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Por Ricardo Sevilla
Durante años la derecha ha repetido, una y otra vez, la misma frase manoseada: que los apoyos de la 4T son “populismo”, “despilfarro” y que “premian a los flojos”.
Lamentablemente para ellos, la realidad y los datos duros han sepultado esa gracejada. Lo curioso es que no ha sido el gobierno federal quien los ha desmentido. Contra todo pronóstico, ha sido la ONU, a la que tanto admira el conservadurismo, la que los ha desmentido.
Para enojo de la derecha, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU ha puesto a México como ejemplo mundial contra el hambre. En un planeta donde más de 300 millones de personas sufren hambre aguda, el director del organismo, Carl Skau, salió a decir que lo que está haciendo México con la presidenta Claudia Sheinbaum es un modelo a seguir.
¿Y qué destacó la ONU? El programa de Desayunos escolares nutritivos que acaban con la desnutrición y ayudan a que los niños aprendan mejor, por ejemplo.
La organización también destacó que el gobierno mexicano ha comprado directamente a pequeños productores, sin coyotes, con precios justos y dinero directo al campo.
La ONU también ha destacado la salud alimentaria, que consiste en el etiquetado frontal y quitar la chatarra de las escuelas.
Y lo que más ha punzado en el hígado de los ideólogos de la derecha es que la ONU ha dicho que esto no es “gasto”, sino un modelo de desarrollo que otros países deberían copiar.
La prensa facha quisiera que los números del INEGI y de la ENIGH no fueran tan contundentes. Pero lo son. Y les duele en el alma podrida que 13.7 millones de personas hayan de la pobreza. Y que, entre 2016 y 2024, la pobreza haya pasado de 43.2% a 29.6%, un mínimo histórico.
Hoy la realidad es que los más pobres ganan más. Y, gracias al aumento al salario mínimo y a programas como Pensión Bienestar, Sembrando Vida y Becas Benito Juárez, el 10% más pobre del país es el que más aumentó sus ingresos en décadas.
Por si fuera pocos, México tiene el nivel más bajo de inseguridad alimentaria grave desde que se mide, y la tendencia se consolidó con el Programa Nacional de Soberanía Alimentaria que impulsa el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Por más que pataleen en sus mesas de análisis, los datos no mienten.
Hoy la derecha necia y berrinchuda está que se da de topes en la pard. Y es que si atacan los apoyos, contradicen a la ONU, a la CEPAL y al Banco Mundial. Y si los aceptan, tienen que admitir que su modelo neoliberal de 36 años fracasó repartiendo la riqueza.
¡Ya ni llorara es bueno! La derecha mentirosa no puede desmentir que darle dinero directo a la gente y asegurar comida no es populismo. Es justicia social que funciona. ¿Y quién lo dice? ¡La ONU, que tanto ama el PRIAN!
