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Ana E. Rosete
Ciudad de México.- El descontento con la administración de Javier López Casarín comienza a reflejarse en las mediciones rumbo a la elección de 2027. Una encuesta de Massive Caller, levantada el 8 de julio entre 600 personas, revela que 68.2 por ciento de los habitantes de Álvaro Obregón no votaría por el alcalde si buscara la reelección, mientras que apenas 31.8 por ciento respaldaría un segundo periodo.
El rechazo se ha mantenido constante en los últimos meses, de acuerdo con el tracking de la encuestadora, lo que evidencia un desgaste de la administración morenista en una de las alcaldías más competidas de la Ciudad de México.

En contraste, el mismo estudio muestra que entre los simpatizantes del PAN, Lía Limón García encabeza con amplia ventaja las preferencias para convertirse nuevamente en candidata a la alcaldía, al obtener 64.1 por ciento de las menciones. Muy atrás aparecen Luisa Gutiérrez Ureña con 9.3 por ciento y Andrés Atayde Rubiolo con 5.8 por ciento.
De mantenerse la tendencia, el PAN tendría posibilidades de recuperar Álvaro Obregón con Lía Limón, quien busca volver a gobernar la demarcación tras encabezar la alcaldía entre 2021 y 2024.
El desgaste de López Casarín no ocurre en vano. Durante su gestión han persistido reclamos vecinales por la inseguridad, problemas de abastecimiento de agua, hundimientos de suelo, deficiencias en servicios urbanos y cuestionamientos por privilegiar proyectos de alto perfil, mientras diversas colonias continúan denunciando falta de atención en necesidades básicas. Además, el alcalde ha enfrentado polémicas públicas, entre ellas un enfrentamiento con personal de una empresa de seguridad que generó críticas sobre su actuación.
Aunque el gobierno de la alcaldía ha difundido balances positivos sobre su administración, la encuesta refleja que esa narrativa no ha logrado traducirse en respaldo ciudadano para una eventual reelección.
Si la tendencia se mantiene, el PAN tendría una oportunidad real de recuperar Álvaro Obregón y Lía Limón partiría como la figura mejor posicionada para disputar nuevamente la alcaldía, impulsada por el desgaste político que enfrenta la administración de López Casarín.