Catástrofes

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Rafael Loret de MOLA

Presumiéndose que los constantes simulacros nos hacen más fuertes potencialmente. Pero, ¿es así?

Ni quien se ocupe de fincar responsabilidades. ¿Hubo seguimientos judiciales, contra los constructores ladrones que escatimaron en materiales sólidos en los edificios colapsados en el centro y otras colonias de la ciudad? ¿Al arquitecto que diseñó el conjunto habitacional de Tlatelolco, Mario Pani Darqui, donde cayeron 12 edificios y 4 más debieron reducir su altura, o al entonces presidente miguel de la Madrid, cuya tardía reacción permitió que la asfixia se llevara a quienes quedaron sepultados bajo escombros? Medroso, esperó hasta conocer las dimensiones de la mayor tragedia urbana de nuestra historia, con él, en su habitación de Los Pinos. La impunidad a favor de estos sujetos es la más indignante de cuantas se recuerden.

Sostengo, que es irresponsable, atávico, ilógico, dotar de materiales similares con los que construyeron sus casuchas los infelices damnificados; tarde o temprano volverán a pasar por la amargura de perderlo todo, incluso a sus familias, bajo el riesgo de rehabilitar sus existencias en las zonas derruidas, una y otra y otra vez. Por ejemplo, hablando de los huracanes, ¿cuánto se habría ahorrado si en lugar de levantar postes de luz y teléfonos en los mismos sitios, se excavara para protegerlos? ¿Por qué no hacer un esfuerzo para evitar que los mismos cauces de los ríos se lleven las vidas humanas como si se tratara de rastrojos inservibles?

Y de los socavones y la permanencia del corrupto asesino Gerardo Ruiz Esparza en la SCT, mejor ni hablamos; cuando menos, despreciémosle cuando lo veamos. Ya llegará su hora, esperemos, en el ya cercano diciembre.