Síguenos

¿Qué estás buscando?

Voces

“La corrupción somos todos”

57 lecturas

Uno de los lemas de campaña de José López Portillo era “La Solución Somos Todos”, sin embargo, dos cómicos de la época, Chucho Salinas y Héctor Lechuga, satirizaron la frase convirtiéndola en “La Corrupción Somos Todos”; entonces como ahora, los niveles de corrupción eran escandalosos y solamente se enmascaró, por sexenios ese flagelo que de
toda la vida ha azotado al país, la mayoría de las veces con el contubernio y favorecimiento
de los propios gobernantes.

Actualmente la corrupción le cuesta al país entre 17 y 25 mil millones anuales, según reportes del IMCO y el INEGI. Hoy, sigo viendo la misma práctica de justicia selectiva en la que solo unos cuantos, principalmente los de menores recursos son sometidos a proceso y juicio en tanto que, los altos mandos y cargos solo son reprendidos, retirados de sus cargos y, a lo sumo, inhabilitados por dos o tres años.

El advenimiento de la Cuarta Transformación vino con promesas que se han vuelto inalcanzables; el cambio del sistema de justicia y la reforma judicial no ha continuado con
las fiscalías y juzgados, que siguen con las mismas prácticas sin que nadie los sancione de forma ejemplar. Y no se trata de hacer una cacería de brujas, sino de una total limpieza de
funcionarios, miembros del partido en el poder y elementos que, probadamente han sido
señalados por actos de corrupción.

El caso de la señora Taddei, expresidenta del INE, es emblemático porque toca el corazón
de la democracia en México; el Órgano Interno de Control (OIC) informó a la Cámara de
Diputados que tenía 13 expedientes abiertos desde mayo del año pasado ¿por qué no se le dio celeridad? ¿Por qué esperar a que un medio como Reforma destapara el escándalo? y tampoco llevar al cadalso a quien por rumores y sin pruebas es señalado, sino de que los órganos de control realmente funcionen, que los partidos como Morena, principal obligado moral a manejarse con rectitud, no afilie ni permita la postulación de cuadros que, aunque populares, con recursos económicos y una legión de seguidores, tienen una trayectoria manchada por la corrupción; se debe consignar y no por “quinazos” efectistas, sino por la auténtica verticalidad que se requiere en funcionarios y el propio partido.

¿Será el incidente de Taddei lo suficientemente fuerte como para llevar a la reflexión y el
consecuente cambio a funcionarios y partido? De nada sirven los discursos y deslindes si
todo se queda solo en eso, palabras. Al final, ¿estaremos como en la época de Portillo, o
volveremos al cinismo de Peña Nieto cuando afirmó que la corrupción es una “debilidad de
orden cultural”?

Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez

Te puede interesar

Advertisement