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La organización muestra el reagrupamiento de la vieja guardia del PRI, el PAN y un PRD en vías de extinción, disfrazados ahora con el lenguaje de la sociedad civil
Ana E. Rosete
Bajo el cobijo de una supuesta “renovación ciudadana”, la plataforma Somos MX incursionó en el escenario político no como una propuesta de vanguardia, sino como un contenedor de figuras que, durante décadas, operaron desde las entrañas del sistema que hoy dicen combatir.
La organización es no más que el reagrupamiento de la vieja guardia del PRI, el PAN y un PRD en vías de extinción, disfrazados ahora con el lenguaje de la sociedad civil; además de la inclusión de ex ministros, personajes del INE así como actores y una madre buscadora.

El liderazgo de la organización no deja lugar a dudas sobre su origen. A la cabeza aparece Guadalupe Acosta Naranjo, el eterno sobreviviente de la corriente del grupo perredista, “Los Chuchos”, Jesús Ortega y Jesús Zambrano, quienes terminaron por romper al Sol Azteca y perdieron el registro a nivel federal del instituto político.
Naranjo, cuya carrera se forjó en las negociaciones de pasillo y las cuotas de poder partidista, busca una nueva plataforma tras el desmantelamiento institucional del partido.
A su lado, Cecilia Soto y el senador Emilio Álvarez Icaza aportan el barniz de una izquierda institucionalizada que, con el tiempo, terminó por mimetizarse con las estructuras más conservadoras del país.
No menos polémico es el ingreso de Edmundo Jacobo Molina, quien tras 15 años como el “poder detrás del trono” en el aparato administrativo del INE, saltó directamente a la trinchera política, confirmando las críticas sobre la politización de los organismos autónomos que él mismo defendía como neutrales.
El Consejo Consultivo de Somos MX funciona más como un refugio de ex-funcionarios desplazados que como un laboratorio de ideas. La inclusión de ex-ministros como José Ramón Cossío, Margarita Ríos Farjat y Javier Laynez Potisek encendieron el debate sobre el papel del Poder Judicial en la arena electoral. Se les acusa de utilizar su prestigio jurídico como escudo para una agenda de intereses económicos específicos.
Por otro lado, la presencia de Lorenzo Córdova Vianello termina por cerrar el círculo. El ex-consejero presidente del INE, cuya gestión estuvo marcada por una confrontación abierta con el Ejecutivo durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y cuestionamientos sobre su oneroso retiro, se presenta ahora como el ideólogo de un movimiento que juró defender la democracia, aunque su historial esté ligado a la defensa de un “statu quo” que favoreció a las élites.
La inclusión de la madre buscadora Ceci Flores y del actor Joaquín Cosío parece ser, más que un reconocimiento a sus causas, un intento de humanizar un proyecto que, en su núcleo, está compuesto por los arquitectos del México de las últimas tres décadas.