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noviembre 27, 2021

Vivir Bien

¿Tendrá fiebre?

¿Notas al gato raro? ¿Está más parado que de costumbre? ¿Todo el rato durmiendo? ¿Come y bebe menos? ¿Su respiración es más agitada? Estos son los típicos síntomas de la fiebre pero ni aunque además tenga la nariz caliente y seca (típica creencia), debes dar por hecho que a tu mascota le ha subido la temperatura.

El único que va a confirmar o desmentir tus sospechas con total exactitud es el termómetro. Hazte con uno digital y resérvalo solo para el peludo. El método con el que se obtiene el resultado más exacto es la vía rectal.

Para ello tendrás que estar acompañado de otra persona. Que uno sujete al gato (puedes cubrirlo con una toalla para que no les arañe) y el otro introduzca la punta del termómetro (previamente lubricada con vaselina) en el recto del animal.

Por eso, haz la maniobra de manera suave y trata de estar lo más tranquilo posible y en un ambiente sereno. Si la vía rectal va a ser misión imposible, puedes optar por un termómetro auricular, que toma la temperatura en el oído, aunque es menos exacto.

Los gatos tienen una temperatura corporal más alta que los humanos, por lo que un resultado de hasta 39 grados Celsius entra dentro de la normalidad.

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