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MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN
El cambio en la dirección del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM) volvió a evidenciar la falta de una estrategia clara para rescatar financieramente al organismo encargado de atender a miles de trabajadores, pensionados y jubilados mexiquenses.

En días pasados se informó la llegada de Antonio Jaymes Núñez como director general esto en medio de una crisis financiera.
Aunque el gobierno estatal insiste en hablar de estabilidad financiera, trabajadores y derechohabientes denuncian que continúan los malos servicios médicos, el desabasto de medicamentos, retrasos en consultas y hospitales saturados.
La crisis del ISSEMyM no es reciente. Los problemas financieros comenzaron a profundizarse desde principios de los años 2000, cuando municipios y organismos públicos empezaron a retrasar el pago de cuotas y aportaciones. Para 2009, la deuda acumulada de ayuntamientos con el instituto ya superaba los mil 157 millones de pesos.
El gasto del instituto también se disparó. En 2020 el presupuesto del ISSEMyM era de 25 mil millones de pesos y para 2025 ascendió a más de 44 mil millones. Gran parte del incremento corresponde al pago de pensiones, que pasó de poco más de 10 mil millones en 2020 a más de 26 mil millones en 2024.
Especialistas advierten que el déficit actuarial del instituto podría superar actualmente el billón de pesos, debido a que las obligaciones futuras de pago rebasan la capacidad financiera del organismo.
En 2025 y durante el presente año aumentaron las protestas de trabajadores del Centro Médico ISSEMyM Toluca por falta de medicamentos, insumos y condiciones laborales deficientes. También se denunciaron posibles irregularidades administrativas y opacidad en el manejo financiero.
El ISSEMyM enfrenta hoy uno de los momentos más delicados de su historia. Sin transparencia, recuperación de adeudos y una reforma real al sistema pensionario, la crisis podría seguir creciendo mientras miles de familias mexiquenses pagan las consecuencias.