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PRD CDMX: entre portazo y denuncia

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Por Lengua Larga

Peleas por el control

El PRD en la Ciudad de México ya no vive una crisis: vive una pelea por los restos, las ruinas de lo que fue y se sabe no volverá a ser. Y al centro del ring están Polimnia Romana y Nora Arias, disputándose una dirigencia que cada día pesa menos… pero se pelea como si fuera oro puro. ¿Aplicarán el de 2 a 3 caídas sin límite de tiempo?

Polimnia decidió brincar cualquier forma y fondo: mandó a un grupo de choque a tomar la sede del partido en la calle Jalapa, en la Roma, como en los viejos tiempos donde quien controlaba el edificio controlaba el partido. Sólo que aquí hay un pequeño detalle: ya casi no hay partido que controlar. Aun así, armó su escena completa: instalaciones tomadas, desayuno y conferencia de prensa para vender la idea de que ella trae el mando.

Pero del otro lado, Nora Arias respondió con lo único que le queda: la institucionalidad, o lo que sobrevive de ella. Salió a desmentir la convocatoria y a fijar postura con un comunicado que suena más a denuncia penal que a posicionamiento político. Según dejó claro, lo ocurrido fue un allanamiento, no un acto partidista.

Y no se quedó en el discurso: ya hay carpeta de investigación por despojo CI-FICUH/UAT-CUH-7/UI-1 S/D/00529/04-2025.

Además, denunció que el mismo patrón se replicó en los comités de Cuajimalpa y Coyoacán, donde también se dio parte a la Fiscalía. En Cuajimalpa, el contexto escala aún más por un feminicidio ligado al sitio CI-FICUJ/UAT-CUJ-1/UI-1/D/01379/07-2025, mientras que en Coyoacán ya corre otra carpeta CI-FICOY/UAT-COY-2/UI-1S/D/01258/06-2025.

Así, lo que Polimnia intenta vender como operación política, Nora lo encuadra como una cadena de delitos.

El problema es más profundo: ninguna de las dos está discutiendo proyecto, militancia o futuro. Están peleando territorio, control y narrativa en un partido que lleva años perdiendo relevancia. Una toma instalaciones; la otra judicializa el conflicto. Ninguna reconstruye.

El resultado es brutalmente claro: el PRD no se está reorganizando, se está despedazando desde adentro. Y en esa guerra, más que liderazgos, lo que queda exhibido es el vacío. Porque cuando la disputa es por un cascarón, ganar no significa mucho… pero perder lo dice todo.

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