Director general: Miguel Cantón Zetina | @MiguelCanton1
Somos parte de:
Jueves 20 Septiembre del 2018
cielo claro 19°

Piense

Derrumbe

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Un gobierno sin pilares se derrumba, salvo en México en donde, como lo atestiguamos hace treinta y dos años tras los terremotos que colapsaron varias sedes oficiales, las acciones corren por inercia y nada sucede cuando llegan los movimientos telúricos de la política. Recientemente lo observamos con la salida, desde hace semanas concertada, de Raúl Cervantes Andrade de la Procuraduría General, el tercero de lo que va del sexenio peñista, cuando tiró su renuncia, en una comparecencia en el Senado con tintes de rabieta –“no quiero prensa, es una reunión privada”, argumento inadmisible cuando se daba en el recinto de la Cámara Alta y el personaje era funcionario público–, por considerar que su figura , detenía las iniciativas de los operadores de Los Pinos.

Se fue Cervantes Andrade, sin sutilezas ni sorpresas acaso como él pretendía, en los prolegómenos de los inefables “destapes” de candidatos y con la Procuraduría General convertida en un espejismo irrelevante, por donde pasan los criminales que el sistema lincha y son más fuertes las ausencias de quienes ejecutan y siembran el terror por todo el país.

Los otros procuradores “peñistas” fueron Jesús Murillo Karam, integrante del grupo hidalguense cuya salida, redujo la operatividad de su coterráneo, Miguel Ángel Osorio Chong y acaso lo hundió en las redes de complicidades tejidas por el primero; luego siguió la abogada “televisa”, Arely Gómez González-Blanco a quien recibieron con la peliculesca fuga de Joaquín El Chapo Guzmán por aquel túnel en donde hasta sus pantuflas dejó.

Manos muertas

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Cuando los clérigos y curas combaten al juarismo, desde el púlpito o a través de maestros religiosos que cuestionan al Benemérito bajo la teoría de que el Tratado MacLane-Ocampo fue un acto de traición y no una estrategia convenida para el final del genocida Maximiliano, el barbado enajenado de Miramar a quienes los traidores conservadores, le hicieron creer que el pueblo mexicano los vería con beneplácito y éste sólo lo hubo cuando se escucharon aquellos cánticos de ¡Adiós, Mamá Carlota!

Con un país devastado, sobre todo en cuanto a la falta de brazos y la ausencia de fondos, Juárez no tuvo opción sino la de las Leyes de Reforma en donde, entre otras cosas, expropió los llamados “bienes de manos muertas”, territorios extensos e improductivos en manos del clero que atesoraba gran parte del suelo patrio por “pura devoción” mariana. Ésta, y no otra, significó la satanización del inmenso Indio de Guelatao, que perdura de manera ignominiosa en las aulas de los colegios “privados”, y que debiera causar vergüenza a quienes lo señalan porque, con ello, exhiben su falta de humanidad y la ambición ilimitada por lo material.

Así, ahora, en la misma línea conductora, los politicastros que conforman al régimen más corrupto de la historia, juegan con los dineros de manos muertas, aquellos que generan los mexicanos y duermen la larga pesadilla de la corrupción, como si fuesen ahorros de las prominentes familias y herencias para retirarse del mundanal ruido de las necesidades a afrontar cotidianamente y arrinconarse, especulando, con la única misión de exaltar a sus cómplices del gobierno.

Festejo sangriento

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Hace algunos años encontré en un restaurante yucateco sito en la avenida de los Insurgentes, al sur de la Ciudad de México, al general y ex secretario de la Defensa, Juan Arévalo Gardoqui, el cobarde que no tuvo los arrestos para mirarme a los ojos y reconocer la intervención militar en el asesinato de Carlos Loret de Mola Mediz en febrero de 1986.

Aquel día, en 1991, tenía la sangre muy caliente y sentía que la sangre de mi padre era, aunque suene terrible, mi mejor blindaje; creía, a ciencia cierta, que no se atreverían a tocarme por cuanto la opinión pública acusaba al ejército y al represor ex titular de Gobernación, el cínico y mal nacido Manuel Bartlett ahora falderillo de Andrés. Vi al general y le espeté a bocajarro:

–¡Aquí huele a asesino, a podrido! ¡Por favor, desígneme otra mesa, alejada de este charlatán de cuatro estrellas!

El que se fue, vestido de civil por cierto, fue Arévalo a quien jamás se investigó por solapar crímenes e instrumentarlos, a la sombra del poder civil cuya cabeza máxima era miguel de la madrid. La línea de la impunidad subía y sigue en alza en este, sangriento ya, 2018 –por ejemplo, son cuatro los periodistas asesinados en los primeros cuarenta y cinco días del año–.

Como Arévalo, el de los ojos vidriosos, sus sucesores han sido parte de la canalla oficial y destaca, entre ellos, Enrique Cervantes Aguirre, quien fungió como ministro bajo las órdenes del gran simulador zedillo, cuyos nexos con el narcotráfico fueron escandalosos y no pudieron ser ocultados con lo que la impunidad creció sólo por los arrestos presidenciales en una nación carente de contrapesos en la esfera del poder absoluto. Ni un solo senador, no digamos los diputadillos sacados de las chisteras de los alquimistas, se atrevía entonces a dar la cara a los mandatarios y conminarlos a someterse a la soberanía popular, el bien mayor de la ciudadanía derrochado por la clase política que ahora se burla abiertamente de ella.

Con el general Gerardo Clemente Ricardo Vega García, el foxismo negoció su permanencia con un soterrado acuerdo de no agresión con el crimen organizado, revisado por las “muchas faldas” de Martita. Ello le permitió a aquel mandatario, quien sufre por las amenazas de Andrés sobre su millonaria pensión, arrinconarse y dejar pasar el tiempo traicionando a cambio por él propuesto.

Luego vendría Guillermo Galván Galván, supeditado a las órdenes de Genero García Luna, el intocable personero de calderón, quien dio inicio a la inútil “guerra” contra los capos que ha humillado a las Fuerzas Armadas; y, por último, el general Salvador Cienfuegos Zepeda, quien se quedó sin doctorado honoris causa con el que pretendía “tapar” las tantas tumbas clandestinas acaso abiertas por sus ordenanzas, como en San Pedro Limón, Tlatlaya, en el Estado de México.

No me da la gana, con estos antecedentes, sumarme a las “felicitaciones” fatuas a la soldadesca con motivo de su “día” cuando todo se ha vuelto noche en las refriegas incesantes en no pocas ciudades de la herida República.

¿Quién perdió?

Rafael Loret de MOLA

Si tanto es el afán de la llamada Asociación de Política Exterior de Estados Unidos –una de esas organizaciones que parecen rimbombantes y sólo sirven para reunirse en eventos de la “high life” para entretenerse otorgando preseas–, por considerar a peña nieto como un estadista por sus “cambios estructurales” –acaso porque en Chiapas los maestros volvieron a las aulas para privilegiar su posición como mentores responsables ante un gobierno federal manejado por ineptos–, que se lo lleven a Nueva York, de nuevo, sólo para estar ciertos de cuánto duraría bajo su dirección Wall Street. ¿Una o dos semanas?

La soledad del mandatario, personal y política, se hace cada vez más patente; todavía peor después de las tragedias de septiembre en la que sus apariciones públicas fueron detonantes más que estimulantes.

