro, ni qué ojos de hacha.

Entonces el emperador prohíbe que los jóvenes se casen para que haya soldados para sus guerras, pero hubo un sacerdote llamado Valentín, que se dijo, cómo hacerles el feo a los enamorados, ni modo que se coman la torta y se van a la guerra y allá se encuentren otra. Mejor los caso aunque el emperador lo haya prohibido, Y se dio a la tarea de casar a los jovencitos. Pero lo supo el Jefazo. En la época de los romanos no había derechos humanos, libertad de credo o el respeto a los usos y costumbres, pobre Valentín, pagó con su cabeza la osadía, se la cortaron.

Entonces los jóvenes empezaron a venerar a Valentín como un santo. Y el Papa Gelasio I declara el 14 de febrero, día de San Valentín. Solo que con los siglos el mentado día se volvió una costumbre de gastar el dinero a lo bestia. En nuestros tiempos el amor es una mercancía. Lo mismo en Francia que en Estados Unidos o en México, en el día de San Valentín se compra amor, surgen los ositos de peluche, los corazoncitos de chocolate, los globos con el “te amo, gorda” y te llevo al restaurante y después al hotel boutique.

Y ni se le ocurra comprar flores, salen tan caras como los litros de gasolina, la neta en eso del amor si lo quieren lo van a cuidar en sus penurias y si no ya sabrá de qué lado masca la iguana, y si se embarca, digo, qué tanto es tantito.

Hay danzón y se come bien

Armando Ramirez

@uyuyuyy

EL SALÓN DE BAILE LOS ÁNGELES EN ESTA CIUDAD TOMÓ EL NOMBRE DEL BARRIO Y DE LA IGLESIA.

El barrio de los Ángeles es el barrio indígena que fue asimilado por la colonia Guerrero cuando Rafael Martínez de la Torre fraccionó sus terrenos y se construyó la estación de ferrocarriles de Buenavista, los obreros llegaron a vivir por estos rumbos que dan de la colonia Guerrero a Nonoalco y Tlatelolco, fue un barrio donde los residentes indígenas se mezclaron con trabajadores del riel. La iglesia de los Ángeles había sido remodelada varias veces.

El barrio perdió su nombre indígena por el de Los Ángeles, por eso mismo el salón de baile Los Ángeles construido en 1937 tomó su nombre del barrio y de la iglesia, para dar diversión a los trabajadores de la estación de Buenavista, por eso años se construyó el puente de Nonoalco, fue el último grito de la modernidad que había llegado a la Ciudad, un puente construido con acero.

Y las calles recibieron nombres que nos remiten al universo: Estrella, Luna, Sol, Saturno, Neptuno, Júpiter. Los Ángeles es uno de los cinco barrios o zonas que conforman la colonia Guerrero, que ha generado leyendas como el salón de baile Los Ángeles, que como dice su slogan, “quién no conoce Los Ángeles no conoce México”, aquí se han presentado grupos de leyenda como Pérez Prado, Celia Cruz, Willie Colón, La Santanera y bailado grande bailarines y pachucos con sus trajes de solapa ancha y pantalones guangos y zapatos de charol.

Y ni que decir de sus gustos gourmet, a dos tres calles se encuentran los machetes de amparito, los machetes son una especie de gran quesadilla con la forma de un machete, es un reto comerse uno solo, pero qué cree, los de la Guerrero nada más los veo que llegan y se la zampan… digo que tanto es tantito.

Los nuevos ocupantes

Armando Ramirez

EN 1808, Napoleón invade España, siendo rey Fernando VII, en la Nueva España no quieren a Napoleón desean que el Rey Fernando VII exija ser rey de la Nueva España, el imbécil dice que no, y el virrey Iturrigaray apoya a Francisco Primo de Verdad entre otros para proclamar la autonomía de la Nueva España.

Pero las fuerzas armadas aprenden al Virrey en Palacio y a Francisco Primo de Verdad en el Cabildo, lo llevan a una celda en el Palacio del Arzobispado y Primo de Verdad amanece muerto, digo les dieron unos toques a los autonomistas.

Pero en 1810 llega la guerra de Independencia y en 1821 se proclama el país independiente de la corona española. Agustín de Iturbide aprovecha esta situación para coronarse Emperador de México, Agustín I.

Entonces el Palacio de los Virreyes pasa a llamarse el Palacio Imperial. Pero a Agustín el gusto le duró 6 meses, lo derrocaron y huyó a Europa.

En el año de 1823 el Congreso declara al país una República y el Palacio de los Virreyes pasa a ser el Palacio Nacional. Ahí tuvieron sus recintos los poderes de la Nación. El primer Presidente fue Guadalupe Victoria pero Mariano Arista fue quién restauró en 1852 el Palacio Nacional, ventanas, patios, escalinatas, y ordenó construir una tercera puerta, sólo había dos, el Presidente la ordena para uso del Presidente, por eso la puerta se llama: Puerta Mariana por Mariano Arista.

Ahí vivirán siendo Presidentes Vicente Guerrero, López de Santa Anna, Valentín Gómez Farías, etc. El ejercito francés invade el país y proclaman emperador a Maximiliano con su Carlota. Y el Palacio ya no se llama Palacio Nacional sino Palacio Imperial de nuevo. Pero Max y Carlota se van a vivir al Castillo de Chapultepec, pero le metieron la mano a Palacio, Carlota mandó construir la famosa “escalera de la Emperatriz Carlota”.

Entonces llega el Presidente Benito Juárez a vivir a Palacio Nacional, ahí muere. Y en tiempos de don Porfirio en 1896 se traen la campana de Dolores y la instalan y en las fiestas del Centenario de la Independencia, la toca Porfirio Díaz.

Y llega la Revolución ahí vive Madero y los generales, Carranza, Obregón, Calles hasta que Lázaro Cárdenas no quiere vivir en Palacio y construyó los Pinos. Ahora parece vivirá un Presidente en Palacio Nacional, digo que tanto es tantitito.

Basílica de Guadalupe

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Van por miles con un inocultable fervor, parten de la exgarita de Peralvillo, llevan músicos, ofrenda florales y caminan sobre el camellón de la Calzada de Guadalupe, en estos tiempos suplantó al viejo camino al Tepeyac que fue la que ahora conocemos como Calzada de los Misterios.

Pero llegar a la Basílica de Guadalupe es otra cosa, se ve llegar gente de Ecuador, Colombia, Argentina, algunos italianos y muchos de san Luis Potosí, Oaxaca, Veracruz, Tamaulipas, ahí está el mercado de artesanías guadalupanas, un bellísimo cromo hecho con impresión laser en yute.

Los peregrinos entran a la explanada, se persignan ante la Basílica antigua y luego van a la nueva, entran, rezan, se echan agua bendita y depositan una veladora en un lugar especial atrás y afuera de la Basílica, se forman para admirar la imagen de la virgen de Guadalupe.

