21 lecturas
Por Eduardo López Betancourt
elb@unam.mx
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, visitó recientemente México y decidió retirarse del país alegando que recibió amenazas de quienes la habían invitado. La situación es sumamente lamentable.
Conviene recordar que la Comunidad de Madrid es una de las regiones más relevantes del reino de España y que Díaz Ayuso fue elegida por una contundente mayoría. Su salida anticipada de tan importante visita constituye, en cualquier lectura, una falta de respeto de primera magnitud, y contrasta con la dignidad con que fue recibida la presidenta Claudia Sheinbaum durante su propia estancia en territorio español, donde jamás se le faltó al respeto ni se intentó perturbar su agenda.
En Aguascalientes, durante un acto protocolario, el mensaje de Díaz Ayuso fue interrumpido por dos diputados, uno de ellos militante de Morena. A ello se sumaron críticas por la simpatía que expresó hacia la figura de Hernán Cortés, opinión que muchos cuestionan, pero que corresponde al ámbito del libre pensamiento y que nadie debería coartar. Más aún cuando, en el propio territorio nacional, existen calles con el nombre del conquistador; el palacio más bello de Cuernavaca lleva su sello, y en Oaxaca persiste aún la memoria de las vastas extensiones conocidas como el “Estado del Marquesado del Valle de Cortés”. Defender o al menos tolerar la figura histórica de Hernán Cortés no es desdoro alguno. Lo sostiene, en esencia, el espíritu de Voltaire: “Me opondré firmemente a lo que piensas, pero defenderé hasta el final tu derecho a pensarlo.”
México es una nación de libertades, al igual que España. Cuando la presidenta Sheinbaum visitó Barcelona, fue recibida con pleno respeto: nadie interrumpió su discurso ni hubo agravio alguno, ni siquiera del partido de ultraderecha Vox. La mandataria llegó incluso a manifestar su opinión sobre el proceso judicial que enfrenta en Argentina la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Quienes, en cambio, pretenden congraciarse con los círculos del poder maltratando y hostigando a la presidenta madrileña, como ocurrió durante la entrega de los Premios Platino del Cine Iberoamericano, le hacen un flaco favor a la imagen de México ante el mundo.