Ni él ni la mayor parte de los gobernadores pudieron evitar los abucheos, en las zonas de desastre y durante las fiestas patrias que precisamente, debieran culminar hoy al recordarse el 195 aniversario de la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, pasando bajo el balcón de la célebre “Güera” Rodríguez – amante de Simón Bolívar y después del enajenado Iturbide, quien se creyó emperador y lo fue por menos de un año en un sueño lúdico que atrapa, sin remedio, a quienes alcanzan la gloria del mando absoluto en nuestro país–, para significar con ello la importancia de las damas casquivanas en nuestra historia. Pregunten, si lo dudan, por el beso que exalta el escudo de Aguascalientes.

La escalada

Rafael Loret de MOLA

En París estalló en 2015 la más grande advertencia, esa que no quisieron ignorar algunos cotidianos del norte del país que ahora se niegan a publicar informaciones relacionadas con las mafias del narcotráfico, ensoberbecidas e intocables. En París, nada menos, allí donde dio inicio en 1968 al movimiento estudiantil emancipador confundido por muchos como una rebeldía insana y promovida con intenciones de dominio por parte de cuantos pretenden movilizar al mundo, durante seis horas no cesaron los disparos contra las instalaciones de una revista satírica que había publicado caricaturas del profeta Mahoma como si con ello se lanzara un misil para iniciar una nueva “guerra santa”, el señalamiento más feroz de los fundamentalistas llenos de rencor contra el obsesivo intervencionismo estadounidense.

De inmediato, claro, los calculadores españoles se montaron en la misma nave aduciendo que había un paquete “sospechoso” en los edificios del Grupo PRISA –en auge en México a partir de las concesiones de felipe calderón–, y de su periódico El País, el cotidiano más vendido ya en algunos puestos de las colonias de mayor poder adquisitivo en donde se han instalado las felices colonias españolas, alemanas y estadounidenses listas a hincar los dientes sobre los recursos de nuestro subsuelo avasallando a las empresas mexicanas demasiado temerosas y especuladoras. Esto es, como si en esta institución no se recibieran, a diario, como lo he constatado personalmente, diversos “bultos” conteniendo cualquier cantidad de elementos de dudosa procedencia.

Clanes y cacicazgos

Rafael Loret de MOLA

Hasta hace unos años, por lo general, estaba muy mal visto el nepotismo y era motivo de recriminación permanente por parte de una oposición farisea; salvo unas cuantas excepciones, como las de los hijos de los presidentes Lázaro Cárdenas y Miguel Alemán, recrudecidas con josé lópez portillo y sus “orgullos”, la tendencia era evitar la instalación de clanes substitutos de los viejos cacicazgos que habían puesto en jaque a la posrevolución.

Ahora las cosas han cambiado y casi se exige un linaje –el pedigrí político–, para garantizar las carreras de la infamia dentro del sector gubernamental. Y no es todo: entre la nueva aristocracia mexicana se teme cualquier modificación a las líneas trazadas de antemano bajo el argumento de que sólo un pequeño grupo de autócratas tiene capacidad para gobernar a un país tan extenso y plural como el nuestro. Falacias al calor de los peculados ilimitados y las alianzas soterradas con el crimen organizado, dominador, en buena parte, del territorio nacional.

En una de sus escasas apariciones públicas –una por día cuando más–, el señor peña nieto, cruce de dos cacicazgos mexiquenses, aseveró que la violencia “del pasado” estaba “reavivándose” advirtiendo a los gobernadores que suyas eran las facultades para proceder y limitando los apoyos federales de seguridad a la condición de subsidiaria y temporal. Lo contrario a lo expuesto en la ley en curso sobre el tema y a la creación de la pomposa Gendarmería Nacional, brillante idea del general colombiano Óscar Naranjo Trujillo, quien presumía con haber acabado con la guerrilla de su país. Ahora, Andrés propone una “guardia nacional”, con ascendencia digamos más mexicana. Lo mismo, en el fondo.

No hubo un solo gobernador, ni siquiera el entonces jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera Espinosa, que alzara la voz y recriminara al mandatario federal sus lineamientos falsarios y torpes. Mancera, sencillamente, asumió la presidencia del Consejo Nacional de Gobernadores (Conago), saludó fríamente a peña y se dejó llevar por los halagos inducidos que tienden, por supuesto, a dividir más a la izquierda con la exaltación de un personaje que ni siquiera ha definido su militancia perredista, pero bien sabe para qué es utilizado.

Hay más violencia porque la actividad de los cárteles, alentada desde los Estados Unidos para desestabilizar al país, es mayor cerca de los comicios con ambiguas posibilidades del priismo repudiado, en general, pero dispuesto a no ceder territorio, mucho menos a la izquierda como podría ocurrir en el Estado de México, pero tampoco a la derecha, en curso en Nayarit y Coahuila, con el basamento de derrotar, precisamente, a algunos de los peores capos políticos, los Moreira y Roberto Sandoval Castañeda.

No es casualidad lo que está pasando sino sólo el reflejo de una honda contaminación de la cual es difícil alejarse cuando se pertenece a los grupos políticos.

La ética perdida

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

En la ruta hacia el abismo de 2018, se evidencia la pérdida sustantiva de toda condición ética. Se procede con absoluta impunidad y la justicia juega un rol marginal ante las consignas superiores y los distintos chantajes soterrados de las dirigencias partidistas. Por ejemplo, a Andrés le costó el Estado de México para pagar así su perfil de “no revoltoso” a cambio de dejar esparcidos más de un millón 800 mil sufragios carcomidos por la devoradora del sistema.

Y también en Coahuila el balanceo entre los intereses cupulares, fueron determinantes. Cuando menos tres veces fueron señalados los excesos financieros del priísta Miguel Ángel Riquelme para ser llevados y devueltos del INE al Tribunal Federal de Delitos Electorales en donde daban vuelco a las documentadas facturas de campaña pero, eso sí, sin tocar jamás otro punto medular para anular las elecciones: la intervención ofensiva del todavía gobernador cuyo apellido ya es sinónimo de vileza en el país entero, Rubén Moreira, hermano de Humberto el enajenado que se cree impoluto tantas veces señalado por su propensión a ocultar fortunas mientras sus colaboradores son perseguidos o purgan condenas ya.

Mientras, claro, Ricardo Anaya, como hemos señalado, salió bien del trance en el que lo envolvió un periódico y no el MP, cada vez más insubstancial. Feliz, hasta ocurrente y con el semblante optimista, el dirigente panista refirió su hazaña de haber ganado, en juicio, la querella contra un periódico que detalló la manera como acrecentó el patrimonio familiar con la expectativa de vivir en EU al terminar con sus juegos políticos

La ley de la selva

Rafael Loret de MOLA

Hasta los legisladores temen que la iniciativa de ley “de seguridad interior”, misma que faculta a las fuerzas armadas a realizar tareas policiacas y de espionaje bajo el falaz argumento de que sólo así podrá detenerse la oleada de violencia generada por la guerra de plazas atizada por los cárteles con enorme influencia, habida cuenta de que el descontrol actual y las perspectivas futuras –los comicios cercanos en cuatro entidades del país y las presidenciales del año próximo–, facilitan las condiciones para una arribazón militar con el auxilio de la Casa Blanca –la de Washington–. Sobre todo si los comicios se salen de cauce.

