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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La incidencia delictiva en Toluca, capital del estado de México mantiene una tendencia que genera cuestionamientos directos a la gestión del morenista Ricardo Moreno, especialmente por el incremento sostenido del robo a transeúnte cometido por grupos conocidos como “motorratones”.
Se trata de jóvenes que operan en motocicleta y que han encontrado en la movilidad su principal ventaja para cometer asaltos rápidos, principalmente para despojar de teléfonos celulares y carteras a peatones en zonas de alta afluencia.
A pesar de que el propio alcalde ha reconocido públicamente la problemática, la respuesta institucional ha sido percibida como insuficiente por parte de la ciudadanía.

Las autoridades municipales han anunciado el reforzamiento de operativos en puntos identificados como focos rojos; sin embargo, los reportes vecinales y testimonios coinciden en que la presencia policial es intermitente y reactiva, sin una estrategia preventiva sostenida. La reincidencia delictiva agrava el panorama: aun cuando se logran detenciones, los implicados recuperan su libertad con rapidez debido a la falta de denuncias formales o por tratarse de faltas consideradas menores.
Entre las zonas con mayor incidencia destacan el Centro Histórico, el corredor Terminal-Mercado Juárez, la colonia San Bernardino y Ciudad Universitaria, espacios donde la concentración de personas facilita la operación de estos grupos. En estos puntos, usuarios del transporte público y estudiantes se han convertido en los principales blancos.
El fenómeno exhibe deficiencias estructurales en materia de seguridad pública municipal: escasa coordinación operativa, débil cultura de la denuncia y limitada capacidad para desarticular redes delictivas. A ello se suma una percepción creciente de impunidad que inhibe la participación ciudadana.