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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
En el municipio de Ixtapaluca, en la colonia Santo Tomás, la obra pública dejó de ser responsabilidad del Ayuntamiento y pasó a manos de los vecinos. Ante la falta de respuesta del gobierno municipal, encabezado por Felipe Arvizu de la Luz, la comunidad decidió intervenir por su cuenta una vialidad deteriorada que representaba un riesgo constante.
Desde febrero, los habitantes solicitaron formalmente la repavimentación de la calle Empedradillo, afectada por daños acumulados y filtraciones que agravaron su estado. Sin embargo, la petición no obtuvo respuesta. Con la cercanía de las celebraciones de Semana Santa y el paso del viacrucis por esa zona, el riesgo de accidentes se volvió inminente.

La falta de acción oficial derivó en la organización vecinal. Familias reunieron recursos, adquirieron materiales y coordinaron una jornada de trabajo para intervenir el tramo más afectado. Durante horas, hombres y mujeres trabajaron en conjunto para nivelar la superficie y reducir riesgos.
El resultado fue la rehabilitación de 80 metros de calle, una solución parcial que no sustituye la responsabilidad del gobierno municipal, pero que permitió atender una necesidad urgente. Para los vecinos, el problema no es solo la obra, sino la constante omisión de las autoridades.
El caso refleja un patrón que se repite en distintas zonas de Ixtapaluca: comunidades que deben resolver por sí mismas lo que corresponde al gobierno. Mientras tanto, la administración municipal mantiene compromisos sin concretar, dejando a las familias en una dinámica donde la autogestión se vuelve la única alternativa.
En Santo Tomás, la calle quedó transitable, pero el reclamo permanece. Porque, más allá del cemento colocado, lo que se exhibe es una administración que, para los ciudadanos, sigue ausente y una clase política que simplemente no responde.