Visitas
Juan R. Hernández
Ciudad de México.- La alcaldía Cuauhtémoc, corazón político y económico del país, se ha convertido en el campo de batalla más feroz rumbo a los próximos comicios, con cerca de 500 mil electores, alta derrama económica y peso simbólico en la narrativa rumbo a la Jefatura de Gobierno.

Aquí, donde se concentran Paseo de la Reforma, el Centro Histórico y sedes de poder, se libra una guerra política abierta por controlar uno de los territorios más influyentes del país.
Desde 2021, cuando la alianza PAN-PRI-PRD arrebató la demarcación a Morena, la Cuauhtémoc es vista como el termómetro electoral de la capital. Hoy, con encuestas cerradas y un alto número de indecisos, la disputa no solo es de votos, sino de credibilidad, marcada por una larga lista de escándalos.
En Morena-PT-PVEM, nuevamente es nombrada Caty Monreal, quien arrastra acusaciones de nepotismo y contratos ligados a su entorno, además del polémico episodio de la anulación electoral de 2024. Ricardo Peralta fue señalado por presunta corrupción en aduanas y por reunirse con autodefensas sin aval federal.
Israel Zamora enfrenta críticas por su cercanía con la iglesia La Luz del Mundo y su líder condenado. Arturo Ávila suma cuestionamientos por una mansión millonaria en California y denuncias por amenazas, las cuales fueron desmentidas.
También pesan señalamientos sobre el ex delegado Néstor Núñez, por inseguridad durante su gestión y fracturas internas; Tomás Pliego, acusado de uso electoral de programas sociales; y Dunia Ludlow, cuestionada por su pasado priista. En contraste, perfiles como José Luis Rodríguez aparecen sin escándalos mayores, aunque inmersos en pugnas internas.
Del lado del PAN, Alessandra Rojo de la Vega enfrenta acusaciones de uso indebido de recursos públicos, contratos irregulares y el polémico caso de un presunto “autoatentado”, además de denuncias por violencia política de género.
En PRI y PRD, figuras como Grecia Jiménez y Mónica Sandoval cargan con señalamientos por movilización de grupos y conflictos por despojo de inmuebles, mientras que en Movimiento Ciudadano, Gibrán Ramírez es cuestionado por presuntos gastos excesivos y oportunismo político tras su salida de Morena.
Así, la elección en Cuauhtémoc se perfila como una batalla de alto riesgo, donde los partidos no solo buscan el control territorial, sino imponer una narrativa rumbo a 2027. En el centro del poder nacional, cada voto contará… y cada escándalo pesará.