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Por Ricardo Sevilla
Es tiempo de hablar de las encuestas y de los perfiles que aspiran a coordinar la Transformación en distintas alcaldías.
Comencemos con Magdalena Contreras.
El actual alcalde, Fernando Mercado, perfila una ruta de continuidad al frente de La Magdalena Contreras, respaldado por un trayecto de amplio recorrido en la función pública local.
No obstante, la contienda interna plantea una dinámica sumamente competitiva. Por un lado, su perfil plural —construido a lo largo de diversas etapas legislativas y administrativas— exige un ejercicio constante de articulación entre los sectores moderados del electorado y los núcleos fundadores del movimiento, donde coexisten distintas visiones de identidad política.
Patricia Ortiz Couturier también va por Contreras, otra vez.
Patricia representó en 2018 la llegada de la izquierda joven al poder local, pero su administración estuvo marcada por fricciones internas y un desgaste operativo que facilitó la transición de la alcaldía hacia la alianza opositora (PRI-PAN-PRD) liderada por Luis Gerardo Quijano en 2021.
A eso hay que sumar que su trienio (2018-2021) estuvo expuesto a revisiones de órganos fiscalizadores y cuestionamientos durísimos. Las críticas por sobrecostos en adquisiciones operativas e insumos sanitarios durante la pandemia, y los reclamos por metas de infraestructura no concretadas en tiempo y forma son una sombra que no la deja.
Vinculado al grupo de Marcelo Ebrard tras su paso por la Cancillería, Bernardo Aguilar opera como un perfil técnico-político de negociación.
Su crecimiento demoscópico, que ya comienza a incrementar e incomodar a sus adversarios, responde a la búsqueda de perfiles que puedan apelar a sectores de clase media urbana y periurbana en la zona alta de la demarcación, superando el voto duro tradicional de la militancia.
A diferencia de perfiles que ya ejercieron la jefatura delegacional o la alcaldía en la demarcación, Aguilar no carga con pasivos de gestión territorial directa ni con el reclamo social por deficiencias pasadas en servicios urbanos o infraestructura en la zona.
Una cosa es cierta: en la CDMX no existen bastiones eternos, solo electorados en constante disputa. ¡Y se pondrá buena la cosa!
