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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Un grupo de residentes de la comunidad Mina México, perteneciente al municipio de Almoloya de Juárez, irrumpió en la caseta de peaje El Dorado, y procedió a levantar las barreras de acceso. La acción, ejecutada de manera organizada, abrió el paso gratuito a cientos de automovilistas que circulaban sobre la autopista Toluca-Atlacomulco. El motivo central de la protesta recae en una serie de trabajos de construcción que una firma concesionaria realiza en el borde de la carretera.

Los vecinos denuncian que las obras en curso tienen como finalidad sellar el acceso directo que conecta a su localidad con la vialidad de alta velocidad. Para los habitantes, ese punto de entrada y salida representa la única conexión terrestre eficiente hacia centros de trabajo, escuelas y servicios médicos. Su eliminación, explican, condenaría a decenas de familias a un aislamiento forzado y a recorrer trayectos alternos que incrementarían los costos de transporte de manera insostenible.
Durante la toma de la caseta, los manifestantes explicaron que no buscan un conflicto con las autoridades, sino instalar una mesa de negociación real. Exigen la presencia inmediata de funcionarios del gobierno estatal y de representantes legales de la empresa constructora. Insisten en que cualquier proyecto de infraestructura debe contemplar el derecho a la movilidad de las comunidades originarias y no solo los intereses de operación de la autopista. La demanda central es la suspensión definitiva del cierre programado y la firma de un acuerdo que garantice el paso permanente de los residentes.
La manifestación generó alteraciones en el flujo vehicular durante el periodo en que las plumas permanecieron inactivas. Agentes de seguridad pública se desplegaron en la zona para vigilar el desarrollo de la protesta. A pesar de que la situación se mantuvo en un clima de tensión acotada, no se registraron enfrentamientos directos ni se reportaron personas lesionadas o detenidas. Los automovilistas que transitaban por la caseta aceptaron el libre paso con reacciones divididas: algunos mostraron solidaridad con la causa de los pobladores, mientras que otros expresaron molestia por las demoras periféricas generadas en los carriles de aproximación.