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Por Lengua Larga
@LenguaLarga83
bastalengualarga@gmail.com
En los pasillos del moribundo PRD ya dan por hecho lo que hace unos meses Nora Arias juraba imposible su salto a otro partido, ahora resulta que se va al Partido Verde Ecologista.
Sí, la misma mujer que se envolvía en la bandera amarilla, que gritaba “traición” cada vez que alguien le disputaba el control del cascarón perredista y que se decía víctima de conspiraciones políticas, hoy estaría preparando maletas para cambiar de piel… y de color.
Las malas lenguas cuentan que la todavía diputada ya hasta buscó a Jesús Zambrano para avisarle que se baja del barco antes de que termine de hundirse.
Porque una cosa es defender al PRD en discursos incendiarios y otra muy distinta quedarse atrapada en un partido que ya no reparte posiciones, reflectores ni presupuesto.
Lo verdaderamente cómico es ver cómo Nora pasó de venderse como la “resistencia” del Sol Azteca a convertirse en el ejemplo más claro del chapulineo de supervivencia.
Durante años armó guerras internas, judicializó pleitos, acusó al IECM, al Tribunal y hasta a sus propios compañeros de querer despojarla del partido. Todo porque el control del PRD en la CDMX se volvió su última caja chica política.
Pero cuando la derrota llegó y el PRD terminó reducido a una sombra ridícula de lo que fue, la convicción ideológica desapareció rapidito. Porque Nora podrá perder elecciones, aliados y credibilidad… pero jamás el olfato para acomodarse donde todavía quede algo de oxígeno político.
Ahora, dicen, la veremos muy ecológica, muy institucional y muy sonriente con los mismos a los que antes criticaba. Al final, en la política chilanga el reciclaje sí existe: los políticos se cambian de color como quien cambia de bolsa.
Y Nora Arias parece lista para demostrar que su verdadero partido nunca fue el PRD… sino el de la sobrevivencia.