De esta manera, considerando que el señor peña nieto –el del chile que no embona, según él dijo– no detenta el verdadero control sobre nuestras fuerzas armadas y, cada día, como sucedió en el sexenio de calderón, parece más atrapado en su madriguera, discursando sandeces y reduciendo su propia agenda para evitar a las multitudes cada vez más irascibles, la presencia de los mílites en los calles carece de sustento jurídico y moral; esto es, de existir un estado de derecho en nuestro país estarían de vuelta en los cuarteles y no amenazando, con su presencia, a quienes ocupan los territorios en donde habrá de determinarse el destino de sus gobiernos estatales con un fuerte y explicable rencor contra el mandatario federal.

Le llaman el “efecto peña” y éste es contrario a las ilusiones de los priístas tuertos, incapaces de tomar una sola radiografía a la realidad nacional; por el contrario, apuestan a los votos del miedo, como en 1994 tras el magnicidio perpetrado contra Luis Donaldo Colosio, con la soldadesca desbordada y exigiendo, cada vez más, los consiguientes botines de “guerra” humillando y robando a la población civil. De allí, igualmente, el sesgo de las matanzas no aclaradas, como la de Tlatlaya o Tanhuato, que van pasando del discurso infamante al archivo oscuro de los secretos de Estado. No podemos dejarlos allí.

El caso es que, a medida que se violentan las normas superiores, el general Salvador Cienfuegos Zepeda queda en una posición más comprometedora. Por una parte, se clama por su destitución al calor de los excesos propios y de sus tropas; por la otra, se le intenta proteger con el calado de las mafias dominantes de por medio. Un punto extremadamente molesto, e infecundo, con olor y sabor a chantaje. Pero no ha perdido el poder de fuego.

Ni el señor peña ni el general Cienfuegos son personajes con capacidad de liderazgo. Por ello esconden sus humanidades en todos los actos públicos y eluden la posibilidad de confrontar al pueblo herido, maltratado, ultrajado.

Los Falsarios

Rafael Loret de MOLA

La Secretaría de la Defensa Nacional, cuyo actual titular es Salvador Cienfuegos Zepeda, cuenta con registro de, al menos, cien organizaciones armadas a lo largo de veintidós entidades del país. Ello explica el éxito del contrabando de armas sin que el principal concesionario para las ventas de la misma, sea al ejército o de modo clandestino, Jaime Camil Garza, sea siquiera investigado; al contrario, es uno de los “intocables” –que para el tuerto señor peña no existen–, dentro de una larga lista de multimillonarios con gusto por verle las caras de tarugos a los mexicanos. Los miembros de la sociedad oaxaqueña, tan afrentada por los constantes atentados contra el patrimonio urbano de la verde y antigua Antequera, la capital de la entidad, amén de los desmanes cometidos en las distintas regiones que integran esta singular porción de la patria, conocen a perfección quiénes son los llamados a la cooptación para ser partes de las manifestaciones callejeras… allí mismo y en el Distrito Federal. Es una suerte de “industria” a cambio de la ausencia de empleos y de la parálisis de un gobierno, que ahora encabeza el junior-efebo, Alejandrito Murat Hinojosa, incapaz siquiera de asegurar una sana negociación para evitar desplazamientos masivos con fines perturbadores. Todos allí saben que, durante el mandato de Gabino Cué Monteagudo, incluso se les proveía de fondos a cuantos le amenazaban con alterar el orden y sumarse a las marchas en el centro neurálgico de la República o en cualquier otra parte en donde se requiera bloquear carreteras, cerrar calles, sitiar comercios y un largo etcétera incluyendo los cierres de los pasos fronterizos.

Arranques fallidos

Rafael Loret de MOLA

Las estrategias fallidas del PRI llegaron al extremo cuando se exhibió a Aurelio Nuño Mayer como posible coordinador de campaña de José Antonio Meade, sumando con ello el rencor del magisterio contra el primero y la repulsión de todos contra el peñismo y sus hijos. No ha sido todo, Mikel Arriola, dejó la dirección del Seguro Social –una quiebra más del sector Salud–, para competir por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México a sabiendas de que en la capital del país son nulas las posibilidades priístas.

Mientras, en Yucatán, los “gamboínes”, Emilio, el padre, y Pablito, el hijo, buscan la gubernatura de Yucatán aunque el junior jamás haya vivido en la entidad salvo durante las “temporadas” en Uaymitún, una de las playas más hermosas del sureste, donde los muy ricos de Mérida veranean cada año. Con estas cartas, no podrán remontar jamás las encuestas, ni siquiera las pagadas a precio de oro. ¡El PRI se asfixia solo!

Dados los antecedentes parece evidente que la seguridad con la cual se muestran los serviles al gobierno peñista, incluyendo los habituales maridajes con ciertos medios de comunicación, se debe a la cúspide de la represión institucionalizada por la Ley de Seguridad Interior y con las botas militares enseñoreando el paso de los aspirantes presidenciales con dedicatorias especiales a cada uno; quizá por ello, Andrés y su Morena, de plano señalaron a los secretarios de la Defensa y Marina, como elementos a quienes “ordenaron” sabotear su causa. Una peligrosa postura, sin duda, luego de lanzar la propuesta de amnistiar a los capos y secuestradores en busca de la paz general.

¡Listo, fuego!

Rafael Loret de MOLA

Dentro de dos días, el domingo 1 de julio, en todo el país habrá de votarse con una boleta cubierta de la pátina de enjambres antiguos, acuerdos soterrados, concesiones predispuestas por los operadores de Los Pinos y el polvo del establishment que anula el sentido de la democracia con tal de favorecer a un pequeño grupo de privilegiados, entre ellos los empresarios cómplices, con órganos electorales viciados y ausentes de ética al estar entregados a los gobiernos estatales y, sobre todo, al federal que sigue asustando a los timoratos.

Cómo votar, me preguntan innumerables lectores, cuando las opciones no convencen del todo, entre el puntero que acapara el rencor nacional contra un gobierno podrido y el neo militante del PRI, y se desconocen los entuertos de cada candidato y de los dirigentes ávidos de escalar nuevos estatus a cambio de extender mentiras, reclutar a pillastres, esto es un panismo infectado hasta la médula, ni del PRD convertido en esquirol, y creer que cada instituto ostenta, perse, la representación de “todo” México descalificando a los demás, aunque toleren a los abstencionistas curiosamente.

Abstenerse, es una posibilidad también con alto contenido político si es reacción contra la pobre oferta política y la evidente manipulación de un sistema corroído en el cual las falsedades son obvias. La semana última atestiguamos lo peor, en una debacle de la moral colectiva y de la ausencia de información veraz y sólida. Los mexicanos estamos atrapados en el mismo agujero desde hace ya varios lustros y no hay quien se atreva a extraerlos para que puedan, sólo entonces, ejercer su libertad de pensamiento. He hablado de aplicar #cerocobardía a la hora de proceder ante las urnas. Lo hago ahora, de nuevo, insistiendo que estamos en juego todos, no sólo los convocados a sufragar el próximo domingo.