Algunos visitantes suben el cerro del Tepeyac por las escaleras y los que tienen hambre van al mercadito que está frente a la Basílica, hacen muy sabrosos tacos dorados, birria, caldo de gallina, enchiladas, ahí llegan los peregrinos de otras partes de la República.

Pero hay guías de peregrinos que los llevan a los lugares secretos, a las faldas del Tepeyac, por ejemplo, en la Calzada de Misterios, en la esquina con la casa del pintor José María Velasco, ahí se ve una callecita al fondo y luego otra, en las faldas del cerro, arriba está el cementerio, abajo sobre enclavada en unas rocas hay una vieja casa, unas mujeres hacen quesadillas a la leña y carnes asadas, todos los comensales se sientan a una mesa larga sobre unos tablones con ladrillos, el humo de la leña aromatiza el sabor de la carne, el café hecho a la antigüita (se hierven el grano de café en el agua, se cuela) lo sirven en jarros de barro o pocillos.

Ahora si no gusta de esto, sobre la Calzada de Guadalupe están las cadenas de cafeterías. No busque al Museo de Cera, ni sus luces, visite el Museo de la Virgen de Guadalupe, están los estandartes con las imágenes de la Guadalupana que han usado nuestros héroes, hay hasta un busto de la virgen que era de Maximiliano. Los peregrinos también pueden ir al Museo del Ferrocarril, un lugar donde incluso hay una de las primeras máquinas que dieron servicio en el país, total, qué tanto es tantito.

El mercado de la Río Blanco

Armando Ramirez

ESO COMELONES, sibaritas del asfalto, gourmets de la CDMX les traigo grandes noticias en el mercado de la Río Blanco andan de pipa y guante y el mostacho crecido, entra uno al mercado por Congreso de la Unión y nos deslumbra un local de carnes frías y no sé qué tantas cosas, muy moderno, ya no hay aquellas planchas de granito frías y amarillentas, ahora son locales, la neta, modernos, el local de una de las locatarias más antiguas da gusto ver cómo coloca en pirámide sus verduras: jitomate, calabazas, frutas: naranjas, peras, mangos, serían la inspiración de la pintora Olga Costa, tiene una obra maestra, la belleza de una vendedora de fruta en su puesto, el cuadro está en el Museo de Arte Moderno.

Así de bello se ve el puesto de una de las locatarias más antiguas del lugar. El mercado tiene su mural dedicado a Yacatecuhtli, el Dios Azteca del comercio, los pasillos están limpios, se puede caminar sin tropezarse con diablitos o botes de basura, ni resbalarse, además no están por secciones, las verduras, los abarrotes o carnicerías no están separados, están revueltos en orden y le dan más vida al mercado de la Río Blanco.

Tienen wifi gratis y cámaras de vigilancia, las carnicerías adquieren esa belleza de la carne fresca que inspira a las amas de casa a preparar un caldo de olla o carne en pipían, carne fresca que no encuentra en el super, las frutas y verduras frescas y nutritivas ahora que están de moda las dietas aquí los esbeltos serán felices a bajo precio.

Y para mis cuates tragones encontré en el mercado de la Río Blanco un local de tacos de tripa, los de don Jesús Díaz, también tiene tacos de suadero y chorizo, de dios guarde la hora, todo está preparado al estilo de Chavinda, Michoacán, de donde es don Jesús Díaz.

Los tacos de tripa no tienen matraca, además de su peculiar sabor, le echan una salsa de chile habanero hervido, también tienen salsa de chile habanero asado y un guacamole con chile manzano y hay racimos de pápalo y cebollas en rajas con chile manzano, rebanadas de pepino con la receta secreta de chile molido al estilo Chavinda, Michoacán. uy, y las tortillas calientitas, el trato amable, me dan otro de tripa doradita, no se manchen los dedos que los tacos son de etiqueta, se los recomiendo, como me los recomendaron unas trabajadoras, digo que tanto es tantito.

En la Guerrero, antojitos para fin de semana

Armando Ramirez

EN LA COLONIA GUERRERO son jefes, gourmets de 5 estrellas michelín, sibaritas del asfalto chilango, no es por nada pero hay antojitos para levantar a un crudo, un desvelado, satisfacer a un tragón o a los amorosos. En esos locales hacen cola para degustar sabrosas milanesas, una pancita, un pan recién hecho, un café cortado, unos pulques en jícara para satisfacer al azteca que lleva uno dentro, cocteles tarántulas que rebozan de cangrejos, ostiones, camarones, aguacate y aceite de oliva para dárselas de supermacho.

La colonia Guerrero es donde las águilas devoran los antojitos, vale la pena ir. Dese una vuelta por la esquina sibarita de chilangolandia, aquí encontrará muy sabrosos tamales, esplendidas orejas de elefante pero lo que se lleva la mano del sabor son Los Machetes, y no los que usan como los cañeros para cortar la caña, no, pero son igualitos de forma y de tamaño, haga de cuenta que es una inmensa quesadilla con la forma de un machete, y esa extensión cabe lo que sea.

Como diría el Quijote a Sancho, cuando éste le dice que están ladrando los perro y el Quijote contesta, Sancho es señal de que estamos vivos. Así quedan cuando devoran los machetes de Amparito.

Es la esquina sibarita, Héroes y Luna, todo es cosa que se pare y ojo avizor, en tre los locales que se ofrecen para degustar verá donde el respetable hace cola y no respira, nada más se mueven cuando le anda de la pipí y es que de ver cómo preparan los machetes, da hambre.

Doraditos, crujientes, rellenos de requesón, quesillo, carne, hongos, flor de calabaza, huitlacoche, lo que usted quiera y mande, al fin ustedes son gourmets, expertos en almorzar. En el local de Amparito las mujeres son luchonas, saben acomodar el relleno, eso sí, hay que ser valientes para acabarse un Machete, son enormes y abundantes, la neta de la corneta del tragón, muchos de los comensales comparten y más si son noviecitos o se despertó la pareja con mucha hambre después de una noche farragosa de amor y las familias en sabadito hacen almuerzo familiar, digo, cómase uh machetito, y sabrá lo que es amar en chilangolandia, digo, que tanto es tantito.

En el Centro hay casas con historia

Armando Ramirez

Los invito a conocer tres casas del Centro Histórico donde vivieron las tres persona que por su culpa tenemos nuestro Himno Nacional, son Jaime Nunó, Francisco González Bocanegra y Antonio López de Santa Anna, los tres no eran chilangos pero vivían en la Ciudad de México.

