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* No da ni un paso atrás en su plan de reducir privilegios políticos
* Abre la puerta a una nueva batalla legislativa por la austeridad
* Propone destinar los recursos públicos a la mejora de servicios
Juan R. Hernández
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- En política, perder una votación no siempre implica rendirse. Así lo dejó claro la presidenta Claudia Sheinbaum luego del revés que sufrió una parte de su iniciativa en el Congreso de la Unión. Acerca de esto, la mandataria lanzó un mensaje contundente: el Gobierno federal no quitará el dedo del renglón en la reducción de privilegios políticos. Eso significa, puntualmente, recortar financiamiento a partidos y modificar el sistema de legisladores plurinominales.

Desde Palacio Nacional, Sheinbaum fue clara. Reconoció que algunos aliados no acompañaron estos puntos, pero dejó claro que su postura no cambia. “Ahora a lo mejor no se puede, pero después a lo mejor sí”, soltó, dejando abierta la puerta a una nueva batalla legislativa.
Mientras tanto, el llamado Plan B de la reforma electoral llegará este martes 17 de marzo al Congreso. Dicha propuesta se enfoca en algo que, políticamente, resulta difícil de criticar: reducir el gasto de la clase política y destinar esos recursos a necesidades reales de la gente.
La presidenta explicó que ya existe un acuerdo con los aliados para disminuir el número de regidores y diputados locales, así como para ajustar los presupuestos de los congresos estatales.
El argumento es rotundo: hay legisladores locales que reciben hasta 39 millones de pesos por diputado, mientras otros apenas alcanzan cinco millones. Ese desequilibrio, sostuvo Sheinbaum, refleja excesos que deben corregirse.
El ahorro estimado ronda los 4 mil millones de pesos, dinero que no irá a la Federación. La idea es que se quede en estados y municipios para financiar agua potable, drenaje, bacheo y obras básicas. “El objetivo es que se queda para la gente, para ayudar a mejorar los servicios públicos de municipios y de los estados”, afirmó Claudia.
Sin embargo, el verdadero mensaje político quedó en otro punto: la presidenta no renuncia a su intención de reducir el financiamiento a los partidos ni a modificar la designación de plurinominales.
En otras palabras, la discusión sobre los privilegios de la clase política apenas comienza. Y Sheinbaum dejó claro que piensa volver a la carga.