El finiquito

Rafael Loret de MOLA

¡Llegamos! Algunos hechos trizas, otros hastiados –una estrategia oficial más para inhibir al voto-, y unos más dispuestos a defender la voluntad –soberanía– popular a cualquier costo porque si no es ahora, ¿cuándo podremos redimirnos? Los llamados a la insurrección revolotean por todos lados mientras quienes creemos en una revolución pacifista insistimos en que se respete el rumbo de los comicios y no se caiga en el terrible error de pretender otro fraude a base de algoritmos y demás recursos cibernéticos porque tal, no lo duden, pondría al país en el infierno mismo.

Los soberbios priístas alegan que quienes decimos estas cosas pretendemos manipular al colectivo suponiendo que sólo si pierde el PRI –desde el pobre tercer lugar de la contienda– puede haber democracia y no la habrá jamás si los números, no los votos, favorecen al no militante del partido en el gobierno quien no se afilia acaso por el mínimo de vergüenza que le queda. Debería responder a este embrollo siquiera en la última jornada, la de hoy, para tratar de aglutinar aunque sea a los priístas desbalagados. No lo hará porque sabe, muy bien, que le sería imposible gobernar con una nación mayoritariamente en contra y dispuesta a descabezarlo con o sin guillotina de por medio.

Pese a ello, y aunque parezca increíble, el señor peña insiste en creer –de acuerdo a versiones de personas cercanas a él– en la hipotética victoria de José Antonio Meade aun cuando ya sabe que éste no tiene el beneplácito de las dos potencias con injerencia en México, la del norte y la del Mundial de fútbol. El señor peña, literalmente, es odiado por los líderes de sendos países en pugna permanente por la hegemonía mundial que, por cierto, va ganando Rusia en cuanto su capacidad para hackear las “elecciones” de Estados Unidos para imponer al enajenado Trump al frente de la Casa Blanca.

Ninguna manta

CIUDAD DE MÉXICO, 27JULIO2018.- Enrique Peña Nieto, presidente de México, y Luis Aguirre Lang, presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index), encabezaron la reunión plenaria de dicho grupo empresarial en la residencia oficial de Los Pinos. FOTO: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Mientras la rebeldía contra el gobierno de peña subía de tono por la “reforma educativa” que tenía, como fondo, recuperar el tejido magisterial para controlarlo política y electoralmente como lo había realizado la señora desde hace varios lustros.

Ella, resumió que su liberación significaba el derrumbe de la reforma educativa como si ésta hubiese sido la razón de su castigo y no los millonarios abusos contra su gremio, latrocinios sin fin, malversación de fondos y “lavado de dinero” considerando que en México NADIE puede hacerse de fortunas, sin el aval de los grandes narcos.

La histeria fácil de la mujer perversa suele aparecer cuando se siente con fuerza para contratacar. Así surgió la idea de demandar por “daño moral” al periodista que la puso en la picota y obligó, con pruebas, a perseguirla y encarcelarla cuando el régimen de peña aún no mostraba sus síntomas malditos a lo largo del terrible 2014: Tlatlaya, Ayotzinapa, Tanhuato; a contrapelo de intereses nacionales y a favor de las grandes compañías en expansión desde EU, Canadá y España.

Si peña hace maletas para su viaje al inframundo, la “maestra” no debería estar fuera de las rejas provocando, azuzando y guerreando, con sus millones en la mano, contra quienes la exhibimos. Felicito a Carlos Loret de Mola Álvarez por ser la punta de la lanza, estamos dispuestos a lanzarle la peor de todas y la más fiel imagen del sistema, acaso no de peñismo, pero sí de las estructuras que nos asfixian y no queremos seguir sobrellevando.

La sola conducta de Elba, sobre su caballo castrado, demuestra que está lejos de México la justicia, la libertad, la democracia y el estado de Derecho. ¡Mil veces maldita!

Entrar en razón

Rafael Loret de MOLA

Andrés, en la etapa final de su campaña y de todas las demás –las últimas no crecieron ni con el aceite hirviendo colocado en las torres de Los Pinos en prevención de un rabioso ataque de la izquierda–, asume un tono ponderado y serio sobre todo cuando se trata de analizar la posición de México ante las bravatas insanas de la Casa Blanca. Incluso dijo, textualmente, que se comprometía, al llegar a la Presidencia, a “hacer entrar en razón” a Trump y sus asesores en comercio y política exterior. Algo que, por el momento, no han logrado los aliados más connotados del anaranjado.

Y lo anterior quedó evidenciado, la semana pasada, en el pequeño círculo del G/7, que aglutina a las economías líderes del universo, en donde el jefe de la Casa Blanca casi rompe con sus socios comerciales creando conflictos diplomáticos con Francia, primero, y Canadá, después, porque no se quedaron con la boca callada ante las altanerías del estadounidense más vergonzoso del que tengamos memoria. En México sólo sería comparable con la execrable “Alteza Serenísima”, Antonio López de Santa Anna, en el siglo XIX.

Más de ciento cincuenta años separan a los dos personajes pero sus similitudes no dejan dudas. El interés por exaltar su mitomanía exacerbada –los enfermos de mentiras suelen creer, a pie juntillas, que son verdades porque ellos las proclaman–, y su ausencia de escrúpulos para observar a sus adversarios como simplemente humanos, retratan con fidelidad el orden que impone el “pato” Donald Trump en sus recorridos por el mundo. ¡Y dice, además, que está luchando por la paz mundial cuando no tolera, siquiera, a sus aliados!

Más allá de la reunión con Kim Jong-un, líder norcoreano, Trump puso las reglas para las relaciones viciadas con los Estados Unidos, asumiendo como su derecho enriquecer a su país, sacándolo de la mayor deuda externa que nación alguna tiene –¡pobrecitos norteamericanos!–, a costa de depauperar a todos los demás, obligarlos a hincar las rodillas y a mantenerse bajo la influencia del gigante occidental y ante las carcajadas de Putin, de Rusia, quien lo instaló en la Casa Blanca, y de los dirigentes asiáticos que son los únicos dispuestos a enfrentarlo en igualdad de circunstancias. El pobre peña, como los malos mariachis, calló.

En estas condiciones es bastante audaz insistir en que, sólo con palabras, Andrés podrá hacer “entrar en razón” al potentado que se cree político y, a partir de entonces, lograr hacer fluir las relaciones bilaterales sin el menor conflicto. Una utopía que se sale del guion habitual y es, sin duda, un enjambre de fantasías demagógicas que revela la urgencia del candidato casi vencedor –faltan solamente doce días para definirlo–, en mantenerse a flote sin entrar, de lleno, a la discusión con los operadores del señor Trump. Casi parece como un alumno más de la Universidad de Harvard cuando apenas cruzó la frontera no hace siquiera dos años.

Tal actitud de Andrés, contraria a su condición de beligerante contra las intromisiones contra la soberanía de México, responde, con claridad, a las interrogantes sobre si el fraude electoral –que algunos pensaron construir– tendrá alguna efectividad. Es evidente que no.

El caos…

Rafael Loret de MOLA

¿Cuál es el fondo de los intereses actuales del gobierno de Washington sobre nuestro país? ¿Reducir a cenizas la imagen presidencial para justificar una rectoría desde el Capitolio? ¿Provocar el caos social –indocumentados de por medio– para así tener el boleto de acceso a México considerado “estado fallido”? A estas coyunturas nos está llevando, sin remedio, el mandato de enrique peña nieto y sus enfermedades correosas: la política que lo ciega ante la realidad lacerante, y la física que le carcome por dentro sin valorarse del todo hasta donde es trágica su situación.

