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Piense

La mayor mentira

Rafael Loret de MOLA

El continuismo, según las mediciones de empresas con proyecciones a futuro, es más seguro para el país que la posibilidad “atroz” de un viraje hacia la izquierda, alarmadas las fuentes de poder ante la crecida inusual de esta instancia a la cual se comienza a contaminar, con el engrudo de la burguesía feliz en las redes del dinero sucio. ¡Pobres de los socialistas que caen en tales redes de miseria humana!

Así, la calificadora Fitch Ratings y su vocera Shelly Shetty –a quien se denomina directora de Deuda “Soberana” de América Latina–, aducen que una victoria de Andrés agregaría un serio detonante para la volatilidad financiera, un fenómeno ya presente por cuanto a la inestabilidad social, económica y política en todos los niveles sociales de nuestro país. ¿O una decisión electoral es acaso más influyente, para estos fines, que la imparable violencia –doscientos mil muertos en dos sexenios, un nivel sólo alcanzado en territorios en guerra–, la desesperación de millones por sus escasos ingresos y el rencor acumulado contra la clase política, el presidencialismo y la partidocracia? Me parece absurdo.

Pongamos que la súper valuada FITCH, quien siempre deja contentos a sus contratantes como cualquier negocio de encuestas nacional, hubiese estado funcional cuando se han producido las grandes revoluciones, violentas o pacíficas, o los momentos decisivos de la historia cuando el colectivo toma la decisión de sacudirse de los emancipadores y voltear las cosas como ha ocurrido a lo largo del mundo y de la historia –digamos la caída de las monarquías, el fin de las dictaduras, el derrumbe del Muro de Berlín y la detonación de las bombas atómicas sobre Japón, entre tantas otras cosas–, ¿hubiese prendido las alarmas porque los sacudimientos inciden en los augurios financieros de consorcios, especuladores y gobiernos cómplices del verdadero poder, el del dinero y la mafia? De carcajada.

Qué triste papel el del peñismo: comprar reconocimientos internacionales, modificar cifras según el entender de agraciados por sus conexiones con la cúpula política –no cópula, cuando menos en este sentido–, y lanzar augurios con el propósito de manipular la voluntad de un electorado aun en vías de madurez y, como tal, con severas lagunas de ignorancia. Pero el juego puede revertírseles.

La importancia que le da FITCH a un presunto triunfo de Andrés, fortalece al mismo al exhibir la preocupación de los ricos sobre el devenir de México. Si la aristocracia tiembla y miente… es porque, sin duda, avizoran las guillotinas.

Desfachatez

Rafael Loret de MOLA

Como les adelanté, las estrategias no varían: ahora mismo, el inverosímil juego de las encuestas determina que suben, ya sea Meade o Anaya según sea el patrocinador, incluso para subrayar que los universitarios –en edad de votar, claro–, se inclinan más por la amalgama que logró el queretano ex presidente del PAN –una aseveración absurda considerando las verdaderas tendencias juveniles, siempre rebeldes y poco cautas en cuanto a cuestiones de estabilidad social, y están en fase de alcanzar a Andrés–; el cálculo es que, al final de mayo, a un mes de la jornada comicial, Meade o Anaya habrán alcanzado a Morena. Igual que en 2006.

Lo anterior evidencia no sólo la ausencia de imaginación de los estrategas políticos –foráneos en su mayor parte y, por ende, con propósitos de moldear a México como ellos quisieran que fuera–, sino igualmente que los salvamentos sólo pueden lograrse por la vía del fraude, incluyendo la de las conciencias atormentadas que inhiben los propósitos de cambio por la desgana ante la inmovilidad política y la expansión de los engaños sin matices.

Parecieran decirnos: aquel que quiera cambiar, de verdad, váyase a Venezuela o a Cuba para adentrarse en el inframundo de las izquierdas fracasadas… aunque sigan siendo dominantes en sus respectivos países, con o sin los Castro en el Caribe y sin Chávez en la nación sudamericana. En todo caso, alegan, México tiene sus propias perspectivas y un sistema férreo al alcance sólo de las pandillas del crimen y de una clase política, sin distingo de partidos, cómodamente instalada en el Olimpo, sin miramientos ni considerandos “hacia abajo”.

De allí que el no militante del PRI, José Antonio Meade, se desgañite, de nueva cuenta, señalando que Andrés es un “peligro” para la seguridad y el empleo, recreando viejas parodias del catalán Antonio Solá; y Ricardo Anaya –que no es corazón de león–, asevere que el aspirante de Morena es retrógrada por proponer cuestiones superadas como el alza de la gasolina y la torpe reforma energética. Del mismo modo, el pasado pinta mejor porque podríamos aterrizar en un aeropuerto que no se hunda y un peso a la par con el dólar como lo estuvo muchos años hasta el sexenio de Adolfo Ruiz Cortines cuando sobrevino la primera gran devaluación: ocho peses por cada divisa verde.

Quiéranlo o no –y se demostró en el debate reciente-, la figura central de la trama de campaña es Andrés y por mucho. Les aseguro que aún millones de mexicanos no conocen a Meade siquiera ni saben pronunciar su apellido; y respecto a Anaya no puede decirse otra cosa aunque a éste le reconocen un poco más al igual que la amarga Márgara y el mimo quien se hace llamar El Bronco y mansea por todos sus flancos con bravatas propias del cobarde que ataca desde su corcel, con el látigo de su vocabulario vulgar, para retirarse a todo galope.

Farsantes y candidatos no parecen tener, pese a la experiencia de alguno de ellos sobre todo Andrés, la sensibilidad para entender al nuevo México que está despertando y busca liderazgos naturales, de verdad, para vindicar los años del oprobio de la dictadura perfecta, no casi.

Hechos y mentiras

Rafael Loret de MOLA

Un juzgado federal ordenó reabrir el caso de la matanza de San Pedro Limón, Tlatlaya –en la que tanto hemos insistido–, en el peñista Estado de México en donde se repudian a los entenados y parientes del mandatario federal, sobre todo a Alfredo del Mazo Maza. Y sólo con esta actitud se pone en predicamento las actuaciones judiciales sobre la matanza de veintidós personas, la mayor parte civiles a quienes se pretendió situar como narcotraficantes, y se descubre el hilo fino de las masacres similares: la búsqueda de botines multimillonarios –en el caso mencionado fueron 80 millones de dólares, en efectivo, escondidos en una “casa de seguridad”–, y tomados por las tropas que los llevaron a la oficina principal de la Sedena.

Sólo en un día, los militares tomaron el control de la desquiciada Colima, donde residen los zares de las mentafetaminas, uno de los más potentes estimulantes que afectan el sistema neurológico, a la sombra de dos familias ex presidenciales: los de la madrid y los zedillo, con raíces por allí sobre todo los primeros. Todo ello, además, con la complacencia de los cómplices infiltrados dentro de la estructura gubernamental; además, se produjeron asesinatos en Guanajuato y Chihuahua –sendas entidades gobernadas por el PAN–, balaceras y narcobloqueos en distintas partes del país, sobre todo en Morelos y Tamaulipas, con saldo de varios muertos, amén de descubrirse diez cadáveres en Guerrero y registrarse más asesinatos en Veracruz o Yuneslandia, en donde el caos se extiende, sin disminuir un ápice desde la captura de Javier Duarte de Ochoa; el finiquito del rufián Yunes Linares serpa escandaloso igualmente.

Frente a estos hechos, en la misma jornada, el señor peña, listo a presentar su último informe dentro de poco más de una semana, en ausencia como es ya su costumbre, inventándose formatos y desplantes que sólo son lugares comunes, anunció una “cifra histórica” en cuanto a las inversiones extranjeras: 52 por ciento más de cuanto se captó en el sexenio anterior cuando la cloaca del entreguismo ya estaba abierta. Esto es: la administración actual NO HA TENIDO LÍMITES PARA VENDER AL PAÍS A PEDAZOS.

Algo similar ocurrió durante el mandato del odiado carlos salinas de Gortari, quien presumió de haber alcanzado, por primera vez en la historia reciente, un superávit en cuanto a los ingresos y egresos anuales, gracias a la venta de paraestatales útiles y con entradas seguras, como Telmex. A la larga aquello resultó una fatalidad porque disminuyó notoriamente la captación de recursos aunque se instituyera el conocido “terrorismo fiscal”.

Podría sintetizarse que la prioridad de peña, de cara a su muy próxima letanía de autoelogios es vendernos que hay confianza entre los extranjeros aunque se siga asesinando a los mexicanos y se reprima, cada día, a los periodistas valientes y libres, no a los malditos mercenarios de la letra impresa quienes, tantas veces, esconden la mano detrás de las bambalinas de sus empresas corroídas.

Las mentiras siguen; los asesinatos y los rencores también. Esto no puede terminar bien de manera alguna… ni con la esperanza puesta en el nuevo régimen.

