Visitas
Irving González, Diego Raya, Juan Hernández y César A. Muñoz
Grupo Cantón
Ciudad de México.– Pese al reforzamiento del operativo implementado por GCDMX para el partido entre México e Inglaterra, el dispositivo de seguridad y protección civil volvió a ser vulnerado por decenas de aficionados que derribaron vallas e ingresaron al perímetro restringido del Ángel de la Independencia. Pero la derrota del Tri terminó por evitar que la concentración escalara a un festejo masivo como el del 30 de junio, cuando se reportaron destrozos, agresiones, enfrentamientos en la zona y 4 muertos tras la llegada de más de 1 millón de personas a la zona.
Se estableció un aforo máximo de 25 mil personas en el Ángel por lo que aficionados rompieron el cerco instalado sobre la calle de Monterrey y lograron avanzar. Un hecho similar ocurrió a la altura de la Glorieta del Ahuehuete, donde la Secretaría de Seguridad Ciudadana tuvo que desplegar más elementos para contener un nuevo intento de portazo. De acuerdo con cifras del GCDMX, ayer salieron a la calle 1 millón 350 mil aficionados.
Reporteros de Diario Basta! documentaron que, pese a la ampliación de la Ley Seca y de los filtros de revisión, persistió la venta irregular de cerveza, el ingreso de bebidas alcohólicas ocultas en bolsas de plástico y el consumo de marihuana a plena vista de asistentes y policías en el Fan Fest de Zócalo, en el corredor Reforma, en Bellas Artes y el Monumento a la Revolución.
Al final, fue el resultado adverso de la selección mexicana el que terminó desactivando el ambiente de euforia y evitando que el fallido operativo derivara en hechos de mayor gravedad, como los de días antes.
Ángel de la Independencia
Pese al despliegue de más elementos de seguridad en el Ángel durante el partido mundialista, el operativo estuvo marcado por desorden, consumo de alcohol y presuntos abusos de autoridad. Diario Basta! documentó la agresión de policías contra un aficionado, quien fue golpeado, sometido y tirado al piso frente a decenas de personas. Además, dentro del perímetro acordonado circuló cerveza y otras bebidas alcohólicas sin que hubiera controles efectivos.
La falta de sanitarios obligó a varios de los asistentes a utilizar jardineras y áreas verdes como baños improvisados. Además, cabe resaltar que algunos policías fueron vistos fumando sin intervenir. Entre agresiones, alcohol, carencia de servicios básicos y escasa vigilancia, el dispositivo volvió a exhibir deficiencias para mantener el orden en una de las principales concentraciones de aficionados en la capital.

Corredor de Reforma
En un recorrido hecho por Diario Basta! por las inmediaciones del Ángel de la Independencia, se documentó la venta indiscriminada de bebidas alcohólicas, pese a la ampliación de la Ley Seca. Desde el Metro Hidalgo hasta el Monumento, se observó a decenas de comerciantes que ofrecían cervezas, “azulitos” y otras bebidas preparadas, mientras aficionados consumían alcohol a plena vista de las autoridades.
También se observó la operación del comercio ambulante con venta de espuma, comida, camisetas y souvenirs, además de personas que lograron ingresar con bebidas pese a las supuestas revisiones. A lo largo del corredor quedaron evidenciadas las restricciones solo en el papel, ya que el consumo continuó durante toda la jornada. Tras la derrota de la Selección Mexicana, el ambiente festivo se apagó, pero las calles quedaron marcadas por la presencia de vendedores, latas y botellas vacías, reflejo del descontrol vivido durante la concentración.

Fan Fest Zócalo
El Fan Fest del Zócalo alcanzó su capacidad máxima desde las primeras horas de la tarde, lo que obligó al cierre de accesos y a un operativo vial en el Centro Histórico.
Sin embargo, a pesar de los filtros de seguridad y las recomendaciones del Gobierno capitalino, asistentes burlaron los controles al ingresar bebidas alcohólicas y marihuana. Este medio documentó la venta de alcohol en bolsas tipo Ziploc por 100 pesos y el uso de mochilas con compartimentos especiales para introducir licor.
También se documentó a varias personas consumiendo cerveza y bebidas preparadas dentro del evento, mientras en los alrededores continuó la venta de alcohol pese a la Ley Seca. Adicionalmente, resalta que se repitió el juego de “¡Quiere volar!”, considerado riesgoso por las autoridades. La jornada concluyó con la derrota de México y la salida de miles de aficionados entre decepción y un ambiente marcado por el descontrol.
Monumento a la Revolución
Miles de aficionados se reunieron en el Monumento a la Revolución y el Palacio de Bellas Artes para seguir el encuentro, pero nuevamente burlaron los filtros de seguridad implementados por el Gobierno capitalino. Pese al reforzamiento de las revisiones y la aplicación de la Ley Seca en zonas de la alcaldía Cuauhtémoc, se documentó la venta y consumo de bebidas alcohólicas, desde micheladas y cantaritos hasta botellas de licor, además del consumo de drogas. Aunque no se registraron incidentes graves, la vigilancia tampoco evitó que asistentes lanzaran objetos hacia la multitud. Al finalizar el partido, las banquetas y camellones quedaron cubiertos de latas y botellas vacías, evidencia del incumplimiento de las restricciones. La derrota de la Selección Mexicana apagó el ambiente festivo y provocó el retiro de los aficionados.