Por allí leí, en tono irónico, mencionar el estado de salud de Andrés Manuel López Obrador quien sufrió un infarto el 4 de diciembre de 2013 que lo mantuvo fuera de circulación en los días claves de la aprobación repulsiva de la reforma energética peñista. De esto, claro, él no tuvo la culpa pero sí elevó la sospecha sobre la secuela de enfermedades –cánceres e infartos– que suelen azotar a los líderes latinoamericanos que se convierten en incómodos para el gran gigante universal.

Desde el nosocomio –Médica Sur, nada barato, por lo que se le cuestionó porque quizá algunos esbirros adversarios pretendían su muerte en casa, sin atención de excelencia como merece un dirigente de su nivel aunque sea contrario al peñismo y a la derecha–, cometió, sin embargo, un error: enviar a su hijo a sustituirlo en las tareas de liderazgo lo cual fue rechazado aun guardando las formas para no alterar al enfermo. Y todo esto, el mal físico y el nepotismo al que tanto se opone cuando se trata de otros, dejó a su Morena en estado de indefensión ante el acoso de los serviles avaladores de la siniestra reforma. Poco a poco, la convocatoria se redujo y sólo hasta meses después, con Andrés de nuevo en la calle, volvió a su antigua solidez aun cuando pasara enormes dificultades para cumplir los requisitos –asambleas y militantes-, impuestos por el Instituto Nacional Electoral –INE, antes IFE, por el cambio brillante de sigla seguramente para determinar una parodia similar a las modificaciones priístas desde el PNR–, para el registro de partidos. Con todos los obstáculos, logró convertir a su “regeneración nacional” en un organismo dispuesto a la participación cívica.

Tramo final

Rafael Loret de MOLA

Lo anterior, claro, si Andrés, al fin, logra una victoria contundente como la que ya anuncian los observadores del exterior. En el diario español “El País” –aunque tenga una versión mexicana con notas europeas–, se otorga al tabasqueño, en su tercera intentona y sexta desde la fundación del PRD en la que él participó apoyando tres veces también al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas–, se concede una ventaja a Andrés irreversible con poco más del 34 por ciento de los sufragios potenciales y un 85 por ciento de posibilidades de ganar los comicios federales, lo que deja muy poco a la imaginación y a las especulaciones a través de encuestas enfermas.

El verdadero riesgo sería, sin duda, pretender un fraude que daría pie a una declaración de estado fallido por parte de las potencias universales y, por ende, daría pretexto al señor Trump para frotarse las manos ante el posibilidad de adueñarse de un territorio aún rico en petróleo y minería como demuestra la avidez de las multinacionales de los Estados Unidos, Canadá, España e Inglaterra, sobre todo. La presa es muy valiosa y nadie quiere soltarla, mucho menos cuando se prevén nuevas crisis mundiales, por los devaneos de Wall Street, sobre todo, y la belicosidad creciente de los norteamericanos que amplían las ventas de armas –con la intermediación de mexicanos traidores–, para asegurar el éxito de la industria. Tal es el meollo de la violencia en el mundo y ya es hora de dejar las ingenuidades en otro sitio.

El primero de julio, nada menos, estará en juego la viabilidad de la nación como tal; y sólo un mandatario fuerte, sólido y brillante en cuanto a sus cálculos de futuro, podrá lidiar con ello. ¿Lo apreciamos ahora mismo? Algunos dirán que sí; no la mayoría silente que todavía se debate entre votar y no hacerlo, hastiado de las muestras intolerantes del establishment.

 Criminales de restirador

Quieren linchar a los medios por transmitir noticias que resultan falsas pero cuyo origen está en los voceros del gobierno. Antes, los boletines oficiales eran el único sustento informativo; hoy, se han abierto micrófonos y teclas para ir más allá e indagar las tropelías incesantes de la clase política; y ésta responde, claro, tratando de difamar y señalar a los periodistas que se equivocan porque las fuentes dominantes los inducen y los llevan a callejones sin salidas. Esta es su manera de proteger a la “democracia” que sin el debate sencillamente es nada.

Luego de los terremotos del 7 y 19 de septiembre pasado, a treinta y dos años de los otros que también enlutaron el espíritu nacional y a miles de familias, se han detectado fallas estructurales en diez mil escuelas y miles de edificios, sobre todo en áreas como Oaxaca, Morelos, Chiapas y Puebla, también Tlaxcala y hasta Tabasco, cuyos constructores recibieron contratos jugosos, sobre todo por parte de la Secretaría de Educación Pública, para poder llevar, decían, la educación a todos los niños mexicanos; pero, en el mismo momento de establecer compromisos, sembraron muerto, devastación y dolor. ¡Y nadie los ha investigad porque se trata de miembros poderosos de la “high life”, amigos y socios de mandatarios y ministros, a quienes el sistema protege y adula.

Así sucedió, por ejemplo, con el arquitecto y “urbanista” Mario Pani, fallecido en 1993, responsable de haber erigido edificios emblemáticos, como la Unidad Habitacional Tlatelolco, parte de ella colapsada desde 1985 y el edificio Plaza Condesa que tiene daños irreversibles tras los terremotos del 7 y el 19 de septiembre pasado. Nunca hubo quien se atreviera a pedirle cuentas o que le señalaran como presunto criminal dadas las condecoraciones recibidas en el extranjero y el núcleo duro del gobierno. Se fue y no dijo nada. Qué podrán decir las víctimas, silenciadas para siempre.

Cuando sabemos que hay todavía rastrojos como huellas del evento brutal de 1985, y decenas de supervivientes bajo carpas porque lo perdieron todo, no es admisible la negligencia, el abandono y la ruindad de un gobierno que se dijo abanderado de la justicia social. ¿Y qué ocurrió con miguel de la madrid, el tibio mandatario que recorrió tres días después de aquel terrible suceso los lugares de desastre? ¿Fue juzgado? Jamás, y murió sin presiones el 1 de abril de 2012; la parca evitó cualquier forma de vindicación pública.

Pero ahora tenemos una segunda oportunidad para construir un “nuevo México” como claman los universitarios –la UNAM, por delante–, sin rastrojos de constructoras inmorales que ahorran adquiriendo y edificando con materiales de baja calidad, varillas que se doblan como una cuchara y una ambición que les sale por los poros como la sangre de sus víctimas por las heridas de éstas. Mil veces sean condenados a la leña verde del desprecio público a falta de la hoguera de la justicia.

 

Desastroso

Rafael Loret de MOLA

No pudo ser peor el inicio del año. Apenas en la primera quincena la asfixia es la definición para apuntar el ánimo de los mexicanos ante la oleada de sangre, carestía y corrupción que se entrelazan con las campañas electorales y dibujan a una clase política ambiciosa, con escaso conocimiento –o ninguno– de la geopolítica nacional y una avidez por la manipulación mayor a la de cualquier otra aristocracia moderna. Porque, para desgracia de quienes producen, el peso de los ociosos millonarios, se impone al silencio de una sociedad ultrajada.

La gravedad es mayor cuando sumamos a las entidades sumidas en la violencia y la persecución: Guerrero, Baja California –sobre todo la Tijuana de Jorge Hank–, Chihuahua y el asalto contra Javier Corral Hurtado, Colima, Zacatecas, Nuevo León, Baja California Sur, Yuneslandia, otrora Veracruz, y la Ciudad de México en donde las trifulcas de la izquierda dibujan las ambiciones de sus dirigentes, sean del PRD o Morena.

