Diario Basta!

Ambiciones políticas

Teóricamente, los partidos políticos se sustentan en aspectos ideológicos. Se espera de ellos que presenten planes, proyectos y ofrecimientos, en síntesis, una plataforma que sea atractiva para los votantes. Lamentablemente, en México esto se ha perdido; el pueblo desconoce cuáles son sus principios ya que solo muestran sus ambiciones desmedidas. Su único propósito es ocupar cargos y esto es lo que constituye el más evidente fracaso de la democracia.

Los ciudadanos no tienen fe, lo cual es producto de la corrupción que de manera ilimitada ha invadido a los dirigentes, que son auténticos sátrapas. Bien sabemos que todos los partidos se encuentran bajo el control y el mando de sujetos nada confiables. El gobierno tiene su propio partido que hace y deshace. Grupos diversos también “mangonean” sin pulcritud alguna a esos organismos, inclusive se da el caso de que hay familias propietarias de los partidos políticos. Ante ello no hay alternativa.

Si lo anterior es grave, la situación se vuelve peor porque se les permite libremente hacer alianzas, con lo cual, de pronto un partido como Acción Nacional que es de derecha y conservador, sin ningún escrúpulo aparece aliado con un partido de izquierda, como el famoso PRD, creado por hombres de gran calidad, encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas. En otro ejemplo, recordemos que una lidereza magisterial, ahora privada de su libertad, tiene su propia agrupación. Lo mismo se da con una familia que tiene a su partido Verde Ecologista, en fin, así podríamos analizarlos, todos ellos carecen de respetabilidad.

Debido a esta lamentable situación, se ha impulsado lo que se denomina “candidaturas independientes”. Se trata de personas que aspiran a un cargo público sin respaldo de los desprestigiados partidos. Sin embargo, esto tampoco ha sido una gran solución, inclusive en un caso, una candidatura independiente alcanzó la gubernatura de un Estado importante y sin duda también alcaldías, pero ante su falta de resultados, tampoco han sido de lo mejor.

De esta manera, en el drama de la democracia en México estamos totalmente sin opciones. La única opción que existe para el pueblo de mexicano es el abstencionismo, medida que al final es la respuesta. Esto es lo que nos obliga a buscar otros caminos, entre los cuales no se debe descartar el de la insaculación; o bien, que se haga lista de ciudadanos y el pueblo pueda votar por ellos sobre la base de conocerlos, analizar sus antecedentes y de esta manera se logrará inclusive bajar el gasto más impactante, que constituye la publicidad. Este gasto en publicidad es verdaderamente ofensivo, un ataque a las arcas nacionales, una carga que bien podría esos montos millonarios orientarse para obras sociales.