Diario Basta!

Rumbita y bohemia para sonreír en casa da

Benito Castro contando anécdotas es una maravilla. Ya van dos fiestas seguidas que lo disfrutamos en casa y es lo máximo. La primera fue la fiesta china donde se fue a las 6:30 a.m. y la más reciente fue el jueves santo que de santo no tuvo mucho. Me contó de Olga Guillot y sus amores, mientras interpretaba canciones de René Touzet. Así nos agarraron las 3 de la mañana, todos coreando La noche de anoche, al piano. René se la escribió a la cubana en una madrugada. Me dijo Benito que la conoció en una fiesta y al día siguiente ya le estaba cantando la canción que le había inspirado. Tiempo después se casaron, así que salió efectivo René.

Benito trajo de invitado al maestro y pianista Miguel Ángel Díaz y la bohemia se puso buena. Ya no me acordaba que había yo grabado con Gualberto Castro una canción en un disco que hizo con Lolita Ayala, Talina Fernández, Pedro Ferriz de Con y otros comunicadores. Estuvimos juntos en un Teletón cantando las canciones de ese disco especial. Cada que me acuerdo lo rodada que estoy hasta me da miedo. Estuvimos recordando cuando Miguel me enseñó el arreglo de “La noche y no llegas”, ¡qué barbaridad! Mira que la gozamos.

Antes de la bohemia, donde también cantó Debbie, la bella y talentosa hija de Benito, y mi paisano Lenny de la Rosa, quien por cierto venía de dar función en Mentiras, el musical, y pues echamos bailongo. A las 11 llegó el trío de música cubana y Arielito y yo aprovechamos para echar unos pasos. No darían ustedes crédito del ritmazo de Albertano. Se me hace tan raro verlo sin toda la producción del personaje de Albertano. También a José Luis, quien hace a Resurrección. Es increíble cómo cambian ya transformados. Los dos son ocurrentes y dicharacheros pero en personajes superan todo.

Llegó Wendy Braga con su mamá, quien la está visitando de Mérida, Armando Araiza y también mí querido compadre Bisogno y su esposa Cristina. Ellos no bailaron, pero cerraron la puerta, como digo yo. Fueron los últimos en irse y eso sí que me da gusto. A mi marido Alejandro le encanta que los veamos, pues Daniel siempre nos hace reír muchísimo con sus ocurrencias.

Veníamos muertos de dar función de A oscuras… pero no podíamos dejar de festejar. Fue así como nos reunimos en casa todo el elenco de la obra y brindamos al son de mojitos y música de mi tierra.

Moros y cristianos, plátanos fritos, carne de puerco al horno, casquitos de guayaba con queso crema, coco rallado y mermelada de guayaba roja. ¿Se les hizo agua la boca? Yo también le volvería a entrar a un platón cubano como el que disfrutamos en casa.

¡A gozar que el mudo se va a acabar! Celebra la vida que solo se vive una vez. Festeja como celebramos los compañeros del teatro y el cola’o de Lenny de la Rosa. Nos leemos el próximo viernes en El manual de la buena esposa.