Desde luego, contra los cálculos oficiales, los índices de pobreza extrema crecen al ritmo de los aumentos a la canasta básica y, sobre todo, a la tortilla y el huevo, alimentos básicos de la mayor parte de los mexicanos. Por allí escuché una discusión entre un indignado consumidor y una marchanta a la que ya no le alcanza para adquirir lo básico:

–¡Vamos a boicotear las tortillas! –exclamó un furioso adulto mayor–.

–No –respondió la mujer angustiada–. El gobierno es nuestro enemigo y, si lo hacemos, nos dejan sin tortillas y pan. ¿Y qué vamos a comer? Tengo hijos, nietos.

El mayoriteo

Las mujeres exigen más espacios, pues los hombres siguen siendo mayoría en el ámbito político
Rafael Loret de MOLA

Cuando el Congreso no hace otra cosa que seguir los lineamientos del presidente en turno, sencillamente se destruye a sí mismo, deja de tener objeto, se reduce a la irracionalidad para supeditarse a otro poder, cuando el Legislativo debe ser considerado superior en cuanto aglutina la representatividad de la sociedad, en su conjunto, en donde como reza el artículo 36 de la Constitución reside esencialmente la soberanía popular. El mandatario, titular del Ejecutivo es quien obedece; el mandante es el pueblo, quien ordena. Tal es un principio democrático fundamental.

Otra cosa es la autocracia en la cual el jefe del Estado carece de contrapesos y domina, de facto, a los otros poderes de la Unión, el Legislativo sobre todo, a fuerza de ejercer el cuestionable “mayoriteo” dejando a las minorías en el penoso papel de testigos de piedra en la mesa de los chantajes soterrados. Desde luego no es por esto por lo cual votamos todos, los morenistas y quienes no lo son, en busca de una verdadera transformación del sistema político mexicano destinada a romper los antiguos moldes generadores de corrupción, demagogia y negligencia brutal ante la violencia imparable y, sobre todo, la guerra de las drogas engendrada y administrada por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos: CIA, NSA, DEA y FB.

Es tan obvio el tema que asombra el cinismo de quienes señalan a los mexicanos como entes diabólicos cuando todos sabemos que los grandes “padrinos” habitan en Nueva York, Chicago, Washington y Los Ángeles, en espléndidas mansiones, como las de la poderosa novia de Chucky, Elba Esther, mirando en casi todos los casos al mar infinito en las bahías más deslumbrantes del país vecino en donde las hipocresías rebosan y la imagen de la justicia es un marine solitario sobre las dunas de Medio Oriente.

Es por ello que el Congreso debe ser un contrapeso y NO UN ALIADO del presidente en funciones. Lo vemos ahora con el anaranjado Trump, el nuevo y nada gracioso “pato” Donald, tambaleante por cuanto haber pretendido ser superior a la fuerza del Capitolio, hundiendo a placer a sus cercanos colaboradores quienes, muy temprano, le dieron la espalda para denunciar sus tremendas desviaciones; y ya se habla de un escenario semejante al de 1974 cuando Richard Nixon pereció políticamente tras el caso Watergate y al ser señalado por evadir impuestos diez años antes de su mandato. Por cierto, renunció al cargo… ¡y no pasó absolutamente nada catastrófico! El hombre se fue a su casa y el vicepresidente, Gerald Ford, ocupó la Casa Blanca para brindarle impunidad a su predecesor como decisión primera.

Nadie debe asustarse por ello. Estoy convencido de que el presidente electo de México quiere pasar a la historia como uno de los mejores de cuantos hayan ejercido el mayor de los cargos ejecutivos del país. Desea parecerse a Juárez, quien luchó por la integridad de la República; a Madero, el mártir que entregó su vida burguesa para alzarse como revolucionario; y al general Cárdenas, vindicador de las mayores causas sociales.

Para ello sólo necesita un instante de determinación que posibilite la acción del Legislativo sin interrumpirla para asegurar los intereses de su régimen o bloquear las iniciativas incómodas.

El agio político

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

La guerra sucia tiene varias vertientes. Una de ellas es la mexicana por la cual los aguerridos aspirantes se inventan el agio político, esto es la manipulación real de los valores, para saltarse los temas inquietantes, narcotráfico, violencia, corrupción, robos de multinacionales, asfixia de las paraestatales y, sobre todo, una absurda negligencia que causa, a cada rato, dramas mayores, como la caída del “halcón negro mexicano” sobre los damnificados de Santiago Jamiltepec, Oaxaca.

Y, por supuesto, sólo se investiga aquello que la superioridad gubernamental desea mientras deja correr todo tipo de rumores, incluso contra su candidato el “no militante” del PRI, para supuestamente mantener bajo control un proceso electoral que se le ha salido de las manos: los partidos encontraron la manera de mantener la campaña cuando debían esperar al 31 de marzo. No ha sido así con las múltiples convenciones, arengas en pro de los candidatos al ser designados como tales por cada uno de los institutos de las tres alianzas del diablo –todas están contaminadas por la incongruencia–, y la escasa pulcritud moral de las dirigencias partidistas –todas–.

Los números van y vienen pero se quedan… por un tiempo. La estrategia mejor de los señalados es callar o desviar los temas hacia escenarios ya superados, según los mismos, sin que la procuraduría general, tan manoseada e infiltrada, hace la vista gorda hasta cuando un aspirante presidencial, por sus fueros, lanza un armisticio y ordena la extradición a México de quien está señalado por desfalcar a los mineros con 55 millones ¡de dólares! No se miden, claro, las reacciones de quienes han sido engañados también por el nauseabundo Grupo México del criminal Germán Larrea.

Sucede otro tanto con las triangulaciones millonarias de Ricardo Anaya y sus familiares cercanos para acrecentar por cien el capital original gregario. Es casi seguro que las jornadas actuales le reditúen aún más, mientras el miserable y ladrón calderón, quien debiera ser juzgado por multihomicida, a través de su títere Ernesto Cordero, se deslinda del panista con tal de llegar a la ignominia de apoyar a su mujer a quien tanto golpeó durante su gestión. Hipocresía pura.

Y, bueno, José Antonio Meade, quien se dice íntegro, no explica ni quiere, más bien evade el tema, el escándalo de la “estafa maestra” que posibilitó el desvío de ¡mil trescientos millones de pesos! desde la Sedesol bajo la titularidad de Rosario Robles Berlanga, la traidora, quien trepó al equipo de peña luego de haber dirigido al PRD. Grotesco; además, no olvidemos la manera en que se prorratearon las participaciones estatales con un criterio centralista abyecto, desde la Secretaría de Hacienda bajo el mandato real del nefasto Luis Videgaray, el padrino de Meade.

Si, por decir esto, me dicen que conjuro contra las elecciones, les responderé que ese sector de la sociedad empecinada, pese a los vientos de fraude que surgen del INE y el TRIFE, está más bien empinada por el continuismo y el establishment.

Desventaja

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

El señor peña está en desventaja notable: los cuestionamientos de sus gobernados, algunos de ellos franca y acaso merecidamente groseros, exhiben a un colectivo decepcionado, molesto, sencillamente cansado y harto de su mandatario y de los “esfuerzos” de éste para armar diatribas e intentan manipular a quienes se las creen.

