La pobreza y la violencia

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Mtra. Soraya Pérez

Uno de los grandes retos de México es combatir los altos niveles de pobreza. De acuerdo al CONEVAL, cerca de 53 millones de personas se encuentran en esa condición. Asimismo, hemos alcanzado niveles de violencia inadmisibles, con el claro ejemplo del reciente e indignante caso de los tres estudiantes de Jalisco, ejecutados por miembros del crimen organizado. Ambos temas son trascendentales para alcanzar el crecimiento inclusivo en nuestro país; pero que no deben verse juntos ni mucho menos revueltos.

En el debate pudimos escuchar a los candidatos a la Presidencia argumentar y defender sus posturas, pero, me pareció alarmante asegurar que la violencia asociada al crimen organizado es generada por la pobreza. Una observación que pone en el mismo lugar a mexicanos que luchan por salir adelante, con quienes decidieron hacer de la ilegalidad su modus vivendi.

Asegurar que personas pobres en este país son criminales potenciales no tiene sustento, analicemos que, en México, Chiapas, Oaxaca y Guerrero son los estados con mayores índices de pobreza, con dos de cada tres habitantes en esta situación, aunque son los más bajos en incidencia por delincuencia organizada. En contraste, Nuevo León, Ciudad de México y Baja California Sur, con solo un tercio de habitantes en pobreza, cuentan con la incidencia más alta en los mismos delitos.

En esta época de elecciones, más allá de hacernos creer que la situación no mejorará si no es de la mano de “ya saben quién”, debemos exigir propuestas integrales y comprender las elecciones.