Elba está de regreso

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Es la misma, se preguntaban los asistentes a la conferencia de prensa de la profesora Elba Esther Gordillo. Sí, claro, respondían otros. Su voz es tipluda, como siempre, su vocabulario fuerte y punzante, es el mismo, aunque su rostro se nota rejuvenecido y lozano, como si el lustro que pasó desde su detención no hubiese dejado la huella de los años en su cara.

Su traje sastre de tono obscuro, negro, tal vez, no le ajusta como quisiera, aunque se ve delgada, sin la ostentosa joyería que la caracteriza de siempre. Parece salida de un Spa y no de prisión domiciliaria de más de ocho meses y casi cinco años más de cárcel privilegiada en sanatorios, primero el de prisión y después en uno privado. Tal vez su deseo de revancha, sus expresiones enfáticas sobre el tema educativo son las que más despiertan la atención de los asistentes. Su presencia ya no es lo espectacular de antes, pesan los 73 años que lleva encima, pero sigue siendo guerrera, como se definió poco antes de su detención.

Elba Esther está de vuelta y de igual forma su lucha contra la Reforma Educativa, la misma que, se considera, fue la responsable de llevarla a situaciones penales, las que, simplemente, no le fueron confirmadas.

Simplemente, señala, recuperé la libertad y la Reforma Educativa se ha derrumbado. En un mismo sexenio, Gordillo pasó de la gloria al infierno y de vuelta a los primeros planos, aunque su circunstancia es distinta. Sigue siendo una mujer con grandes recursos económicos, aunque ya no tan temida como antes, intenta recuperar el control del sindicato magisterial y el partido que fundó, ya no existe. Elba sigue manteniendo la mirada fulminante, pero sin inspirar el pavor de antes. Asegura que lo ocurrido fue una persecución política.