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JUAN R. HERNÁNDEZ
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- Un estudio realizado por “Provi, Inversión Inmobiliaria Internacional” reveló que México esperaba 5.5 millones de turistas durante el Mundial; sin embargo, Moody’s calcula que llegarán menos de un millón. Dicha baja se debe a que la FIFA aplicó por primera vez precios dinámicos en boletos, elevando entradas hasta 35% según demanda, lo que derivó en costos hasta cuatro veces superiores a Catar, con tickets cercanos a mil dólares por partido.

La especulación no se limitó al futbol. En la Ciudad de México, hoteles elevaron tarifas hasta 961%, mientras vuelos desde Guadalajara se encarecieron 382%. En paralelo, propietarios de departamentos intentaron cuadruplicar rentas, aunque muchos inmuebles terminaron vacíos ante la falta de demanda real.
La calificadora Deloitte estima apenas 836 mil visitantes ligados al Mundial, cifra muy por debajo de los 5.5 millones proyectados por Sectur.
Los estadios registraron llenos totales, pero la ocupación hotelera apenas alcanzó 65%, lejos del 80% esperado por Coparmex. La diferencia evidenció un desfase estructural: asistir a un partido no equivale a generar turismo de estancia prolongada ni derrama sostenida en hospedaje.
La lección trasciende el futbol. Los activos turísticos no dependen de la euforia de un evento, sino de fundamentos sólidos como ubicación, ocupación constante y flujo de caja estable.
La burbuja de expectativas infladas dejó claro que la especulación puede elevar precios en el corto plazo, pero no garantiza rentabilidad real. México apostó a la emoción mundialista, pero los números terminaron imponiendo la realidad económica.