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diciembre 2, 2022

Voces

Arreando al Elefante | Joaquín López-Dóriga, el extorsionador

Ricardo Sevilla

Aunque le apodan “El Teacher”, Joaquín López- Dóriga está muy lejos ser un mentor o un preceptor.

Más allá de haber pisado la universidad para estudiar una carrera (la de Derecho) que nunca ejerció, este señor nunca ha impartido clases. Es decir: de maestro no tiene nada.

López-Dóriga, que es un sujeto español naturalizado mexicano, siempre ha encubierto intereses muy lóbregos.

Últimamente se habla de sus pifias, que, en efecto, son muchas y garrafales. Con el desenfado y la supina distracción que lo caracteriza, Joaquín ha confundido a Benny Ibarra con Mijares,
al Conicet con el Conacyt, a los Raiders con los Rangers, a Wimbledon con Wembley y a los Juegos Paralímpicos con los Juegos Panamericanos.

Por eso a nadie le extrañó que el domingo confundiera al grupo Firme con la banca Afirme. Ya en alguna otra ocasión (durante la violación de la autonomía de la UNAM por parte de la PFP en 2000) el tipo había confundido un taladro con una “arma de alto poder”.

Pero este presentador de noticias nacido en Madrid es mucho más que un sujeto negligente y distraído. ¡Es un pillo!

Hace siete años, para no ir más lejos, María Asunción Aramburuzabala, quien es considerada la mujer más rica de México, acusó a Joaquín López-Dóriga de querer extorsionarla.

En ese momento, la empresaria que forma parte del Consejo de Administración de Grupo Modelo afirmó que ‘El Teacher’ había amenazado con destruirla, luego de que Aramburuzabala denunciara a la esposa del periodista por pretender extorsionarla por 5 mdd para no frenar un desarrollo inmobiliario en la colonia Polanco.

Además de cobrar jugosos contratos por haber sido el conductor principal en Noticieros Televisa, López-Dóriga es un chayotero profesional que firmó contratos, a través de las empresas de su familia, durante el sexenio de EPN equivalentes
a 148 millones de pesos. ¿Y sabe cuántos de ellos licitó? ¡Ninguno! Todos fueron por adjudicación directa. Y esas raterías, lejos de graciosas, fueron absolutamente descaradas. Y ese precisamente es “El Teacher” de los conservadores.

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