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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Cuatro incidentes registrados en ferias patronales del Estado de México durante los últimos meses han puesto en evidencia las condiciones bajo las cuales operan juegos mecánicos instalados en espacios públicos, así como la necesidad de fortalecer las revisiones que realizan las autoridades antes y durante las jornadas de funcionamiento.
El caso más reciente ocurrió el 4 de octubre, durante la celebración patronal de San Francisco, en Atizapán de Zaragoza. Una atracción presentó una falla que provocó que tres usuarios fueran proyectados y otras tres personas sufrieran golpes. Elementos de Protección Civil brindaron atención a las seis víctimas en el sitio y determinaron que no era necesario trasladarlas a un hospital.

De acuerdo con información del gobierno municipal, la empresa responsable había presentado la documentación requerida para trabajar durante la feria, incluida una póliza vigente. El permiso concluyó el 6 de octubre, fecha en que comenzaron las labores para retirar las estructuras. En junio, una situación similar se registró en San Francisco Coaxusco, Metepec, donde un juego denominado Himalaya dejó tres personas lesionadas, entre ellas una adolescente de 14 años.
La compañía encargada también contaba con documentación y cobertura por daños. El 26 de julio, en Chalco, una falla en una polea dejó a siete usuarios retenidos durante más de 30 minutos. Aunque ninguno sufrió lesiones físicas, algunos presentaron crisis nerviosa.
En agosto, durante los festejos de San Lorenzo, en Ixtlahuaca, un carrusel presentó un desprendimiento que ocasionó heridas a cuatro personas, tres de ellas menores.
Los hechos han generado preocupación entre familias que acostumbran acudir a las ferias patronales. Residentes de las zonas donde ocurrieron los percances consideran que la revisión de documentos debe complementarse con inspecciones mecánicas y vigilancia durante la operación, debido a que una atracción puede presentar desperfectos después de haber sido autorizada.
La inconformidad también alcanza a quienes viven y trabajan alrededor de estos espacios, debido a que los incidentes obligan a movilizar servicios de emergencia y generan modificaciones en la actividad cotidiana de las comunidades. Para padres de familia, la prioridad debe ser evitar que una falla termine en lesiones graves. Los reglamentos municipales contemplan requisitos para los empresarios que instalan estas estructuras.
En Atizapán de Zaragoza se establece la obligación de contar con una póliza de seguro, mientras que en Naucalpan se contempla una cobertura de responsabilidad civil por daños a terceros. Sin embargo, vecinos consideran necesario conocer quién verifica físicamente las condiciones de cada aparato, con qué periodicidad se realizan las inspecciones y qué medidas se aplican cuando se detectan irregularidades. También solicitan que las autoridades informen públicamente sobre las revisiones efectuadas.
