Visitas
Juan R. Hernández
Ciudad de México.- La fiesta mundialista llegó al Zócalo, pero para decenas de comerciantes y restauranteros del Centro Histórico el silbatazo inicial ha significado más obstáculos que ganancias. Entre plantones de la CNTE, protestas permanentes, un Fan Fest amurallado y la mala publicidad de youtubers, negocios tradicionales denuncian caída en clientes justo en su mejor temporada.

A unas horas de que ruede el balón en la Copa Mundial de la FIFA 2026, empresarios de la zona aseguran que el operativo de seguridad y control comercial convirtió al corazón de la capital en un espacio de acceso complicado para turistas y consumidores.
Los establecimientos que consiguieron autorización para utilizar la imagen oficial del torneo tampoco escaparon de las dificultades. Además de cumplir estrictos lineamientos, deben absorber comisiones de hasta 22% sobre sus ventas.
Quienes quedaron fuera del programa enfrentan restricciones severas e incluso multas que podrían alcanzar los 500 mil pesos por transmitir partidos sin las licencias correspondientes.
La situación se agravó por la información de proveedores de televisión de paga que “asustaron” a empresarios con posibles multas de 30 mil pesos para venderles paquetes, cuando en realidad éstas ascienden a 500 mil pesos. Comerciantes denunciaron que les ofrecieron paquetes de transmisión por 5 mil pesos, sin aclarar que eran solo para uso doméstico. En bares y restaurantes, el costo real asciende a cerca de 16 mil pesos.
A ello se suman las elevadas rentas en la zona. Algunos inmuebles alcanzan entre 90 y 120 mil pesos mensuales por piso, gastos que ahora resultan difíciles de cubrir ante la incertidumbre sobre el flujo de visitantes.
Jugaron sucio
La molestia también apunta hacia organizadores vinculados al Fan Fest. Un restaurantero relató que representantes del evento solicitaron cotizaciones para surtir hasta 25 mil platillos diarios. Tras entregar propuestas, capacidades de producción y precios, nunca volvieron a recibir respuesta.
Otro frente de conflicto surgió con algunos creadores de contenido. Comerciantes afirman que durante meses permitieron grabaciones y transmisiones en sus negocios; sin embargo, posteriormente aparecieron videos que generalizaban prácticas indebidas y acusaban falsamente a establecimientos de cobrar un supuesto “derecho de mira”.
“Hemos sido abiertos con ellos, pero varios abusaron. Algunos ni siquiera consumían y después hablaban mal de los negocios. Eso terminó afectando a todos”, lamentó un empresario de la zona.
Mientras miles de aficionados celebran la llegada del Mundial, los comerciantes del Centro Histórico observan un panorama distinto: calles cercadas, accesos restringidos y un Fan Fest que concentra consumo y atención dentro de un perímetro blindado. Para muchos, la fiesta del futbol se juega lejos de sus cajas registradoras.