Empecemos por Jaime Nunó, vivió en la calle de Venustiano Carranza 26, llegó a la Ciudad de México de Cuba invitado por su Alteza serenísima, López de Santa Anna, a quien conoció en la isla bella, el generalísimo andaba de huída y cuando regresó a México para detentar de nuevo el poder le dio el cargo a Nunó de organizar las orquestas militar del país, el catalán tenía fama de buen músico.

A Santa Anna, que era el Presidente y vivía en Palacio Nacional, no le habían gustado los himnos que habían compuesto antes por encargo y convocó a poetas a concursar para crear la letra del Himno Nacional y a los músicos para componer la música, así resultan ganadores el poeta Francisco González Bocanegra y el músico Jaime Nunó. Uno hijo de español y el otro catalán.

González Bocanegra vivió en la calle de Tacuba 48 y por lo visto tenía una novia mandona, Lupita González del Pino, estaba orgullosa de su poeta. Lo obligó a componer la letra del Himno para concursar, se dice que la Lupita llegó a la casa de Pancho y lo encerró en un cuarto, me imagino que le dio entrada y zas que lo encierra y como quería bizcocho, Pancho que se inspira y ahí tienen al “Mexicanos al grito de guerra…”

El Himno Nacional se estrenó en el Teatro Santa Anna, ya no existe, estaba en lo que hoy es la calle de 5 de Mayo y Bolívar, para abrir la calle de 5 de Mayo derribaron ese teatro en tiempos de Porfirio Díaz. Digo, qué tanto es tantito.

Condesa comehombres

Armando Ramirez

Twitter/@uyuyuyy

Se cuenta que fue una mujer que donde le ponía el ojo al hombre se lo echaba y lo hacía chicharrón. La Condesa no fue dueña de una o dos haciendas, no, las tenía regadas por todo el centro del territorio de la Nueva España, en Zitácuaro, Tuxpan, Hidalgo y minas en Santiago de Compostela, Nayarit, en Tlalpujahua y en la Ciudad de México.

No cantaba mal las baladas del cacicazgo, en la Ciudad de México fue dueña de Tacubaya y de ahí hasta donde se desparramaba la vista, ahora colonias como la Condesa, la Roma, con decirles que un caserón que está en avenida Revolución, en la actualidad lo ocupa la embajada de Rusia era de su propiedad y también de la casa que habitó en el siglo XIX el embajador de España y su esposa, la marquesa Calderón de la Barca, es el palacete que se encuentra en la calle de Bolívar, casi enfrente del casino español, ahora es un hotel boutique con varios restaurantes.

Fue una mujer rica, astuta, malévola, unos aseguran que estaba guapa pero los más que su riqueza la hacía verse sensual, cuentan por los rumbos de Michoacán que con los hombres después de tener noches calientes, los agarraba dormidos y los envolvía en cueros de res, los amarraba y los ponían al sol y cuando estos comenzaban a encogerse morían asfixiados, ¿ustedes creen? además de que a 300 esclavos les puso herraduras, les digo.

Y lista para el dinero no perdonaba los préstamos ni a la iglesia, ahí fue donde la Condesa torció el rabo, les quiso cobrar la deuda y los clérigos que se encabritan y la amenazan con excomulgarla, se aplacó, en esa época no se ponían con Sansón con sotana a las patadas, se espantó que la fueran por bruja aunque riquilla. Y para apantallar, resulta que la tercera Condesa de Miravalle era poetisa, émula de sor Juana Inés de la Cruz, ganó un certamen de poesía, convocado en honor a la décima musa, uy, qué mujer, es más, terminó emparentando con la descendencia de Moctezuma, su primogénito casó con una descendiente de la hija de Moctezuma.

María Magdalena Dávalos Bracamonte y Orozco fue un tipo de personaje femenino como los que interpretaba María Félix, la famosa devoradora como Doña Bárbara. Ella era bárbara por más alcurnia que tuviera. Sí ella fue la tercera Condesa de Miravalle, mujer legendaria, ha de haber dicho, qué tanto es tantito.

La Obrera y sus imprentas

Armando Ramirez

UN BARRIO QUE DE ORIGEN LES VIENE EL GALGO, EXQUISITOS PARA COMER, BUENOS PARA BAILAR

Y trabajadores hasta decir basta. Le querían poner a la colonia, Escandón, porque esa familia fraccionó los terrenos, que antes eran un potrero, ya saben primero diseñaron la colonia y luego comenzaron a venderlos, pero eran los tiempos de Porfirio Díaz, 1889, y las autoridades no dieron permiso.

Pero siguieron insistiendo y volvieron a pedir permiso al final de siglo XIX y tampoco les dieron, pero qué creen, ya por esa época cerca de La Colonia había fábricas como la Cigarrera mexicana, entonces los obreros comenzaron a construir sus casitas, en esos terrenitos, sin luz, sin agua, ni mercado público, nada. Y ya para 1913 se estaba poblando en forma la nueva colonia ilegal.

Por eso la Obrera, es la única colonia céntrica que no tiene mercado público, las familias del barrio tienen que ir a la colonia Doctores, al mercado Hidalgo, para comprar su mandado, eso sí en esos años comenzaron a aparecer negocios como el de Santiago Galas, un español, que llegó jovencito a México y unos años después con sus ahorro compró una imprenta y a darle en la colonia.

Construyó un edificio de ladrillo rojo, de fachada antigua; suba al metro de la línea azul rumbo al sur y en la estación San Antonio Abad verá la construcción con fachada de fábrica, en lo alto se lee la palabra “Galas”, ahí se inició la tradición de la impresión, orgullo de la Obrera.

Por calles como Gutiérrez Nájera, Fernando Ramírez, Manuel Payno encontrará un sinfín de imprentas donde la gente trabaja para sacar impresos de propaganda política, anuncios de bailes, etc., claro, ahora usan tecnología digitales.

Don Santiago Galas imprimía los calendarios donde un azteca cuidaba el sueño de una indígena, eran el Popo y la mujer durmiente o motivos mexicanos las obra eran de artistas como Jesús Helguera o Jorge González Camarena.

Digo, es uno de los rasgos que definen a la Obrera, sus imprentas, pero también su vida nocturna que tuvo mucho auge en los años 60 y 70 del siglo XX, y su garnachería, eso se los contaré la próxima… que tanto es tantito.

Viaje alucinante en el Metro

Armando Ramirez

A las 9 de la noche en la estación del Metro Pantitlán los Metronáutas llegan como en la vieja película de “Marabunta”, de prisa, ligeritos y sin rosarse, con habilidad bajan las escaleras que conducen a los andenes de los trenes. De repente aparecen unas rejas que impiden el paso a los Metronáutas, aquello es una sinfonía recordándosela a los trabajadores del Metro que les impiden el paso para llegar al andén y abordar su Metro, se ve feo, pero lo hacen para evitar que la gente que está en el andén pueda ser empujada.

