Diario Basta!

Demi y Wilmer, en las buenas y malas

Demi Lovato y Wilmer Valderrama vivieron una relación sentimental de seis años. Se separaron, regresaron. Siempre en los mejores términos. La Es­trella que comenzó a andar con Wilmer cuando apenas cumplió los 18 años, lleva una semana internada en el hospital.

Se recupera en Los Ángeles al lado de su familia y su ex. Me sorprendió la noticia y se la aplaudo de pie. ¿A quién quieres a tu lado cuando estás mal? A tus seres queridos. Se nos olvida la leal­tad, el ser correspondidos, el aprender a no fallarle a nuestros afectos. Bien dicen que es en la cárcel y en el hospital donde se conocen a los verdaderos amigos. Este chavo, Wilmer, para mi tiene todavía más mérito en querer formar parte de la recuperación de Demi porque es su ex y además los problemas que la llevaron al hospital, al final del día son emocionales.

Ella ha hablado abiertamente de la lu­cha contra la anorexia, drogas y alcohol. Siempre de la mano del también actor, que no importa que haya pasado, le ha demostrado ser un amigo leal.

Me puse a pensar en cuantas rela­ciones por problemas de adicción, enfer­medad, poca solvencia económica, o por la más mínima excusa, sacamos el egoís­ta que todos llevamos dentro y damos la espalda. Peor aún, cuando las relaciones atraviesan una ruptura o distanciamien­to. La gente como dóberman, desconoce.

Se transforma en quien sabe quién. En alguien que nunca nos miró de esa manera. Trata al otro cómo te gustaría que te trataran. Partiendo de esa base y vas a construir mucho más en tu vida de lo que puedas imaginar. Cuando te pones en los zapatos del otro, la magia sucede. Por eso procura, apoya, no abandones. Seguramente con el apoyo de Wilmer y la familia, Demi saldrá del hospital. Quizás no vuelvan a retomar su relación de pareja pero siem­pre le agradecerá como la hizo sentir cuando abrió los ojos y vio con el amor que la acompañó en estos difíciles mo­mentos en el hospital. El amor también se transforma.

Si estás en pareja, no abandones si las cosas no van como tú pensabas. Quizás se volvió menos alegre por problemas en el trabajo. A lo mejor perdió la con­fianza en sí mismo por no alcanzar el éxito. Apóyalo, dile que claro que puede. Si está enfermo, acompáñalo en la recu­peración. Si se siente perdido, dale una brújula. Acompáñalo a encontrar nuevas herramientas para salir adelante. Acom­paña, abraza, bríndale apoyo. Hay que saber ser y estar en las buenas y en las malas. Y vivieron felices para siempre gracias a El manual de la buena esposa.