“Tragedia” priísta

Rafael Loret de MOLA

Para los gobernadores priístas, sin duda, fue casi una tragedia el retorno del PRI a Los Pinos, acostumbrados como estaban a desafiar a los mandatarios panistas y hacer las veces de contrapeso, razón por la cual surgió la llamada Conago, para revertir las condiciones de poder con una mayoría considerable de priístas en los distintos palacios gubernamentales; lo interesante es que, pocos meses después de surgir la opción con tintes tricolores, los panistas y perredistas se sumaron a esta instancia tan incómoda para los presidentes emanados de la derecha.

Luego llegó Peña y las aguas volvieron a su cauce, convirtiéndose la Conago en una más de las instituciones “de acompañamiento”, esto es para respaldar y NO cuestionar al titular del Ejecutivo, con severos estragos en la correlación entre las entidades y el centro neurálgico de la República. La cuestión se hizo más evidente con la negación a las soberanías estatales para exaltar a las corporaciones centrales de policías.

En este punto, el federalismo perdió la partida y, desde entonces, cada mandatario estatal depende, en buena medida, de su acercamiento con los poderes centrales, específicamente con el presidente de la República, deformándose los ordenamientos constitucionales sobre el tejido de la República, la soberanía de los estados y la autonomía de los municipios; de paso, también, se llevó a la supuesta separación entre los poderes de la Unión.

De tal forma que la prosperidad de la mayor parte de los gobernadores, surge de otras fuentes y no de las participaciones federales ni de los ingresos proveídos por la ciudadanía de sus respectivas entidades.

Absurdos

FOTO: ADOLFO VLADIMIR /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Hay tantos absurdos que no pocos califican a México como una nación surrealista, albergue de sofismas y espejismos, bajo el mando de una voluntad suprema quien dispone, por todos, y doblega el concepto de la soberanía popular. Ni siquiera ahora cuando festejamos la victoria de la democracia –no generalizada por el inmenso lunar de Puebla y algunos otros focos rojos como Ciudad del Carmen, más yucateca que campechana–, podemos confiar en el respeto irrestricto al interés colectivo volcado en la abrumadora victoria, incuestionable, de Andrés.

Por allí, el racista Lorenzo Córdova Vianello, consejero presidente del INE, filtró la nota sobre la posibilidad de abrir el 70 por ciento de la paquetería electoral antes de certificar el éxito abrumador del próximo presidente de México; acaso fue un último intento que Córdova deberá pagar en su momento, no por venganza sino por jugar con la voluntad de los mexicanos como si éstos fueran parte de algún juego de mesa. Este sujeto debe ser puesto en manos de los ministerios públicos correspondientes, ya mismo si es posible, y hacer entender a peña nieto que, aun cuando siga siendo presidente en ejercicio, ya no tiene el poder emanado del pueblo en unos comicios históricos.

Nada. Andrés ganó con ventaja tal que no debió haber sitio para los retrasos, acordados de manera soterrada, ni para la incongruencia de un sistema que se cae a pedazos en medio de un duelo casi grotesco por parte de los priistas asombrados –sobre todo aquellos gobernadores que cumplen el papel de plañideras en vez de pensar en alternativas viables–, y de los panistas marginados, convertidos en rastrojos de la mano de Ricardo Anaya.

Y ya es hora de evitar los largos lapsos entre las elecciones y la toma de posesión. Por lo menos, a partir del régimen de Andrés –reducido de seis años a un lustro y diez meses–, sólo serán noventa días los que conformen el espacio de la transición en vez de los cinco meses absurdos –faltan cuatro y medio–, para cumplimentar el actual proceso. En todas las naciones del orbe el cambio del titular del Ejecutivo se da en automático para evitar el absurdo de contar con dos corrientes de poder, no paralelas, sin coherencia entre ellas ni identidad como está sucediendo ahora.

Por ejemplo, llega una delegación de la Casa Blanca, encabezada por el secretario de Estado Mike Pompeo y algunos de los más cercanos colaboradores de Trump, destinada a comenzar el diálogo con Andrés sin darle importancia a un peña marginal y, francamente, estorboso por su prisa de salvarse de la quema cuando las llamas ya le llegan a la cintura. En el medievo estaría dando de gritos en la hoguera.

Mientras, el equipo de Andrés anuncia la construcción, en un año, de tres refinerías y cien universidades; pero también hacen falta primarias y secundarias y, sobre todo, el cumplimiento de promesas ineludibles: por ejemplo, la baja de los precios de la gasolina que no debe esperar tres años sino debe implementarse desde diciembre mismo; y las bases firmes que deben conformar el nuevo TLCAN antes de ser desplazado a un mero intercambio mercantil bilateral.

El peor mal

Rafael Loret de MOLA

El problema reventó por todo las entidades del país. Sencillamente, el sector salud se anquilosó, reducido su presupuesto al límite y abandonadas no pocas de las instalaciones “modernas” inauguradas con bombo y platillo por los demagogos que nos gobiernan de manera alevosa y sin el menor sentido social. De hecho, ni siquiera se tocan el corazón cuando dejan morir a decenas de niños, como sucedió en Comitán hace una década, si con ello subrayan su animadversión al sucesor.

Respecto a lo anterior, así actuó, y tengo todos los elementos para afirmarlo en mis manos, el sátrapa Pablo Salazar Mendiguchía, quien ahora, bajo los pantalones de Andrés, es pretenso aspirante a formar el equipo del futuro, sin siquiera dar la cara a sus coterráneos saqueados mil veces, y fomenta las sectas antinacionalistas. Estos sujetos, arraigados al presupuesto con frenesí insultante, aunque el icono de la izquierda los exalta por ser políticos “profesionales”, piensan sólo en ellos y no se perturban ni con el dolor más profundo.

Otro caso es el de la ladrona yucateca Ivonne Ortega Pacheco, sobrina del cacique que debe estarse quemando en Xibalbá, el inframundo de los mayas, quien abandonó a su suerte, por pura vendetta partidista, los hospitales de Mérida, Ticul y Tekax, construidos por su antecesor, el panista Patricio Patrón Laviada –quien tuvo otros pecados pero no el de hacer política con la sangre y la muerte–, hasta dejarlos en estado inservible; hace poco más de dos años, el propio Patrón Laviada realizó una marcha, solo –los panistas ni siquiera quisieron darse por enterados–, desde la capital yucateca hacia el sur de la entidad, de varios cientos de kilómetros, para protestar por la infamia.

Hace unos días, conversé con un joven brillante, Carlos Manzo, quien labora en el sector salud de Michoacán, o mejor dicho en la selva de Silvano Aureoles Conejo –¡no lo vayan a cazar!–, y me reveló el brutal abandono de quienes apostaron por el “seguro popular” inventado por felipe calderón: los asegurados saturaron los hospitales civiles particulares, por ejemplo el de Guadalajara, al que se le deben miles de millones de pesos, y éstos ya no admiten a los enfermos salvo si se paga parte de la deuda lo que ya no es posible por falta de fondos.

Lo peor viene de otra revelación que llegó a este columnista: buena parte de las participaciones federales, en materia de infraestructura y, sobre todo, de salud pública –sea a través del IMSS, del ISSSTE o del Seguro Popular–, pasan por la aduana de los grandes sicarios del narcotráfico, quienes disponen de buena parte de las mismas, y a veces de la totalidad, untando las manos de las autoridades con la ambición maldita que golpea a los enfermos y a los marginados.

Esta es la peor historia del México contemporáneo; más grave aún que la crecida de la violencia o la pretensión de asegurar el continuismo. Una vez más elevo mi voz: ¡MUERA EL MAL GOBIERNO!

El finiquito

Rafael Loret de MOLA

¡Llegamos! Algunos hechos trizas, otros hastiados –una estrategia oficial más para inhibir al voto-, y unos más dispuestos a defender la voluntad –soberanía– popular a cualquier costo porque si no es ahora, ¿cuándo podremos redimirnos? Los llamados a la insurrección revolotean por todos lados mientras quienes creemos en una revolución pacifista insistimos en que se respete el rumbo de los comicios y no se caiga en el terrible error de pretender otro fraude a base de algoritmos y demás recursos cibernéticos porque tal, no lo duden, pondría al país en el infierno mismo.

Los soberbios priístas alegan que quienes decimos estas cosas pretendemos manipular al colectivo suponiendo que sólo si pierde el PRI –desde el pobre tercer lugar de la contienda– puede haber democracia y no la habrá jamás si los números, no los votos, favorecen al no militante del partido en el gobierno quien no se afilia acaso por el mínimo de vergüenza que le queda. Debería responder a este embrollo siquiera en la última jornada, la de hoy, para tratar de aglutinar aunque sea a los priístas desbalagados. No lo hará porque sabe, muy bien, que le sería imposible gobernar con una nación mayoritariamente en contra y dispuesta a descabezarlo con o sin guillotina de por medio.