Si va por la estación del Metro Pino Suárez en los pasillos de interconexión verá la restauración de la pirámide a Ehécatl, el Dios del viento; lo que vemos al pasar es su adoratorio. Y como si fueran arrojados por Ehécatl llegan Metronáutas a ver un grupo musical que canta boleros y canciones pop, las prisas se van.

Pero nada más es para tomar aire y seguir subiendo y bajando escaleras como en el Metro Tacubaya donde hay murales de Guillermo Ceniceros, que cuentan como los mexicas salen de Aztlán y llegan a la gran Tenochtitlan.

Y no menos para la cultura popular es la estación Guerrero, un templo a los ídolos de la lucha libre, el muro que más me gusta, es donde está el Santo, el Enmascarado de Plata, parece su templo.

En la estación Zapata, en el transbordo a la Línea 12, en sus muros hay reproducciones de la obra de los grandes caricaturistas mexicanos, van de Posada a la Familia Burrón, Naranjo o Rius y, en la estación Chabacano, las mujeres se quitan sus zapatos de tacón alto y se colocan sus “chanclas” y véngase mi Rey y como en el “Quinto patio” bailan bonito y sabroso, toca una orquesta de invidentes salsas y cumbias, al viajar en Metro se descubre que tiene muchos rostros, este es uno, digo que tanto es tantito.

¿Aprendimos con el 19-S?

Armando Ramirez

CÓMO PASA EL TIEMPO, Y PENSAR QUE EL 19 DE SEPTIEMBRE DE 2017, A LAS 13:45 HORAS, HACE UN AÑO se comenzó a mover la tierra y el miedo se regó por las calles, los edificios, casas, el movimiento iba de un rincón de la Ciudad. Del Centro, a la colonia Narvarte a la colonia Roma, de la Condesa a la Obrera a Xochimilco…

Para la gente fueron segundos inacabables, es muy largo un minuto cuando la tierra se mueve, dos ni se diga, tres parece que el mundo se va acabar, el miedo anida más adentro como si se viera que las casas, los postes de la luz, los árboles, los anuncios se van cayendo. En ese momento se alarga tanto el tiempo que se piensa, se van acaer las construcciones y a los coches se los va a tragar la tierra.

Da miedo ver cómo la tierra se mueve. Y uno sin poder moverse. Impotente al escuchar el ruidos de los vidrios de las ventanas que caen al suelo. Ver las nubes de polvo de las construcciones derrumbadas. Los rostros de la gente angustiada, se abrazan, lloran, rezan. Tantas cosas pasan en tan poco tiempo pero que parece una eternidad. Tenía razón Einstein: el tiempo es relativo.

¿Ahora, a un año qué hemos aprendido de esta experiencia? ¿Aprendimos de 1985? O la mayoría somos como unos jovencitos a los que les pregunte, ¡qué había pasado el 19 de septiembre del año pasado? Y esto me contestaron: ¡nada!, se quedaron de a seis, no se acordaban.

Claro que hay gente que sí se acuerda, como un señor de Azcapotzalco me contó que el sismo lo agarró en el baño. Y yo le pregunté que si se había salido desnudo. Él me contestó: ¡no, estaba en la taza del baño y me esperé a terminar! Y me dijo. ¡Hay que exigir edificios bien construidos! La gente piensa que ha sacado alguna lección, saben que estar prevenidos, deben obedecer las reglas, escuchar la alarma y salir en orden. Pero pocos piensan: Hay que exigir mejores construcciones.

¿Nos hemos fijado que cada día hay edificios para habitar más altos y estarán en regla? O Decimos como algunos funcionarios, que tanto es tantito…

El nuevo Cristo de Iztapalapa

Armando Ramirez

Este sí cumple con los requisitos para representar el papel de Jesucristo: Iván mide un metro 80, trabaja en un banco y no le han cachado en malos pasos como le sucedió a Cristo del año pasado, que guardó el secretito de que estaba casado. Iván es soltero y dice que siempre quiso representar a Jesucristo en la Pasión de Iztapalapa, de niño fue nazareno y había intentado 6 veces ser el Cristo de Iztapalapa hasta este año que lo logró.

Llegó al jardín Cuitláhuac acompañado de sus cuates en una ambulancia de servicio particular, mientras platicaba con él, los del Comité Organizador trabajaban en levantar el enorme templete donde Poncio Pilatos el viernes Santo se lavará las manos. Iván dice que desde niño cuando pasaba por la puerta de su casa la representación de la Pasión se imaginó ser el Cristo de Iztapalapa, ha sido nazareno y también ha representado otros papeles.

Desde el 15 de enero comenzó su preparación física, subiendo el cerro de la Estrella, comiendo adecuadamente, su equipo está al pendiente de su salud, un nutriólogo, un entrenador de acondicionamiento físico, tendrá que cargar la cruz desde la explanada del jardín Cuitláhuac hasta el cerro de la Estrella en medio de una multitud y el intenso calor.

En las calles se ve a sus habitantes colocando los templetes en donde se escenificarán cada una de las tres caídas y la escena donde la Verónica seca el sudor de Cristo. Por la iglesia de la Asunción han determinado colocar un temple y la familia en el garaje de su casa almuerza. Recorrer las calles de Iztapalapa en estos días es vivir la pasión de la gente porque todo salga lo mejor posible, esta tradición cumple 175 años de realizarse, y esperan más de 2 millones y medio de visitantes. Iván no siente temor de no llegar al cerro de la Estrella, se ve confiado, esbelto, su piel tiene ese tono pálido vivo, como un campeón de box con gran condición, se ve confiado, la sexta fue la vencida, la gente lo mira como una estrella pop… digo, que tanto es tantito.

En la Vieja Casona del 42

Armando Ramirez

EN LA CALLE DE JESÚS MARÍA, frente al ex convento de Jesús María, en una vieja casona que estuvo abandonada, destruida, sí, de las ruinas, la casona del 42 de Jesús María ha resucitado, muchos la daban por perdida y la neta si uno se asoma desde la azotea de esta casona descubrirá lo que queda de otras casonas vecinas, ruinas donde la hierba silvestre ha hecho su edén y los muros sólo conservan muros fragmentados, no existen techos, ni puertas, solo agujeros que fueron ventanas.

Visite esta casona un fin de semana, para los jóvenes es un centro de diversión con música electrónica y chelas a precios económicos, y para los adultos hay una taquería con tacos con tortillas cuadradas, le llaman La Pancha, usted entra y parece que se le va aparecer Pedro Infante cantándole a Silvia Pinal, Ay Nana Pancha.

Los que laboran ahí dicen que son monjitas las que aparecen en la noche, les testerean las nachas y sienten chiflones de aire o ven correr sombras en los rincones de la casona. La casa tiene bonitos balcones desde donde se ven las cúpulas de la iglesia de Jesús María, ahí por primera vez se enclaustró sor Juana Inés de la Cruz.