No ha entendido, por ejemplo, que el rencor mayor viene de las mentiras reiteradas y de los pronunciamientos cargados de sarcasmo que van en sentido contrario a la punzante realidad, esto es como si, además de los encajes económicos, los genocidios y la oleada de corrupción, tuviera todavía el cinismo inaudito para vernos las caras.

Por ello habla de que no nos “ciegue” el rencor cuando se trate de evaluar los “avances” de su régimen… hacia el precipicio. Primero, tendría que dar cuenta de las razones para el enojo colectivo y la sentencia lapidaria contra el régimen que encabeza.

Sigo lamentando el lento despertar de los mexicanos, hasta ahora de pie, cuando desde hace dos años, tras las atrocidades de Ayotzinapa y Tlatlaya, amén de otras escenas grotescas como la de su mujer justificando su riqueza en un vano intento de legitimar su corrupción, llamamos a un par nacional, el 14 de octubre de 2014, cacerolas en mano, y ello en lugar de convocar a millones de mexicanos dio lugar al pronunciamiento valioso de algunos grupos racionales y los señalamientos ridículos de otros por haber hecho sonar cacerolas ante una hilera de granaderos en la residencia oficial de Los Pinos.

Perdónenme pero tenía guardada esta nota con la intención de que me sirviera de bálsamo. No entendí por qué un país cargado de afrentas no fue capaz de reaccionar a tiempo. Imagínense, nada más, si hubieran apoyado aquella manifestación hasta lograr, como en 2004, una marcha por la paz, la libertad y el buen gobierno A TIEMPO y no después de más de dos años de gobierno, de octubre de 2014 a enero de 2017, para que salieran a las calles, indignados, los mexicanos. Pudo más el bolsillo, duele decirlo, que la secuela de crímenes y ladronerías. Este estigma también nos cae en la cara.

Hace veintisiete meses se dio la barbarie institucional, entregándose al país a las bandas delincuenciales mientras el ejército, la marina, la gendarmería y hasta los odiados granaderos, eran absolutamente rebasados por el crimen organizado y colocados en una zona de guerra en donde sólo atacaban a los ciudadanos, como los llamados “autodefensas” al grado de despedazar, física y emocionalmente, a quien lideró a las mismas, el doctor José Manuel Mireles Valverde. Tal equivale a mostrar su cabeza en una esquina de la Alhóndiga de Granaditas siguiendo el brutal ritual de los salvajes hispanos que sometieron a los pueblos prehispánicos utilizando las artimañas de la traición.

Para eso sí han sido efectivos: para controlar a los ciudadanos desesperados por la ausencia de seguridad y el constante ultraje a sus familias, botines incluidos para la soldadesca, sin la menor protección por parte de las fuentes oficiales que debieron encargarse de asegurar las plazas tomadas por los cárteles en una inútil guerra, propiciada por calderón con su esposa al lado –si es que no estaba mancillada por sus golpes–, que no ha detenido, hasta hoy, el flujo interminable de drogas hacia los Estados Unidos.

 

Cómo abatir al Presidencialismo

Rafael Loret de MOLA

SERÍA CON UNA REFORMA CONSTITUCIONAL QUE FINIQUITARA EL MODELO DE LA REPÚBLICA PRESIDENCIALISTA

Exaltada por el ejercicio público de una voluntad superior aun cuando se establezcan contrapesos en los otros poderes de la Unión. El hecho de que el Ejecutivo recaiga en un individuo frente a legisladores y jueces, refrenda el acento egocéntrico de la estructura gubernamental.

En un régimen parlamentario la jefatura de gobierno, recae en quien encabeza el listado de congresistas más votado y tenga capacidad para negociar con las demás fuerzas políticas los consensos necesarios para asegurar la viabilidad del gobierno. En México, nos hemos quedado a mitad de la ruta. El señor fox anunció, en abril de 2001 el fin del presidencialismo autoritario. Lo hizo con la discrecionalidad de sus antecesores cuya funcionalidad se desarrollaba por efecto de la concentración de poder ante un Legislativo complaciente, integrado por una mayoría de incondicionales, y un Poder Judicial que dependía de la figura central para su integración.

Se interpretó que la torpeza del mandatario señalado, era demostración del acotamiento de la figura presidencial por efecto de la vocación democrática de quien ejercía las funciones presidenciales y optaba por desdeñar algunas de ellas. Nada más falso si consideramos que, a pesar de sus limitaciones, siguió ejerciendo el poder central incluso para anunciar el fin del presidencialismo, sin más consenso que el propio, o para validar, en la misma línea unipersonal, el oficioso concepto del cogobierno al lado de su ambiciosa consorte que no pudo, al fin, lograr para México el discutible honor de encabezar un matriarcado al estilo de la Argentina de Evita, Isabelita y Cristinita.

Minoría

Rafael Loret de MOLA

Los analistas menos tendenciosos, bajo la avalancha de los mercenarios que venden con descaro sus espacios al mejor postor y estrenan residencias fantásticas cada seis años, asumen que Andrés ya está muy por encima de su máximo histórico, en cuanto a las preferencias a su favor, esto es con más del 40 por ciento de las presunciones de votos cuando apenas caminamos antes de la media del primer mes de campaña “formal” –un eufemismo si consideramos que desde noviembre andan desatados los aspirantes–. Pese a ello, y las tantas encuestas del sube y baja, ello obliga a pensar en la urgencia de legislar, para el futuro, a favor de la segundas vueltas electorales.

Si Andrés, de acuerdo a las estadísticas oficiales que, por supuesto, tenderán al descenso para aminorar ventajas con la ignominia de la mano, llega al final con un puntaje de cuatro sobre cada diez votantes –en mis personales ejercicios la marca de López Obrador es bastante superior sin que haya dejado de cuestionarlo–, debería considerarse que, en cualquier caso, el sesenta por ciento estaría en contra suya, lo que dificultaría no sólo su administración sino imposibilitaría llamar a sus incondicionales “todo México”. No es así y él lo sabe aunque se obnubile por momentos, seguro de contar con una ventaja irreversible –la tiene, sin duda–.

Desde luego, los observadores acotan tal moción y aseguran que en los días restantes “las tendencias pueden cambiar”, alegando para ello lo ocurrido en 2006 –cuando, en realidad, calderón usurpó la presidencia y la redujo a cenizas crujientes de ilegitimidad–, y en 2012 cuando redujo la “amplia” ventaja de peña –se estimaba en doce puntos–, cuyos operadores adelantaron la navidad de quienes venden su voto por una despensa o un monedero para costear la quincena, y casi logra un empate técnico –en algunas encuestas que luego se diluyeron–, en medio del caos del INE y la propensión del mismo a seguir las líneas superiores.

En el caso anterior, el gobierno de calderón prefirió sacrificar a Josefina Vázquez Mota para sumarse, debajo del agua, al abanderado del PRI para cubrirse las espaldas. Ya sabemos cuáles han sido las facturas a pagar con la ligereza con la cual, oficiosamente, se dio cabida en la boleta a Margarita, la de los ensueños y pesadillas de calderón, la gran tramposa que presentó más de 700 mil firmas falsas aunque ella se salvara de la quema por determinación superior a diferencia del “jaguar” y “el bronquito”, los animales de la contienda.

