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CÉSAR A. MUÑOZ
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- El turismo en Xochimilco, uno de los principales atractivos, se ha convertido en un problema social creciente, marcado por el consumo descontrolado de alcohol, la falta de regulación y el deterioro de la convivencia, escenario que recae directamente en la mala administración de la alcaldesa Circe Camacho Bastida.
En las trajineras, el consumo excesivo de bebidas alcohólicas es constante, quejas por parte de los habitantes advierten que estos espacios operan prácticamente sin control, convirtiéndose en una zona de alto riesgo.
En un recorrido por Diario Basta trabajadores denuncian que muchos visitantes, bajo los efectos del alcohol, incurren en agresiones, faltas de respeto y conflictos constantes. A esto se suma un modelo sin control claro, donde las reglas existen, pero no se aplican.

La problemática no es nueva, pero persiste sin solución, autoridades han reconocido en distintos momentos que el exceso de alcohol ha derivado en incidentes graves.
La Dirección General de Turismo de la Alcaldía de Xochimilco tiene un registro de mil 103 trajineras y 11 embarcaderos, 8 embarcaderos en la zona turística y 3 en la zona ecológica, lo que refleja la magnitud del flujo turístico y la necesidad de una regulación efectiva que no ha llegado.
Pese a este panorama, la administración de Circe Camacho Bastida no ha logrado establecer orden ni garantizar condiciones mínimas de seguridad y convivencia. Lo que debería ser un motor económico y cultural se ha convertido en un espacio donde el descontrol es tolerado y, en los hechos, permitido.
En las declaraciones comerciantes y prestadores de servicios señalan que la vigilancia es insuficiente y que la autoridad ha sido rebasada.
Lo que ocurre en Xochimilco ya no es solo turismo desordenado, es el reflejo de una autoridad que ha sido incapaz de regular, dejando que el exceso, el abuso y la falta de respeto se vuelvan parte de la normalidad en uno de los patrimonios más importantes de la ciudad.