Pese a ello, y aunque parezca increíble, el señor peña insiste en creer –de acuerdo a versiones de personas cercanas a él– en la hipotética victoria de José Antonio Meade aun cuando ya sabe que éste no tiene el beneplácito de las dos potencias con injerencia en México, la del norte y la del Mundial de fútbol. El señor peña, literalmente, es odiado por los líderes de sendos países en pugna permanente por la hegemonía mundial que, por cierto, va ganando Rusia en cuanto su capacidad para hackear las “elecciones” de Estados Unidos para imponer al enajenado Trump al frente de la Casa Blanca.

Juego de Presidencia

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Alguna vez escribí que si la historia no estuviera plagada de episodios en los que los padres matan a sus hijos por el poder y éstos a aquellos, ni de líos de Mata-Haris espías que condensan en la promiscuidad las apetencias de los señores de horca y cuchillo, sería difícil de creer en la cantidad de intrigas, acuerdos soterrados, goles sucios, dobles intereses y lecturas, intenciones inconfesables y ruindades políticas que en el presente modifican perfiles y nos hacen la remontada mucho más difícil. ¿Pasaría algo similar a un tsunami si desapareciera la economía como rectora de la riqueza y retornáramos al honrado trueque para colocar a todos en la justa medianía, sin especulaciones escandalosas?

Quizá uno de los grandes estrategas estadounidenses, sentado en su cómoda y blindada oficina del Pentágono por ejemplo, llegó a la conclusión de que el extinto presidente de Venezuela, Hugo Chávez, era bastante más que un cáncer peligroso con posibilidades de extenderse al resto de las naciones del cono sur. Y le atacaron, duramente, durante largo tiempo si bien él mismo se ponía en el blanco con desplantes, poco serios los más, y actitudes belicosas sólo justificables si el petróleo de su país fuese el único material para proveer de verdadera riqueza.

Como existen otros –incluyendo la redituable especulación–, Chávez se fue quedando solo aunque después recuperó posiciones, no por su terquedad por perpetuarse –uno de los errores más graves por él cometidos–, sino porque la defensa de la soberanía de su país, enfrentado a la nación más poderosa de todos los tiempos, resultó poco menos que ejemplar.

Después Chávez alegó que los estadistas de América Latina –no los mandatarios turbios y acomodaticios–, están siendo víctimas de una suerte de “código negro”, ya no naranja, para inocular cáncer a algunas de las figuras prominentes de Sudamérica, como él, la señora Cristina Fernández, de Argentina, Fernando Lugo, de Paraguay, los brasileños Lula da Silva y Dilma Russef, entre otros. Además de Fidel, el de Cuba, cuya muerte tardía no permitió ver el alcance de la maldición. El hecho es que quien no cree en las casualidades, defecto de este columnista sin remedio, aplica la lógica y suma estadísticas para concluir que en ninguna otra época tantos mandatarios latinoamericanos habían padecido del mismo mal en distintas circunstancias, minados de moro irreversible.

Chávez, naturalmente, culpó a la CIA hasta que el cáncer lo mató el 5 de marzo de 2013. Y volvemos al inicio de esta columna. Si la inteligencia estadounidense no hubiese protagonizado tantas y crueles intrigas, magnicidios y matanzas impunes, no podríamos creer en algo que podría parecer incluso burdo. Pero, por desgracia –y sería muy positivo indagar y aclarar lo correspondiente–, la secuela de hechos infames ha sido tal que cualquier rumor, o una denuncia presidencial aunque viniera de un general ex golpista, llama nuestra atención y obliga a reflexionar hasta que punto lo expuesto por el venezolano ahora extinto pudiera tener visos de credibilidad. En lo personal, la duda acelera mis sospechas. ¿Y las de ustedes, amables lectores?

 

Clero político

Rafael Loret de MOLA

En apoyo al postulante del PAN, “el ayatollah” Francisco Barrio Terrazas, decretó la suspensión de los cultos en su diócesis, la de Ciudad Juárez, como protesta a lo que calificó como “fraude electoral” y con la anuencia y respaldo de otros altos prelados de la región.

El hecho suscitó reacciones inverosímiles. La madre del priista Fernando Baeza Meléndez, se presentó ante Talamás, con un grupo de mujeres “entronas”, y le dijo: -He sido toda mi vida católica y voté por el PRI. ¿Este es un pecado porque le ganó al PAN? Y tengo derecho a que pueda asistir a Misa porque lo político es ajeno a Cristo, Nuestro Salvador.

Talamás, sorprendido, no tuvo respuestas adecuadas, tomó asiento en un sillón de su casa, y habló sin parar de aquel suceso que, le enorgullecía: -De no haber sido por Monseñor Prigione, esto se hubiera fraguado; pero él fue con el chisme a Roma y el Papa Juan Pablo II me ordenó que no siguiera adelante.

Debí respetar, por la obediencia a la que nos obliga el Derecho Canónico, y cumplir con las indicaciones de la Santa Sede. Llegó al gobierno del Estado el señor Baeza Meléndez.

Al término de su mandato, en 1992, debió entregarle el poder estatal a Francisco Barrio, quien, al finalizar su periodo, en 1998, debió cederlo a Patricio Martínez García, priista y después senador, quien dejó su huella en las escalinatas del Palacio chihuahuense, a un lado donde se levanta el “Altar a la Patria”, donde cayera fusilado el cura de Dolores, el inmenso Miguel Hidalgo y Costilla.

A unos metros, una placa señalaba el lugar en donde Patricio había sufrido un atentado de bala, por parte de una señora perturbada, Victoria Loya: sólo disparó una vez…pero sobre la cabeza. Fue un milagro que se salvara. Y luego llegaría al Ejecutivo, en 2004, José Reyes Baeza Terrazas, sobrino del primer Baeza. Círculo cerrado.

¿Y los deslindes?

Rafael Loret de MOLA

Las campañas –todas– se precipitan al abismo. Todos han ganado y perdido, al mismo tiempo, en una dicotomía fatal en la que la ciudadanía ya no sabe, a ciencia cierta, cuanto es verdad o mentira, como diría el poeta Ramón de Campoamor, sino que “todo es según el color del cristal con que se mira”. De esta manera quien ya eligió, de acuerdo a sus creencias personales, no admite crítica alguna a su campeón y aduce, como réplica, la tendencia hacia la existencia mercenaria de unos cuantos quienes no retratan a todos. Debe tenerse cuidado al emitir tales juicios descocados, sin valor alguno y sólo referentes de aquella sentencia medioeval: “calumnia que algo queda”. Tal es la línea de las campañas por todo el país.

Desde luego, quedan grandes interrogantes en la cartera sobre la honorabilidad de los postulantes; por ejemplo, quien se dice “el mejor”, con una petulancia que riñe con su antiguo carácter bonachón, no puede, no sabe cómo responder al tema candente de la llamada “estafa maestra”, calculada por los analistas en 18 mil millones de pesos –seis mil eran en un principio–, armada en Sedesol, donde reemplazó a Rosario Robles Berlanga, la seductora musa de Carlos Ahumada Kurtz –quien estuvo en la cárcel por donar dinero a los miembros cercanos del “team” de Andrés en 2005–, y solapó los enormes desvíos, incluso después en su condición de secretario de Hacienda. Prefiere callar lo que salta a la vista.

El joven Ricardo Anaya Cortés, tan colmilludo para deshacerse de quienes le estorbaban –desde Margarita hasta Moreno Valle aun cuando por éste no reparó en la posibilidad de condenar a Puebla a un torpe matriarcado, lo que NO será–, pudo defenderse en la Procuraduría General de la República de los señalamientos sobre “lavado de dinero” por la venta de una nave industrial –una cuestión que rebasa la hipocresía–, pero no lo ha hecho en los metiches tribunales españoles que observan a México todavía como una extensión de la barbarie colonial, impuesta por los invasores de la misma nacionalidad, y se entrometen en una indagatoria contra el presunto socio del aspirante, Juan Manuel Barreiro Castañeda. Particularmente aborrezco al sistema judicial español, sesgado, visceral e injerencista.

Y, finalmente, Andrés no sabe, no quiere y no puede explicar la mentira sobre las millonarias regalías –mismas que no cobraba en principio por carecer de recibos con el RFC respectivo, según me confesó su editor, Ariel Rosales–, de sus libros –mismos que sólo ha comprado él mismo para regalar con merma de sus pretendidas regalías–, ni cuánto, de verdad, ha recibido por dirigir a un partido, Morena, inventado por él, dirigido por él y en el cual su voz es la única con valor práctico ante el silencio reverencial de una militancia incondicional, enfermiza diríamos en cuanto a su devoción por el líder… como en tiempos de Franco, Mussolini y otros más incluyendo al alemán del bigote recortado chaplinescamente.

Atrapados, todos, sólo vemos la superficie; pero, a la hora buena, de quiénes vamos a depender considerando que no todos los expuestos como futuros colaboradores de Andrés, entre los mismos Alicia Bárcenas llamada a ser representante de México ante la ONU sin ser avisada –una mentirijilla perdida en el alud-, son dignos de serlo ni podrían resistir la mínima evaluación del Congreso. ¿No que no habría imposiciones si Andrés llegara a la Presidencia? Pues ya comenzó a seguir la misma línea apostando por su camarilla.

