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Héctor García
A tres sesiones de que llegue a su fin la VII Asamblea Legislatura de la Ciudad de México, los diputados locales regresaron al origen de donde sesionaba la Diputación Permanente: El salón Heberto Castillo.
Esta vez lo hicieron porque el recinto parlamentario de Donceles y Allende se mantiene cerrado, ya que recibe mantenimiento general para albergar a los nuevos congresistas de la capital, que entrarán en funciones el 17 de septiembre próximo.
Con una hora de retraso, pero con más diputados que las sesiones anteriores, el desahogo de 31 puntos de acuerdo transcurrió de manera normal durante dos horas aunque con notable falta de espacio hasta para que las edecanes pudieran llevar café o refresco a los asambleístas.
Desde el 18 de julio, el entonces presidente de la Mesa Directiva, Juan Gabriel Corchado, y la Comisión Instaladora del Primer Congreso local que encabeza el diputado José Alfonso Suárez del Real, acordaron que el primer miércoles de agosto, se sesionaría en el salón Heberto Castillo, bajo el argumento de entregar el recinto histórico “con todas las de la ley: restaurado y rehabilitado a los nuevos congresistas”.
La rehabilitación del recinto está bajo la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), toda vez que personal de mantenimiento fue capacitado para llevar a cabo los trabajos de conservación.
De acuerdo con el diputado morenista, Alfonso Suárez del Real, los más de 300 millones de pesos que fueron etiquetados en el presupuesto de este año para la transición ya contemplan el apartado de mantenimiento del recinto de Donceles y Allende.
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