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Permite edil Manuel Vilchis nuevo ecocidio

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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN

La degradación del Cerro de los Murciélagos se ha convertido en uno de los principales símbolos del abandono ambiental que enfrenta Zinacantepec.


Lo que durante décadas fue un espacio de importancia ecológica e histórica hoy permanece cubierto por montañas de basura, escombro y residuos, sin que el gobierno municipal haya implementado una estrategia capaz de detener el crecimiento del tiradero clandestino.

A pesar de encontrarse a pocos minutos de la cabecera municipal, el sitio permanece sin vigilancia permanente ni acciones integrales de saneamiento.

Habitantes de la zona sostienen que durante meses han reportado la acumulación ilegal de desechos; sin embargo, las denuncias no se han traducido en resultados visibles ni en sanciones contra quienes utilizan el cerro como depósito de desperdicios.

La administración encabezada por Manuel Vilchis sostiene diversos programas ambientales; no obstante, el estado en que permanece uno de los principales referentes naturales del municipio contradice ese discurso. Para los vecinos, la respuesta institucional llegó tarde y únicamente después de que el deterioro alcanzó dimensiones difíciles de revertir.

Pedro Chávez, habitante del municipio, recordó que el cerro conserva cavernas naturales que durante años sirvieron de refugio para colonias de murciélagos, además de vestigios prehispánicos que forman parte de la identidad de Zinacantepec. Hoy, ese patrimonio permanece rodeado por residuos sólidos y cascajo, situación que amenaza tanto al ecosistema como a la salud de quienes habitan en las inmediaciones.

Los afectados consideran que el problema dejó de ser exclusivamente ambiental para convertirse en un reflejo de la falta de autoridad. La ausencia de vigilancia permitió que el tiradero creciera sin control, mientras la recuperación del sitio continúa pendiente.

Especialistas han advertido que la restauración de un ecosistema degradado requiere años de trabajo continuo. Por ello, vecinos demandan que el ayuntamiento deje de reaccionar únicamente cuando el problema alcanza notoriedad pública y asuma una política permanente de protección, vigilancia y conservación antes de que el daño resulte irreversible.

Los vecinos exigieron el retiro inmediato de los residuos, vigilancia permanente y un programa integral de restauración ambiental que permita recuperar uno de los principales símbolos históricos y naturales del municipio antes de que el deterioro sea irreversible.

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