El Jardín del mestizaje

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Armando Ramirez

En el año de 1978 el presidente José López Portillo y los reyes de España, Juan Carlos de Borbón y Sofía, inauguraron el Jardín del Mestizaje, un jardín muy especial al norte de la Ciudad.

Ese jardín se llama del mestizaje, ahí hay varias fuentes y esculturas que simbolizan el mestizaje de los mexicanos. A la entrada del jardín por Insurgentes Norte, nos reciben las esculturas de Ahuizótl e Izcóatl, emperadores aztecas, Ahuizótl, fue un viejo sabio y gran conquistador que ensanchó el imperio de Tenochtitlan, y su nombre quiere decir, “espinas de río”. Izcóatl fue rey joven, con fama de reformador, y su nombre significa: “serpiente de obsidiana”. Ellos dos tienen la prestancia de los guerreros aztecas y la gente los conoce como los “indios verdes”.

Da mucha tristeza verlos, es increíble la de aventuras que han tenido estas dos esculturas hechas en bronce, que han andado por varios rumbos de la Ciudad y que por las inclemencias del tiempo los hongos los han cubierto y convertido en “indios verdes”.

Bueno estos emperadores aztecas en 1978 recibieron a los reyes de España, quienes conocieron la fuente de los danzantes, representan las diferentes danzas regionales del país, también la escultura de Lola Beltrán, la cantante de ranchero por excelencia. Más al norte se encuentra un conjunto de esculturas de Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, uno con un borrico y don Quijote con su caballo Babieca.

Y como conjunto escultórico principal está una fuente al centro del jardín, hay dos figuras muy llamativas, una es un guerrero azteca y la otra es un soldado español, los dos unidos por una columna de la que surge el cuerpo de una mujer, es decir, la patria, es el país, el conjunto representa el mestizaje del cual ha surgido nuestro país, México.

El jardín se encuentra a unas calles del cerro del Tepeyac y la Basílica de Guadalupe, ejemplo del mestizaje, ahí está la religión católica que trajeron los españoles y las creencias antiguas que veneraban a Tonantzin en el cerro del Tepeyac y la virgen de Guadalupe, que se le apareció a Juan Diego, los indígenas a la virgen del tepeyac le llamaban Tonantzin Guadalupe.

Y está la Calzada del Tepeyac que se transformó en una calzada católica, la de los Misterios, puro mestizaje, digo, qué tanto es tantito.