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Por Ricardo Sevilla
Es tiempo de hablar de las encuestas y de los perfiles que aspiran a coordinar la Transformación en distintas alcaldías.
Comencemos con Magdalena Contreras.
El actual alcalde Fernando Mercado pretende reelegirse. Pero no la tendrá nada fácil. De entrada, su trayectoria como militante, diputado y jefe delegacional bajo la bandera del PRI (2015-2018) siempre ha generado desconfianza en el electorado marcadamente antipriísta y en las bases históricas de la izquierda local, quienes cuestionan su lealtad ideológica al haberse sumado posteriormente a Morena.
Al haber ejercido ya el poder ejecutivo local como jefe delegacional, carga con el historial, los pasivos y las quejas no resueltas de su propia administración anterior, exponiéndose al escrutinio público sobre su gestión presupuestal, obras públicas y manejo de servicios urbanos. Sus redes sociales, de hecho, rebosan críticas.
Patricia Ortiz Couturier también va por Contreras, otra vez.
Patricia representó en 2018 la llegada de la izquierda joven al poder local, pero su administración estuvo marcada por fricciones internas y un desgaste operativo que facilitó la transición de la alcaldía hacia la alianza opositora (PRI-PAN-PRD) liderada por Luis Gerardo Quijano en 2021.
A eso hay que sumar que su trienio (2018-2021) estuvo expuesto a revisiones de órganos fiscalizadores y cuestionamientos durísimos. Las críticas por sobrecostos en adquisiciones operativas e insumos sanitarios durante la pandemia, y los reclamos por metas de infraestructura no concretadas en tiempo y forma son una sombra que no la deja.
Vinculado al grupo de Marcelo Ebrard tras su paso por la Cancillería, Bernardo Aguilar opera como un perfil técnico-político de negociación.
Su crecimiento demoscópico, que ya comienza a incrementar e incomodar a sus adversarios, responde a la búsqueda de perfiles que puedan apelar a sectores de clase media urbana y periurbana en la zona alta de la demarcación, superando el voto duro tradicional de la militancia.
A diferencia de perfiles que ya ejercieron la jefatura delegacional o la alcaldía en la demarcación, Aguilar no carga con pasivos de gestión territorial directa ni con el reclamo social por deficiencias pasadas en servicios urbanos o infraestructura en la zona.
Una cosa es cierta: en la CDMX no existen bastiones eternos, solo electorados en constante disputa. ¡Y se pondrá buena la cosa!