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Diez detenidos y ocho vinculados más revelan red criminal detrás del asesinato de los colaboradores de Clara Brugada, mientras autoridades mantienen abiertas líneas clave sobre autoría intelectual
Juan R. Hernández
Ciudad de México.- A un año del asesinato de Ximena Guzmán y José Muñoz, colaboradores cercanos de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, las autoridades capitalinas reportan 18 a 19 personas involucradas, 10 órdenes de aprehensión cumplimentadas y 10 imputados vinculados a proceso por feminicidio, homicidio y asociación delictuosa, además de 8 personas adicionales procesadas por actividades relacionadas con la operación criminal.

Durante la actualización del caso, la fiscal capitalina Bertha Alcalde Luján detalló que la investigación ha permitido desarticular buena parte de la estructura operativa, identificar roles y reconstruir la cadena de mando detrás del crimen, ocurrido tras un seguimiento de al menos 20 días a las víctimas.
Entre los principales implicados destaca Francisco “N”, señalado como coordinador logístico y uno de los autores materiales. Fue captado por cámaras el 14 de mayo de 2025 en Calzada de Tlalpan, días antes del ataque, realizando labores de vigilancia con chaleco reflejante y comunicación constante.
De acuerdo con las indagatorias, también habría gestionado recursos económicos mediante terceros y cuentas bancarias para financiar la operación.

Las autoridades identificaron distintos niveles de participación: desde quienes realizaron seguimiento y vigilancia, hasta operadores encargados de la logística, como la compra de vehículos, renta de inmuebles, manipulación de placas sin registro y ocultamiento de equipos telefónicos. También se detectó una red financiera que distribuía recursos a los ejecutores mediante depósitos fragmentados.
Un elemento clave es una persona ya fallecida, vinculada a la recarga de al menos siete líneas telefónicas utilizadas por los agresores, quien fue localizada sin vida en Morelos tras ser reportada como desaparecida. Las autoridades no descartan que su asesinato esté relacionado con presuntos errores operativos dentro de la célula.
Las investigaciones apuntan a la participación de integrantes de un grupo delictivo con operaciones en Ciudad de México y Estado de México, dedicado a actividades como narcomenudeo, aunque hasta ahora sólo se ha acreditado su papel operativo, sin que se determine aún la autoría intelectual o el móvil del crimen.
La fiscalía subrayó que no existen indicios de una red interna dentro del Gobierno capitalino que haya facilitado información para el ataque, pese al nivel de planeación detectado.
Por su parte, Clara Brugada afirmó que el caso sigue siendo prioridad y que se mantendrá la coordinación con el Gobierno federal, con apoyo de la presidenta Claudia Sheinbaum, para esclarecer completamente los hechos. “La investigación va a continuar sin detenerse”, enfatizó.
Aunque los avances permiten ubicar a los ejecutores y parte de la estructura criminal, las autoridades reconocen que la clave pendiente sigue siendo determinar quién ordenó el crimen y por qué, una respuesta que, a un año, aún mantiene abierta una de las investigaciones más sensibles para la capital.