Visitas
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- La presencia de agentes de inteligencia de Estados Unidos en territorio mexicano volvió a generar controversia tras revelarse que un grupo de entre ocho y diez elementos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) habría operado en el norte del país sin autorización del gobierno federal.

La información fue difundida por Mike Vigil, exdirector de Operaciones Internacionales de la DEA, quien señaló que estas acciones formarían parte de una estrategia impulsada durante la administración de Donald Trump para combatir el narcotráfico.
De acuerdo con el exfuncionario, los agentes realizaron labores encubiertas, como la localización y desmantelamiento de laboratorios de metanfetamina, evitando deliberadamente cualquier coordinación con autoridades federales mexicanas porque “sabían que si coordinaban con el gobierno federal, no les iban a dar permiso”.
Según su versión, al menos cuatro de estos elementos participaron directamente en operaciones en Chihuahua desde inicios de año, en colaboración con autoridades estatales.
Vigil afirmó que tanto la gobernadora Maru Campos como el fiscal César Jáuregui estaban al tanto de estas actividades, las cuales se habrían llevado a cabo junto con la Agencia Estatal de Investigación. “Sabían perfectamente que estaban violando las leyes federales mexicanas, pero lo callaron por sus propios intereses”, sostuvo. Ante la posibilidad de que existieran motivaciones políticas o intentos de desestabilización, respondió que “sí”.
El tema cobró mayor relevancia tras la muerte de dos agentes estadounidenses el fin de semana, hecho que, según Vigil, evidenció la operación encubierta. También advirtió que el uso de personal de la CIA en tareas antidrogas podría afectar la relación bilateral, ya que “no están capacitados para operaciones antidrogas, como lo están los agentes de la DEA”, y su perfil responde más a funciones militares y de inteligencia.
En paralelo, autoridades de Chihuahua informaron sobre la instalación de un espacio para agencias estadounidenses dentro de la Torre Centinela en Ciudad Juárez, donde compartirán labores con corporaciones locales.