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Una disputa entre hermanos por la administración de un taller de hojalatería y pintura terminó en tragedia en la colonia Constitución Totoltepec. El reclamo escaló rápido
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
El penetrante olor a thinner y pintura automotriz quedó impregnado en el aire, mezclado ahora con el rastro metálico de la sangre. La tarde del miércoles, un taller de hojalatería en la colonia Constitución Totoltepec se convirtió en el escenario de un violento crimen que dejó helados a los vecinos de la zona.
Todo ocurrió alrededor de las 15:30 horas, cuando lo que parecía una discusión familiar comenzó a subir de tono dentro del negocio heredado por un padre ya fallecido. Según testimonios, los reclamos por la administración del taller y la repartición de ganancias habían sido constantes durante años.
De pronto, el silencio de la calle fue quebrado por una detonación seca que retumbó entre las láminas y los autos en reparación. Segundos después, un grito desgarrador atravesó la cuadra.
“¡Lo mataron, lo mataron por el negocio!”, gritaba una mujer mientras salía corriendo del establecimiento.
Algunos vecinos se acercaron con cautela. Dentro del taller, entre herramientas y piezas metálicas, el cuerpo de Carlos “N”, de aproximadamente 40 años, permanecía tendido sobre el piso de cemento. Su camisa clara estaba empapada en sangre que se extendía lentamente formando un oscuro charco.
“Primero eran gritos y reclamos. Se escuchaban muy alterados. Luego vino el tronido y ya cuando entramos a ver, el señor estaba tirado. El otro salió corriendo sin voltear”, relató una vecina aún con el rostro pálido por lo ocurrido.
Elementos de la policía municipal acudieron como primeros respondientes y acordonaron el área, mientras paramédicos confirmaban que la víctima ya no contaba con signos vitales. Minutos más tarde arribaron peritos y agentes ministeriales de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México para iniciar las diligencias. Entre el llanto de familiares y el murmullo de curiosos tras la cinta amarilla, los especialistas recabaron indicios balísticos y documentaron la escena.
“Era un pleito viejo por el taller que les dejó su papá. Nadie pensó que terminaría así”, comentó don Refugio, mecánico de la zona que observaba a la distancia el levantamiento del cadáver.