Lo chido de este lugar son los precios económicos, la atmósfera es la de las viejas casonas que rescatan en san Ángel o Coyoacán, los muros antiguos nada más los barnizaron, dejan ver el ladrillo, el tezontle y las diferentes capas de pintura de las diferentes épocas, desde el siglo XVIII hasta nuestros días.

Los tacos son llenadores, los de suadero, dice el chef que la carne primero la deja cocer en una olla y luego la fríe y los tacos los sirven con una salsita de chile manzano, de muy señor mío, el mole de olla y la birria son excelentes, para los crudos. La iluminación es intimista, las mesas fueron hechas con las vigas gruesas de los techos que ya no servían, son mesas hasta para diez personas, todo lo que en otras construcciones es desechable aquí se reusó y quedó artístico.

Ya era hora que en los barrios del Centro Histórico, como este de Jesús María, remodelaran las casas antiguas, les dieran una manita de gato muy moderna sin traicionar el pasado, ojalá y cuando se vuelva de moda la casona, los precios sigan económicos como ahora, con 250 pesos una pareja come, bebe y se divierte, digo que tanto es tantito.

Brigadistas en la Obrera

Armando Ramirez

Parecería sencillo describir a un brigadista, pero son tan distintos, en el parque España se encuentran cientos de jóvenes de colonias adineradas, comprometidos, bien vestidos de forma casual, llegan en bicicleta y se les nota el compromiso, platiqué con una señora de ojos claros y su hija de 16 años, venían del Pedregal de San Ángel, también con Javier Alarcón el conductor de deportes llegó con una camioneta de carga, estaba repleta de cajas con medicina, unas jovencitas bajaron y dejaron en el centro de acopio varias cajas y la camioneta conducida por Javier se fueron hacia el Parque México.

Hacia Álvaro Obregón encontré brigadistas de colonias populares y clase media con garra y corazón participan en recoger escombro, a veces van y abrazan a un señor angustiado, espera noticias de su sobrina, me comentó que había hablado con ella por celular, estaba en el cuarto piso, se quejó de que no veía que hubiera gente en las labores de rescate, ellos querían entrar y no los dejaron, vi a una señora asturiana con muchos años en México, poeta, habitaba ese mismo edificio, se ha refugiado en la casa del poeta de la Roma, pero aquí está solidaria con ropa prestada, no pudo sacar nada de su departamento, fumaba nerviosa con los ojos llorosos, me dieron ganas de abrazarla y lo hice, no supe qué decirle, sonrió y me despedí.

Llegué a la colonia Obrera, a la fábrica de textiles, frente a la bodega Aurrera, aquí los jóvenes brigadistas son de los barrios cercanos: Doctores, Buenos Aires, Centro, de la misma colonia Obrera y jovencitos y jovencitas de los municipios conurbados, llevan días durmiendo en tiendas de campaña, usan cascos amarillos o rojos, desde una camioneta vocean: “se necesitan picos en Lucas Alamán”, me ofrecieron cubre bocas, barras de cacahuate, botellas de agua, son ágiles, acostumbrados al trabajo rudo, jovencitas de las escuelas de enfermería ejercían sus conocimientos, la pulquería salón Casino es punto de cita, pasó una camioneta ofreciendo llevar a brigadista a Xochimilco, no les dijeron dos veces, en un 2 x 3 treparon a la camioneta, se alejó rumbo al sur de la ciudad, los jóvenes que resguardan la entrada por Bolívar alzaban el brazo con la mano empuñada, es señal de guardar silencio, digo, está chido, qué tanto es tantito

La Mocte es una delicia

Armando Ramirez

TWITTER/ @uyuyuyy

Estos chilangos que habitan lo que fue el ejido de Texcoco son los descendientes de los hijos del antepenúltimo Tlatoani azteca, el sibarita, Moctezuma Xocoyontzin, estos hombres de linaje construyeron sus casas sobre el oriente centro de la Ciudad.

Las colonias surgieron después de que a principios del siglo XX la fiebre por la aviación causaba entre los hijos de la familias ricas del país y le anidaba el síndrome del pajarito: Volar, volar…

Y lo hacían por los rumbos de los campos de Balbuena, como Alberto Braniff, su avioncito hecho de madera, aun cuando agarraban vuelo, se hacían como un papel al viento, fue el primero que voló un avión en la Ciudad de México, el 8 de enero de 1910. Además Braniff, de ser uno de los iniciadores de la aviación en México, fue dueño de los terrenos en donde volaba, a finales de los años 30s del siglo XX sus propiedades se fraccionaron para que surgiera la colonia Moctezuma.

Algunas calles tienen nombres como Iztaccíhuatl o de pilotos famosos como la Emilio Carranza. Era nieto del hermano de Venustiano Carranza y tan valiente como su tío abuelo, en el año de 1927 durante 11 horas voló sin escala, de la Ciudad de México a Ciudad Juárez.

En el año de 1928, por orden del gobierno hizo un vuelo sin escala de la Ciudad de México a Washington, ya que antes Charles Lindbergh había hecho lo mismo pero de Washington a México, la orden fue para agradecer el vuelo de Lindbergh al gobierno americano, allá el piloto mexicano fue recibido de pipa y guante. Pero Emilio nunca regresó a México, de regreso se estrelló con su avión en Nueva Jersey.

La Moctezuma tiene prosapia de barrio, son artistas como los que pinta la Capilla Sixtina de Miguel Ángel en la Iglesia del Perpetuo Socorro. Y otros son artistas de la barriga. En una esquina de Oriente 176 se arremolinan, bailan, la música sale de una bocina de pie, hay gente sentada en sillas de plástico, en la banqueta, el olor es exquisito, están comiendo tacos de carnitas estilo Michoacán, es como si se sintieran tlatoanis y hubieran volando en los llanos de Balbuena, “cinco mi maik”, mientras detienen sus platos con una mano, con la otros bañan sus tacos con salsa y los devoran de tal manera que se antoja, sabroso, y a ritmo de cumbia, total, qué tanto es tantito.

Nacimiento espectacular

Armando Ramirez

En el mes de diciembre surgen muchas tradiciones, quién no hace la posada, crea piñatas, organiza pastorelas, bebe su ponche para el frío y compran sus arbolitos de Navidad, pero hay familias que en sus casas respetan una tradición que los abuelas se las inculcaron, los nacimientos.

Ya saben, cuentan que el primero que organizó un nacimiento y fue de bulto, es decir, hombres interpretando los personajes, fue San Francisco de Asís, precisamente en Asís, una población de Italia, y de ahí al mundo y con los evangelizadores que llegaron con la conquista, catequizaron a los indígenas y para que entendieran mejor la religión católica y sus historias, nada mejor que para explicar el nacimiento del niño Jesús que construir nacimientos con los personajes bíblicos, y mire que aprendieron.