Lo que parece viable es que, gane quien gane, de acuerdo a los números oficiales con escasa credibilidad –hemos padecido, hasta el cansancio, la subasta de sufragios y la esquilma de los escrutinios recurrente, hasta quedarnos sin nutrientes de verosimilitud–, la mayor parte de los electores –ese pesado sesenta por ciento, vistas las cosas desde el ojo gubernamental–, estaría en desacuerdo con el supuesto vencedor, sea Andrés, con sufragios, o Anaya o Meade, bajo el peso del escándalo que puede encender las hogueras a las que no temerá “el tigre” ya suelto.

De conducirse así, por las vías equivocadas, nos acercaremos más al estado fallido, la gran apuesta del execrable “anaranjado” que, so pretexto de construir el muro interfronterizo, está dispuesto a militarizar más de tres mil kilómetros en los lindes de nuestro país. Así está el mundo y así está México, en condición de indefensión.

Inmortales hasta que…

Rafael Loret de MOLA

Ya les decía yo que septiembre es hermoso como lo es el principio del otoño que exhibe el fin y el principio, las hojas cayendo del árbol de la vida pero sin mover su firme tronco. Es una buena época para otear por los parques y llenarse de los vientos que despiertan los sentidos, todos ellos, enfriando por fuera y dando calor por dentro. Vida y muerte, como la existencia toda que no tendría sentido sin un principio y un final. Mi padre lo describía muy taurinamente:

–De nada sirve una gran faena a lo largo de ochenta años si no somos capaces de asestar una buena estocada final; sin una caída del telón digna se puede ir el éxito, el recuerdo e incluso el anhelo de la inmortalidad que anida entre quienes nos recuerdan.

Es verdad: los seres humanos morimos cuando deja de haber alguien que nos cite, un corazón que ame nuestra memoria y una razón para extender la memoria. Es un pensamiento aterrador que suele agobiarme cuando asisto a algún lugar público, digamos las plazas de toros que se convierten en hogueras de pasiones, y pienso que acaso dentro de medio siglo cuantos estamos allí, salvo alguna excepción, estaremos en otro plano, fuera de este mundo y, si se tiene fe, en la contemplación etérea del ser supremo. ¿Por qué nos duele dejar tanto esta vida si nos espera una eternidad sin diferencias de clase ni opresión? Es una pregunta que también me atormenta.

En fin, vamos caminando por septiembre y también dejamos, detrás de nuestros pasos, las efemérides. Ya recordamos, muy cerca, al 2 de octubre que quiero tener presente mientras esté en este mundo; sencillamente porque nos marcó y acaso cercenó el valor de varias generaciones de jóvenes quienes venían pisándonos los talones y optaron por salirse de las filas que conducían a los liderazgos políticos para acomodarse a la sombra de los grandes capitales y de los herederos, a sabiendas de no poder escalar el último peldaño porque, en las pequeñas dinastías particulares, los tronos están ocupados por los que son señalados por sus progenitores sin que nadie les señale como hijos del nepotismo: dicen que con su dinero y sus empresas pueden hacer cuanto quiera, hasta saquearlas llevándose divisas al exterior y dejando sus empresas depauperadas con trabajadores en quiebra, éstos sí. Pero esta es la visión de la justicia para quienes no entienden de xenofobias ni de racismos al más puro estilo de las autocracias que perviven.

Y tenemos muy pendiente la efeméride del Paro Nacional como referente indiscutible de la fe de los mexicanos, de los bien nacidos, en busca de un mejor futuro para quienes vienen detrás. ¡Pobres de aquellos que se cruzaron de brazos! Perdieron su oportunidad de levantar las cabezas humilladas, como caravanas de súbditos a los monarcas, ante el oprobio del conformismo, el virus que carcome el alma.

No espero, claro, que en este mes, el último del verano, caiga la monarquía de los zánganos Borbones ya renovados, a quienes tanto desprecio por mi fe republicana, pero sí puede darse un sacudimiento que inicie el tormento hacia el finiquito. Lo mismo pienso del presidencialismo, en México, rebosante de elementos que ven al mandatario en funciones como inimitable e inigualable; lo he escuchado hasta la saciedad al paso de cada sexenio… y sólo al final algunos rectifican para acomodarse de nuevo dentro de las esferas del poder público porque no saben trabajar en otra cosa. Incluso muchos de los viejos funcionarios, crecen en sus negocios privados al calor de las influencias que conservan o tuvieron. Un vivo ejemplo de ello es cada uno de los muy ricos miembros de la derecha a quienes nadie persigue a pesar de los daños infringidos a la República. ¿Podrá con ellos el presidente electo?

Cada que aparece el ex mandatario calderón –minúsculas– en México, se ríe como no lo hacía ni cuando le quedó larga la casaca militar y parecía una caricatura de sí mismo. Yo no sé porque lo hace, acaso alguien le convenció de contar con una falsa galanura –para ello sería ideal que se divorciara para luego matrimoniarse con la execrable Laura Bozzo, quien se pasea con un chico a quien dobla la edad bajo el glamour de la vanidad que entregan las candilejas–, y caminar con la cabeza erguida luego de seis años de mantenerla baja salvo en las ceremonias públicas en donde debía fingir. Ahora no lo hace porque, sencillamente, se siente intocable por obra y gracia de las facturas por pagar de quienes ejercen gobierno en la actualidad. Eso sí: en cada llamada relámpago hace aseveraciones presuntuosas…pero no se hace acompañar del nefasto genaro garcía luna, el ex secretario de Seguridad Pública, bastante más cauto conociendo los precedentes y avecindado hoy en Florida.

Nuestras carcajadas

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Es de carcajada. Los señores fox, sobre todo él durante su campaña, asumieron que encabezarían un cambio estructural y no hicieron otra cosa que proclamar el continuismo arguyendo ignorancia sobre los avances logrados por el zedillismo, la era de la mayor simulación de cuantas recordemos, y elevado al señor ernesto a la posición de adalid de la democracia por haber prohijado, con sus acciones empobrecedoras, el clamor contra el estado de cosas y luego procediendo con los consejos de la Casa Blanca para llevar adelante una transición sin sobresaltos; y esto, como sabemos, fue su mayor aportación.

Y, desde entonces, el continuismo, antítesis del cambio, se convirtió en el único proyecto de una derecha cortada a la medida del sistema, esto es del engendro priísta que impide las transformaciones sociales y decide cuanto le viene en gana contrariando, de esta manera y muchas otras, la soberanía popular. Esto es, aunque se nieguen a aceptarlo, la clase política le ha dado a los mexicanos un golpe de Estado técnico con innumerables consecuencias, entre ellas la fusión ignominiosa de dos males que han carcomido a la estructura política nacional: el presidencialismo, mal antiguo, y la partidocracia, desenlace de la fútil pluralidad pretendida para fines de exhibición con vista hacia el exterior; por dentro bien sabemos que extender el número de curules y escaños en el Congreso sólo ha servido para vulgares acuerdos de las dirigencias.

Por todo ello es inadmisible que solicite unidad el señor peña nieto, encumbrado ya como el peor mandatario de la posrevolución.

Basta! para que te enredes

49,909FansMe gusta
87,075SeguidoresSeguir
3,979suscriptoresSuscribirte