Nuestras carcajadas

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Es de carcajada. Los señores fox, sobre todo él durante su campaña, asumieron que encabezarían un cambio estructural y no hicieron otra cosa que proclamar el continuismo arguyendo ignorancia sobre los avances logrados por el zedillismo, la era de la mayor simulación de cuantas recordemos, y elevado al señor ernesto a la posición de adalid de la democracia por haber prohijado, con sus acciones empobrecedoras, el clamor contra el estado de cosas y luego procediendo con los consejos de la Casa Blanca para llevar adelante una transición sin sobresaltos; y esto, como sabemos, fue su mayor aportación.

Y, desde entonces, el continuismo, antítesis del cambio, se convirtió en el único proyecto de una derecha cortada a la medida del sistema, esto es del engendro priísta que impide las transformaciones sociales y decide cuanto le viene en gana contrariando, de esta manera y muchas otras, la soberanía popular. Esto es, aunque se nieguen a aceptarlo, la clase política le ha dado a los mexicanos un golpe de Estado técnico con innumerables consecuencias, entre ellas la fusión ignominiosa de dos males que han carcomido a la estructura política nacional: el presidencialismo, mal antiguo, y la partidocracia, desenlace de la fútil pluralidad pretendida para fines de exhibición con vista hacia el exterior; por dentro bien sabemos que extender el número de curules y escaños en el Congreso sólo ha servido para vulgares acuerdos de las dirigencias.

Por todo ello es inadmisible que solicite unidad el señor peña nieto, encumbrado ya como el peor mandatario de la posrevolución.

Derrotas o victorias

Rafael Loret de MOLA

En la efeméride del pasado 5 de mayo, “las armas nacionales se cubrieron de gloria”, al derrotar al mayor y mejor pertrechado ejército del mundo, ensoberbecido por sus capacidades de conquista. Fue un amortiguador contra la soberbia de los franceses atraídos por el botín mexicano, como lo están ahora, quienes al final de cuentas se impusieron y permanecieron en México varios años mientras el general Ignacio Zaragoza, héroe de la epopeya, moría en Puebla, de tifo y a los treinta y tres años de edad, cuatro meses después de la defensa de los fuertes de Loreto y Guadalupe.

México sigue, desde entonces, viviendo por las luces de quienes vencieron todo tipo de adversidades para legarnos una República y una causa, la de nuestra soberanía, por desgracia traicionadas a manos de una clase política putrefacta. ¿Y ahora? El brío se convirtió en frío, en hielo absoluto, bajo la mansedumbre de una sociedad ahíta que acaso tiene fuerza para protestar unas horas y volver a la rutina de las imposiciones de los descastados.

No por otra razón quienes ocupan del poder y se aúpan hacia los niveles más altos de una sociedad regida por los bienes materiales y no por la inteligencia ni la dignidad, hacen lo suyo a sabiendas de que sólo serán perseguidos si se pasan de la raya, digamos como en Veracruz, hoy Yuneslandia, o pierden el cobijo de las complicidades mayores al creerse que ya no las necesitan, digamos a imagen de cuanto sucedió con Tomás Yarrington, de Tamaulipas, no peor a su predecesor Manuel Cavazos Lerma ni a sus sucesores Eugenio Hernández Flores ni, mucho menos, al descastado y turbio Egidio Torre Cantú, rey del silencio dentro del ostracismo.

La historia es similar en las entidades cuyos mandatarios fueron electos hace dos años –luego hablaremos de quienes llevan un año–. Lo mismo entre los priístas infectos como el efebo de Oaxaca, gran favorito presidencial, que en Zacatecas, Tlaxcala y, por supuesto, Sinaloa, donde mandan los capos y sus sirvientes representan el pálido papel de gobernadores.

No muy atrás van los panistas: en Tamaulipas ha sido rebasado Francisco García Cabeza de Vaca, de pasado turbio y presente desalentador; en Chihuahua, quien fuera niño prodigio, Javier Corral Jurado, ya se disgustó hasta con su bancada; en Puebla, Toni Gali sólo parece tener prisa para aumentar sus giros negros; en Veracruz, el caos es más evidente con la desastrosa actitud de los Yunes.

Y los aliancistas, Carlos Joaquín, de Quintana Roo, y José Rosas Aispuro, de Durango, no han servido para maldita la cosa, salvo ampliar las rutas de la impudicia política. Devastador. Mejor nos acordamos de Zaragoza y la Puebla de 1862, no la actual, tan infectada por el temor… y acaso la cobardía.

Peleas perdidas

Rafael Loret de MOLA

DESDE HACE TIEMPO LA TENEMOS PERDIDA Y NO PARECE HABER FÓRMULA PARA RECUPERAR LA SOBERANÍA DESPILFARRADA

No somos ni la sombra de las multinacionales que se expanden, por nuestro territorio a cambio de que nuestros coterráneos son tratados casi como animales apenas cruzan las mojoneras intentando obtener salarios miserables, pero en dólares; remesas enviadas a nuestro país.

Pese a lo anterior, abundan prestanombres que ceden la propiedad de sus compañías en crisis para ponerse a las órdenes de grandes consorcios que nos hincan los dientes por la senda de bancos, minas, telecomunicaciones y petróleo.

Somos rehenes de nuestras riquezas que desatan las ambiciones de los foráneos y limitan la capacidad de producir para México e intereses nacionales.

Ante ello, era de importante sopesar las posturas de los 4 candidatos, a la Presidencia de la República, en cuanto a relaciones bilaterales con el vecino complejo y ambicioso que no repara en ninguna huella conductora a la justicia social, el tema desterrado por razones de macroeconomía, y la equidad entre quienes trabajan y cuantos especulan y obtienen ganancias infames.

Tal es la razón por la cual, en México, las medicinas son las más caras del mundo. Los mexicanos están a expensas de los burdos desencuentros del poder y observan el abandono de hospitales cuando se trata de condenar al régimen precedente de otro partido.

No hay ambulancias, están en mal estado y algunas inservibles como muestra de la negligencia del Estado y la corrupción ingente.

Lo mismo sucede en el campo de las relaciones exteriores: un país enfermo, el nuestro, quedó en manos de negociadores tramposos, dispuestos a vender a su patria en barata a cambio de asegurar la riqueza de sus entornos familiares. La vileza ha sido tal que ahora se permiten condicionar a los aspirantes a la Presidencia para obligarlos a beber entre sus manos.

Desarrollo de infamias

Rafael Loret de MOLA

El señor peña, en fase de finiquito y con los momios en contra por cuanto a las tendencias electorales y también su creciente impopularidad –ningún otro mandatario, ni su predecesor inmediato digamos, había llegado a sus últimos meses como mandatario envuelto en tanto rencor, tan tremendo dolor colectivo, como el actual–, arguyó que en las elecciones definiremos el desarrollo del país.

Y esta condición conlleva, desde luego, el suicidio del PRI con las armas ciegas de los deplorables que forman el anillo de la infamia alrededor del no militante Meade, atrapado por los tentáculos de las tinieblas. ¡Vaya candidatos a posiciones plurinominales! ¡Rubén Moreira, Pablito Gamboa, Osorio Chong, la hija de Beltrones y una larga lista de rufianes! Sólo les falta apretar el gatillo el 1 de julio.

Nadie persigue a la intocable –¿no que no los habría, señor peña, farsante?–, Rosario Robles Berlanga, cómplice mayor de la cúpula –pueden equivocarse, señores correctores en este caso y colocar la “o” en vez de la primera “u” acentuadas– de un poder territorial cuestionado por la disputa, y en muchos casos la sumisión, ante las bandas criminales, desde los “capos” mayores hasta los ladrones improvisados a quienes corretean los perros domésticos.

La nueva dama de las camelias, a quien trató de seducir Andrés cuando ya tenía ella la vista puesta en el empresario chantajista Carlos Ahumada –el de los videos políticamente sucios y no menos escandalosos porque son reales–, aunque el desaire le llevó a desprenderse de los encantos de sus piernas, siempre exhibidas en las reuniones claves, sirvió de plato fuerte para triangular ¡seis mil millones de pesos! desde el erario, utilizando a universidades y empresas fantasmas, sin que nadie conozca, salvo los beneficiarios entre ellos la señora Robles, el destino de los mismos. La cúspide de la era de la corrupción donde peña ha clavado su pendón.

¿Y qué decir de Emilio Lozoya Austin, heredero de uno de los salinistas químicamente puro del mismo nombre –uno del célebre trío de los “toficos” porque eran “bien ricos”–, quien recibió sobornos escandalosos en 2012, por cuatro millones de dólares, y a principios de 2016, por diez millones de la verde divisa durante su estadía como director de PEMEX; luego Lozoya dejaría a esta institución para mantenerse en la mediocridad de su carrera de economista.

