Diario Basta!

¿Y los salarios?

Las pre campañas de los presidenciables cada día suben de tono, dicen, proponen y prometen de todo a los mexicanos para obtener sus votos, sin embargo ninguno – Meade, Anaya y Obrador– ha dado a conocer un compromiso para la clase obrera mexicana.

Es decir, ninguno de los que ansían despachar en Los Pinos a partir del 1 de diciembre próximo, ha declarado en sus discursos que cerca de 60 millones de trabajadores tendrán garantizada su estabilidad laboral, que habrá mejores salarios para recuperar el poder de compra perdido por más de 50 años.

Para los precandidatos a la Presidencia de la República, los cerca de 60 millones de mexicanos que representan la fuerza laboral del país, son invisibles, pues tal parece que ninguno quiere comprometerse a abanderar un programa para mejorar sus perspectivas económicas. Les piden que voten por su proyecto de nación, pero no han hecho un solo compromiso de aumentar los salarios, reducir las cargas financieras vía impuestos y ampliar las prestaciones sociales que en algunos sectores son fundamentales para hacer frente al raquítico salario que perciben.

Al contrario, hemos sido testigos de que los aspirantes presidenciales quieren desplazar a los trabajadores hacia otros lugares de la República Mexicana, bajo el argumento de descentralizar la función pública.

Hay que recordar que la austeridad republicana aplicada de 2000 a 2006, congeló salarios, desapareció prestaciones sociales, dejó a la deriva la realización de los servicios básicos para el buen funcionamiento de la Ciudad de México y obligaba a los trabajadores a jubilarse con 3 mil 500 pesos al mes, hoy se corre el riesgo de hacerse realidad en todo país.

Lo más grave es que hoy se quiere enviar a varias secretarías de estado a Querétaro, Veracruz o Quintana Roo, con el riesgo de que miles de empleados se queden sin trabajo, retornen a la CDMX y pasen a formar parte de la economía informal.

Por ello, para bien de la clase obrera nacional ,esperamos que ya en campaña, los candidatos presidenciables agreguen en sus discursos, compromisos claros y serios a favor de la recuperación salarial de cerca de 60 millones de mexicanos que enfrentan pobreza alimentaria.

Miles de trabajadores ya conocen a los candidatos que se desempeñaron en diversas áreas de la función pública, sus propuestas hasta ahora han sido poco serias para la clase trabajadora nacional. Los mexicanos que se desempeñan en las fabricas, industrias o en las áreas de gobierno necesitan propuestas más serias de los presidenciables.

De seguir esa tendencia, la fuerza laboral de nuestro país estará fastidiada y lejos de acudir a votar por algún candidato, abonara para que triunfe el abstencionismo y eso a nadie le conviene. Los aspirantes tienen la última palabra.