Hijo del Perro Aguayo, por siempre

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Ciudad de México.– “La lucha libre es un circo”, dice la mayoría, un segmento muy radical, y sobre todo quienes ven a los protagonistas desde la barrera y jamás fueron parte de toda esta parafernalia.

Los menos rigurosos , pero que igual mantienen esa pizca de escepticismo, lanzan que “es teatro, una arte escénica, todo está arreglado”.

Hace cuatro años, en Tijuana, Baja California, el deporte de los costalazos vio caer a uno de sus máximos exponentes. Recurriendo a términos muy diplomáticos: En cumplimiento de su deber.

Aunque el Hijo del Perro Aguayo, siempre comprometido con esta disciplina, más bien pereció haciendo lo que más le gustaba: Luchar, y porque ya inmerso en el dolor apenas dimensionó el golpe brutal que había sufrido con una de las cuerdas y la esquina del cuadrilátero al ser sacado de esté.

Y es justo en el día en que se cumple un aniversario más de aquel doloroso capítulo para el pancracio nacional, que Mario García Orozco, el médico de la familia, y que por ende atendía a Pedro, desmenuza en entrevista con Grupo Cantón las dudas que aún rondan en torno a este caso. “¿Tú crees que en México hay reacciones medicas verdaderamente inmediatas, en cualquier nivel y en cualquier deporte?, no.

“El principal problema en este escenario fue que cuando él sintió el dolor de la rotura de su cervical no paró y siguió luchando, porque ellos están acostumbrados al dolor, era un dolor más de los 20 mil que sienten en cada evento”, aclara el especialista.

REGRESIÓN

El médico de turno, Ernesto Franco, demoró aquella vez porque estaba atendiendo a otros luchadores. Al líder de La Jauría le sangraba el ojo derecho. “¡Cánula! ¡cánula!”, gritaban. No le toman signos vitales. No hay respiración artificial. No hay cuello ortopédico. Tampoco camilla, sólo una tabla. “¡Perro! ¡Perro!”, alentaba la gente.

El informe oficial señaló paro cardiorrespiratorio. Tres vértebras cervicales fracturadas y lesiones en la médula espinal.

DIAGNÓSTICO

En el Hospital del Prado, tras su muerte, le hicieron exámenes de toxicología y alcoholemia. “Traumatismo al cuello y fractura cervical”, decía el parte médico, cuenta García; “muerte por paro cardiorrespiratorio”, añade. La Comisión de Box y Lucha de Tijuana habló de “accidente desafortunado”. The Crash aclaró que, como lo establecen los reglamentos, había dos ambulancias, cinco paramédicos y un médico. “Al Perro se le asistió más rápido que a Luis Donaldo Colosio”, afirmó en aquellos días el luchador Mario Fuentes.

LA FAMILIA

En la batalla principal de la velada, Rey Mysterio y Xtreme Tiger enfrentaban a Perrito y Malik; tras apenas seis minutos de combate, El Can ya lidiaba una lucha voraz contra la muerte.

El Hijo del Perro Aguayo debutó como profesional a los 15 años. Heredó la lucha de su padre, que a su vez había sido hijo de campesinos, 16 hermanos, zapatero, futbolista y boxeador, le heredó a su vástago el amor por el pancracio, el cual lo llevó a su desgracia.

“El Perro Aguayo estaba en shock, imagínate lo que es perder a tu único hijo varón, a quien le permitió y le inculcó la lucha libre. Su mamá perdió a su hijo, cuando había hecho todo para que una lesión no se llevara a su esposo, y que de la nada una lesión se lleve a su hijo”, comparte el galeno.

REY MYSTERIO

Las máscaras, elemento clave en el deporte de los costalazos, alimentan la fantasía de los niños y de sus fanáticos. Quitarla en pleno combate es el máximo de los trofeos.

Mysterio, quien estuvo presente en 1995 en el debut profesional de Pedro Jr, también fu protagonista en su última vez.

Óscar Gutiérrez Rubio lloró sin tapa, por respeto, en la misa de despedida, en Guadalajara. “¿Te imaginas lo que él vivió?, eso te lo puedo explicar en dos minutos, pero lo que su familia pasó, lo que sus hijos en las escuelas tuvieron que escuchar, las acusaciones, de eso no tenemos ni idea, fue un tormento.

“Cuando fue la incineración le pedimos al Rayo de Jalisco y a Satánico, como a otros personajes, que salieran para distraer a la prensa y lograr un encuentro entre Rey Mysterio y la familia para que hablaran tranquilos, Rey le hizo una guardia y todos entendieron que fue un accidente”, finaliza.