Con estas cartas, además de las de la constructora HIGA que financia a la primer familia y a sus cercanos –como Luis Videgaray Caso–, acredita el régimen en curso su condición del ejemplo vivo de la corrupción; y ninguno de los aspirantes, ninguno reitero, aunque se digan ajenos a la misma están a salvo del escrutinio público y de las sospechas de cuantos no son sus incondicionales. Ahora bien, si éstos quieren ser felices, revisen las encuestas que favorezcan a su causa y duerman bien.

A los pocos periodistas independientes, como suele ocurrir, nos toca bailar con la más fea: la bilis de quienes saltan a la menor crítica sin entender que sin ésta, sencillamente, la democracia sería imposible.

Cómo abatir al Presidencialismo

Rafael Loret de MOLA

SERÍA CON UNA REFORMA CONSTITUCIONAL QUE FINIQUITARA EL MODELO DE LA REPÚBLICA PRESIDENCIALISTA

Exaltada por el ejercicio público de una voluntad superior aun cuando se establezcan contrapesos en los otros poderes de la Unión. El hecho de que el Ejecutivo recaiga en un individuo frente a legisladores y jueces, refrenda el acento egocéntrico de la estructura gubernamental.

En un régimen parlamentario la jefatura de gobierno, recae en quien encabeza el listado de congresistas más votado y tenga capacidad para negociar con las demás fuerzas políticas los consensos necesarios para asegurar la viabilidad del gobierno. En México, nos hemos quedado a mitad de la ruta. El señor fox anunció, en abril de 2001 el fin del presidencialismo autoritario. Lo hizo con la discrecionalidad de sus antecesores cuya funcionalidad se desarrollaba por efecto de la concentración de poder ante un Legislativo complaciente, integrado por una mayoría de incondicionales, y un Poder Judicial que dependía de la figura central para su integración.

Se interpretó que la torpeza del mandatario señalado, era demostración del acotamiento de la figura presidencial por efecto de la vocación democrática de quien ejercía las funciones presidenciales y optaba por desdeñar algunas de ellas. Nada más falso si consideramos que, a pesar de sus limitaciones, siguió ejerciendo el poder central incluso para anunciar el fin del presidencialismo, sin más consenso que el propio, o para validar, en la misma línea unipersonal, el oficioso concepto del cogobierno al lado de su ambiciosa consorte que no pudo, al fin, lograr para México el discutible honor de encabezar un matriarcado al estilo de la Argentina de Evita, Isabelita y Cristinita.

Definiciones

Rafael Loret de MOLA

Me preguntan, constantemente, por qué no me defino a favor de Andrés –ni lo haré–, si lo conozco tan bien, para aglutinar en torno a él a más mexicanos con la mirada puesta en 2018. Él se siente best-seller y aduce que vive de sus regalías, mintiendo acerca del tiraje de sus más recientes obras; dijo que se habían puesto en circulación sesenta mil volúmenes cuando sólo fueron diez mil con escasa salida hasta hoy. De esto entiendo bastante porque llevo metido en este medio desde hace treinta y un años.

Pero, además, está rodeado de elementos que dan náuseas, como Manuel Bartlett, a quien en múltiples ocasiones, y de frente, he señalado como el autor intelectual del asesinato de mi padre en febrero de 1986, o de Pablo Salazar Mendiguchía, ex gobernador de Chiapas, a quien combatí, cuando estaba en funciones, por sus arteros ataques a la libertad de expresión que culminaron con las muertes de Conrado de la Cruz y su hijo, directos que fueron de Cuarto Poder; él es el culpable de la tensión sin límite que los llevó al infarto, además de que el heredero sufrió vejaciones sin fin mientras estuvo preso, por delitos prefabricados, en El Amate donde el propio Pablo fue a dar cuando su sucesor Juan Sabines Gurrero se fajó los pantalones y ordenó su aprehensión; pero, antes de terminar su período, a Sabines se le doblaron las corvas y lo dejó salir bajo presión… ¡del PRI y de Pedro Joaquín Coldwell, mensajero de peño nieto!

Por cierto, para asegurar los amarres vergonzosos, Joaquín Coldwell, ahora secretario de Energía y afanoso defensor de las alzas a la gasolina, es medio hermano del “panista” y “perredista”, Carlos Joaquín González, actual mandatario de Quintana Roo. Una linda familia de caciques en una de las entidades jóvenes de la República e inventada por luis echeverría a cambio de golpear a Yucatán para trasladar a Cancún el turismo y fincar allá sus mejores propiedades. Dan asco.

Pese a lo anterior, y contando con mi resistencia, Andrés se acerca, cada vez más, a su soñadora presidencia de la República, si bien ya paseó la banda apócrifa durante seis años, bajo el nominativo de mandato legítimo. No puede negarse que no se observa en la perspectiva actual, dados la mediocridad de los postulantes de otros partidos, un líder capaz de contrarrestarlo y los caminos para los independientes han sido cerrados, de hecho, porque resulta más sencillo fundar un nuevo partido que lanzarse a la aventura presidencial sin amortiguadores.

Por ello, el incendio se avecina. Nadie creerá en una victoria del PRI a la que se señalará como fraudulenta –lo es ya-, sin remedio, y como polvorín para incendiar al centro del país, impedir la asunción del heredero no militante y cerrar al país, literalmente, como antes ocurrió en Coahuila, Michoacán, San Luis Potosí, Tabasco y Colima –en estas dos últimas debieron repetirse los comicios-. Sería fatídico y Andrés no tirará esta carta marcada.

Tiene la victoria en la mano, con o sin debates, queramos o no quienes conocemos sus defectos y a quienes le rodean, y cuantos apuestan a un colapso en su salud.

¡Cuenten bien!

Rafael Loret de MOLA

Para que este 2 de julio el INE cumpla su palabra, tantas veces sesgada o traicionada, deberá dar los resultados de la elección presidencial sin cortapisas ni vaivenes ni caídas del sistema de cómputo ni marrullerías como las que Manuel Bartlett, ahora partidario de Andrés desde su escaño del Partido del Trabajo, interrumpió el cauce de la democracia en 1988, el año terrible con el que culminó su deplorable sexenio Miguel de la Madrid, con este mandatario encerrado en el Palacio Nacional durmiendo sobre un sofá y con zapatos puestos… por si tenía que correr.

Fue ese año, precisamente, tras un fraude escandaloso que posibilitó la asunción de carlos salinas de gortari, cuando, lleno el zócalo por la protesta ciudadana, Cuauhtémoc Cárdenas –quien no esperaba la victoria–, frenó las intenciones de Porfirio Muñoz Ledo en el sentido de “tomar” el Palacio Nacional y proclamar la victoria del fugaz Frente Democrático y de su abanderado, el mismo Cuauhtémoc:

–Si entramos –le dijo Cuauhtémoc a Porfirio–, correrá la sangre y no me quiero manchar las manos ni el espíritu.

Meses después, en el café de los azulejos y de las nostalgias maderistas y zapatistas, Muñoz Ledo me habló de suceso y de aquella decisión que confluyó a la fundación del PRD, en febrero de 1989:

–No puedo negarte que me sentí como el Padre Hidalgo en el Monte de las Cruces: de haber hecho suya a la Ciudad de México, tras ganar en la sierra, México se habría ahorrado once años de guerra y acaso las muertes del propio Hidalgo y de Morelos –aunque éste asumió el liderazgo después de la ejecución del inmenso Cura de Dolores–.

–¿Y eso por qué, don Porfirio?

–Quizá ahora nos cueste más trabajo, y mucha sangre, llevar a la izquierda al Palacio Nacional.

Posiblemente tenía razón si consideramos que pasaron tres décadas desde aquel suceso y es ahora, apenas, cuando volvió a rugir “el tigre” como señalaron miles de mexicanos ante la eventualidad de un fraude comicial. ¡Mucho cuidado si este espacio de tiempo, del domingo al lunes, sirve para fraguar una manipulación cibernética, al estilo de lo que sucedió en la Unión Americana, que paralizaría al país, por decir lo menos! Porque, claro, no podría entender, por ejemplo, que los panistas y perredistas derrotados no sumaran voces y empeños para consolidar el éxito de la democracia, al fin, tras largos años de simulación política. Hablamos de treinta, cuando menos, la edad de muchos de quienes participaron en el evento comicial y hasta doce años más de quienes acudieron a las urnas por primera vez.

De nueva cuenta, el ejemplo lo da la sociedad dispuesta a no dejarse engañar con las triquiñuelas ni la “medicina del tiempo” que tiende al olvido de las mayores afrentas. Como nunca está México de pie… y listo a escuchar.

Jugar a sabios

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Hay quienes juegan a ser sabios, en política cuando menos y también en materias belicosas, proponiéndose siempre como quienes tienen la razón y sin admitir réplica posible ante sus particulares dechados de supuestas verdades inescrutables; su sola posición los pinta aunque, mientras más lejos lleguen serán, en la misma proporción, repudiados y marginados del debate social. Pretender estar por encima de los demás para juzgarlos, sin más argumentos que los superficiales mitos de sus iconos, es la senda que conduce con mayor rapidez hacia el autoritarismo. Hoy y siempre.

