Casi dos millones de niños y adolescentes padecen déficit de atención

Casi dos millones de niños y adolescentes padecen déficit de atención

188
0
Compartir

En México, más de seis por ciento de la población de niños, niñas y adolescentes padece Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), es decir casi dos millones de personas, de las cuales sólo  ocho por ciento está diagnosticada y sigue un tratamiento.

La directora de la Fundación Adana, Beatriz Mena Pujol, señaló que “existen muchos mitos en torno a este padecimiento, que perpetúan el estigma y desconocimiento. Con base en información científica y confiable acerca del TDAH, nosotros en la fundación animamos a las personas con este trastorno a buscar asesoría de expertos, obtener el tratamiento adecuado y compartir recursos”.

Octubre es el mes de la sensibilización sobre el TDAH y marco de diversos eventos y actividades para generar conciencia sobre este trastorno a nivel mundial y atraer la atención de la población que vive con este desorden que afecta tanto a niños como adultos.

“Nos dedicamos desde hace más de 20 años a mejorar la calidad de vida de las personas con TDAH con la misión de informar y reducir los efectos negativos que provoca en niños, jóvenes y adultos, reduciendo el fracaso escolar y exclusión social de los afectados por TDAH, trastornos de la conducta, trastornos del aprendizaje y otros trastornos del neurodesarrollo”, explicó.

De acuerdo con la Guía Práctica para Educadores de Fundación Adana, con frecuencia, los docentes no detectan a tiempo este trastorno, que requiere el apoyo de profesionales en neuropediatría y psicología infantil, por lo que es imperativo reforzar el conocimiento científico sobre el TDAH entre la comunidad de educadores, padres de familia y profesionales de la salud para comprenderlo y tratarlo de forma efectiva.

El TDAH se caracteriza por la falta de atención, hiperactividad e impulsividad, que generan problemas de aprendizaje y conducta, y que a su vez impactan el desarrollo social, emocional y cognitivo, para derivar incluso en fracaso escolar.

Los síntomas se presentan en el hogar, la escuela o el contexto social, causando disfuncionalidad en el comportamiento, con repercusiones en el rendimiento académico y autopercepción.

Las causas son multifactoriales, pero predomina el componente genético, ya que se han encontrado una serie de genes asociados al trastorno.

“Lo más recomendable es un diagnóstico en edad escolar, ya que los períodos de atención y la memoria en los niños suelen ser más breves de lo esperado para su nivel de desarrollo, por ello es esencial que los profesores que están en permanente contacto con los niños tengan la formación necesaria para la detección oportuna.

“Posteriormente, es crucial acudir con un especialista para realizar un diagnóstico clínico e indicar la intervención que mejor se adapte a cada caso, con terapia y, si el experto lo considera, administración de algún medicamento”, agregó Mena Pujol.

Con información de Notimex