Más de 400 años después la tradición forma parte de nosotros, y por ejemplo, en muchas casas grandes van creando sus nacimientos que año con año le convida a la gente de los barrios cercanos como en el Eje cinco, en el tramo que se llama Playa Villa del mar, en la colonia Marte Militar, ahí ese nacimiento tiene más de treinta años de hacerse con miles de figuras, abarca el jardín y el estacionamiento de la casa, muchas de las figuras son diminutas y otras grandes. El nacimiento se puede ver al paso de los autos sobre el Eje, las rejas y la fachada de las casas están tapizados con lienzos que tienen escenas navideñas.

Llama la atención ver a las familias con sus niños, que con ojos de asombro y alegría ven esta obra plástica donde los miembros de la familia participan, el que es arquitecto crea las maquetas, otros con su trabajo e imaginación colocan el riachuelo, a los beduinos del desierto descansado alrededor de un oasis, también están las casitas propias de esa época en los pueblos del Medio Oriente, austeras y sin ventanas, las palmeras, los pastores que cuidan a sus ovejas, arrean a su ganado, en el Portal María y José y los Reyes Magos que van llegando, arriba la estrella de David, tal vez por eso tan famosos por estos barrios del sur oriente de la Ciudad este nacimiento, está entre Andrés Molina y Plutarco Elías Calles.

En la banqueta hay verbena, puestos donde se venden hot cakes, elote, esquites, buñuelos, atoles, café, los algodones, digo, qué tanto es tantito

Y si vivo cien años…

Armando Ramirez

Parece mentira pero ahora que se cumplió el centenario del nacimiento de Pedro Infante en Cuajimalpa, donde tuvo su casa con gimnasio cuentan que se recluía para estudiar sus papeles, que le daba el director Ismael Rodríguez, como cuando interpretó Tizoc.

En el centro de Cuajimalpa se encuentra el Museo de Pedro Infante, tiene muros de un vidrio muy especial y la forma de un enorme cubo, reina en la plaza, en sus muros se reproducen enormes fotografías de escenas de sus películas, vemos a Pedro Infante de motociclista, de oficial del ejercito, huasteco, de Pepe el Toro y si entra al Museo verá los objetos que nos recuerdan sus películas.

Cuentan los habitantes de Cuaji que para interpretar a su personaje en la película Tizoc se compró un burro y ahí andaba por los parajes de Cuajimalpa montando el burro. Y señalan con orgullo el panteón del pueblo, de muros de ladrillo, es un viejo panteón de tumbas con jarrones y lápidas, cristos o vírgenes dominado la cabecera, todo trabajado en piedra, hay unas veredas que se ven desgastadas, nos dicen que ahí fue filmada la escena del entierro de Sarita García en Los Tres García.

También hay un camino a un costado del edificio delegacional, ahí filmaron una escena de la película, igual sucede con el patio de la iglesia, y al recorrer el centro de Cuajimalpa hay la sensación de que todos las personas que andan en Armando Ramírez el jardín conocieron a “Pedrito”. Hay viejecitas que aseguran que de repente llegaba en auto o en moto a comer quesadillas al jardín, era muy tragón, les pregunto si bebía pulque y me dicen que no, en una de las fotografías que exhiben en su Museo, está Pedro en una filmación, espera, está sentado en silla y abajito, cerca de sus pies, hay un vaso con un líquido blanco, un conocedor de la vida de Pedro en Cuajimalpa, me dice que no, me pregunta si no sabía que era diabético, le digo que no, y me explica que por eso tenía un gimnasio en su casa para hacer ejercicio y cuidarse de su enfermedad, cómo la ven.

Por cierto, en donde estaba su casa ahora hay una agencia de autos, pero la memoria colectiva de la gente y su amor por el ídolo de Guamúchil sigue viva entre los habitantes de Cuajimalpa, que siguen silbando “amorcito corazón, digo, qué, son cien años, total, qué tanto es tantito.

¿San Mateo o San Diego?

Armando Ramirez

QUE LA DELEGACIÓN DE COYOACÁN INFORME BIEN EN SUS LETREROS LOS NOMBRES DE LAS CALLES

Donde está el ex Convento de Churubusco, se llamó Huitzilopochco, el lugar del Dios Huitzilopochtli, lo interpretan como El lugar de la guerra, de las armas. Un lugar importante en Tenochtitlan, todos las colonias que ahora tiene aparte de su nombre el de Churubusco, como Prado Churubusco, etc., formaban parte de Huitzilopochco, pero cuando llegan los españoles y los evangelizadores construyeron un templo a San Diego dentro del convento dedicado a Nuestra Señora de los Ángeles, de ahí que esa zona terminara llamándose san Diego Churubusco.

El otro día anduve por ahí y en los letreros de las esquinas que tienen el nombre de la calle, no decía san Diego sino san Mateo Churubusco.

Y bolas, en algunas calles los letreros de los alrededores del ex convento dicen san Diego, pero ahí mismo terminado la calle decían san Mateo, como si estuvieran salteados, los nombres en los letreros, pregunté a la gente que vive a 4 callecitas del convento, y me dijeron que ahí se llama san Mateo Churubusco.

Y que me regreso hacia el ex convento, por la calle del Convento, leo en los letreros, san Mateo, pero en la siguiente calle de la misma del Convento, decía San Diego y en la otra, ya en frente del ex Convento san Mateo. Me hice bolas. Y voy con el relojero, tiene 50 años de tener su negocio en la calle de Héroes del 47, me dijo que no, que era san Mateo, pero que últimamente le decían que era san Diego, y que traían una revoltura.

Sobre Héroes del 47 encontré el templo de san Mateo Churubusco, que da nombre al pueblo y ahora barrio de san Mateo, es del siglo XVII. Y todo quedó claro, san Diego es de Río Churubusco a Héroes del 47 y san Mateo de Héroes del 47 hasta Mártires Irlandeses.

Cómo la ven? Los vecinos dicen una cosa y los letreros con los nombres de las calles son un despapaye y yo la neta como los que viven ahí son los que saben, me quedo con que hay un barrio llamado san Mateo Churubusco y otro alrededor del ex Convento, san Diego Churubusco, los divide la calle de Héroes del 47, digo, que la Delegación de Coyoacán informe bien en sus letreros los nombres de las calles y las colonias, que tanto es tantito.

Huipulco… el pueblo

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

A veces al cruzar un lugar un día sí y otro también no se da cuenta de lo que hay por ahí, por ejemplo, la Glorieta de Huipulco. Si bien va, se dará cuenta que está ahí la escultura ecuestre de Emiliano Zapata, cuenta la gente que Zapata cabalgaba por estos lados en tiempos de la Revolución. Pero qué cree, resulta que la original la trasladaron a la Alameda del sur y en compensación les dejaron una copia, ¡chanclas! Están como la fuente del Salto del agua, en el Centro, la original está arrumbada en Tepozotlán y la que ven es una copia.

