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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La decisión del Cabildo de Valle de Chalco de destinar recursos públicos a una institución externa abrió un cuestionamiento de fondo: la ausencia de inversión en infraestructura propia para atender a la población más vulnerable. Bajo el discurso de solidaridad, el gobierno municipal aprobó entregar hasta 500 mil pesos al Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón ubicado en Nezahualcóyotl.
El acuerdo, respaldado por unanimidad, fue impulsado por el alcalde Alán Velasco Agüero, quien argumentó que más de 300 menores del municipio reciben atención en dicho centro. No obstante, el propio edil reconoció que la administración local carece del equipo especializado necesario para brindar estos servicios.

La afirmación dejó al descubierto una problemática estructural: la dependencia de instituciones externas para atender necesidades básicas de salud y rehabilitación. En lugar de fortalecer la Unidad Básica de Rehabilitación municipal, el gobierno optó por transferir recursos a una fundación, evitando invertir en instalaciones propias.
Para las familias, el impacto es cotidiano. Traslados largos, gastos adicionales y tiempos de espera forman parte de una rutina que evidencia la falta de servicios locales. La donación, aunque presentada como apoyo, no resuelve la carencia de infraestructura ni reduce la dependencia del municipio hacia otros territorios.
El argumento financiero tampoco pasó desapercibido. El propio Ayuntamiento reconoció limitaciones en su recaudación, lo que contrasta con la decisión de destinar medio millón de pesos fuera de su jurisdicción. La medida ha sido interpretada por vecinos como una estrategia que privilegia la imagen pública sobre la solución de fondo.
Especialistas advierten que este tipo de acciones refleja una política de terciarización de servicios, donde el gobierno evita asumir directamente su responsabilidad. En este caso, la rehabilitación de menores con discapacidad sigue dependiendo de convenios y apoyos externos, sin una ruta clara para fortalecer la atención local.
Mientras tanto, la demanda social permanece: contar con servicios dignos dentro del propio municipio. Para las familias afectadas, la pregunta es inevitable: si existen recursos para donar, ¿por qué no invertir en construir la infraestructura que el propio gobierno reconoce que no tiene?
La decisión ya fue tomada, pero el problema persiste. En Valle de Chalco, la solidaridad institucional no sustituye la falta de soluciones estructurales.