¿Por qué es importante que haya mujeres legislando?

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Ésta es una ocasión especial porque a partir del día de hoy “Entre números” podrá ser leída en todos los medios de Grupo Cantón en el sureste y centro del país, por lo que quiero iniciar mi columna haciendo un cálido y profundo agradecimiento a Don Miguel Cantón Zetina, Director de este gran equipo por brindarme este espacio. Estimado Miguel, tu amiga y paisana se siente muy honrada y arropada, estoy convencida de que juntos continuaremos incidiendo para bien de los lectores de nuestro país, compartiendo ideas, información crítica y de alto nivel, pero sobretodo y lo más importante, muy cercana a la gente y con ello, motivaremos a nuestras amigas y amigos a seguir consolidando el México que sí es posible, un México incluyente y bien informado.

Ahora bien, el Congreso es, por excelencia, el espacio donde está representada la pluralidad de visiones y puntos de vista que habitan y conviven en nuestro país. Es, o debería ser, la casa de los acuerdos, donde se privilegian las coincidencias por encima de las diferencias. Lo anterior, con el fin de contribuir a generar soluciones incluyentes y de largo alcance a los problemas que aquejan a nuestro país.

El Poder Legislativo no es sólo un órgano de deliberación; también es un espacio en el cual, mediante la creación de leyes, se toman decisiones y se diseñan políticas públicas, sin dejar de mencionar que también es donde se define el presupuesto, que es lo que fija rumbo y prioridades de un gobierno.

En suma, lo que sucede o deja de suceder en el Congreso, tiene grandes implicaciones de cara a los desafíos nacionales, muchos de los cuales, están relacionados con los derechos de nosotras, las mujeres.

Me refiero a obstáculos que enfrentamos en el día a día y que van desde la violencia de género (el 66% de las mujeres de 15 años ha sufrido al menos un incidente de violencia en su vida) o la injusta brecha salarial (una mexicana suele ganar 30% menos que un mexicano por el mismo trabajo), hasta la enorme desigualdad en el acceso a oportunidades (¿en cuántas familias no persiste la idea de que sólo el niño siga estudiando, porque la niña se va a casar y atender el hogar?), y en las organizaciones, las mujeres están predestinadas a puestos de nivel medio o secretariales, o las limitaciones a su participación en la vida pública.

En este último punto, hay que reconocer que, gracias a la reforma político-electoral impulsada por el Presidente Enrique Peña Nieto, hoy a nivel federal hay más mujeres legisladoras que nunca antes, lo cierto es que esta transformación aún debe llegar a cada rincón del territorio.

No se debe perder de vista que las limitaciones al desarrollo de las mujeres, son limitaciones al desarrollo del país, y que México solo puede desplegar todo su potencial económico, en la medida en que lo pueda hacer el 52% de la población, conformado por nosotras, las mexicanas. Las mujeres somos, en muchísimos casos, el sostén de nuestras familias, comunidades y espacios de trabajo, aportamos parte de una visión que enriquece, y por tanto, necesitamos que nuestra voz y experiencia se refleje en los distintos ámbitos económicos, y sobre todo políticos.

Al respecto, la evidencia a nivel nacional e internacional es muy clara: cuando podemos actuar con libertad, ejercer nuestros derechos, emprender, opinar y participar en la toma de decisiones, entonces se genera mayor prosperidad en la sociedad.

Pero para que ello sea posible, hay que vencer muchos obstáculos que en México aún tenemos. Concretamente, hay que vencer prácticas y estigmas que limitan nuestra contribución al bienestar social. Se trata de una tarea de Estado, que no acepta demagogias, voluntarismos, ni decisiones unipersonales. Y en la que, por sobre todo, el Poder Legislativo está llamado a jugar un papel clave.

Por eso el Congreso debe estar integrado por más mujeres preparadas, que hayamos vivido en carne propia la desigualdad, y que tengamos la claridad conceptual, la capacidad técnica y la voluntad política para convocar a la suma de esfuerzos y el diseño de políticas y programas incluyentes que contribuyan a vencer las barreras de género, que no son otra cosa sino barreras al progreso de México.

¡Hasta nuestro próximo encuentro!

*Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana, A.C. Sígueme en Twitter @PerezSoraya