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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
El temor a una nueva explosión permanece entre habitantes de Coacalco, luego del incendio registrado en una gasera cercana a viviendas de la colonia Loma Bonita donde dos pipas con capacidad de 40 mil litros cada una quedaron calcinadas y la onda expansiva derribó bardas de inmuebles aledaños. Para los residentes, el incidente evidenció los riesgos de vivir junto a instalaciones que almacenan y manejan combustibles.

Una adulta mayor relató que el estruendo la hizo pensar que sus dos nietas habían quedado atrapadas dentro de su casa. Durante los primeros momentos no sabía si las menores estaban a salvo, por lo que la incertidumbre se convirtió en angustia hasta que pudo confirmar que su familia no había sufrido daños. El fuego también afectó automóviles particulares y animales de compañía, algunos de los cuales resultaron lesionados o murieron, de acuerdo con los testimonios incluidos en los reportes del siniestro.

Después de la detonación, el humo y el olor a combustible se extendieron por las calles, situación que llevó a varias familias a abandonar temporalmente sus hogares ante el riesgo de que ocurriera otro estallido. Las condiciones de algunas construcciones incrementaron la preocupación. Vecinos señalaron que existen casas con techos de lámina y bardas que sufrieron daños, por lo que solicitaron una evaluación para determinar si los inmuebles pueden seguir habitándose sin peligro.
Los cuerpos de emergencia y personal de Protección Civil intervinieron para controlar las llamas. Como medida preventiva, las autoridades evacuaron a 200 personas y ordenaron la clausura temporal del establecimiento mientras se investigan las causas del accidente y se determinan las responsabilidades correspondientes. Sin embargo, para la comunidad, el cierre provisional no representa una solución definitiva.
Los habitantes demandaron que se compruebe si la gasera cumplía con las autorizaciones, las medidas de prevención y las condiciones de seguridad exigidas para operar en las inmediaciones de una zona habitacional.
La preocupación se extiende a las familias con niñas, niños y adultos mayores, quienes consideran que una emergencia de mayores dimensiones podría provocar consecuencias irreversibles. Por ello, pidieron inspecciones exhaustivas y que se valore la reubicación del negocio, especialmente por su cercanía con viviendas y otros espacios de uso cotidiano. Los residentes también solicitaron información sobre los resultados de los peritajes y las acciones que se tomarán antes de permitir una eventual reapertura. Advirtieron que necesitan garantías verificables para recuperar la tranquilidad y evitar que un incidente similar vuelva a poner en peligro a la población.