En esta glorieta estuvo un taller de los tranvías, creo es del tren ligero. En la Ciudad de México hubo bastantes tranvías, (como los que iban a Xochimilco y travesaban el Centro y llegaba hasta la Basílica de Guadalupe) acá estaban a un lado del pueblo de San Lorenzo Huipulco. Sí hay pueblo que le da nombre a la glorieta. Por cierto Huipulco significa, “el lugar donde se destruyen las espinas sagradas del autosacrificio”

Si camina por el pueblo se sorprenderá de caminar por calles empedradas, se curvan y terminan en algún callejón y encontrará la iglesia de San Lorenzo Mártir, que su origen se remonta al siglo XVII, es pequeña con una cruz atrial grande, el atrio es amplio que usan para estacionar autos. En la época de la Nueva España los evangelizadores lo usaban para catequizar a los indígenas, estos no podían entrar a la “casa de Dios” dizque eran paganos ¡que mala onda de los españoles!

Y si sigue hacia la Calzada de Tlalpan encontrará un jardincito, a donde la gente que va de paso se sienta a descansar en sus bancas de cemento, al centro hay un kiosco, pequeño pero bonito, hasta dan ganas de creer que aquí se dan serenatas, pero no es cierto, más bien ha de quedar solitario el lugar en la noche.

En uno de sus muros está pintada la figura de Emiliano Zapata con su ropa de charro, era bueno montando a caballo, siga adelante, por esas callecitas llegará frente a una tortería, tiene más de ochenta años de existencia, en su interior tienen una foto de su lugar en los años treinta, es una construcción antigua con un portal, hay unas mesas, es como en las viejas estaciones de trenes, ahí venden las tortas de quesillo con aguacate más famosas de Huipulco, digo, si le da hambre, total, qué tanto es tantito.

Nahui Olin una mujer inteligente

Armando Ramirez

Fue una mujer muy hermosa, inteligente, audaz y creativa, hija de un general del ejercito de Porfirio Díaz, Don Manuel Mondragón inventó el rifle semiautomático Mondragón. Nahui era de una familia acaudalada, cuando el país se convulsionó, el general Mondragón y su familia se van a Francia. Ella nació en Tacubaya un 8 de julio de 1893. Cuando regresa al país es una adolescente moderna, cosmopolitita.

Se adentra en el mundo artístico de la CDMX, cautiva a los grandes pintores del momento, Diego Rivera, Jean Charlot y Manuel Rodríguez Lozano, con quien se casa; la pareja viaja a Europa, Carmen Mondragón queda embarazada, pero se separan cuando se entera que su marido el pintor Manuel Rodríguez Lozano es gay.

Ella hace gala de su belleza y escribe: “Me retraté porque tenía un cuerpo tan bello que no iba a negarle a la humanidad su derecho a contemplar esta obra”. No exageraba, en los años 20, el fotógrafo Antonio Garduño, le hizo un estudio fotográfico en la azotea de un edificio novohispano, en la calle 5 de febrero.

Escribió poemas donde asegura que posa para los artistas, porque, “hacen cuadros siempre nuevos cuando yo poso”. En 1930 conoce al Doctor Atl, el afamado pintor de los volcanes, sostienen un tórrido romance; las cronistas y sus biógrafos aseguran que era un amor de rompe y rasga en cada calle del Centro Histórico.

Un día las autoridades dicen que demolerán el convento de la Merced, el Doctor Atl protesta y se va a vivir al convento para evitarlo. Lo acompaña su amante Carmen Mondragón, ahí Atl la bautiza como Nahui Olin, que significa “4 movimientos del sol”. La mujer más bella de una época del arte mexicano muere a los 82 años en su casa de Tacubaya, ahora su obra se exhibe en el Museo Nacional de Arte, échele un ojito, qué tanto es tantito.

¡Tengo ganas de llorar!

Al leer la encuesta que publicó el Diario BASTA! este lunes me quedé con el ojo biónico cuadrado, me entero que la inseguridad pública es uno de los tres grandes problemas que angustian a la gente, y no es para menos, delincuencia común y organizada traen frito a los ciudadanos.

Otro problema muy grave que ha ido ascendiendo en el top ten de las preocupaciones de la gente en este sexenio, se ve clarito en la encuesta, es la falta de empleo, ¿sin chamba cómo se sobrevive? dígame usted, a eso cárguele al costal de las preocupaciones de la gente ¡los salarios bajos! Sí, ya me extrañaba que la gente no pegara de gritos por la contención de los salarios de los trabajadores, una cosa es Domínguez y otra no me la Mínguez. La gente ya no quiere que la carguen las pulgas de una economía que crece pero para los vencedores y nada para el trabajador.

Donde la burra tuerce el rabo es el señalamiento de los ciudadanos a la corrupción, no creen que se esté combatiendo, tal parece que los escándalos de políticos que están metiendo a la cárcel, se piensan es para taparle el ojo al macho, el 80% de la gente señala que la corrupción no se ha combatido de verdad.

Y si eso cree 8 de cada 10 ciudadanos, es como decirle al gobierno: ustedes creen que no me fijo pero ciego no soy, digo, bolas con las rolas. Y sigue la mata dando con la economía casi 8 de 10 ciudadanos confiesan que está más jodido ahora que hace un años, chispas de chocolate chino. ¡Párenle! Siento gacho comentar cómo valora la gente el trabajo del señor Presidente, dice la gente en la encuesta realizada por la empresa Berumen, que ¿usted cree que lo aprobaron? caliente, caliente, de seguro usted fue de los que encuestaron, el 81% no lo aprueba, ay hasta sentí feo como cuando reprobé algebra en segundo de secundaria.

Voy a llorar pero sigo contando, un 16% de los ciudadanos cree que van re bien re bien el señor Presidente y, sopas, hago gulp, me entero que un 62.3% dice que va re mal. Me estoy deprimiendo, porque el cielito lindo se ilumina con una tenue estrella, primero los huracanes y los sismos, uno tras otro y de diferente epicentros y ahora esta encuesta. Yo tan contento que iba a desayunar una pancita con una chela, ya me aguadaron la mañana, digo, no hay que ser, qué tanto es tantito.

Convento de Jesús María

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

El convento de Jesús María fue uno de los más deslumbrantes de la Nueva España. Basta leer la crónica que escribió el intelectual novohispano, don Carlos Sigüenza y Góngora, sobre la construcción de este convento. Tuvo por huésped ilustre a Catalina de los Ángeles, hija ilegítima del Rey de España, Felipe II, se dice estaba afectada de sus facultades mentales, si usted ve las dos entradas de la iglesia de Jesús María notará en lo alto de los arcos una corona, son coronas reales, el convento estaba bajo la protección del Rey de España, siendo el único en América con esta bendición real, el Rey le aportaba 40 mil ducados al año al convento.

