Mirada perdida

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Rafael Loret de MOLA

Va la transición y todos miramos hacia el deseado futuro con todo y el cambio estructural prometido si bien, hasta el momento, no hay buenas cuentas al respecto. Algunos aducen que debe darse tiempo al futuro presidente para reordenar las cosas antes de su asunción, el primero de diciembre próximo, si bien “sus” legisladores comenzarán a actuar dentro de tres semanas al inaugurarse la nueva Legislatura. La número LXIV de la historia y con la que vuelve la mayoría absoluta, ahora a favor de Morena y sus aliados que recogieron migajas muy importantes con más de media centena de curules en la Cámara Baja.

A poco más de un mes de las elecciones, Andrés Manuel no da visos de querer apartarse de algunos de los peores defectos de sus predecesores, entre ellos el no recapitular cuando la opinión pública, en su mayoría, repele alguna de sus decisiones. Menos mal que su decidido programa social sigue en marcha y no parece contemplarse ninguna desviación por más presiones que reciba de la casta empresarial experta en las negociaciones soterradas. Pero, desde luego, no podrá gobernar solo y, por ello, decidió adelantar la presentación de su gabinete, también el ampliado, con el propósito fundamental de contar con el aval público y general… sin ser consecuente con las reaccione de la mayoría en varias de las designaciones. No rectifica, como tampoco lo hacían tercamente sus predecesores, pese al espíritu democrático que alega tener.

Tres casos. Primero, el de Esteban Moctezuma Barragán –y no Pablo quien es todavía delegado de Morena en Azcapotzalco, donde lo ha hecho muy bien–, servidor de ernesto zedillo, con quien fue secretario de Gobernación por unos meses acabando desfallecido y marginado, y más recientemente al servicio de la Fundación Azteca, invento de Ricardo Salinas Pliego, uno de los más ricos del país, acaparador de plata, pagador de remesas con dobles comisiones y dueño, casi absoluto, de TV Azteca, el banco del mismo nombre y la televisión con denominación idéntica. ¿A qué hora se convirtió en mecenas del servicio social para merecer ser designad, nada menos, secretario de Educación?

El segundo es Alfonso Durazo Montaño, listo a desempeñar funciones de secretario de Seguridad Pública –con menos carga para Gobernación tras la torpe actuación del peñismo miserable–, y quien fue el secretario de la máxima confianza de Luis Donaldo Colosio y luego se desempeñaría como vocero de zedillo hasta pasar a las filas de vicente fox, como secretario particular, y aterrizar como falderillo de Andrés. ¿Es confiable un elemento con semejante currículo? Los genes están revueltos pero, por cierto, los de zedillo se imponen por diversos motivos como en el caso de Moctezuma.

Finalmente, claro, situamos al rapaz y asesino Manuel Bartlett del que hay poco que agregar salvo su condición cercana a zedillo tras su ruptura, aparente, con carlos salinas. Lean bien, amables lectores, y encuentren las claves precisas.

Andrés, como Cuauhtémoc, no está sentado en un lecho de rosas.