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En caso de que la iniciativa presidencial avance en las cámaras, el siguiente paso para Morena sería la aprobación en los congresos locales
REDACCIÓN
Ciudad de México.- El plan B de la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum necesitará cuanto menos que 750 legisladores acepten recortar financiamiento, sueldos, entre otros ingresos.
Por tal motivo, Morena y sus aliados, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), quienes alcanzaron un acuerdo para aprobar la iniciativa presidencial, deberán alcanzar una estrategia que incluya entre otras cosas, dirigencias, liderazgos, gobernadores y bancadas para repetir el éxito exprés de otras reformas como la judicial.

“Hemos avanzado mucho juntos. Hoy la democracia tiene que fortalecerse… por eso defendemos al Instituto Nacional Electoral, porque necesitamos que haya certeza en los votos… hoy, este plan conocido como plan B, que impulsa la Presidenta de la República, cuenta con el respaldo total de los dirigentes de los tres partidos que integran la coalición”, dijo Ignacio Mier, coordinador de los senadores de Morena, en un videomensaje grabado en la Secretaría de Gobernación.
En tanto, Ricardo Monreal, líder de los diputados de Morena, confirmó que el INE no entra en el plan B, y celebró que se llegara a un acuerdo a través del diálogo. Mientras que Alberto Anaya, dirigente del PT, resaltó que la reforma preserva los avances democráticos alcanzados en 1977 y 1996.
De cristalizarse esta alianza podría avanzar en la Cámara de Diputados y en el Senado, por lo que el siguiente paso sería que los congresos locales acepten aprobarse autoreducciones, para que los ajustes a sus sueldos, privilegios, comodidades y acceso a espacios de poder sean disminuidos para que ese dinero lo controlen los gobiernos estatales para otros fines que no los incluyen.
El escenario dicta que los 32 congresos locales cuenta con mil 123 diputadas y diputados, en este caso dos terceras partes implicarían los 750 legisladores que necesita Morena, incluso por sí solo el partido guinda y sus aliados superan esa cifra; sin embargo, necesitan aprobar una reforma que va directamente en contra de sus beneficios personales económicos, además de los liderazgos locales que se verán afectados en el reparto de los espacios en las elecciones que es donde se da la principal disputa política-electoral, un paso que será todo un reto para el oficialismo.
El plan B de la presidenta Claudia Sheinbaum tiene como dos principales ejes disminuir los privilegios de los Congresos locales y los de los municipios.