Aquí también se hizo monja sor Juana Inés de la Cruz, luego abandonaría este convento por el de San José de Gracia y terminaría sus días en el de San Jerónimo.

Pasaron los siglos y llegaron los tiempos en que se aplicaron las leyes de la Reforma y los conventos pasaron a manos del gobierno, era el año de 1861, salieron a la venta y se vendieron los locales y cuartos para ser habitados o en comercios. Por eso a principios del siglo XX en lo que fue el convento de Jesús María estaba el cine Mundial, además había una sala de baile y un billar y el resto era una vecindad.

En el siglo XX la iglesia es devuelta a los sacerdotes, solo que algunos de ellos también han cooperado con la destrucción del convento, hace años Armando Ramírez un sacerdote tuvo una brillante idea para estacionar su auto dentro de la construcción, como la entrada que está en la división de la iglesia y el convento era muy estrecha, al padrecito se le ocurrió ampliar la entrada para que cupiera su auto y destruyó el arco de cantera y tezontle de la entrada, pero quedó rebonito su garage con cortina metálica y un anuncio que dice, “Entrada, no estacionarse”.

Con los sismos de septiembre pasado la iglesia sufrió daños severos, tiene unas hendiduras a la mitad de la nave, van del suelo al techo, lo mismo se ven desde el interior de la iglesia que por la calle de Jesús María.

Por cierto, hace pocos años, en lo que quedó del convento el Gobierno de la Ciudad iba a hacer un centro cultural y quedó en sueños guajiros, ahora iglesia y convento languidecen y solo queda un opaco resplandor del convento real, digo, ni un ojito le echan, total, qué tanto es tantito.

Las casas de Cortés

Armando Ramirez

En el terreno de lo que hoy es el edificio del Monte de Piedad en el Centro de la Ciudad en la época de la gran Tenochtitlan ahí tuvo su palacio Axayácatl, el padre de Moctezuma y Cuitláhuac, esta propiedad la heredó Moctezuma, siendo señor de Tenochtitlan, pero él como poderoso señor se construyó otro palacete, en lo que hoy es el Palacio Nacional, a esa construcción le llamaban las casas nuevas de Moctezuma y la construcción donde está el Monte de Piedad se llamó las casas viejas de Moctezuma. Y es que la verdad se confunde la gente con tantas casas, es decir propiedades, pero bueno, en las casas viejas, Moctezuma albergó a Hernán Cortés y su gente, los trató de peluche, y ellos lo aprehendieron y lo tuvieron prisionero, nada más para protegerse de algún levantamiento, como lo fue la famosa Noche triste, de esas casas huyeron en la noche, pero como todos sabemos regresaron los españoles con más refuerzos de otros pueblos que odiaban a los aztecas e hicieron que cayera Tenochtitlan, cuando se empezó a construir la nueva ciudad, Cortés, que tenía obsesión por sepultar el mundo prehispánico, sobre las casas viejas de Moctezuma construyó las suyas y la gente le dio en llamar, las casas de Cortés, a la construcción enorme que se había regalado el vivillo de Hernán. Esas casas dominaron la llamada primero Plaza Menor por referencia a la Plaza Maque así se llamó primero la Plaza del Zócalo. La Plaza Menor está a un costado de Catedral, es la calle de Monte de Piedad. Las casas de Cortés eran muy grandes, para que se dé una idea, camine de la calle Monte de Piedad a Tacuba y de ahí hasta Isabel la Católica y le da la vuelta y llega Madero y va de regreso a la calle de Monte de Piedad, ese era el tamaño de las casas de Cortés, premiado por el Rey de España con el título de Marqués del Valle de Oaxaca. Pero pasó el tiempo, Cortés había muerto y sus herederos vendieron la propiedad y se convirtió en un mercado llamado la Alcaicería, donde se vendían sedas venidas de oriente y había locales de orfebres, peleteros y mucho comercio, pero se incendió y una parte de la propiedad la compró don Pedro Romero de Terreros y fundó el Real Monte de Piedad, origen del actual Nacional Monte de Piedad, digo, cosas de la historia, total, qué tanto es tantito

Hasta los dioses bailaron ahí

Armando Ramirez

EN UN MITOLÓGICO CERRO SE ESCENIFICA LA BATALLA DEL 5 DE MAYO DE 1862

Cuando el ejercito francés perdió una batalla frente al ejercito del General Ignacio Zaragoza. Los vecinos de este barrio, situado en las faldas del cerro del Peñón de los baños, decidieron en el año de 1914 armarla de tos y recordar ese triunfo mexicano ante el que dicen algunos historiadores, era el primer ejército del mundo, vaya usted a saber, lo que sí es cierto, es que esos franceses para la guerra eran fregones.

Les decía, el cerro contiene un mito, una narración de la ideología azteca, fue el lugar, según el mito, donde por órdenes de Huitzilopochtli sus sacerdotes le sacan el corazón a Copil, este había jurado vengar a su madre, quien había sufrido maltratos por su hermano, el Dios de la guerra.

El mito nos dice que Huitzilopochtli ordenó a sus sacerdotes sacarle el corazón a Copil, estos se lo sacan en un “cerro con aguas calientes”, es decir, el Cerro del Peñón de los baños, que tiene sus aguas termales y luego el corazón lo lanzaron en la laguna, en un cañaveral, en donde surge un nopal, el de la fundación de Tenochtitlan.

En este cerro iba a bañarse Moctezuma y siglos después Porfirio Díaz. Ahora ahí se celebra con orgullo la victoria de la batalla del 5 de mayo, la Batalla de Puebla tuvo lugar en el cerro Acueyametepec, en los fuertes de Loreto y Guadalupe.

Con semanas de anticipación las familias reparan sus fusiles, espadas y un pequeño cañón, cuando lo hacen sonar retumban los vidrios de las casas, tienen listos los trajes del ejercito francés o de zacapoxtlas y los que personifican a Zaragoza, Juárez el almirante Dunlop, etc.

Los organizadores guardan con celos las fotos antiguas de sus abuelos participando en las escenificación, este año cumplen un siglo y cuatro años. Un señor me enseña una gran vara, en la punta lleva una red de pescador, de niño se iba a la ribera del lago de Texcoco, estaba cerca del cerro del Peñón y pescaba, los pescados se los llevaba a su mamá los pescados para que los cocinara con verdolagas, eso sí al terminar la batalla comen, bebe y bailan, acá surgieron los “sonideros”, en los barrios populares son tradicionales, este barrio del Cerro del Peñón es legendario, que tanto es tantito.

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