Diario Basta!

Gobernantes farsantes

MIENTRAS NO CAMBIE EL ESTADO DE COSAS, PADECEREMOS LOS ACTOS DE LOS SINVERGÜENZAS

Ha causado revuelo que la que fuera Presidenta de la Comunidad de Madrid, en España, Cristina Cifuentes, se ostentó como poseedora de un Master Universitario, y se comprobó que supuestamente le “regalaron” la distinción.

Ante un acto de esta naturaleza, se entiende que haya quienes solicitaran su dimisión. Esto por supuesto era lo exigible y se evidenció la mentira, indigna por cualquier parte que se le analice.

Se vio obligada a renunciar a pesar de los intereses creados, donde se pensó en que se diera la impunidad, algo que obligadamente deprime al pueblo. Por suerte en España han dado muestras de que la justicia tiene que ser una sola, algo que no sucede en México; aquí hay dos tipos de justicia: la de los encumbrados y la que corresponde a los parias.

Si el anterior hecho hubiera sucedido en México, no se presentaría crítica. Es conocida la gran cantidad de funcionarios que presumen títulos y grados acadé- micos que en su vida han obtenido. Bien se sabe que son elaborados en un lugar de pillaje, donde se falsifican documentos a diestra y siniestra: “La Universidad de Santo Domingo”, lugar emblemático en el Centro Histórico de la CDMX.

Un caso muy conocido es el de un ex Rector de la UNAM, que presume ser Doctor, pero los historiales oficiales muestran que no pasó de tener una licenciatura y una especialidad. Sin embargo, como es “grillo” y miembro de una mafia, con su mentira académica ha logrado obtener distinciones de doctorado “Honoris Causa”, que más bien deberían llamarse “ignoro causa”.

Las disposiciones legales son claras: la usurpación de profesión es un delito. Asimismo, se trata de un acto inmoral sancionado por la Legislación Universitaria. Lamentablemente, imperan los privilegios, y los poderosos al margen de la ley presumen lo que no son. La farsa, la mentira y el delito sin moderación son la constante.