El juego, por ende, ya comenzó. Basta cuestionar las tendenciosas encuestas, muy retrasaditas, que colocan a ¡Osorio Chong! y a la escindida panista Margarita Zavala a la par con Andrés Manuel, para cargar con el miserable azote de quienes, al carecer de razones, descalifican a cuantos señalan el hecho como el primer brote real de intolerancia y manipulación de la carrera por la sucesión presidencial. Esto es: si no se está con el “chino” o con la “ex primera dama” es porque ya está dentro de los cauces de López Obrador aunque a éste se le cuestione, igualmente, por tantas malas compañías, entre ellas la intolerancia y la soberbia que lo aísla irremisiblemente.

Hace diez meses, ante mis puntos de vista sobre las candidaturas independientes y el anuncio de que podría incluirme con el favor de lectores, amigos y simpatizantes que lo solicitaron así, llovieron intemperancias, porque eso sólo serviría como una suerte de esquiroleo “para restarle votos a AMLO” –textualmente– y hacerle con ello fácil la carrera al PRI y al PAN.

Piensa y medita

Rafael Loret de MOLA

Dentro de un mes, el domingo 1 de julio, en toda la República, destacando ocho entidades y la Ciudad de México en dónde habrá comicios locales, habrá de votarse con una boleta cubierta de la pátina de enjambres antiguos, acuerdos soterrados, concesiones predispuestas por los operadores de Los Pinos y el polvo del establishment que anula el sentido de la democracia con tal de favorecer a un pequeño grupo de privilegiados, entre ellos los empresarios cómplices, con órganos electorales viciados y ausentes de ética al estar entregados a los gobiernos estatales y, sobre todo, al federal que sigue asustando a los timoratos.

Cómo votar, me preguntan innumerables lectores, cuando las opciones no convencen, a pesar de la fanaticada de millones de personas que siguen incondicionalmente a Andrés y niegan cualquier síntoma negativo, y se desconocen los entuertos de cada candidato y de los dirigentes ávidos de escalar nuevos estatus a cambio de extender mentiras, reclutar pillastres –como el PAN con Miguel Ángel Yunes y su vástago o la esposa Erika Alonso de Moreno Valle– al estilo de Manuel Bartlett Díaz y Pablo Salazar Mendiguchía, execrables seguidores de Andrés; y no hablemos del PRI, infectado hasta la médula, ni del PRD convertido en esquirol, mientras cada instituto se dice, per se, la representación de “todo” México descalificando a los demás, aunque toleren a los abstencionistas curiosamente.

Abstenerse, desde luego, es una posibilidad también con alto contenido político si es reacción contra la pobre oferta política y la evidente manipulación de un sistema corroído en el cual las falsedades son obvias y se justifican bajo los espejos de la “guerra sucia”. Hace una semana, el domingo 20, atestiguaremos lo peor, en una debacle de la moral colectiva y de la ausencia de información veraz y sólida. Los mexicanos estamos atrapados en el mismo agujero desde hace ya varios lustros y no hay quien se atreva a extraerlos para que puedan, sólo entonces, ejercer su libertad de pensamiento.

He hablado de aplicar #cerocobardía a la hora de proceder ante las urnas. Lo hago ahora, de nuevo, insistiendo que estamos en juego todos, no sólo los convocados a sufragar. Sí, porque la irritación es tanta que la posibilidad de uno o más fraudes electorales –sobre todo en Yucatán donde imperan las faldas de Ivonne, Veracruz o Yuneslandia o Puebla, el territorio de los Moreno Valle–, desata las peores tormentas interiores y vuelca sobre las “instituciones” la furia ciega de los engañados indispuestos porque ya no se chupan los dedos con cualquier caramelito.

A la hora de votar la responsabilidad es enorme pero la solución es accesible si se piensa en el pasado atroz como referente y se avizoran los conflictos del futuro con elementos amafiados entre sí para doblar las rodillas ante los poderosos; nunca más, es necesario concluir, dejemos que nos saqueen y esclavicen quienes han negociado con la clase política para obtener ventajas en contra de los intereses nacionales. Formúlense estas interrogantes y que no les tiemble la mano porque, de otra manera, los gatillos estarán firmes en manos de los asesinos de conciencias.

México ya no puede darse el lujo de seguir esperando la redención como maná del cielo. ¡De pie, qué es la hora!

Arranques fallidos

Rafael Loret de MOLA

Las estrategias fallidas del PRI llegaron al extremo cuando se exhibió a Aurelio Nuño Mayer como posible coordinador de campaña de José Antonio Meade, sumando con ello el rencor del magisterio contra el primero y la repulsión de todos contra el peñismo y sus hijos. No ha sido todo, Mikel Arriola, dejó la dirección del Seguro Social –una quiebra más del sector Salud–, para competir por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México a sabiendas de que en la capital del país son nulas las posibilidades priístas.

Mientras, en Yucatán, los “gamboínes”, Emilio, el padre, y Pablito, el hijo, buscan la gubernatura de Yucatán aunque el junior jamás haya vivido en la entidad salvo durante las “temporadas” en Uaymitún, una de las playas más hermosas del sureste, donde los muy ricos de Mérida veranean cada año. Con estas cartas, no podrán remontar jamás las encuestas, ni siquiera las pagadas a precio de oro. ¡El PRI se asfixia solo!

Dados los antecedentes parece evidente que la seguridad con la cual se muestran los serviles al gobierno peñista, incluyendo los habituales maridajes con ciertos medios de comunicación, se debe a la cúspide de la represión institucionalizada por la Ley de Seguridad Interior y con las botas militares enseñoreando el paso de los aspirantes presidenciales con dedicatorias especiales a cada uno; quizá por ello, Andrés y su Morena, de plano señalaron a los secretarios de la Defensa y Marina, como elementos a quienes “ordenaron” sabotear su causa. Una peligrosa postura, sin duda, luego de lanzar la propuesta de amnistiar a los capos y secuestradores en busca de la paz general.

¡Maestros!

MÉXICO, D.F., 06AGOSTO2012.- 324 mil estudiantes iniciaron actividades en los planteles de nivel bachillerato, licenciatura y posgrado de la Universidad Nacional Autónoma de México. FOTO: SAÚL LÓPEZ / CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Recuerdo que, hace algo así como una década, los ex alumnos del Instituto México con los viejos maestros supervivientes de nuestra generación, nos enteramos que uno de ellos atesoraba los mejores trabajos sobre el mártir Madero y su sacrificio. Entre ellos, destacó el realizado por el escolapio Porfirio Muñoz Ledo que, de hecho, había basado su escrito en la obra de Alfonso Taracena, impresionando con ello al mentor quien le auguró un futuro promisorio… como fue el caso al convertirse, como él presumía, en el “Churchill mexicano” por aquello de haber pasado por casi todos los partidos políticos registrados.

Pese a sus atributos culturales –era difícil ganarle una discusión por la catarata de datos y citas atesoradas en su cerebro educado–, no pudo sentarse en la célebre silla del águila –alguna vez este referente sirvió para un libro de un altísimo autor nacional y mi editor, Rogelio Carvajal, me halagó al decirme que con ello me había rendido un homenaje por referirse a la clase política en términos semejantes a los míos–; eso sí, fue candidato a gobernador por Guanajuato en la sucia elección de 1991 en la cual vicente fox fue víctima de un fraude escandaloso solucionado con la defenestración pública del priista Ramón Aguirre Velázquez, víctima de la venganza camuflada de carlos salinas, el señor de las tinieblas.

Pero hoy es día de hablar de nuestros maestros. ¿Cuántos de nosotros los recuerdan, no sólo por sus nombres sino por la entrega mostrada a sus “rehenes” escolares? ¿Acaso, cada año, les mandamos aunque sea un kilo de aguacates, de esos muy caros, para reemplazar a la manzana del cuento? ¿O dejamos correr la fecha y los años hasta cuando se nos ocurre preguntar si todavía vive? En este último caso estamos la mayor parte de quienes pasamos por las aulas –y no de refilón como algunos candidatos a la Primera Magistratura–, y pudimos conducir nuestro destino sin caer en la media de la miseria, a veces en el filo pero siempre con capacidad para no sucumbir, mucho menos cuando las herencias son cuantiosas –no fue mi caso–, y les permiten especular de lo lindo hasta forjar fortunas importantes bien blindadas hasta para tres o cuatro generaciones más, muchas de ellas estarán acaso rebosantes de “ninis”, cuya prepotencia irá a la par con su profunda mediocridad intelectual. Ya lo sentimos desde ahora.

Quien recuerda a sus profesores –en mi librero personal están todas las “memorias” editadas de la primaria, secundaria y preparatoria y, de vez en cuando, las repaso–, es porque tiene buenos cimientos y firmes ideales; cuantos los ignoran y descalifican, sobre todo cuando luchan por sus derechos y en pro de mejorar la educación, no son dignos siquiera de los títulos universitarios que ostentan y presumen, con rabiosa impertinencia: “esos maestritos son puros muertos de hambre”.

Y puede que no sean ricos ni aspiren a figurar en las malolientes relatorías de Forbes, pero permanecen en nosotros porque sus existencias modestas –nunca “muertos de hambre”, ególatras ladrones–, son signo de honestidad y de pasión por el trabajo más apasionante que existe: la formación del futuro de México.

Gracias, por ello, a quienes me encaminaron y cuyos nombres no se han quedado en las esquelas; los llevo dentro de mi espíritu batallador.

La cúpula inclinada

FOTO: CORTESÍA /CUARTOSCURO.COM

Los torpes asesores de la cúpula del poder creyeron que sería adecuado, para hacer resplandecer a sus patrones bajo las candilejas de la popularidad, expulsar a la sociedad civil de las labores de rescate y después pretender administrar, a la brava, las donaciones y los transportes rebosantes de ayuda de los mexicanos de distintas entidades hacia las zonas de desastre, como ocurrió en Morelos para la desgracia política del afanoso esposo de la señora Elena Cepeda, el gobernador Graco Ramírez, uno más de los mandilones incapaces de poner el orden, siquiera, a su alrededor personal. (Y éste, de modo alguno, no es un comentario misógino sino un señalamiento en pro de la verdadera igualdad y, en este caso, el respeto al voto de la ciudadanía sin destino hacia la dama sino al protagonista miserable).

A pocos días de la tragedia, cuando marinos y militares, algunos heroicos, debe decirse, porque son carne y uña del pueblo aun cuando no lo defiendan, como quisiéramos, al recibir órdenes de sus respectivos mandos en plena confusión de lealtades: recuérdenlo, primero está México y éste no es su gobierno sino quienes deberíamos ejercer, siempre, la soberanía popular. Ahora hay quienes se ponen medallas que les llevarán al ardor del inframundo en donde les serán arrebatadas.

El señor peña creyó que bastaría visitar las comunidades devastadas y simular que subió cajas de ayuda, al lado de su “gaviota”, a un camión sin contar que se video filmó la escandalosa puesta en escena con él mismo colocando las cámaras y prohibiendo –lo que no pudo lograr– que a través de celulares se exhibiera la farsa.

Congreso inútil

Rafael Loret de MOLA

El debate sobre la conducta de la mayoría absoluta dentro de sendas Cámaras del Legislativo, esto es de franco apoyo a “su” presidente con la conocida arenga “es un honor estar con Obrador” –ahorrándose el “López” para que sea más contundente e inconfundible–, recala en el imperativo de que la fracción de Morena y las de sus aliados, el desahuciado PES, sin registro, y el Partido del Trabajo que de no haberse coaligado al partido de Andrés hubiese quedado fuera, entienda de que no son ellos “los mejores servidores del mandatario”, como suponen no pocos de ellos, y se conviertan en lo que en realidad son: representantes legítimos de los intereses del colectivo, del pueblo de México.

Por desgracia, si el presidencialismo a ultranza se vuelca, de nuevo, hacia los parlamentarios éstos carecerán de utilidad y más valdría suprimirlos para ahorrarse una tajada multimillonaria, mucho mayor a la obtenida por las inminentes rebajas de los salarios del presidente, ministros, diputados, senadores y, por supuesto, los secretarios de Estado; hay carios de éstos quienes ya hicieron cuentas y observan, pasmados, que ganarán menos de cuanto percibían antes de lanzarse a la carrera política, digamos actores, deportistas y personajes públicos ambiciosos.

Y como, de acuerdo a la Constitución, NINGÚN funcionario puede ganar más que el presidente los más afectados son, sin duda, los altos miembros de la Suprema Corte de Justicia y los integrantes de los órganos electorales cuya moral ha quedado por los suelos –de hecho así está desde 2006–, por lo cual en vez de pedir mantener sus emolumentos deberían clamar porque no se hagan auditorías y puedan salvar sus alteradas conciencias de un destino atroz, en la terrible oscuridad de las celdas.

En fin, no entiendo que debamos sostener a un Congreso, cuya insólita composición nos remite al “mayoriteo” priista que terminó en 1997 cuando el PRI quedó por debajo, en número de asientos, que sus oposiciones en conjunto, destinado a lanzar loas al presidente y a hacer las veces de lacayos formales en busca de ascender en sus respectivas carreras hacia los oasis de las gubernaturas o del gabinete. ¿Acaso Ricardo Monreal no desea dar el gran salto y Marcelo Ebrard, canciller próximo, no busca cumplir su sueño de dirigir a este país para prolongar el proyecto de Morena?

Las ambiciones no son exclusivas, ni mucho menos, de quienes fueron derrotados el primero de julio; van creciendo en los vencedores al ritmo de la importancia que cobra Andrés en todos los foros, sea negociando o de plano imponiendo directrices mientras peña se aleja, como el jonrón que cree ser: se va, se va, se va… pero es faul. Digo, para que nos entienda con precisión el tabasqueño que está en pleno desarrollo de su propio campeonato.

Un congreso avasallado es tan inútil como un pajarito sin pico y enjaulado, casi muerto. No tiene sentido gastar en el mismo; basta con que se apliquen otras funciones para no perder el tiempo ni desperdiciarlo en largos dictámenes a resolver “en votación económica”. ¡Qué festejen la Navidad desde ahora! O que Andrés les pida quitarse sus ropajes de lacayos para hacer vivir la autonomía entre los poderes de la Unión.

El mayor robo

Rafael Loret de MOLA

No faltarán los calificativos –el peor de ellos, acaso, el de genocida aunque no esté bien empleado–, para juzgar a la administración de enrique peña nieto. La prevaricación y la complicidad, con altos miembros de su gabinete como Gerardo Ruiz Esparza, Rosario Robles Berlanga y José Antonio Meade, han sido ampliamente registradas en un largo listado de desviaciones y cínicas inversiones con el visto bueno del sector privado. Los mexicanos disponemos de menos, los pobres son más y la elite de ricos se cierne al poder público. Otra vez, y no sé cuántas más, debemos hablar de la impunidad correosa que anula cualquier buena intención.

Pero, estoy seguro, el sello del régimen peñista, además de las matanzas conocidas –Tanhuato, Tlatlaya, Apatzingán, Vallarta y otras más, sin olvidarnos nunca de los normalistas “desaparecidos” de Ayotzinapa–, será el latrocinio permanente en contra del patrimonio colectivo y sin el más mínimo pudor para mantener las líneas a pesar de su aterrizaje en las pistas del crimen; digamos, como en el caso del socavón de Cuernavaca y la carta blanca emitida a favor del burócrata ladrón –y homicida culposo–, Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones.

Lo anterior va unido al lento desarrollo de las obras del aeropuerto capitalino, destinado a ser el segundo más grande del mundo después del impresionante campo aéreo de la capital china, pagadas prácticamente ya por lo que se vuelve inútil la perorata de Andrés sobre que no lo utilizará… lo que beneficiaría sólo a los constructores, Norman Foster y el yerno de Carlos Slim, Fernando Romero, quienes ya cobraron el 87 por ciento del costo inicial de la obra. Puede ser más, claro, pero los miles de millones ya se fueron a otras manos, las de los cómplices del mandatario sin escrúpulo. Golpe dado ni la mano de Dios lo quita.

Lo peor, para este columnista, es extender el fraude, mismo que anuncié desde hace tres años cuando “iniciaron” los trabajos de la gran obra de infraestructura del sexenio –a la par con la del calderonismo, el llamado puente Albatros sobre el Balsas que tanto benefició a los narcotraficantes que desembarcan sus mercancías en el puerto Lázaro Cárdenas–, anunciándose que sus beneficios serían transexenales, como si el tiempo también fuera pertenencia del PRI corruptor y sus aliados y “no militantes” asidos a la ubre presupuestal.

Para colmo, el mayúsculo peculado se origina en las llamadas Afores, donde se acumulan los fondos para el retiro que substituyeron a las pensiones poco eficaces en términos de macroeconomía, que fueron desviadas de su fin e invertidas para costear, hasta ahora, la mitad –el 47 por ciento–, de la magna obra que, además, está fincada sobre terrenos lacustres, en constante hundimiento, a costa de ejidatarios que percibieron una bicoca por indemnizaciones o ni siquiera eso. Los machetes se quedaron en los armarios; y no es albur.

Ningún derecho tenían peña y sus colaboradores para invertir el monto de los afores –más de tres mil millones de pesos al cierre de 2017–, en una obra pública a costa de los fondos de retiro y sin consenso de sus propietarios, los trabajadores que ahorraron sin opciones de hacer otra cosa, en el más severo de los daños pecuniarios contra los mexicanos.

¿Cómo puede defenderse una conducta pública como ésta?

Derrumbe

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Un gobierno sin pilares se derrumba, salvo en México en donde, como lo atestiguamos hace treinta y dos años tras los terremotos que colapsaron varias sedes oficiales, las acciones corren por inercia y nada sucede cuando llegan los movimientos telúricos de la política. Recientemente lo observamos con la salida, desde hace semanas concertada, de Raúl Cervantes Andrade de la Procuraduría General, el tercero de lo que va del sexenio peñista, cuando tiró su renuncia, en una comparecencia en el Senado con tintes de rabieta –“no quiero prensa, es una reunión privada”, argumento inadmisible cuando se daba en el recinto de la Cámara Alta y el personaje era funcionario público–, por considerar que su figura , detenía las iniciativas de los operadores de Los Pinos.

Se fue Cervantes Andrade, sin sutilezas ni sorpresas acaso como él pretendía, en los prolegómenos de los inefables “destapes” de candidatos y con la Procuraduría General convertida en un espejismo irrelevante, por donde pasan los criminales que el sistema lincha y son más fuertes las ausencias de quienes ejecutan y siembran el terror por todo el país.

Los otros procuradores “peñistas” fueron Jesús Murillo Karam, integrante del grupo hidalguense cuya salida, redujo la operatividad de su coterráneo, Miguel Ángel Osorio Chong y acaso lo hundió en las redes de complicidades tejidas por el primero; luego siguió la abogada “televisa”, Arely Gómez González-Blanco a quien recibieron con la peliculesca fuga de Joaquín El Chapo Guzmán por aquel túnel en donde hasta sus pantuflas dejó.

Pesimismo negro

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Me decían hace unos días que mis palabras parecen impregnadas de un pesimismo negro –lo contrario del humor– y hasta catastrofista. Para defenderme un poco, y además apenado por el justo señalamiento, argüí que también me habían calificado igual cuando vi venir el atentado contra Colosio –“Presidente Interino”, 1993-, o denuncié el alcoholismo de calderón antes de que el escándalo llegara a la Cámara de Diputados. De igual manera, la alerta sobre marta sahagún evitó lo que ya se gestaba para simular una suerte de reelección de fox si bien su falta de carácter ayudó bastante. Y siempre colgándome el sambenito de ser profeta del caos. ¡Cómo si me gustara el papel!

Como testigo de tantas volcaduras de la historia, me satisfaría mucho más reseñar a los lectores preocupados del acontecer cotidiano que no hay riesgo alguno de una nueva “guerra fría” pese a la unión de fuerzas entre Rusia y China en franco desafío hacia occidente y, en concreto, al ya desbalagado pato Donald Trump, quien sólo es aprobado por el 37 por ciento de los estadounidenses y parece tener un gran parecido político con su colega mexicano: todavía no han podido aterrizar en la realidad ni saben conducir las naves de las cuales son timoneles, sólo eso, bajo las órdenes de un capitán que, por si se les olvida, se llama soberanía popular, maltrecha en nuestro país ante la incesante invasión de foráneos saqueadores que cierran espacios en nuestros mercados y en todos los renglones.

Amanecer

Rafael Loret de MOLA

Sino del optimismo que divulgaron sus discursos y de la fe de un pueblo ¡Qué paquete tienes presidente lópez obrador! ¡Ser digno de una gran nación y no fallarle! La voz de la crítica te seguirá como contrapeso. Acéptala con la humildad con la que abrazaste a todos. Por méxico y su futuro, no des tregua al corrupto y sacúdete de la maraña de personajes turbios. Comparto la emoción de millones de mexicanos; y la preocupación de quienes dudan.

No es que todo vaya a cambiar de la noche a la mañana; es que, entre millones de sufragantes, surgió la fe de un pueblo en el futuro, sabedor que logramos derrumbar la ignominia del sistema putrefacto, corroído hasta los huesos. Sólo una noticia nos asfixia: Puebla, colocada en el maniqueísmo entre el bien, y el mal. Los números suben y bajan en la ciudad de los ángeles y esperemos que, lleguen al Tribunal Electoral para decapitar al cacicazgo perverso de los Moreno Valle. No se merecen los poblanos un fraude entre un mar de optimismo.

México ganó una oportunidad. Y la vamos a aprovechar. Ningún retroceso, ninguna ambigüedad, no más felonías ni corruptelas familiares, ni entregas lacerantes al extranjero. Sí, Andrés será el mandatario más presionado de todos los tiempos… y acaso el de mayor poder en décadas. Por eso debe cumplir y hacer, construir y no parar, sacudir y jamás ceder. Démosle nuestra confianza. Tiende derecho a ella luego de años de lucha y perseverancia. ¡A ganarse el sueldo con sudor y entrega, Andrés! ¡Y a no fallarle a millones que votamos por ti! Sí, ahora puedo decirlo sin torcer la imparcialidad con la cual me conduje. Y estoy seguro de que, aunque pesan algunas ambigüedades, será su deber superarlas si, de verdad, como dijo emocionado la noche de la victoria, quiere pasar a la historia como un buen presidente. Que así sea.

Inicio tormentoso

Rafael Loret de MOLA

Pocas veces, por no decir ninguno, el inicio de un nuevo año había sido tan pesimista como el actual. De acuerdo a lo observado fueron más las familias confundidas sobre qué esperar a lo largo de los próximos doce meses, sobre todo por el pesimismo financiero, la confusión y el temor electoral y la seguridad de que nuestro superior gobierno no parece preparado para superar los inevitables golpes del exterior. Nada puede hacerse, desde aquí, para frenar la caída del peso frente al dólar ni la del petróleo, cuyos precios son regulados por el mercado internacional, incluyendo a los esquiroles del Medio Oriente dispuestos a vender millones de barriles ofertándolos como en un mercado invernal.

Estos factores, sin duda, marcarán los derroteros de las semanas y meses por venir y para los cuales los sabios economistas no están preparados ni fueron previsores. Prefirieron discursar sobre el optimismo basado en la grandeza del país y no sobre el alud que se precipita, sin remedio, sobre una endeble economía que ya ni siquiera puede decirse resistente con las reservas internacionales del Banco de México despegando… hacia abajo. Pareciera cosa del demonio y, en ocasiones, percibo que estamos en tiempos de males provocados oficiosamente por los engendros de la política partidista tan desprestigiada.

No sé cuántas veces cité en el ciclo anual pasado la fusión perversa del presidencialismo asfixiante y la partidocracia chantajista, para muchos la nueva forma de hacer política aun cuando con ello se deje a los gobernados en estado de indefensión.

Meade, cuestionado

En su comparecencia en la Cámara de Diputados con motivo del análisis del paquete económico 2018, José Antonio Meade, Secretario de Hacienda y Crédito Público, fue severamente cuestionado por los partidos de oposición, principalmente por la deficiente respuesta en la reconstrucción por los sismos. El titular de la SHCP mostró cierta arrogancia al desdeñar críticas y sostener que pese a las adversidades, México ha crecido de manera balanceada con beneficios a un mayor número de mexicanos. Lo cierto es que Meade evadió ante la crítica los claros señalamientos de que la política financiera y económica del país solo beneficia a unos cuantos súper ricos y perjudica severamente a millones de mexicanos en pobreza o en pobreza extrema. A pesar de los cambios en las expectativas económicas por los negativos efectos de los sismos, Meade se niega a aceptar modificaciones a su ley de ingresos y presupuesto de egresos lo que, no obstante, seguramente sucederá en la Cámara de Diputados en a ingresos y en la Cámara de Senadores en egresos.

AHORROS La SEP, o específicamente su titular Aurelio Nuño, muy mal ha quedado ante la opinión pública por tolerar o impulsar el cobro de cuotas extraordinarias a los padres de familia con hijos escuelas afectadas por los temblores. Además de ilegal pega en la imagen de Nuño.

Manos muertas

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Cuando los clérigos y curas combaten al juarismo, desde el púlpito o a través de maestros religiosos que cuestionan al Benemérito bajo la teoría de que el Tratado MacLane-Ocampo fue un acto de traición y no una estrategia convenida para el final del genocida Maximiliano, el barbado enajenado de Miramar a quienes los traidores conservadores, le hicieron creer que el pueblo mexicano los vería con beneplácito y éste sólo lo hubo cuando se escucharon aquellos cánticos de ¡Adiós, Mamá Carlota!

Con un país devastado, sobre todo en cuanto a la falta de brazos y la ausencia de fondos, Juárez no tuvo opción sino la de las Leyes de Reforma en donde, entre otras cosas, expropió los llamados “bienes de manos muertas”, territorios extensos e improductivos en manos del clero que atesoraba gran parte del suelo patrio por “pura devoción” mariana. Ésta, y no otra, significó la satanización del inmenso Indio de Guelatao, que perdura de manera ignominiosa en las aulas de los colegios “privados”, y que debiera causar vergüenza a quienes lo señalan porque, con ello, exhiben su falta de humanidad y la ambición ilimitada por lo material.

Así, ahora, en la misma línea conductora, los politicastros que conforman al régimen más corrupto de la historia, juegan con los dineros de manos muertas, aquellos que generan los mexicanos y duermen la larga pesadilla de la corrupción, como si fuesen ahorros de las prominentes familias y herencias para retirarse del mundanal ruido de las necesidades a afrontar cotidianamente y arrinconarse, especulando, con la única misión de exaltar a sus cómplices del gobierno.

Basta! para que te enredes

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